La historia que vamos a contar tiene tres protagonistas: Coca Cola (aquí representada por uno de sus productos: Aquarius), Radio Colifata y la agencia de creatividad publicitaria Sra Rushmore.
Sobre el Imperio Coca Cola no hay mucho que decir. Se trata de la marca por excelencia del orden capitalista. Ejemplifica todos los logros del mismo. Su seña de identidad es la universalidad, el planeta entero es consumidor potencial suyo. Evidentemente, su imposición como producto transnacional e interclasista (la Coca Cola la consume todo dios, independientemente de raza, procedencia e incluso – salvo en los casos más extremos de pobreza - estrato social) no ha sido el resultado de una casualidad, más bien puede entenderse como el resultado de una guerra continua en la que sin duda la empresa sale siempre victoriosa. Y utilizamos el concepto guerra no como recurso metafórico. La Coca Cola hace la guerra al mundo y gana. Para ello recurre a la publicidad en los países del primer mundo (por utilizar un lenguaje con el que nos entendamos), creando necesidades donde antes no las había. Y en los países del tercer mundo, hace uso directamente del esclavismo y las armas (especialmente escalofriantes son los datos presentados por el sindicato colombiano Sinaltrainal - sinaltrainal.org – donde se habla de forma explícita de torturas, asesinatos y extorsión). Para no saturar al lector, le remitimos (y hay muchos otros lugares con información) a rebelion.org
La Radio Colifata (lacolifata.org) es una radio formada por ex-pacientes y pacientes del Hospital Borda, un psiquiátrico situado en la ciudad de Buenos Aires. Su función es doble: por un lado busca resultados terapéuticos entre los pacientes que la componen, y por otro, pretende desestigmatizar a los llamados enfermos mentales. Su trabajo durante años ha cosechado importantes resultados. Los oyentes se han multiplicado a lo largo del planeta, y la experiencia ha sido imitada en otros muchos lugares (en Barcelona, por ejemplo, con Radio Nikosia). Como experiencia de lucha antimanicomial y terapéutica, nos merece todo el respeto. Sin embargo, este crecimiento ha desembocado en algo que los que conocemos el proyecto desde hace años aún no acabamos de asumir: La Colifata es la protagonista de la última campaña publicitaria de Aquarius. Por supuesto, no vamos a ir de listos y censurar su participación. Primero porque sería injusto emitir un juicio desde la (hasta cierto punto) comodidad económica en la que nos encontramos. Y segundo, porque conocemos la realidad y las condiciones en las que viven los internos del Hospital Borda. Hace no muchos años, compañeros del estado visitaron el proyecto y nos contaron las penurias que encontraron en las instalaciones del psiquiátrico. Aquí, cuando nos ingresan en una unidad psiquiátrica, al menos nos dan ropa limpia, una cama confortable y cuatro comidas al día… mucho nos tememos que los psiquiatrizados bonaerenses no pueden afirmar lo mismo. Si la gente de La Colifata se ha prestado a colaborar con Coca Cola por plata, no estamos en condiciones de juzgar ni criticar. Ahora bien, si han creído realmente que poniendo su imagen para vender refrescos van a combatir la exclusión social y la represión psquiátrica, mucho nos tememos que se han equivocado. Y si no, al tiempo…
La agencia Sra Rushmore (www.srarushmore.com, Gran Vía 33, 8 dcha – tlf: 912090333 y 912090334) es una de las empresas de creatividad publicitaria más exitosa y cotizada del momento. Son jóvenes, enrollados y muy imaginativos. Vaya, unos modernos de mierda que se han hecho de oro. Son los responsables de la campaña “El ser humano es extraordinario” de Aquarius, que puede ver cualquiera que tenga televisión o internet (www.laeraaquarius.com). No vale la pena hacer una descripción del anuncio, simplemente se utiliza un proyecto social como La Colifata para vender una bebida de deportistas. ¿Cómo se produce la identificación entre los pacientes que salen y el producto? La verdad es que no tenemos ni puta idea, somos anticapitalistas y unos resentidos sociales, pero al parecer la idea funciona y a la gente le gusta ver a los loquitos en la publicidad (lo cual siempre es más sencillo, higiénico y satisfactorio que tenernos presentes en la cruda realidad).
Lo mejor para comprender la esencia de juego creativo es leer tanto a la prensa como a sus autores intelectuales.
