kaosenlared.net

sehansuscrito162  quedan838 Objetivo 1000 suscriptor@s! 
26 Abr 2012

De Argentina a Andalucía, ¡soberanía y dignidad! Destacado

Escrito por 
Valora este artículo
(2 votos)
La lucha por la soberanía tiene que ser la lucha por la dignidad de los pueblos y los trabjadores

Con un retrato a su lado de Evita Perón, todo un icono para el imaginario obrero y popular argentino, la Presidenta de la República de Argentina, Cristina Fernández, anunciaba que su Gobierno iba a proceder a la expropiación del 51% del patrimonio de la petrolera Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), en manos de la multinacional española Repsol desde 1999.  

La expropiación de YPF ha desatado una auténtica tormenta a ambos lados del Atlántico. La reacción de la oligarquía imperialista española no se ha hecho esperar,  con argumentos que delatan no sólo sus intereses de clase en el sentido más economicista y vulgar del término, sino también la soberbia, el complejo de superioridad y hasta casi el racismo que siempre la ha caracterizado, especialmente, en todo lo que concierne a sus relaciones con los países latinoamericanos. Palabras como “robo” o “expolio” han sido habituales en los medios de comunicación de la oligarquía, así como bochornosas referencias a la imagen de la Presidenta argentina que rozan el insulto personal, como la hecha en el canal 24 Horas de RTVE por la periodista derechista Consuelo Álvarez de Toledo el pasado lunes 16 de abril.

Desde este lado del Atlántico, conocemos, por haber sido repetidos hasta la saciedad, los argumentos del Presidente de Repsol, Antonio Brufau, y los del Gobierno español, con los Ministros Soria y García-Margallo a la cabeza. Sin embargo, y como era de esperar, los argumentos argentinos han sido manipulados, descontextualizados, amputados o, cuando no, ignorados por los grandes medios de comunicación del Estado español. Para comprender las razones argentinas, es necesario tener presente la comparecencia del Ministro de Planificación argentino, Julio De Vido, y especialmente la del Viceministro de Economía, Axel Kicillof,  a quien se señala como el “cerebro” de la expropiación y futura nacionalización de YPF. En el resumen ofrecido por el diario argentino Página 12 en su edición electrónica del 18/04/2012 de dicha comparecencia se puede leer lo siguiente:

La presentación de Kicillof fue seguida atentamente por los senadores de la oposición y el oficialismo por más de dos horas y media. Su relato tuvo por momentos pasajes álgidos, académicos e históricos. “La actual situación de YPF no debe relacionarse solamente con la privatización de la empresa, que fue en 1992, sino fundamentalmente con su desnacionalización (que fue a finales de la década menemista), cuando la petrolera fue convertida en una empresa más dentro de un grupo transnacional. YPF fue usada para solventar la expansión internacional de ese grupo”, sostuvo Kicillof.

 

¿Cómo se llegó a esta situación?, se preguntó el funcionario. “Durante el neoliberalismo (que comenzó en la dictadura militar y se perfeccionó durante el menemismo) los hidrocarburos eran considerados como simples commodities. El nuevo rol de YPF tiene que estar asociado al desarrollo económico”, agregó Kicillof.

El proyecto de ley enviado al Congreso establece en su primer artículo que “se declara de interés público la producción, comercialización y distribución de hidrocarburos para garantizar el desarrollo con equidad social”. En este sentido, De Vido afirmó: “El Gobierno quiere una YPF pujante y no tonta, boba, ni autista. Tiene que ser una herramienta estratégica para la futura economía del país” (ver aparte).

Entre 1998 y 2011, la producción total de petróleo se redujo en 15,9 millones de metros cúbicos, de los cuales 8,6 millones fueron responsabilidad de Repsol YPF. Esta compañía fue responsable del 54 por ciento de la caída de la producción de crudo y del 97 por ciento de la caída de la producción de gas. Durante 2011, Repsol YPF tuvo ventas por 13.730 millones de dólares,

Ese mismo año, el Estado tuvo que importar combustibles por 9397 millones de dólares, con un resultado en su balanza energética negativo en 3029 millones de dólares. La pregunta que formuló la presidenta Cristina Fernández de Kirchner durante la presentación del proyecto y que fue retomada ayer por los funcionarios apuntó a saber cómo hizo la compañía para aumentar sus ventas, si bajó su producción y niveles de reservas.

“Brufau desplegó una actitud sistemática de boicot de la producción local de hidrocarburos. ¿Cómo lo hacía? Reclamaba que se le permitiera vender internamente a precio internacional. Es decir, se quejaba de los precios internos. Cerraban la perilla y provocaban desabastecimiento. Por lo tanto, forzaban al Gobierno a importar combustible, que luego lo vendían localmente a un precio menor al internacional, pero mayor al precio de referencia al que debían comercializarlo”, explicó Kicillof.

