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La violencia no puede ser el único escenario
La Comisión de Mediación, el EPR y los futuros escenarios. Entrevista a Jorge Lofredo
Raúl Calvo Trenado | Para Kaos en la Red | 28-4-2009 a las 15:17 | 1625 lecturas
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La COMED, el EPR y los futuros escenarios

La violencia no puede ser el único escenario
 
Jorge Lofredo, investigador del Centro de Documentación de los Movimientos Armados (cedema.org) y periodista de La Hora de Oaxaca, elaboró un recuento de la coyuntura política tras la disolución de la Comisión de Mediación (COMED), los próximos pasos del Ejército Popular Revolucionario (EPR) y la irresolución del tema de los desaparecidos en Oaxaca.
 
 
1. La Comisión de Mediación ha decidido disolverse. ¿Cuál es tu primera valoración de este hecho?
 
Con la disolución de la Comisión de Mediación (COMED) se ha perdido la mejor oportunidad para establecer la verdad y lo que realmente sucedió en torno a la comisión de un delito de lesa humanidad, como es la desaparición forzada de personas, que se creía superada al menos desde la “guerra sucia”. Además, ha resultado ser la constitución de un espacio independiente que bien podría haber sentado un precedente en México para la resolución pacífica de conflictos. Y también hubiese sido útil para avanzar en la reconsideración de entender la cuestión de la guerrilla en México. La COMED, en estos aspectos, excluyó cualquier otra forma que no sea la vía de la política y profundizó las formas democráticas en lo que a estas cuestiones concierne, y por tal razón ha sido incomprendida por una parte e ignorada y criticada por otra.
 
La esencia de la existencia de una Mediación, vale la pena aclarar, no amplifica las demandas de un grupo armado sino que, por el contrario, se comporta como una suerte de dique de contención capaz y efectivo para desentramar la verdad de lo sucedido. En este aspecto, es valido comprender que la coyuntura empujó a quienes criticaron la constitución y desarrollo de la COMED a incurrir en una contradicción bastante elemental porque esbozaron críticas al grupo armado y las traslaparon automáticamente hacia la Comisión, siendo que sin ella, es muy posible que el grupo armado no hubiese establecido una tregua de su campaña militar. Vale recordar que la condición sine qua non de la COMED es que el EPR se impusiera un tregua militar y la sostenga durante todo el tiempo de la actividad de las labores de mediación.
 
Tras la tregua hubiese podido profundizarse en otras cuestiones también y la COMED sido el vehículo ideal para tal labor. Pero esa instancia ya ha acabado y no parece tener algún punto de retorno.
 
2. Esta pregunta ya te la he formulado con anterioridad pero va de nuevo: ¿Hubo en algún momento verdadera intención por ambas partes de establecer un diálogo?
 
Hubo un diálogo mínimo e inconducente porque no se entendió nunca la verdadera dimensión que la COMED podía adquirir para resolver cuestiones tan importantes para el México actual. A tal efecto, sólo resta estimar que la creación de la Mediación abrió una puerta de esperanza lo suficientemente importante y esperanzadora para la los familiares, la sociedad civil y sectores democráticos interesados en encontrar las causas y castigar a los culpables. Sus conclusiones, las cuales fueron tomadas –sólo en parte– por la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), fueron posibles por los apoyos y aportes de testimonios y, lo que alcanzó a saberse sobre las desapariciones ha sido gracias a la COMED y a ninguna otra instancia.
 
3. Hagamos balance: ¿Cuáles han sido los principales logros de la mediación? ¿Y sus principales fallas?
 
Los logros fueron evidentes: en primer lugar obtuvieron la tregua del grupo armado; también encontraron direcciones concluyentes en torno a las responsabilidades, que en este caso –según la COMED y la CNDH– todas apuntan a Oaxaca; y demostró que una instancia civil e independiente puede llevar a cabo labores y arribar a sus objetivos. Si hubiese existido una decisión política decidida hacia ese sentido y la voluntad para impulsarlo, muro contra el que chocó la Mediación, podría hablarse de una labor satisfactoria en todos los aspectos. Sin embargo ahora, no sólo se condena a los desaparecidos a continuar en la misma incertidumbre sino que permite a los responsables continuar operando con total impunidad.
 
Su principal falla ha sido la de sobrevalorar a los medios masivos de comunicación y el papel que jugó la COMED en el sentido de las repercusiones que iba a obtener. Los medios masivos jugaron su papel como acostumbradamente lo hacen y mientras desarrollaban labores no generaron “noticia”, por tanto, no ocuparon espacio alguno. En algún otro sentido también se puede considerar que no hubo una buena política comunicacional por parte de la COMED sino que fue, por el contrario, bastante limitada. Y no por intencionalidad sino porque los medios demandan que ello fuese prioritario y no como consecuencia de sus actividades.
 