“¿Esto es publicidad? No puede ser. ¿Dónde está la marca? Esa es la clave. La publicidad sobrepasada por la experiencia humana, y a la vez convertida en hilo conductor para la captación. Es la nueva campaña de la agencia Señora Rushmore para Aquarius (Coca-Cola).
Cercanía, empatía, positividad... A simple vista parece el decálogo de una terapia de grupo. Pero quizá todavía esté a tiempo de ahorrarse acudir a alguna. Aquarius, fiel a su concepto de marca, muestra al ser humano en estado puro. Nada de famosos, promesas de riqueza, lujo, competencia, superioridad... Es la personal tal y como es. Sin caretas”. El Mundo, 20 Feb 2008.
"Es el ser humano en estado puro, sin prejuicios. De vez en cuando la publicidad te otorga regalos de este tipo y hay que agradecerlo al anunciante, que no exige presencia, no juzga ni hace valoraciones. Simplemente lo enseña. Y es de agradecer". Marta Rico, Creativa de Sra Rushmore.
¿Simplemente “lo enseña”? Así… por puro altruismo. Venga ya, hija de puta. ¿Nos vais a hacer creer que Coca Cola a hacer uso de la locura (o enfermedad mental, o dolor psíquico…como se quiera, nos entendemos ¿no?) si no es con un fin preformativo / productivo? Aquí nadie da nada gratis, lo que sucede es que los creativos de Sr Rushmore son la ostia (en serio), unos genios, y consiguen lo que parece un truco de magia: utilizar el sufrimiento para vender latas de refresco. En lo suyo son buenos… eso no lo dudamos. Ahora bien, ¿qué es lo suyo?
Lo suyo no es otra cosa que extraer plusvalía, valor económico de allí donde no lo había. Algo esencialmente improductivo (menos en el campo de la farmacología, pero esa es harina de otro costal) como es la locura, consigue producir riqueza. La pesadilla se confunde con el sueño.
“Nosotros no pensamos que todo vale, intentamos hacer campañas notorias pero que además sean agradables, que generen simpatía y no provocar escándalo porque sí. Y no provocas simpatía si hieres la sensibilidad de la gente. El espectador medio no siente que la publicidad le agrade, se siente agredido por el exceso de publicidad en televisión y porque hay mucho anuncios aburridos”. Miguel García Vizcaino, Creativo de la Sra Rushmore.
¿Simpatía, cínico de mierda? En nosotros habéis despertado el odio más profundo que podáis imaginar en vuestro sucio mundo de diseño, cocaína, flequillos y gafas de pasta. Nos hemos sentido agredidos, ya que habéis hecho mercancía de nuestro sufrimiento. Y eso es ultrajador y humillante. La pregunta clave es: si vuestra madre, vuestro hermano o un amor que tengáis, estuvieran jodidos, internados en un psiquiátrico (como el que visitasteis para realizar el spot publicitario, que se rodó en las propias dependencias del Borda), ¿también recurriríais a ellos para vender Coca Cola?
Posiblemente sí, porque en la publicidad todo vale. Porque de hecho, la publicidad es un eufemismo para referirse a la propaganda. Sois propagandistas. Recogéis la herencia de nazis y estalinistas, y la adaptáis a la posmodernidad. Puro hedonismo, en nuestros días nada duele (dios, qué ganas tenemos de partiros la boca para que entendáis lo equivocados que estáis): todo es guay, todo vale. Tenéis una tarea encomendada por el orden social existente, tenéis que vender una forma de vida. Una vida que se viste con retazos de sueños y que esconde una maldita pesadilla. Asumid vuestra condición. Sois peor que la madera, a ella se le ve venir, uno huye de sus uniformes y pistolas instintivamente, desde niño. Vosotros sois dulces y divertidos, pero claváis vuestra mentira en lo más hondo de nuestras carnes… esa que dice que este gulag es un parque temático donde pasarlo bien.
El enemigo tiene mil caras. Esta es una. Sutil, esquiva. Esta vez no nos la han colado. Se han pasado de la raya. La enfermedad mental no es una banalidad con la que jugar salga gratis. Nos han hecho daño. Malditos Goebbels de la democracia y la economía, dan tanto asco como el torturador y el asesino que la Coca Cola paga en Colombia para silenciar a quien molesta sus negocios. ¿Dormirán bien por las noches? ¿Sí? Eso tiene solución…
Fdo: Individualidades Psiquiatrizadas en Lucha.
http://www.klinamen.org/article4006.html