Tanto por las condiciones idóneas que cumple por su extensión y el coste irrisorio que tiene comprar la voluntad de la clase política navarra expresada a través de la Junta de Bardenas, como por la dificultad que tiene para el ministerio de defensa encontrar otra sede que reúna estas características, es seguro que ambas partes intentarán, si no lo han hecho ya, prorrogar dicho acuerdo.
Para quienes se hayan preguntado alguna vez qué sentirá un pueblo, con la formación y la sensibilidad internacionalista del cubano, ante la presencia en su propio territorio de una base norteamericana donde el concepto de la práctica de la tortura y el secuestro con total impunidad internacional adquiere una nueva dimensión, pueden empezar a preguntarse a sí mismos, qué sienten con respecto a alojar en nuestra tierra el polígono de tiro. Sin quitar ningún dramatismo a las aberraciones que el ejército estadounidense realiza en Guantánamo, el campo de entrenamiento militar que la OTAN dispone en Bardenas, es un elemento indispensable para la puesta a punto de soldados y armas que extenderán la muerte y la destrucción en cualquier rincón del globo. Ensayan en la Ribera navarra los bombardeos aéreos que posteriormente cometerán sobre cualquier objetivo civil o militar en la extinta Yugoslavia, Afganistán, Irak o cualquier sitio que se le antoje a quien se autoerige como gendarme mundial. Una OTAN en la que nuestro pueblo dijo no querer entrar a través de referéndum. Una OTAN, en proceso de expansión, que busca sede para lo que eufemísticamente denomina inteligencia militar. Este paraguas retórico bajo el que se resguardan todo tipo de operaciones secretas, secretas para el pueblo al que dicen defender ya que resulta difícil de conjugar públicamente el tipo de acciones que allí se llevan a cabo, con sus inmaculadas constituciones democráticas. Zaragoza, anfitriona este año de la exposición universal sobre el agua, se postula como una firme candidata para que la OTAN la designe a tal efecto, siendo una de sus bazas más importantes, su proximidad al polígono de tiro
Y mientras los supuestos representantes políticos de la voluntad navarra juegan al escondite. En los más de cincuenta años que el polígono de tiro ocupa las Bardenas, han sido varias las veces que se han aprobado resoluciones tanto en ayuntamientos de cualquier color político, como en el parlamento foral, conminando a poner fin al uso militar que la OTAN hace de las Bardenas. Sin embargo más allá de estos pronunciamientos simbólicos, al instarles a que respondan con hechos a estas declaraciones de intenciones, la clase política navarra en general, se escuda en que esta responsabilidad recae en la Junta de Bardenas, y es ella quien administra tanto el territorio, como el uso que se haga de él.
La Junta de Bardenas, una entidad supramunicipal, reliquia del medioevo, reúne a representantes de los municipios “congozantes” que históricamente tenían derecho al uso de las Bardenas. De este modo, esta entidad, que no pasaría ni su propia prueba del algodón sobre marchamo democrático, está autorizada a decidir y a negociar sobre las actividades que se realizan en territorio navarro y que afectan al resto de municipios navarros no “congozantes” y a otros tantos riojanos o aragoneses que padecen, sin voz ni voto, su proximidad a Navarra. Una decisión dejada en manos de la Junta de Bardenas, ante la que se parapetan los partidos políticos, pero que entre cuyos miembros, se encuentran militantes de algunos de ellos que deben perder la disciplina partidaria. Una Junta de Bardenas que recientemente ha hecho una visita a un parque natural en África para tomar ideas para aplicar en Bardenas. Un curioso parque natural en forma de donuts, donde a diferencia del pastelito, es en el agujero donde encontramos la parte más dura. Un cínico intento de disimular con verde ecologista el sucio color de destrucción con el que el polígono de tiro tiñe las Bardenas.
Pero este papel tan feo que le toca jugar a la Junta de Bardenas, no es a cambio de nada. La Junta “negocia” con el ministerio de defensa las retribuciones que van a recibir las entidades que la conforman en concepto de pago por este uso. Para lavar la cara de esta mezquina cesión, se usa el perverso argumento de que al menos se reciben compensaciones económicas, que el estado, en caso de negativa a la prórroga del contrato, puede incluso optar por la expropiación. Es como si en una comunidad de vecinos, unos pocos gestionasen el alquiler de los locales situados bajo la comunidad, se repartiesen el alquiler y ante las quejas del resto de vecinos por las actividades especialmente molestas que se llevan a cabo, dijeran que lo único que van a hacer es intentar subirle un poco la renta, ya que en caso de rescindir el contrato, el inquilino puede optar por quedarse indefinidamente y sin pagar
Porque somos internacionalistas y nuestro deber es combatir a los enemigos del pueblo allí donde estén, porque queremos la soberanía sobre nuestra tierra y que sea el pueblo quien decida su uso, porque nuestras conciencias no se compran, como las de otros, con las migajas que otorga el imperialismo, nos encontraremos el próximo sábado 19 de abril en las calles de Iruña manifestando nuestra oposición al polígono de tiro.


