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El trabajo asalariado: incompatible con el sentido de dignidad del cubano.

Hacia una transformación sin estafa política
Roberto Cobas Avivar | Para Kaos en la Red | 6-7-2008 | 915 lecturas | 21 comentarios
www.kaosenlared.net/noticia/trabajo-asalariado-incompatible-sentido-dignidad-cubano


El trabajo asalariado

Una condición incompatible con el sentido de dignidad propia del cubano

El mito de la libertad del ciudadano asalariado es, por supuesto, el opio con que se drogan las multitudes asalariadas en las sociedades capitalistas. La dicotomía entre el sentido de emancipación que implica la ciudadanía y la naturaleza esclava de la condición de asalariado, para ser digerida, se intenta disfrazar minuto a minuto con la mediocridad existencial que significa elevar la autoestima entrando a un establecimiento comercial para consumir o contemplar.

La vulgaridad del pensamiento de las supuestas elites de los establecimientos políticos en los estados burgueses - ponga Ud. cualquiera de ellos, más visible si se trata de los europeos y más elocuente de España en particular  - se acopla a la mediocridad intelectual de sus inteligentzias. El proyecto de idiotizar a las multitudes asalariadas ha cobrado vida propia y acaba cobrándose a las propias elites del establecimiento cultural capitalista.

Si como ilustración de la constatación anterior se toma la idea con la que el Presidente del Gobierno español, J.L.Zapatero, clausura el Congreso del PSOE (véase el significado de las siglas: Partido Socialista Obrero Español), no se piense con igual  mediocridad que se trata de simples y habituales eslóganes políticos. "Gracias, todas las gracias, a trabajar y también conviene que consumáis", (subrayado mío, 05.07.2008). Ha sido la despedida en un supuesto congreso de ideas políticas.

“¿Qué relación guardan los valores económicos con otra clase de valores?”  Se pregunta G.Soros. “No es una pregunta que se pueda contestar de manera eterna y universalmente válida, salvo decir, que los valores económicos por sí mismos, no pueden ser suficientes para sostener a la sociedad[1] (subrayados míos). El financista especulador razona espantado por lo que percibe a medida que la mente se le hunde en el agujero negro de los mercados capitalistas. En cambio, el Líder del llamado partido obrero, consciente del 20% de la población del país que subsiste en los umbrales de la pobreza, del endeudamiento al 110% de las familias, del encarecimiento del crédito para beneficio de los dueños del capital financiero con otro boom, el hipotecario, de la precariedad del trabajo que aqueja a la juventud, de los inalterables beneficios de las grandes compañías que tonifican la economía… llama a sus conciudadanos socialistas a consumir. Toda la retórica seudo socialista (léase: socialdemócrata) viene a aceptar que en última instancia la cohesión social de la sociedad capitalista, como he explicado, la definen los mercados.

El establecimiento político capitalista ya no escapa - si acaso alguna vez escapó - al prosaísmo del establecimiento comercial. “La libertad sólo está garantizada cuando los recursos más elementales pueden ser exigidos ante un juez y no suplicados de la buena voluntad de nadie” (subrayados míos). Así nos explica la condición de libertad en el Estado de Derecho Burgués la Ponencia Marco del Congreso del PSOE. De la misma manera que el consumidor aborregado busca justicia en la oficina de Derechos del Consumidor. Tanto el consumidor prosaico, impotente ante su propia condición de pertenecer al bajo clero de los mortales asalariados, como el político vulgar en plena conciencia del cinismo de sus definiciones, saben que unos tienen acceso a agencias de abogados ilustrados y bien conectados y otros a abogados de oficio. La diferencia puede llevarte a una cárcel injustamente o escapar de ella impunemente. No nos asustemos, es sólo una verdad objetiva.

“La lucha por la igualdad, entendida no como uniformidad, sino como diversidad no dominada, es un rasgo esencial del proyecto político socialista”,  nos sigue descubriendo la misma ponencia política del Psoe (subrayados míos). El rasgo, obviamente, es lo aparente que desplaza lo esencial: el principio. La ilusión de diversidad la propicia la libertad de comportamiento individual[2]. El comportamiento individual se eleva como una categoría metafísica de la libertad. El oportunismo político de la subjetividad subordina la no dominación al hecho del comportamiento individual con que se nos define la diversidad. El guisado del discurso político cursi está adecuadamente condimentado. Justo para el consumo de un público que previamente hemos convertido en galeras. Cualquier simple ejercicio positivista podría desdoblar la falacia del discurso socialista de la socialdemocracia.

