por la libertad de expresion
Al encuentro acuden periodistas de varios países latinoamericanos que reivindican la libertad de prensa e información, más allá de los intereses corporativos que monopolizan los medios de comunicación en defensa de sus intereses políticos y económicos.
Este primer Encuentro Latinoamericano contra el Terrorismo Mediático quedó instalado en la sede del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg) de esta capital con la asistencia de especialistas de 14 países que respaldan el derecho a emitir y recibir una información veraz.
Antes de presentar a los invitados especiales, el comunicador venezolano Roberto Hernández destacó que el evento sesionará paralelo al de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) --conformado por los dueños de grandes medios de comunicación--, pues en él podrán escucharse las voces que en el otro foro acallarían.
Hernández, director del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos, resaltó la paradoja de que la SIP se reúna para criticar "la falta de libertad de expresión en Venezuela con toda la libertad de expresión del mundo".
De su parte, Izarra indicó que los grandes medios transnacionales y los medios privados en los países latinoamericanos que defienden los intereses imperiales por encima de la independencia, autodeterminación e integración de los pueblos, conspiran contra la soberanía de las naciones e intervienen como factores desestabilizadores de los gobiernos progresistas de la región.
Puntualizó que también participan en el juego de las transnacionales de la información medios CNN, Fox, BBC, El País de España, el Washington Post, EFE, APTN y Reuters, entre otros grandes medios económicos del mundo que intervienen directamente a través del terrorismo mediático y la guerra de la información al servicio imperial.
Citado por la agencia ABN, Izarra explicó que en Venezuela, por ejemplo, medios como Globovisión, El Nacional, El Universal, entre otros, actúan como los grandes voceros del imperio para promover el terrorismo y las políticas belicistas del gobierno estadounidense.
Agregó sobre este punto que el caso más preocupante es el de Globovisión, que no sólo sirve de vocero del imperio sino también de las políticas guerreristas del gobierno de Álvaro Uribe al igual que lo hace la cadena televisiva colombiana RCN.
Comentó también que la guerra y el terrorismo mediático se ha esparcido por todos los países latinoamericanos que participan activamente en el proceso de integración de la región como Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Argentina y Venezuela.
Además dijo que "es imposible instalar un nuevo orden mundial" mientras las grandes transnacionales de la comunicación continúen su hegemonía en la guerra mediática.
Al respecto Izurra señaló que para combatir el terrorismo mediático es necesaria la participación activa de los medios alternativos.
"En Venezuela tenemos casi 500 medios comunitarios entre televisoras, medios digitales e impresos que tienen una función de gran importancia en esta lucha y que están democratizando la información", dijo Izarra.
Recalcó que "el terrorismo mediático es el arma del imperio en la batalla de las ideas" y por tal razón los medios del Estado, junto a los medios alternativos, deben unirse para contrarrestar el terrorismo informativo que impulsan los grandes medios privados.
"La alternativa es romper el terrorismo mediático a través de la autogestión comunicacional", destacó Izarra.
Dijo también que "los pueblos deben actuar como protagonistas en el largo camino de la unidad latinoamericana contra el terrorismo mediático, a favor de la libertad de expresión y a favor de las infinitas formas de la libertad".
Instó a formar una comisión permanente que se encargue de analizar y estudiar en cada momento las diversas agresiones y amenazas que realizan los grandes medios privados contra las naciones progresistas, democráticas y soberanas.
Izarra propuso crear la Sociedad Interamericana contra el Terrorismo Mediático en contraparte a las funciones que realiza la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) que reúne a los poderosos dueños de los medios de comunicación, que promueve el terrorismo mediático y que además está apoyada por el gobierno estadounidense.