 

El funcionario reveló dos reuniones que mantuvo con el CEO de Repsol en los últimos dos meses. También habló ante los senadores de una “carta autoincriminatoria”, cuyos argumentos aparecen en los propios fundamentos del texto enviado al Parlamento. En una carta fechada el 2 de abril, Repsol menciona un Plan de Negocios a través del cual YPF podría resolver los problemas energéticos del país. “Sin embargo, la empresa indica que no se encuentra en condiciones de implementarlo en la actualidad, porque no tenía la plata para hacerlo”, explicó el viceministro de Economía.

A partir de la intervención, el Gobierno comenzó a investigar el estado patrimonial de la compañía, así como también el estado de sus activos físicos. Como primer paso, los funcionarios del Ejecutivo comenzaron a tener acceso a cierta información “que no estaba disponible para las autoridades por el manejo especulativo de la empresa”, indicó Kicillof en su presentación.

“Encontramos números imprudentes sobre el valor de la empresa, que deberán revisarse. Esa situación de activos sobrevalorados y pasivos subvaluados sólo puede analizarse ahora, que tenemos el control de la compañía. No había forma de hacerlo de otra manera”, sostuvo el economista.

Esto implicará un análisis de la situación pozo por pozo, por ejemplo. Por su parte, el ministro de Planificación afirmó que Repsol YPF tendrá que pagar por supuestos daños ambientales en el país. “Ya hablamos con cada uno de los gobernadores para que liquiden provincia por provincia los daños ambientales que hicieron”, afirmó De Vido durante la exposición en el Senado. En este sentido, contó el caso de Mendoza “donde dejaron un desastre en infraestructura de producción. Esto tiene su costo y lo van a tener que pagar”. “El valor de la empresa tendremos que conversarlo también con los señores gobernadores, quienes tienen muchos reclamos para hacer”, agregó el titular de Planificación e interventor de YPF.

Hasta ahora tanto Repsol como el Gobierno español se han limitado a amenazar y no han sido capaces de responder a los  argumentos dados por De Vido y Kicillof. Pero de entre los argumentos de la oligarquía española, concretamente del Señor Brufau, hay uno que produce esa extraña sensación en la que la carcajada, el enfado y la vergüenza ajena se expresan en nuestras caras a la vez. Según Brufau, el Gobierno argentino habría expropiado YPF para desviar la atención de los graves problemas económicos y sociales que aquejan al pueblo argentino debido a la desastrosa gestión del Ejecutivo de Cristina Fernández. Este argumento viene nada más y nada menos que de un Estado español que está sufriendo terriblemente las consecuencias de la crisis capitalista, con la tasa de paro más alta de la UE, endeudado y con serias dudas sobre si puede afrontar sus compromisos de pago, un Estado español donde prácticamente se ha destruido el derecho laboral y los ataques contra los derechos sociales y los servicios públicos son constantes.

Por otro lado, recientemente se han conocido las posibles intenciones del grupo chino Sinopec de hacerse con el 57% de YPF. Sin embargo, hay fuentes, especialmente argentinas, que relacionan esta información lanzada por el Financial Times como una forma de hacer valer por parte de Repsol sus reclamaciones económicas ante el Gobierno argentino por la expropiación, haciendo ver el atractivo interés que YPF despertaba; aunque también hay quien sugiere que todo se trata del interés de Sinopec por explotar los recursos de Vaca Muerta, que sitúan a Argentina como el tercer país en reservas de hidrocarburos no convencionales, desplazando a Repsol y aprovechando las malas relaciones entre la multinacional española y el Gobierno argentino y los rumores de expropiación y nacionalización consiguientes que ya venían de meses atrás. Para nadie es un secreto las crecientes necesidades energéticas de la República Popular China, a pesar de la crisis y de ritmos de crecimiento económico inferiores a otros periodos.