Pero hagámoslo del siguiente modo:

Si el principio que rige el trabajo asalariado no se toca, la lucha por la igualdad se convierte en un rasgo morfológico. Ello permitiría ignorar que el trabajo asalariado es por antonomasia una condición de dominio de los poseedores del capital sobre el trabajador-proletario. Es decir, sobre el individuo que para subsistir vende su fuerza de trabajo.

La condición de dominación sobre el trabajador se da por igual en la maquiladora que esquilma a las mujeres mejicanas en Tijuana que con los teleoperadores de cualquier plataforma de las comunicaciones sea en Madrid o Barcelona. Levantar la voz de protesta contra el patrón por mejoras salariales o condiciones de trabajo (no ya por la condición de asalariado) implica allá o acá la represión que va desde el mobbing hasta la expulsión individual, o en masa si el mercado lo necesitara. Buscar la prebenda a través de las complicidades de favores se legitima, puestas las cosas ante la fuerza de las patronales que defienden y son defendidas por el estatus burgués del estado capitalista. El sindicalismo ha decidido claudicar y ya no es más, porque serlo no puede, la organización de clase que defiende los intereses económicos de los trabajadores, afiliados o no. Los convenios colectivos de trabajo constituyen el pacto social que el capital le impone al trabajo, la flexibilidad laboral y salarial los principios para contrarrestar la tendencia decreciente de las tasas de ganancia. La recurrencia de las huelgas de trabajadores continúa siendo la expresión de las desesperaciones ante el eufemismo político de la diversidad no-dominada del trabajo asalariado.

Es obvio que cuando hablamos del proyecto socialista cubano estamos planteando una alternativa antagónica al proyecto socialista de las socialdemocracias capitalistas.

Entender o no dicha diferencia conceptual establece las definiciones ideológicas entre enemigos del proyecto socialista cubano y amigos del proyecto socialista de las socialdemocracias, sean éstas la española, la alemana o cualquier otra. En calidad de proyectos, ambos son procesos perfectibles, pero siempre antagónicos. En el segundo caso se tenderá al perfeccionamiento de la obtención de plusvalía por los capitalistas; en el primero, al perfeccionamiento de los equilibrios del beneficio entre trabajadores. En ambos casos se tratará de la legitimación de las relaciones socioeconómicas que a unos aseguran el dominio sobre otros y a aquellos la igualdad entre productores. Que no es uniformidad, en eso coinciden los proyectos, sino la ausencia de la explotación del prójimo que implica el trabajo asalariado en condiciones de propiedad privada sobre el capital, cuestión en la que naturalmente difieren los proyectos.

He hablado del trabajo asalariado, es decir, del mismo carácter del trabajo en las condiciones del proyecto socialista cubano. Y no hay contradicción conceptual económica en el principio socialista, sino en el contenido político.

Contrariamente a cómo asumen algunos pensadores marxistas cubanos, y a cómo pudiera inferirse de determinadas ideas de los trabajos de C.Marx y V.I.Lenin, este autor entiende necesario discernir entre lo que se ha dado en llamar capitalismo y socialismo de estado. Como no es éste un ensayo que lleva el objetivo de establecer una discusión anodina sobre este particular, el lector tiene la oportunidad del discernimiento a partir de la deducción lógica.

La esencia del sistema capitalista, lo que lo define como formación socioeconómica, es la propiedad privada sobre los factores de producción, materiales e inmateriales. Sin el predominio de la propiedad privada no existiría el modo de producción capitalista. Fuera cualquier otra cosa. La propiedad privada sobre la fuerza de trabajo, indirectamente sobre Ud. y sobre mí, en tanto trabajadores asalariados, es lo único que permite la apropiación de todo el plustrabajo que nuestro trabajo genere. Es plustrabajo por definición política. Producimos lo que necesitamos para reproducirnos de manera ampliada, pero producimos siempre algo más. Ese algo más no es objeto de nuestra apropiación. Ese algo más pertenece al dueño que nos ha empleado por esa misma razón de ser el prpietario  de los factores de producción, de nuestra fuerza de trabajo (por la que nos paga un salario) y de los materiales, instrumentos y recursos financieros. La condición de propietario le es reconocida por el Estado de Derecho burgués como el derecho exclusivo de disponer unilateralmente del producto de nuestro trabajo (de ese tornillo, el coche, la patineta, el pan, etc). Los propietarios no nos preguntan cómo quisiéramos que fueran enajenados (vendidos) los productos y cómo repartidos los beneficios. Ese es un derecho exclusivo de los propietarios. Nuestro deber, a la luz del derecho burgués, es trabajar, recibir el salario, callar y consumir para que no se detenga, por falta de consumo, la espiral reproductiva del capital, que ya sabemos tampoco es nuestro. En los estados burgueses donde la lucha obrera ha obligado a moderar la depredación de los propietarios, se establece un salario mínimo. Nosotros podemos o no ahorrar algo de nuestros salarios para consumir. Ese ahorro no es capital, no es dinero en el sentido de la formación y reproducción de capital. Nosotros somos simplemente trabajadores-consumidores. Toda independencia económica del trabajdor  pone en riesgo el poder del capital. No es intención de los intereses capitalistas que el ahorro de los consumidores sea pronunciado. Puesto que dejaríamos de alimentar el negocio del capital bancario-industrial. Ese es nuestro papel dentro del modo de producción capitalista. Somos el 99% de la PEA.

