“…toda persona razonable debe recordar que son dos las maneras y dos las causas por las cuales se ofuscan los ojos: al pasar de la luz a la tiniebla y al pasar de la tiniebla a la luz”
Platón. La República. Libro VII
Por estos días el humor en Cuba ha sido un tema recurrente en la sección cultural del periódico Trabajadores. En un artículo que lleva ya tres partes, se ha intentado abarcar la presencia de este fenómeno en medios tan distintos como el teatro, el cabaret, la televisión y la prensa plana, e incluso se han publicado, paralelamente a una de sus partes, algunas opiniones de lectores sobre el tema.
La primera sorpresa para los miembros del Centro Promotor del Humor ha sido el hecho de que un periódico dedique un espacio tan amplio a un tema que, como se sabe, es bastante escaso en nuestra prensa. Generalmente estamos acostumbrados a leer la promoción de algún espectáculo o peña humorística, o la crónica breve de algún evento o conferencia de prensa, en las cuales, por razones de género, contenido, tiempo o espacio, no se tiende a profundizar mucho en el fenómeno en cuestión.
Sin embargo resulta mucho más sorprendente que, una vez saldada la parte más difícil del problema: tener un espacio en la prensa para publicar un “análisis” del humor en Cuba, aparezca esta trilogía limitada (entre otras cosas) a la mera enunciación de la mínima parte de un fenómeno mucho más rico y abarcador.
Hoy en día los temas más debatidos incluso entre los propios humoristas están relacionados fundamentalmente con los espectáculos de los lugares nocturnos, los programas de la televisión, la calidad de los textos y cierta ética que todos coinciden en que hay que tener aunque muchos no sepan qué significa exactamente. Dicho de esta manera la enumeración anterior nos puede llevar a cometer el error de ver solamente la parte negativa que estos conceptos encierran, pero así como el humor se manifiesta en diferentes géneros, diferentes espacios y de diferentes formas; produce a su vez resultados diferentes.
Pensar, por ejemplo, en que el humor será bueno o malo según se haga en el teatro o en el cabaret, es un error (cometido a veces, por algunos humoristas). La diferencia que hace a cada uno de estos espacios, implica por supuesto espectáculos diferentes, pero no en el sentido en que uno tenga menos calidad que el otro. Existen espectáculos excelentes y deplorables ya sea en un espacio u otro en la misma medida en que existen buenos y malos humoristas. Un aspecto importante al cual no se refiere la mencionada trilogía es que en muchos casos la calidad de los espectáculos nocturnos está estrechamente vinculada a la incapacidad de gerentes, subgerentes, barman y porteros convertidos en “directores artísticos” y con una incapacidad casi bíblica para distinguir el bien del mal.
En cuanto a los programas de televisión, la esencia del problema, aunque parezca simple, está dada en que nuestros humoristas debieran conocer más de televisión y los directores conocer más de humor. Todo lo demás, incluyendo el slogan de la escasez de recursos debe atravesar primero por esa fórmula. Existe talento suficiente para asumir propuestas interesantes de humor en la televisión, pero mientras no exista una estructura basada en el diálogo y el respeto mutuo, seguiremos disfrutando a medias con algún que otro destello interesante en la superficialidad.
Así como el resultado del humorismo es la realidad filtrada a través de un prisma que distorsiona, agranda, empequeñece, que sublima lo terrenal y divide y mezcla los colores de la vida convirtiéndola en arte, hay que acercarse al humor desde todas sus aristas. Quizás la ausencia de una crítica sólida y profesional sobre el humor haya abierto un espacio para muchas interpretaciones superficiales de un problemamás complejo de lo que parece y que requiere de un conocimiento más profundo. Cuando se enuncia con increíble seguridad que el humor en Cuba está en crisis, que se reduce a la vulgaridad y la agresión al público, que hay pobreza de representación y sólo se hace un buen espectáculo humorístico al año en un teatro… solamente se logra demostrar con toda certeza un total desconocimiento del humor cubano.
