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27 Abr 2012

Voces de Gernika por el diálogo en el camino a la paz y la reconciliación

Escrito por  Agustín GOIKOETXEA
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Gernika volvió ayer a convertirse en referente de la paz con mayúsculas. No fueron palabras complacientes ante la efeméride. En el mismo escenario donde el 25 de setiembre de 2010 agentes políticos, sociales y sindicales rubricaron el acuerdo para un escenario de paz y soluciones democráticas.

Gara

Gernika es símbolo de las libertades vascas, pero también de la barbarie desatada contra un pueblo indefenso. En el 75 aniversario del bombardeo por los aviones de la Legión Condor alemana, siguiendo las directrices del Ejército fascista español, la villa foral volvió a promulgarse como referente en la búsqueda de la paz tanto a nivel nacional como internacional.

No fue un solo pronunciamiento, fueron al menos tres los que se escucharon ayer en ese sentido. Dos de ellos en Lizeo Antzokia, el mismo escenario donde, en setiembre de 2010, se suscribió el acuerdo que también lleva el nombre de Gernika y que tanto ha ayudado a abrir un nuevo tiempo en Euskal Herria. El marco elegido fue la entrega de los premios «Gernika por la Paz y la Reconciliación», que en esta ocasión fueron concedidos al expresidente alemán Roman Herzog, Lokarri y Gernika Gogoratuz.

El alcalde, José María Gorroño, se encargó de abrir el turno de intervenciones animando al trabajo en común en favor de la paz y la reconciliación e incidiendo en la importancia de «aprender del pasado» para ser capaces de articular una «negociación pacífica» en la resolución de conflictos. En el mismo lugar donde tuvo el honor de rubricar el Acuerdo de Gernika, el primer edil se refirió a nuevas herramientas en la búsqueda de ese objetivo, como son los nuevos modos de comunicación que ayudan al diálogo.

Desde su cargo institucional, Gorroño no quiso arrogar todo el protagonismo a las instituciones, sino al conjunto del entramado social y comunitario para que empujen a una nueva cultura de la paz y de la convivencia, en la que la «autodeterminación individual y colectiva» tiene un papel destacado. «La paz implica trabajo y compromiso», subrayó Gorroño.

Roman Herzog acudió en 1997 -en el 60 aniversario de la efeméride- a la plaza del mercado gernikarra para estrechar la mano de un superviviente y reconocer la autoría alemana en aquella masacre. Ayer no pudo repetir la visita por tener concertado otro compromiso previo pero, en su nombre, el embajador en Madrid, Reinehard Silberberg, rememoró aquella situación y agradeció el gesto de los supervivientes al estrechar su mano como símbolo de reconciliación entre su pueblo y el vasco.

Otro de los premios fue para Lokarri por su trabajo desde 2006 a favor del diálogo, entre cuyos hitos está el haber impulsado la creación del Grupo Internacional de Contacto (GIC) y la Conferencia Internacional de Aiete. Se destacó que la reunión del 17 de octubre de 2011 en el palacete donostiarra supuso «un espaldarazo sin precedentes al proceso».

Su coordinador, Paul Ríos, no ocultó que era un «día especial y emocionante» para él y para quienes trabajan en la red ciudadana por el diálogo y la consulta, especialmente para personas como Maixus Rekalde, de la que dijo representa a la generación que vivió la guerra del 36, la dictadura y las décadas de vulneración de derechos y exclusión. «Se merecían esa oportunidad histórica», remarcó en su breve intervención.

Ante representantes políticos e institucionales -entre ellos, el diputado general de Gipuzkoa, Martin Garitano; la consejera de Cultura del Gobierno de Lakua, Blanca Urgell; los jeltzales Mikel Martínez e Iñigo Iturrate; militantes de la izquierda abertzale; el portavoz del PSE, José Antonio Pastor; o los parlamentarios Juanjo Agirrezabala (EA) y Mikel Arana (Ezker Anitza)-, Ríos aprovechó el momento para solicitarles que hagan un «esfuerzo sincero para lograr una convivencia basada en el respeto y la reconciliación», ya que la ciudadanía vasca se lo merece.