Toda la reproducción de capital es gestionada por los dueños (a través de las gerencias asalariadas, mejor o peor pagadas) y toda la acumulación es patrimonio de los propietarios privados, no del Estado. El estado capitalista en última instancia se subordina a los intereses del propietario privado. El clientelismo del Estado capitalista es la expresión de esa subordinación. Fenómeno que se da descarnadamente en países capitalistas menos “civilizados” y más subrepticiamente en los llamados desarrollados. El capitalismo de Estado es la conjugación de los intereses del capital privado con el poder político de un estado en esencia corporativo.

En consecuencia, no es posible definir la condición del proyecto socialista cubano actual como un capitalismo de estado. La endebles de tal idea parte, primero, del hecho de no ser la propiedad privada el eje del modo de producción ni, por lo tanto, de las relaciones socioeconómicas en Cuba. En consecuencia, no es el trabajo asalariado una condición de enriquecimiento privado de grupo social alguno. El trabajo asalariado bajo condiciones de propiedad estatal sobre los factores de producción permite la reproducción social del capital y su acumulación estatal centralizada, pero no privada, no es excluyente por definición y práctica social. La diferencia cualitativa esencial con el capitalismo de estado estriba en que la concentración de capital en Cuba está sujeta a una distribución eminentemente social de la renta nacional.

No he querido decir ni dicho que el trabajo asalariado bajo la propiedad estatal, tal como se da en Cuba, no constituya un factor de alienación de la libertad del individuo. Eso es precisamente lo que he venido a demostrar. Que al no poder decidir el ciudadano sobre la remuneración autónoma de su trabajo, su libertad queda condicionada por el poder económico del Estado, propietario monopólico. En la sociedad capitalista ese condicionamiento de la libertad nos lo define el propietario privado de los medios de producción, que es quien nos paga por nuestra fuerza de trabajo. En Cuba lo hace el arbitrio del Estado.

Existe la idea entre los detractores incultos del proyecto socialista cubano, de que no vale el argumento sobre la inexistencia de la explotación del trabajo asalariado en Cuba, por el hecho de ser estatal la propiedad. Los que así piensan claramente se equivocan, exprofeso o por ignorancia. La explotación del trabajo es un concepto político aunque su mecanismo sea económico. El plustrabajo que no se le retribuye al trabajador en Cuba es la fuente de la acumulación de capital para el Estado y objeto de redistribución social centralizada (el subrayado es de importancia conceptual). Esa es precisamente la esencia del socialismo de estado cubano. Y ése es justamente – tal como vengo llamando la atención – el objeto primero del cambio conceptual que necesita introducirse en el proyecto socialista cubano.

El problema no es que sea inapropiado el acaparamiento por el Estado de toda la plusvalía que genera el trabajo, sino que no sea el trabajador el que defina los términos de su gestión. Esa gestión no se da sólo a nivel de la empresa sino, además, en la participación social que define los principios generales de la distribución del producto nacional. El replanteamiento del punto de gravitación del modo de producción es imperativo, puesto que el centralismo estadual ha demostrado su incapacidad para devolverle al trabajador de manera eficiente todo ese plusvalor. No es una incapacidad funcional sino estructural del Estado. Los salarios centralmente establecidos no poseen poder adquisitivo suficiente, la producción estatal de bienes y servicios es tan deficitaria como de baja calidad, mientras que la libertad individual es inversamente proporcional al grado de hegemonía económica del estado.

En efecto, el que el trabajo asalariado en el modelo de socialismo de estado cubano no sea fuente de explotación del trabajador, no significa que no sea causa de la mediatización (restricción) de su soberanía ciudadana. A eso he apuntado cuando expreso que el trabajo asalariado es una condición incompatible con el sentido de dignidad propia del cubano. No es el cubano por idiosincrasia un ser social sumiso y no es natural su aceptación de la condición de asalariado. Es esa característica de su naturaleza inconforme y contestataria lo que ha creado la compleja economía sumergida en Cuba.Y es esa característica la que impide su subordinación a un sistema económico que sabe ineficiente y coercitivo.