Pero no nos engañemos, nacionalizar, o mejor dicho, estatizar no es socializar. Sobre la expropiación y nacionalización de YPF se ciernen muchas dudas. Tanto Julio de Vido como Axel Kicillof han señalado, como podemos comprobar en la cita de más arriba del diario argentino Página 12, que la nueva YPF tiene que convertirse en una herramienta fundamental para el desarrollo económico del país, pero dicen más, en concreto mencionan que ese desarrollo debe de contribuir a la “equidad social” pero sin concretarlo. Sin embargo, es probable que por razones técnicas o económicas el Gobierno argentino tenga que hacer concesiones a empresas privadas nacionales o incluso multinacionales para la explotación de los recursos, es más, la multinacional francesa TOTAL ya se ha ofrecido a ello, sin olvidar a los chinos de Sinopec. Los anhelos populares por una YPF “100% argentina y 100% pública” se pueden  desvanecer como agua en azucarillo. Es cierto que de no saber gestionar la participación privada, si ésta es verdaderamente necesaria, imponiendo límites claros y definidos, y sobre todo temporales, la nueva YPF puede terminar siendo un calco de la YPF en manos de Repsol, dándose los mismos problemas que han motivado su expropiación: desabastecimiento, alzas de precios, escasa inversión y repercusiones en el desarrollo económico y social, etc. Como ha indicado recientemente el economista argentino de izquierdas Claudio Katz (http://www.argenpress.info/2012/04/los-desafios-de-la-nueva-ypf.html), YPF ha sido expropiada no por convicción sino por necesidad. Katz señala igualmente que muchos funcionarios que ahora están participando en la expropiación de YPF en la época “menemista” trabajaron en su desnacionalización, es más, el matrimonio Kirchner jugó su papel en aquella desnacionalización, pero igualmente,  Katz afirma: “La intervención de YPF y la introducción de una gestión estatal de la empresa son medidas necesarias para comenzar a revertir la depredación energética (…).Con la expropiación se abre un nuevo capítulo de historia petrolera. Hay condiciones nacionales e internacionales muy favorables para reconstruir nuestro cimiento energético, avanzando hacia una empresa totalmente pública. Sólo este esquema permitirá equilibrar los costos de extracción con los precios requeridos para el desarrollo industrial. Este manejo es indispensable para diversificar la matriz energética, reducir la dependencia de los hidrocarburos y evitar un mayor deterioro del medio ambiente. El logro de estos objetivos exige afectar los intereses capitalistas que hasta ahora protegió el gobierno y adoptar una actitud soberana frente a las presiones externas. La movilización popular con banderas propias es el gran instrumento para esta acción.”.

Desde luego, desde un punto de vista revolucionario no se puede estar más de acuerdo, pero al respecto cabría añadir que la expropiación de YPF ha sido una bofetada en la cara del discurso único neoliberal que domina en el Estado español y Europa. Igualmente, este hecho hace visualizar a los pueblos que el poder de las oligarquías puede ser cuando menos limitado, rompiendo uno de los principales dogmas neoliberales. Desde una visión más centrada en los pueblos del Estado español, este hecho es un golpe moral de primer orden a la reaccionaria oligarquía imperialista española, a una de sus empresas bandera junto a Movistar, BBVA, BSCH o Iberdrola. No podemos despreciar el poder simbólico de este golpe, aunque ciertamente todo pueda quedar en eso, en algo simbólico.  Ciertamente, como se ha señalado en estos días, la mayoría del accionariado de Repsol está en manos “no españolas”, pero no es menos cierto que su principal accionista es Caixabank, que su presidente es español, y que Repsol es buque insignia del imperialismo español y de su Estado, y por ello, ese Estado sale rabiosamente en su defensa en una “cruzada nacional”, aunque todo esto le pese al “españolismo de izquierdas”.

En Andalucía, al otro lado del Atlántico, desde posicionamientos soberanistas, antimperialistas y de izquierdas, es inevitable hacer paralelismos, siempre teniendo en cuenta ese Océano de diferencias que separan y diferencian realidades. El Gobierno en funciones de la Comunidad Autónoma de Andalucía (PSOE) ha anunciado que llevará a cabo un recorte de más de 2600 millones de euros del presupuesto con el fin de cumplir los objetivos de déficit impuestos desde Madrid. El Gobierno de la Junta de Andalucía dice estar en contra de los recortes y del objetivo de déficit, pero lo cumplirá. Del mismo modo, dice estar en contra del terrible ataque que se cierne sobre la educación pública o en contra del copago sanitario, pero a la vez afirma que cumplirá y acatará las imposiciones. Mientras, el más que previsible socio de gobierno del PSOE en la Junta de Andalucía, Izquierda Unida, ha pasado de pedir la “insumisión a los objetivos de déficit” en campaña electoral a una aceptación del recorte excusándose en que viene impuesto desde Madrid, llegando el propio Coordinador andaluz de IU a considerar “lógico” el recorte (http://www.europapress.es/andalucia/sevilla-00357/noticia-valderas-enmarca-reduccion-mas-2600-millones-presupuesto-recortes-salvajes-gobierno-rajoy-20120417130534.html). Es curioso, el Partido Popular se escuda en Bruselas para llevar a cabo sus recortes, mientras el PSOE e IU de Andalucía se escudan en Madrid para aceptarlos y acatarlos pasivamente.