En el mismo acto, que concluyó con un recital musical a cargo del dúo japonés «Deux Merchès», los supervivientes de Gernika y Nagasaki -en las personas de Luis Iriondo y Toyoichi Ihara- firmaron un acuerdo de cooperación bajo el epígrafe ``Marchemos juntos por la paz'', en el que se comprometen a colaborar por la paz mundial y exigir el fin de la carrera armamentista. El papel de los supervivientes fue también destacado por María Ojanguren, de Gernika Gogoratuz, el otro colectivo premiado por su centro de investigación por la paz.

La vía de la autodeteminación

Antes del acto del Lizeo, en Foru Plaza, ante el mural con una versión del ``Guernica'' de Pablo Picasso, Gernika Batzordea dio a conocer una declaración en la que reivindicó la autodeterminación de Euskal Herria. «La paz es nuestro compromiso y la autodeterminación nuestra propuesta», resaltaron. Sabin Ibazeta fue el encargado de dar lectura al manifiesto, arropado por otros integrantes del colectivo y de fuerzas por la independencia de Flandes y Catalunya.

«En honor de aquellos que murieron, hoy y aquí reivindicamos la legitimidad de todas aquellas ideas que quisieron hacer desaparecer en aquel bombardeo. Los vascos -indicó Ibazeta- tenemos el derecho innegable de pedir el reconocimiento como pueblo». Asimismo, reivindicó el derecho de los propios vascos a establecer sus límites en ese camino hacia la paz, siendo fieles «a la historia y los recuerdos guardados en la memoria».

La catalana Anna Arqué tomó también la palabra para incidir en que no se debería obviar que su país, así como Euskal Herria, no pueden disfrutar de una democracia plena por lo que sucedió ayer hizo 75 años. Antes, Steven Vergawen, de la formación flamenca Vlaamse Olksbeweging, se sumó a las voces que reclaman la autodeterminación de los pueblos de Europa y, especialmente, una resolución del conflicto vasco.

Gorroño indica a Madrid que «es la hora de la verdad»

La inauguración de la obra de Néstor Basterretxea ``Agonía de fuego'' fue aprovechada por el alcalde de Gernika para emplazar otra vez al Estado español «a restituir el honor a los vascos diciendo la verdad, como lo hizo Alemania hace quince años». «Los separatistas vascos no quemaron Gernika. Es la hora de la verdad», remarcó José María Gorroño ante, entre otros, representantes de las fuerzas políticas que la víspera, en el Parlamento de Gasteiz, impidieron que se solicitara formalmente esa petición a Madrid. Tampoco Basterretxea perdió la ocasión de fijar su posición nítida en este asunto: «Perdonar sí, pero olvidar jamás».

El contrapunto a la actitud española es la que mantiene de manera firme el Gobierno alemán, que ayer volvió a dar otra muestra de su talante. El embajador en Madrid leyó un mensaje del presidente Joachim Gauk, en el que manifestaba que Alemania mantiene viva la conciencia de la responsabilidad ante los graves «crímenes» cometidos bajo el régimen de Adolf Hitler. «Algunas heridas se pueden curar, pero la memoria sigue doliendo», subrayó Silberberg.

Por lo demás, el lehendakari Patxi López volvió a utilizar un acto interinstitucional para tratar de defender su visión del momento político actual y de cómo entiende que se debe alcanzar la paz en este país el Gobierno que él gestiona apoyado por el PP. El inquilino de Ajuria Enea dijo que «no recordamos la tragedia de Gernika para buscar en el pasado venganzas presentes, sino para construir un muro que, en el futuro, impida la violencia en nuestro suelo». A.G.

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