El ciudadano que nace y echa sus restos en la sociedad capitalista está amaestrado culturalmente para que la condición de trabajador asalariado no le entre en conflicto antagónico con su sentido de dignidad propia. La posibilidad de consumo constituye su mecanismo de reafirmación. Hacia la exacerbación del instinto animal de consumo va dirigido todo el adoctrinamiento cultural del sistema. Subrayo antagónico y establezco que hablamos del ciudadano que define la multitud y no el que el que niega el comportamiento de rebaño, justo por  inteleccionar su condición de ser social inferior. Asumir la condición de ser social inferior en tanto trabajador asalariado es reconocer las causas en que se da la explotación en la sociedad capitalista. Si se es asalariado se es un ser social inferior aunque el nivel de consumo pueda contradecirlo en la percepción particular. El estatus de ser social superior lo da el pertenecer no a una clase media o alta que consume y presume, sino a la poseedora que jerarquiza las percepciones. Toda amenaza de derrumbe del sistema de valores en que se ha soportado la “edificación” de la existencia propia en dicha sociedad se hace intolerable. Es el síndrome del Padre de Blancanieves en la novela de Belén Gopegui.

Los que piensan en un cambio de 180 grados en el modelo de sociedad y estado cubanos, deberían respondernos si dicho cambio asume la transformación del trabajo asalariado estatal en trabajo asalariado privado. Es decir, si lo que nos proponen es que no sea el Estado  - que estamos de acuerdo no es el más eficiente administrador, por lo menos no en todo lo que administra - el que capitalice el valor del plustrabajo, sino que sea el propietario privado el que lo haga. Adviertan que (aún) no he hecho la pregunta subyacente sobre quiénes serían, entonces, esos propietarios privados con derecho exclusivo sobre el producto del trabajo que produciríamos los que no lo fuésemos. Si lo que nos proponen es eso, pues claro, tendrían que proponernos esto otro.

Si de lo que se trata es de la transformación de la fuerza de trabajado asalariada estatal en fuerza de trabajo privada sería incuestionable la estafa política. Sobre esta clave ideológica hay que debatir abiertamente en Cuba. Esa estafa política podría pasar envuelta en celofán, porque a pesar del nivel de educación general de la población, no existe un nivel de debate cultural público, generalizado y profundo sobre estas esencias. No existe real conciencia en la población sobre las implicaciones estructurales, sistémicas, para sus vidas que tal estafa política tendría. La posibilidad de montar el timbiriche propio ocupa las elucubraciones del imaginario popular. No sólo del cubano residente, sino, talvez en mayor intensidad, del cubano emigrado que ha montado y desmontado mil veces en su mente el timbiriche que no puede llegar a montar en el país donde se encuentra o que montado, otras tantas se le haya desmoronado.

En la dinámica de una economía capitalista sujeta a los mercados imperfectos (es decir, a los únicos que existen) las micro, pequeñas y medianas empresas - como los organismos vivos - nacen, crecen o no, se desarrollan y mueren. Las grandes se fusionan. El estado capitalista capitaliza los beneficios y socializa los costos. Los privilegiados son los fuertes grupos de poder económico y financiero. El asalariado carga con su precario seguro de desempleo o con el desempleo seguro. Las discusiones sobre la renta básica ciudadana que promueven grupos de activistas sociales y que toman cada vez más fuerza, vienen a decirnos que la seguridad del ser social ha estado pendiendo siempre de finos hilos dentro de las relaciones de producción e intercambio capitalistas. El subconsciente colectivo lo comprende. Transformar, por lo tanto, el sistema de propiedad estatal en un sistema mixto de propiedad socializada exige condicionamientos políticos y la institución de relaciones socioeconómicas que van más allá de la visión del aldeano vanidoso.

A nivel sociológico, el cubano común y corriente piensa en los términos de sus posibilidades individuales actuales, de ahí que sea el timbiriche el objeto simbólico de su idea emancipadora. El cubano menos común, ése otro que, igualmente instruido, conoce las posibilidades de los negocios a mayor escala, pensará en la factibilidad de montar la empresa propia, con capital privado externo o con capital estatal. El timbiriche del cubano de a pie puede enmarcarse en la categoría de producción mercantil simple, esa que no genera capacidad de acumulación y concentración exponente y excluyente de capital. Es el estereotipo, pongamos, de ese dueño de un  bien gestionado bar o restaurante familiar en cualquier esquina de cualquier ciudad española. Proliferan para sosiego de la vida social a pie de calle y, aún cuando le falten médicos, España es el país de mayor índice de bares por habitantes en toda Europa. Enhorabuena. El otro, sabe que su empresa sólo tendría sentido si empleara mano de obra asalariada, a la cual pudiera discreta o abiertamente esquilmarle el plustrabajo. No hay otra forma de reproducir el capital que no sea mediante el empleo asalariado de fuerza de trabajo, así sea capital privado, estatal o cooperativo. La diferencia la hace, hemos dicho, la cualidad política de las relaciones socioeconómicas que se desprenden de la naturaleza de la propiedad.

