Central nuclear de Ascó |
"La verdad y la razón son revolucionarias". Con esta contundencia finalizaba una carta enviada al quincenal Diagonal[1] por la Presidenta del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), Carmen Martínez Ten, y publicada en Diciembre.
La responsable escribía como respuesta a un artículo anterior titulado "¿Es el CSN un lobby pronuclear?"[2]. Reclamaba, la por entonces nueva presidenta del organismo, que el CSN era "tan independiente del Gobierno y de las eléctricas como de las organizaciones ecologistas".
Hace un días, de la mano de Greenpeace y gracias a una llamada anónima de algún trabajador, salió a la luz que en Noviembre de 2007 hubo una fuga radioactiva en la central nuclear de Asco I (Tarragona) [3]. Al parecer una inspección rutinaria de los niveles de radiación en el exterior de los edificios de la planta encontró restos de partículas radiactivas.
La Asociación Nuclear Ascó-Vandellós (ANAV), titular de la planta, y el CSN en total sintonía, se han apresurado a calmar a la opinión publica. Afirman que "la cantidad fue casi insignificante", que "no rebaso el recinto" de la central, que el "impacto radiológico está muy por debajo de los límites reglamentarios establecidos" y que no tiene "ningún tipo de trascendencia para las personas o el medioambiente". Sobre el hecho de que todo se haya sabido gracias a Greenpeace, ANAV afirmó que la organización ecologista había sido simplemente más rápida. Por su parte, Greenpeace ya se ha tomado la molestia de desmontar el informe del CSN sobre el suceso [4], que ha tachado de incompleto y simplista.
No hace falta ser un erudito en materia nuclear ni un férreo detractor de este tipo de energía para darse cuenta de que las verdades ofrecidas por el CSN y sus métodos de razonamiento, lejos de ser revolucionarios, dejan muchas cuestiones sin resolver y, precisamente, sirven de aliciente a los de siempre para los lavados de cara de la industria nuclear donde y cuando se necesitan.
Una vez más observamos cómo, en la carrera por presentar a la opinión pública las fallas de la energía nuclear, el CSN y las centrales nucleares siempre llegan detrás, escudando organismos oficiales y productores se empeñan en considerarla  como una energía limpia, segura y fiable. Seguidamente, minimizar todo incidente hasta que desaparece en el eco mediático es su labor ante las cámaras. El resto del tiempo, desde su sagrada independencia, el CSN se dedica a mantener el panorama nuclear español en la más absoluta opacidad[5].
Ahora, la presidenta del CSN deberá acudir al Congreso a informar sobre el suceso de la planta de Ascó[6]. "Todos estamos obligados a respetar la verdad y a contrastar la información. Quienes nos consideramos progresistas siempre hemos pensado que la gente de izquierdas está aún más obligada a cumplir esa máxima" decía... veremos si las verdades que vomitará la Sra. Martínez en el hemiciclo, fiel a su ideología progresista, llevan a que se reconozcan fallos muy graves en el plan de vigilancia radiactiva y red de control de CSN o, en su defecto, cinco meses de verdades engullidas. Eso sí, y por una vez, sería revolucionario.
[1]. "Cartas a la redacción: La verdad es revolucionaria" . Diagonal nº 67.
[2]. "¿Es el CSN un lobby pronuclear?" S.G.G. Diagonal nº 63.
[3]. "Una fuga radiactiva contamina el exterior de la nuclear Ascó 1" . elPeriodico.com y "La central de Ascó no detecta nuevas partículas radiactivas y prevé acabar la búsqueda mañana". elPeriodico.com.
[4]. "Greenpeace acusa al Consejo de Seguridad Nuclear de minimizar y ocultar información sobre el caso Ascó" . Rebelion.org.
[5]. Ver "Continúa el secretismo en materia nuclear" . S. González. Diagonal nº 63.
[6]. "Zapatero confirma presidenta CSN irá Congreso para informar suceso Ascó" Terra.es
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