Pero esto no puede sólo atribuírsele a la COMED sino que sucedió lo mismo con el EPR. El grupo armado fue demandado por los medios cuando ejecutaron sus acciones contra PEMEX, no antes ni después. Tampoco se mostró interés en conocer las causas profundas de su actividad sino únicamente lo sucedido. Por lo tanto, lo de PEMEX “habló por si mismo” y no empujó a investigar periodísticamente sobre el grupo armado; esto es, el EPR fue noticia sólo por su interacción militar en PEMEX y no por otra cosa. En este aspecto, con la COMED pasó lo mismo: el momento de mayor trascendencia periodística que alcanzó fue cuando anunció su disolución.
 
4. En resumen, ¿se puede decir que la Comisión ha fracasado?
 
Si se ve únicamente desde el resultado, es cierto que no logró alcanzar sus objetivos impuestos. Se sabía de antemano que era una tarea difícil pero cumplió su papel dentro de los marcos que tuvo y logró algunos parciales en cuanto a, como se mencionó más arriba, alcanzar una tregua del grupo armado, y que lo sucedido en Oaxaca tiene responsables con nombre y apellido.
 
Pero también hay otra lectura que puede realizarse al respecto. Obtener la tregua y establecer la forma como actuaron los responsables hubo de sentar las bases para continuar este trabajo en otro momentos y circunstancias. Demostró, en este aspecto, que es posible desarrollar una instancia de estas características y que, además, fortalece la vía política que tanto descrédito tiene hoy. Junto a ello, también puede otorgársele la posibilidad de que arribar a resultados concluyentes inhibiría la actuación de este tipo de grupos operativos, sería el puntapié inicial para erradicar la práctica de la desaparición y, además, distiende la amenaza de los grupos insurgentes.
 
5. ¿La disolución de la Comisión puede provocar que las organizaciones político-militares den por cerrados los caminos de diálogo?
 
Es difícil y falaz responder eso; es como volver cierto una probabilidad aunque las organizaciones político-militares advirtieron sobre ese escenario. Sin embargo, es posible recorrer la experiencia histórica y rescatar algunos de sus hechos.
 
Para el caso, aunque no se trata de mezclar una experiencia con otra (pues refieren a circunstancias similares pero a la vez distintas), en el 2001, luego de la llegada del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) al zócalo de la capital mexicana para reclamar por la aprobación de la Ley Indígena, los poderes de la Unión terminaron por aprobar otra que nada tenía que ver con los Acuerdos de San Andrés, esencia del reclamo zapatista. La mayoría de los analistas y periodistas coincidieron en especular con una radicalización del EZ; una nueva guerra estaba en ciernes. Las acciones armadas se veían inminentes. Pero nada de ello ocurrió. El zapatismo se refugió en un largo silencio (incomprendido, por cierto, aunque no viene al caso) y un tiempo después volvió a la luz anunciando la creación de los Caracoles, cuya importancia tampoco es considerada, y que dio paso a las actuales Juntas de Buen Gobierno. Y ello costó ningún disparo por parte del EZLN.
 
El ejemplo parece adecuado para especificar y ubicar el contexto de la actual coyuntura, lo que puede suceder pero, más importante aún, lo que el pasado reciente tiene para demostrar.
 
6. Por último una pregunta un tanto especulativa: ¿Crees probable que el EPR realice algún tipo de acción violenta como forma de protesta?
 
No puede ser la violencia el único escenario. Tampoco pueden considerarse las acciones militares como el eje rector del análisis. La posibilidad es cierta, por supuesto, pero no despeja el panorama de corto plazo. La cuestión actual debe seguir siendo la de los desaparecidos, qué ocurrió con ellos y quiénes fueron los responsables de ese delito. Esa debe ser la interrogante a considerar prioritaria; porque de otra manera, se agrega otra cuota más de incertidumbre al escenario que se está construyendo, con el miedo como causa fundacional. En este sentido, miedo y violencia dominan la escena del desarrollo del narcotráfico como así también las políticas que está llevando a cabo el Estado Mexicano; y contaminaron el pasado donde se desarrolló la “guerra sucia”.
 
Por ello, es necesario considerar que la violencia también es una táctica que encuentra puntos en los cuales ya no puede desarrollarse. Se llega a un cierto momento donde ésta ya no tiene espacios y formas para desarrollarse y es el momento donde vuelven únicamente a establecerse formas políticas de actividad y no así militares. El escenario está abierto y la tregua parece haberse roto, en tanto que no se alcanzó a saber lo sucedido con los desaparecidos. Muchas cosas pueden ser posibles, pero hasta ahora, el EPR, no se ha manifestado púbicamente.

 
 
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