A unos y otros C.Marx y F.Engels les han dicho algo sorprendentemente ingenioso y definitivamente incuestionable.

“Así, por ejemplo, la Revolución francesa abolió la propiedad feudal para instaurar sobre sus ruinas la propiedad burguesa.

Lo que caracteriza al comunismo no es la abolición de la propiedad en general, sino la abolición del régimen de propiedad de la burguesía, de esta moderna institución de la propiedad privada burguesa, expresión última y la más acabada de ese régimen de producción y apropiación de lo producido que reposa sobre el antagonismo de dos clases, sobre la explotación de unos hombres por otros.

Así entendida, sí pueden los comunistas resumir su teoría en esa fórmula: abolición de la propiedad privada.

Se nos reprocha que queremos destruir la propiedad personal bien adquirida, fruto del trabajo y del esfuerzo humano, esa propiedad que es para el hombre la base de toda libertad, el acicate de todas las actividades y la garantía de toda independencia.

¡La propiedad bien adquirida, fruto del trabajo y del esfuerzo humano!

¿Os referís acaso a la propiedad del humilde artesano, del pequeño labriego, precedente histórico de la propiedad burguesa?  No, ésa no necesitamos destruirla; el desarrollo de la industria (capitalista) lo ha hecho ya y lo está haciendo a todas horas.

¿O queréis referimos a la moderna propiedad privada de la burguesía?”

Decidnos: ¿es que el trabajo asalariado, el trabajo de proletario, le rinde propiedad?  No, ni mucho menos.  Lo que rinde es capital, esa forma de propiedad que se nutre de la explotación del trabajo asalariado, que sólo puede crecer y multiplicarse a condición de engendrar nuevo trabajo asalariado para hacerlo también objeto de su explotación.

(…)

Os aterráis que queramos abolir la propiedad privada, ¡cómo si ya en el seno de vuestra sociedad actual, la propiedad privada no estuviese abolida para nueve décimas partes de la población, como si no existiese precisamente a costa de no existir para esas nueve décimas partes! ¿Qué es, pues, lo que en rigor nos reprocháis?  Querer destruir un régimen de propiedad que tiene por necesaria condición el despojo de la inmensa mayoría de la sociedad”[3]. (Los subrayados y paréntesis son míos)

Observemos que en Cuba ya no hay lugar para que se aterre propietario privado alguno, porque la Revolución de 1959 avanzó por los senderos de la nacionalización del capital común de todos los cubanos. Esa realidad socioeconómica es la que sigue haciendo de Cuba el escenario sui géneris para un proyecto sociopolítico realmente eficiente y realmente alternativo al capitalismo.

Entonces lo que está planteado en Cuba hoy, en el perfeccionamiento del proyecto socialista, es la definitiva socialización de la propiedad. Puede entenderse un temor del Estado en la medida que, cual propietario hegemónico, los representantes del mismo y en especial los representantes del Partido de la propia Revolución no entendieren que la socialización del poder económico es la condición sin la cual no se garantiza ni la cohesión social ni la consolidación del poder político del pueblo, de la sociedad toda. Que ello es una premisa clave de la eficiencia económica sistémica. El debate sigue estando pendiente y el anunciado congreso del Partido estará emplazado a definiciones de fondo.

Hablo de la auto-sustentabilidad reproductiva de un modo de producción que no conciba la propiedad privada como el fundamento de su estructuración. Que al cuestionar el fetiche histórico de la propiedad el Estado cuestione su propia hegemonía económica como principio del proyecto socialista cubano. Que, a partir de ahí y sólo de ahí, se debata sobre la construcción de formas superiores de organización del trabajo. Que esa nueva cultura del trabajo no-asalariado permita al ciudadano cubano liberarse de los corsés que maniatan su individualidad. Que se comprenda que la individualidad del ser social le exige plena responsabilidad por la comunidad. Que el Estado de Derecho Socialista puede llegar a ser una realidad política sólo si incorpora a la filosofía de su transitoria existencia el culto primero a la dignidad del individuo. Esa cualidad de la institucionalidad sociopolítica es alcanzable sólo bajo principios socialistas ráigales.

Roberto Cobas Avivar (RCA)



[1] George Soros, “La crisis del capitalismo global”, Plaza Janés, 1999, Barcelona , España.