Tendríamos en ese caso que pasar por alto detalles como la masiva asistencia de público a los teatros durante la semana en que se realiza el festival Aquelarre, o a las “temporadas” de humor en el Karl Marx, no solamente con Virulo, sino también conmuchos humoristas del Centro, y adonde acuden, no sólo 83 personas que juzgan el humor de excelente sino decenas de miles. Habría que obviar la inmensa cantidad de funciones gratuitas que nuestros humoristas realizan a diario para los hospitales y escuelas de todo el país, o para las diferentes organizaciones, ministerios y empresas; el agradecimiento de los colaboradores cubanos en Venezuela cuandocada fin de año tienen la posibilidad de compartir con algunos de nuestros humoristas, las personas que cada día en la calle se acercan a felicitar a nuestros artistas por su trabajo y a preguntarle dónde se presentan.
Sería interesante que esas personas participaran también en el debate abierto por Trabajadores, y tener así opiniones más heterogéneas. Evidentemente hay mucho trabajo por hacer a favor del desarrollo y la promoción del humorismo en Cuba. El facilismo, la vulgaridad y la mediocridad que existe (peor aún, coexiste) en el humor cubano es algo contra lo que luchamos de manera implacable. Pero si hay algo que podemos asegurar con tranquilidad es que nosotros sí sabemos de qué se ríen los cubanos, aún cuando lo importante en el humor (en este punto hasta el título de la trilogía nos resulta contradictorio) no es “de qué”sino “con qué” se debe reír: he aquí la diferencia entre la mera burla y el verdadero humorismo.
*Director del Centro Promotor del Humor
#1.- El Marketing es un Monstruo
Clandestino Cubano|31-01-2008 20:16
Estimado Ivan, como bien escribiste con Humor is causa, el marketing es un monstruo compadre, caguese en el Trabajadores y siga haciendo usted brillar al Centro Promotor del Humor. Por cierto no te han presionado con las cosas de mente de pollo?
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#2.- No hay Cuba sin humor
Manuel García Marín|02-02-2008 12:37
Iván, el humor es algo que se tiene que considerar como un órgano adicional del cubano, como el olfato, la vista, el gusto, etc..  En todo hay humor y humoristas, gracias a ello se resisten tantas agresiones a la personalidad del cubano.  Debe usted sentirse satisfecho y confundido con tantos nuevos humoristas salidos de las altas esferas del gobierno y del partido:  ¡Como hay jodedera en ese nivel!.  Ese ministro de economía con su crecimiento económico; el ministro de la agricultura con sus planes de comida sobrecumplidos; Y la mejor zafra de la historia?; ¿Y el voto unido ?; y ¿Fidel nuevamente presidente?; y ¡Vamos a salvar al socialisto!.  Nada Iván, que tienes una cantera de humoristas de primera y traje largo.
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#3.- Se jodio el humor
lamejorcanciondelmundo|02-02-2008 22:11
Desde que me enteré que el programa de la television cubana llamado "Punto G" era popular comencé a dudar de aquella historia de que los cubanos teníamos buen sentido del humor. Ahí el chiste promedio puede ser (voy a inventar uno, no me va a costar nada inventarlo.. voy): Beto le dice a Hidroelia: "espera, que ahora no tengo cabeza para nada" y ella responde "te equivocas, tienes mucha cabeza, pero está vacía". Ya, cosas así se supone que sean las más cómicas del mundo. A lo mejor hasta me quedó demasiado bueno.
Otros humoristas se basan en que el público aplaude como buen chiste cualquier cosa que parezca (o en realidad sea) una gusanada. Eso ha pasado en Aquelarre. No es que esté en contra de las gusanadas, estoy en contra del humor malo.
Mención aparte merece "Deja que yo te cuente". Ahí sí hay.Valoración: 0
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