Sin embargo, la opción de ejercer una verdadera autonomía, es decir, ejercer nuestra soberanía nacional como pueblo y oponerse a estas y otras muchas imposiciones, no es contemplada y no puede serlo porque en Andalucía tener una actitud soberana en defensa de la clase obrera y de los sectores populares supone, definitivamente, romper con el régimen monárquico español. Por supuesto, el futuro “Gobierno de progreso andaluz” nos hablará del “sentido de Estado” de la “falta de competencias” o de la posible intervención de la Junta por el Gobierno español, todas ellas excusas perfectas que eximirá a dicho futuro Gobierno andaluz de responsabilidades ante el pueblo que dicen defender.

Si el Gobierno argentino de Cristina Fernández, según Claudio Katz, ha desafiado al imperialismo español más por necesidad que por convicción, Griñán y Valderas ni si quiera tienen necesidad de ese desafío, es más, en esta coyuntura les beneficia la existencia de este régimen y del Gobierno reaccionario del PP  para así ser reconocidos como el “baluarte progresista” por la opinión pública. Todo desafío será estético, parte de una escenificación en la que los actores tienen su guión bien aprendido.

Tanto en Argentina como en Andalucía es necesaria la convicción de que la nacionalización de los sectores estratégicos de la economía es el único camino posible para la clase obrera y los sectores populares trabajadores. La soberanía nacional hoy más que nunca es luchar contra el expolio, luchar por la recuperación para los pueblos de todos los recursos y por la planificación democrática de la economía. Pero la lucha antiimperialista y popular por la soberanía nacional exige valentía y determinación, ni las amenazas, las presiones o los miedos pueden amedrentar a un Gobierno soberano que se precie de serlo, todo lo contrario, ese Gobierno se ha de crecer apoyándose más que nunca en el pueblo trabajador, en su determinación y su fuerza. Tampoco un Gobierno que se llame progresista puede tener más sentido de Estado ni más función que la de servir al pueblo trabajador.

La nacionalización de YPF era una reclamación ampliamente extendida y sentida por el pueblo argentino, la lucha por una YPF pública y argentina no ha hecho más que empezar, y tiene que ser el punto de partida para que la República de Argentina recupere los recursos energéticos y financieros para el beneficio del pueblo. Como ha explicado recientemente el sociólogo argentino Atilio Borón: “El Gobierno argentino tiene razones muy fundadas para avanzar sobre Repsol. Pero esto es apenas un primer -y tibio- paso, porque la crisis energética de Argentina, y de la cual Repsol es altamente corresponsable, no se solucionará con las medidas tomadas. Hay que ir mucho más a fondo. No se entiende por qué no se expropian todas las acciones, incluyendo las de los argentinos nucleados en el Grupo Petersen, una suerte de proto-burguesía nacional inventada con malas artes por el kirchnerismo y cuyos resultados fueron desastrosos. Además, dado que Repsol-YPF representa el 30% de la producción hidrocarburífera de Argentina”  (http://www.cubadebate.cu/opinion/2012/04/23/sobre-repsol-ypf-espana-y-otras-muchas-cosas/). En Andalucía, hacer frente a los recortes y la defensa de los servicios públicos básicos es también un clamor, pero esa lucha solo puede tener éxito si partimos de la base de que Andalucía es un país dependiente, expoliado y desarticulado en lo económico y en lo social, asumiendo que la soberanía nacional es una herramienta imprescindible para revertir esta situación y construir un futuro socialista para el pueblo trabajador andaluz.

La lucha por la soberanía nacional antiimperialista es la lucha por la dignidad. Sin duda, el Gobierno de la República de Argentina ha tenido un gesto de dignidad que se tendrá necesariamente que implementar. De momento, el único gesto de dignidad que hemos podido ver en una institución andaluza ha sido el juramento de su cargo hecho por el diputado por Sevilla Juan Manuel Sánchez Gordillo en el Parlamento andaluz, provocando las risas de sus propios “compañeros” de IU con Valderas a la cabeza (http://www.kaosenlared.net/secciones/s/audiovisual/item/15569-gordillo-juró-su-escaño-en-el-parlamento-andaluz-prometiendo-luchar-por-subvertir-el-sistema-y-por-una-andalucía-libre.html).

Comments   

+1 #2 Un Andalú 2012-04-29 16:37
Gracias Antonio, tus artículos siempre están llenos de una información muy necesaria
Quote
-4 #1 Herminio 2012-04-26 10:55
"Pero la lucha antiimperialista y popular por la soberanía nacional exige valentía y determinación, ni las amenazas, las presiones o los miedos pueden amedrentar a un Gobierno soberano que se precie de serlo, todo lo contrario, ese Gobierno se ha de crecer apoyándose más que nunca en el pueblo trabajador, en su determinación y su fuerza. Tampoco un Gobierno que se llame progresista puede tener más sentido de Estado ni más función que la de servir al pueblo trabajador."
Pero ahora te falta por decir, con valentía, cómo se consigue eso
Quote

Add comment


Security code
Refresh