[2] Roberto Cobas Avivar, “Cuba y el compromiso con su proyecto socialista más allá del anarquismo de la polémica”, en: http://www.kaosenlared.net/noticia/cuba-compromiso-proyecto-socialista-mas-alla-anarquismo-polemica

[3] Karl Marx, Friedrich Engels, “El Manifiesto Comunista”, (publicado por primera vez en 1848)

 
 
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Comentarios (21)

#1.- Al grano, Campos

Octavio Alberola|07-07-2008 13:20

De acuerdo, Cobas, la "realidad socioeconómica es la que sigue haciendo de Cuba el escenario sui géneris para un proyecto sociopolítico realmente eficiente y realmente alternativo al capitalismo". Es decir: "la definitiva socialización de la propiedad".
Pero, ¿por qué no dices nada sobre el cómo realizar ese escenario dada la realidad sociopolítica cubana actual¿

Tú mismo dices "que al no poder decidir el ciudadano (cubano) sobre la remuneración autónoma de su trabajo, su libertad queda condicionada por el poder económico del Estado, propietario monopólico", ¿qué hacer para que ese Estado deje de ser "propietario monopólico"?

¿Cómo se liberará el ciudadano cubano "de los corsés que maniatan su individualidad"?

¿Cómo obligar al Estado castrista a incorporar "a la filosofía de su transitoria existencia el culto primero a la dignidad del individuo?

Esperamos tu respuesta.

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#2.- Al grano, Cobas

Octavio Alberola|07-07-2008 13:23

De acuerdo, Cobas, la "realidad socioeconómica es la que sigue haciendo de Cuba el escenario sui géneris para un proyecto sociopolítico realmente eficiente y realmente alternativo al capitalismo". Es decir: "la definitiva socialización de la propiedad".
Pero, ¿por qué no dices nada sobre el cómo realizar ese escenario dada la realidad sociopolítica cubana actual¿

Tú mismo dices "que al no poder decidir el ciudadano (cubano) sobre la remuneración autónoma de su trabajo, su libertad queda condicionada por el poder económico del Estado, propietario monopólico", ¿qué hacer para que ese Estado deje de ser "propietario monopólico"?

¿Cómo se liberará el ciudadano cubano "de los corsés que maniatan su individualidad"?

¿Cómo obligar al Estado castrista a incorporar "a la filosofía de su transitoria existencia el culto primero a la dignidad del individuo?

Esperamos tu respuesta.

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#3.- Cobas, coincido con la mayor parte; excepto que, parece que Lenin dijo otra cosa sobre capitalismo de Estado

Fernando Salvatierra|07-07-2008 14:35

Lenin señaló con precisión en el Estado y la Revolución otra cosa distinta a lo que dice Ud. con relación al capitalismo de Estado. La concepción leninista (en función de decires anteriores de Marx) se encamina a calificar como tal el actual modelo cubano.

Pero, aparte de esa redistribución social en que determina para nada el trabajado, con insuficiente salario por demás; también, sí hay una apropiación del plustrabajo que no es social, ya que parte importante de ese plusvalor (no se paga al asalariado) se destina a los cuantiosos gastos de un enorme aparato burocrático que no genera bienes ni servicios, sólo gastos; amén de otra parte que se usa con "cierta amplitud" directamente por los "distribuidores sociales".   

En lo tocante al resto, mayor parte, de su trabajo, coincido con Ud. Y lo congratulo por el interés que asume en exponernos sus avanzadas ideas, en el esforzado empeño de lograr el definitivo mejoramiento de nuestro proyecto con tendencia socialista; que no tiene dueño(s), YA que es de TODO EL PUEBLO CUBANO. 

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#5.- Sres Octavio y Fernando (1)

08-07-2008 13:01

En aras de incitar a la profundización de lo que debatimos, quisiera que los sres. Octavio y Fernando tuvieran a bien, en la medida que su tiempo se lo permitiera, ojear otros trabajos ya publicados que abordan desde otras tantas aristas las inquietudes (Octavio) y los enfoques (Fernando) que han planteado.

