Los Verdes de Extremadura consideran que el presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, está haciendo el ridículo con su insistencia en confundir la contaminación con un derecho, en un desesperado intento de justificar varios proyectos industriales muy contaminantes en nuestra región, tales como varias centrales térmicas y, sobre todo, una refinería de petróleo, insostenible desde el punto de vista ambiental e inviable desde el punto de vista económico.
Cuando el resto del mundo ya se ha dado cuenta de que la contaminación es un problema y habla de buscar soluciones, Guillermo Fernández Vara ha llegado a reivindicar en Bruselas este supuesto "derecho" a contaminar más, y ahora se dispone a hacerlo en el Congreso Federal del PSOE en Madrid, en un alarde de ignorancia en materia medioambiental que, en opinión de Los Verdes, transmite una mala imagen de Extremadura al exterior, una imagen que tiene mucho que ver con los viejos tópicos sobre nuestra región, que tanto nos ha costado desmentir a todos los extremeños, y nada que ver con la realidad.
La contaminación no es un derecho, es un perjuicio, un mal que causa la muerte de cientos de miles de personas todos los años por la inhalación de sustancias tóxicas. Y la emisión de gases de efecto invernadero tampoco es un derecho, sino la causa del cambio climático, que es un problema de todos y que no entiende de fronteras ni de cuotas de emisión, y que desde luego no se combate emitiendo ahora todo lo que no se ha emitido antes.
Porque en el fondo lo que dice Guillermo Fernández Vara es que, como Extremadura no ha causado tanto daño como otros territorios, debe causarlo ahora, a contra corriente del Protocolo de Kioto. Para ello utiliza una comparación que, además de demagógica, es falaz: "que se adelgace a los gordos, no a los que ya están delgados", dice Vara. La falsedad del cuento del niño que no es obeso y que por tanto no necesita adelgazar estriba en que no es eso lo que quiere Vara; lo que se pretende es que precisamente quien no estaba enfermo adquiera la enfermedad, que el que no tenía problemas de obesidad los tenga, porque lo que se quiere es ni más ni menos que duplicar los niveles de emisiones de nuestra comunidad autónoma. Por seguir con el absurdo símil de Fernández Vara, ahora que todo el mundo se está poniendo en tratamiento para curarse, el presidente de la Junta de Extremadura quiere que nuestro paciente, Extremadura, que hasta ahora estaba sano, enferme, porque tiene "derecho". Siguiendo con esta desquiciada lógica, Vara también podría reivindicar que tuviésemos más accidentes de tráfico porque tenemos menos que otras comunidades.
Lo único positivo que se puede extraer de las palabras de Fernández Vara sobre el "derecho" a contaminar, en el que parece mezclar la contaminación química con las emisiones de gases de efecto invernadero, es que viene a admitir implícitamente que la refinería sí es una industria altamente contaminante, además de una verdadera "fábrica de cambio climático", contrariamente a lo que se nos ha venido diciendo, queriendo hacernos creer, en una falta de respeto a la inteligencia de los extremeños, que se trataba de una industria prácticamente inocua.
Fdo. Los Verdes de Extremadura.