La intangibilidad de la figura del monarca- designado en su momento como sucesor por el general Franco -fue implícitamente pactada en la Transición y ha sido respetada escrupulosamente por todos los gobiernos de la democracia. En la Constitución española, el Rey ostenta poderes que van mucho más allá de lo representativo y simbólico, como el de ser el jefe supremo de un ejército al que le es encomendada, además, la defensa de la "unidad de la patria". A lo largo de todos los años que van desde la Transición hasta ahora, el Rey ha intervenido también en diversas ocasiones terciando en temas políticamente cruciales: intento de golpe de estado de 1981, pronunciamentos sistemáticos contra el "terrorismo" y a favor de la unidad de España, apoyos al tratado de Maastricht y a la OTAN... Recordemos también, porque es un hecho que de ordinario se pasa por alto, que el Rey y la Casa Real en pleno han sido "incapaces" hasta ahora de aprender a hablar y a expresarse en lenguas cooficiales con el castellano en naciones que forman parte del estado español, como son el catalán, el euskera o el gallego. Nos encontramos pues ante una figura que, lejos de ser neutral o de mero adorno, es una pieza clave del actual entramado político y constitucional.
Desde el punto de vista de las libertades y de los derechos democráticos una figura regia es ya de por si totalmente anacrónica e inconveniente, por lo que supone el hecho mismo de situarse su elección y revocación fuera del veredicto o consulta populares. Si además, como en este caso, el Rey aparece como garantía de la indisolubilidad de un estado que niega de manera sistemática el derecho de autodeterminación a naciones secularmente oprimidas y es igualmente jefe de unas fuerzas armadas entroncadas con el régimen franquista, es obvio que, desde una perspectiva democrática y de izquierdas, no queda otra opción sino la de oponerse a la existencia de dicha figura constitucional.
La reacción absolutamente desproporcionada, por la magnitud de los hechos sucedidos, a la quema de fotos del monarca, no parece encubrir otra cosa sino un gran temor a que el conocimiento del papel antidemocrático del rey se extienda entre la ciudadanía, al tiempo que la aureola de respeto que lo encubre, forjada durante décadas por la protección mediática, se difumine. El PSOE y el aparato judicial están teniendo un papel vergonzoso en esta escalada represiva y promonárquica que hay que denunciar rotundamente. Se está también atentando igualmente contra la libertad informativa, por la presión    y exigencia de entrega de fotos hechas sobre profesionales del periodismo.






Lluis|05-10-2007 18:31
Da gusto ver cómo les tiembla el suelo cuando hasta zapatero  ha tenido que salir hoy  diciendo que los republicanos solo somos unos antisistema y cosas así.
Hoy unas fotos, mañana la Casa Real!
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05-10-2007 21:04
Ciertamente, parece increíble el miedo que tienen a que nos expresemos con libertad; son tan despreciables que incluso se piensan que nos vamos a creer sus podridas manipulaciones.
Ya tildan de deshechos, de marginales, de antisistemas violentos, de delincuentes y de haber matado a manolete también a todo el que ose declararse abiertamente republicano.
Se tenía a los republicanos como algo "simpático", apenas una nota de color por eso de la tricolor y poco más, pero en cuanto han visto que aparte de eso también hay personas que usan su cerebro para pedir cuentas a quiénes no quieren darlas, porque están de sangre y mierda hasta la coronilla...., es entonces cuando ya no somos tan "simpáticos", ¿verdad?
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