A modo de apuntillar, porque el intento de mayor alcance está en los propios trabajos, les expondo dos cosas:

Comentario 2: ir al grano no significa solamente proponer "medidas concretas". La disección del grano, en tanto conocimiento de causas, ya es una forma de ir hacia él, hacia ese grano. Todo ese ejercicio cognitivo es el que puede llevarnos a plantear medidas para el debate, pues la verdad la da el acervo del conocimiento y no alguna expresión aslada del mismo. Ese ejercicio de concretar "medidas" lo he intentado en el trabajo: "Hacia el cambio del modo de produción en Cuba: del conepto a la práctica" , el debate está abierto, en: http://www.kaosenlared.net/noticia/hacia-cambio-modo-produccion-cuba-concepto-practica

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#6.- Sres Octavio y Fernando (2)

RCA|08-07-2008 13:28

Comentario 3: el capitalismo de estado, según también los variados análisis de Lenin, expresa la necesidad del modo de producción capitalista de superar el arbitrio de los mercados. Una vez que la práctica ha venido a demostrar la inconsistencia de la teoría clásica acerca del equilibrio económico, producto de la irrefutabilidad de la imperfección de los mercados (cuestión que remata definitivamente J.Stiglizt a partir de la demostración de la imposibilidad del equlibrio dado el imposible del acceso paritario, en tiempo y forma, a la información), ya no existe otra posibilidad que conferirle al estado capitalista la regulación de los mercados. Es decir, la regulación arbitraria - fuera del mito de la libre competencia - de la capacidad de reproducción y acumulación de capital. Es en esos términos en los que  se torna objetivo el concepto de  capitalismo de estado. Ese hecho transversal que define el comportamiento de la económía condiciona todo el reajuste vertical de la institucionalidad política que define el capitalismo de estado.

Esa misma lógica del movimiento socioeconómico es la que permite ver cómo se forma el socialismo de estado. Para verlo bien es necesario constatar que no ha sido aquí el libre albedrío de las fuerzas del mercado la causa del movimiento, sino el intento de maniatarlo administrativamente. Los mercados aquí son imperfectos  por un vicio  esencialmente estructural, no funcional (pudiese afirmarse que no existen los mercados). 

En ambos casos es el estado el que toma partido  e impone las reglas del juego institucional. Pero en nuestro caso, el cubano, no es la premisa de la propiedad privada la  que determina la naturaleza del modo de producción.

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Gracias  Octavio y Fernando, las observaciones  conllevan a repensar las cosas. De ese debate se trata. 

Un saludo cordial 

RCA

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#7.- De acuerdo Roberto, pero...

Octavio Alberola|08-07-2008 17:43

De acuerdo Roberto en que "el conocimiento de causas ya es una forma de ir hacía él" (el grano); pero admitirá que "el ejercicio cognitivo" sólo es productivo en el seno de un debate abierto, libre, en el que todos los interesados en acrecentar y profundizar "el acervo del conocimiento" sobre el ideal y la praxis socialistas tengan derecho a la palabra y a la decisión.

Le planteé la pregunta porque sabía -por haberle leído- que consideraba este presupuesto esencial. Lo que usted llama "un paradigma de carácter realmente socialista". Es decir: "la democracia económica, una cultura de trabajo afín y la autodeterminación del ciudadano".

Y sabia también que usted había escrito que la sociedad cubana "no podía exponerse a la maduración en ralenti dentro del Partido" de esa "visión de transformación socieconómica redentora". De ahíque le incitara a ir al grano, pues sus proposiciones ("medidas concretas") avanzadas en su artículo "Hacia el cambio de modo de producción en Cuba: del concepto a la práctica" no parecían tener otro destinatario que ese Partido.

¿Cree usted posible un cambio de actitud del Partido para asumir un paradigma de carácter realmente socialista" 

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#8.- Cobas, gracias por su atención a nuestros comentarios. Ahora, otra notica al paso.

Fernando Salvatierra|08-07-2008 18:38

Lo que define el capitalismo no es la propiedad privada en general, sino la propiedad privada capitalista, la que explota trabajo asalariado y el el trabajo asalariado el que determina la existencia de un régimen de producción. Propiedad privada hay desde la esclavitud, como mercancia; pero la forma de explotar la propiedad y el trabajo era esclavista. La propiedad lleva como nombre  el tipo de explotación. Hubo propiedad esclavista, feudal y capitalista y habrá propiedad socialista cuando la propiedad sea explotada en forma socialista no asalariada.

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#9.- De la propiedad capitalista a la no propiedad

Lira|08-07-2008 23:12

Vaya, por lo menos un dialogo decente en este foro, porque vengo leyengo los salpafueras en Kaos Cuba, y a veces no se sabe si reir o llorar. Parece que eso es lo que ha hecho que el  autor participe, buena cosa.

Supongo que somos lectores asiduos de estos articulos. Bien, meto la cuchareta, si me permiten ....

He leido este ensayo mas   de una vez,  no veo  que Cobas no se refiera a la propiedad privada capitalista, todo el texto desmenuza eso hasta el milimetro, ... todo el tiempo descuartiza la propiedad privada capitalista, porque ademas, logicamente, cuando dice propiedad privada así en seco, lo está haciendo en referencia al capitalismo, voy a citar:

"La esencia del sistema capitalista, lo que lo define como formación socioeconómica, es la propiedad privada sobre los factores de producción, materiales e inmateriales. Sin el predominio de la propiedad privada no existiría el modo de producción capitalista. Fuera cualquier otra cosa".

