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17 Mar 2012

La pequeña miseria del patriotismo Destacado

por francisco sanz
Sábado, 17 de Marzo de 2012 07:48
Si las cosas se ponen mal el patriotismo de todo el que no trabaje por cuatro cuartos o tenga el mal gusto de seguir estudiando, enfermar o jubilarse sin haber ahorrado para su vejez se pondrá en duda. Lo que se hará con nosotros está por ver. Los “buenos” son muy malos enemigos.

Me dice el del banco que nadie es tan pesimista acerca del corralito que llega como la clase médica. Me encuentro diciéndole que es que pasamos más tiempo viendo como la gente enferma y muere que como nace y crece, que será por eso. Pienso en los nazis en Alemania, cuando se acusaba a judíos, gitanos, subnormales, enfermos y viejos de ser poco patriotas, de ser una carga para una gran nación. Y en lo que se hizo con ellos. Si las cosas se ponen mal el patriotismo de todo el que no trabaje por cuatro cuartos o tenga el mal gusto de seguir estudiando, enfermar o jubilarse sin haber ahorrado para su vejez se pondrá en duda. Lo que se hará con nosotros está por ver. Los “buenos” son muy malos enemigos.

   Aquí algunos tenemos varios patriotismos, así si fuera cierto que el patriotismo es el último refugio de los granujas tenemos granujas para rato. Patriotismos occidental, malditos chinos; europeo, malditos americanos; español, malditos inmigrantes; catalán, malditos españoles... y del fútbol más vale no hablar. Que “si es broma puede pasar, pero a este extremo llevada, ni puede probarnos nada, ni os la hemos de tolerar”.

   Una de las formas del amor corrompido es el amor identitario. El amor a más de lo mismo, a la familia, vecindad, raza o nación. Gente encantada de haberse conocido, mafiosos, corporativistas, patriotas o gente de tu propio partido o religión... Quedan fuera de su alcance la aventura, el desarrollo, el descubrimiento de Whitman enamorándose de lo extranjero, del extranjero. No entenderán las palabras de Zarathustra predicando no el amor al prójimo sino a lo lejano, al lejano. Pensarán en la globalización no en el amor ni en la Internacional Comunista, pensarán en traidores.

  El summun del amor corrompido, el amor a la misma, a lo mismo, a más de lo mismo, a hacer lo mismo, a ser el mismo, llevará a los problemas de adaptación, a los complejos de inferioridad, a las actitudes defensivas y al resentimiento. Los esposos, los amantes, los amigos -la más misteriosa de las relaciones humanas- muchas veces nos separamos cuando empezamos a sospechar con asombro, con indignación o incluso con pánico que la otra persona no odia suficientemente lo que nosotros odiamos. 

   En los momentos cruciales de la vida privada y social siempre surge la misma y decisiva pregunta: “¿Odias lo mismo que yo odio, o bien eres indiferente y tolerante?” Quién no logra odiar bastante acabará siendo odiado. Uno se entera de eso cuando vive entre patriotas. O cuando pretende hacerse el gracioso entre ”la gent blaugrana”. Los numeritos de Rajoy fintando la recentralización o Mas amagando el independentismo parecen llamadas a filas, a reunión de pastores. 

   Hay que fijarse en qué clase de patriotismo se guarda: hay que hacer al menos la distinción entre dos patriotismos, uno el que consiste en mirar a la patria como condensación del pasado, con sus glorias y valores estéticos, y otro, el  de la tierra de los hijos, donde además  fuiste padre, como contrapuesta al“ Vaterland”, donde fuiste sólo hijo. 

  Hay tantas formas de ser patriota como de ser traidor. Están los místicos, que tienen su patria en el cielo, y condenan a los traidores al infierno y los sabios, cuyas raíces no están en ningún suelo patrio sino en el espíritu racional, que piensan que el hombre es una planta invertida, con las raíces hacia el cielo, como dice una imagen platónica... y que pretenden tiempo para ocuparse ante todo de sí mismos.

  La moral del pedo, el que en el olor los nuestros, como en las pequeñas desgracias de nuestros mejores amigos, haya algo que no nos disguste en absoluto, reside la pequeña miseria del patriotismo. Lo que se llama patria es el lugar al que uno atribuye su hedor como si se tratara de un privilegio. Patrio es sólo y siempre el miasma que desarma.

Ultima modificacion el Sábado, 17 de Marzo de 2012 09:13


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