Otra vez:

propiedad privada sobre los factores de producción, materiales e inmateriales en el capitalismo puede ser solamente propiedad privada capitalista, burguesa

Entonces,
Fernando, habrá propiedad en el socialismo pero no será privada.

Pero que incluso Cobas aboga por la no propiedad en el socialismo, habla mucho de eso para Cuba.

El asunto de la propiedad lo lleva mucho más allá. no leo nada de eso en ningún otro autor !!

Saludos

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#10

08-07-2008 23:18

Ñooo, esto es muy serio, voy en pira

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#11.- Propiedad privada siempre, el "apellido" es según

Fernando Salvatierra|09-07-2008 00:57

A eso mismo me refiero, Lira, a lo que transcribes:

" propiedad privada sobre los factores de producción, materiales e inmateriales en el capitalismo puede ser solamente propiedad privada capitalista, burguesa"

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A que propiedad privada ha existido en todas las formaciones económico-sociales, sólo es la forma de explotación la que le da "apellido". En este caso: propiedad privada capitalista, porque es la típica del capitalismo; pero en los anteriores: esclavista o feudal.

O sea que la propiedad privada, valga la cacofonía, no es privativa del capitalismo. 

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#12.- la propiedad condiciona la forma de explotación del trabajo

Lira|09-07-2008 10:13

Sí, Fernando,  no veo que haya ahí confusión ahí donde tú la vez, es lo que te digo sobre el artículo, yo no la veo, porque se está examinando la propiedad burguesa en el capitalismo ...

Fijate que tú mismo no defines que tipo de propiedad sería en el socialismo y eso si que es un problemita, por eso te aclaraba que sería propiedad no privada, vamos, socila (Cobas habla de socializada, marca ahí tambien una diferencia)

Mira lo que te cite de tu omentario:
"La propiedad lleva como nombre  el tipo de explotación. Hubo propiedad esclavista, feudal y capitalista y habrá propiedad socialista cuando la propiedad sea explotada en forma socialista no asalariada".

En eso me quedan dudas con el enfoque tuyo.

Yo creo como Cobas, que la propiedad no lleva el nombre del tipo de explotación, como tu afirmas, SINO QUE LA PROPIEDAD CONDICIONA EL TIPO DE EXPLOTACION, de relaciones sociales y económicas.

Y eso si queda siempre muy claro en Cobas. Por eso veo que luego se te cuela una incetidumbre con la propiedad en  el socialismo. No es que la propiedad sea explotada en tal o mascual forma, es que la naturaleza de lapropiedad condiciona eltipo de expltación, por eso ya me convenzo de los argumentos de Cobas cuando habla constantemente de la no-propiedad.

Saludos


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#13.- Lira, por lo importante del tema y cierta falta de tiempo, me sería muy largo ahora...

Fernando Salvatierra|09-07-2008 18:14

Detallarte ampliamente lo que creo debe ser el socialismo autogestionario. Estimo mejor patentizarte que soy un firme (no dogmático) seguidor de las ideas que Pedro Campos ha ido exponiendo muy esclarecidamente al respecto.

Por lo cual, te sugiero la lectura de sustrabajos, que podrás encontrar sin dificultad alguna en su página personal de aquí en Kaos.

En otra ocasión, continuaremos.

En tanto, recibe mis saludos.

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#14.- clarito que se refiere a la propiedad privada en el capitalismo

El mataburros|11-07-2008 09:39

Veo la discusión que tienen aquí formada. Me cito esto del artículo:

"La propiedad privada sobre la fuerza de trabajo, indirectamente sobre Ud. y sobre mí, en tanto trabajadores asalariados, es lo único que permite la apropiación de todo el plustrabajo que nuestro trabajo genere".

Más claro ni la cerveza cristal con que nos deleitamos (de vez en cuando):

Propiedad privada no sobre el siervo de la gleba ni sobre el esclavo, SINO SOBRE LA FUERZA DE TRABAJO.

Fuerza de trabajo, EN TANTO TRABAJADORES ASALARIADOS.

Por lo tanto, no hay dudas de a qué propiedad privada se está refiriendo el autor. Máxime cuando nos está puntillando todo el tiempo que se trata del modo de producción capitalista.

Y, ojo, ALGO penetrante: quien se ha echado otros trabajos de este Cobas, conoce que define la propiedad privada sobre la fuerza de trabajo con el momento esencial del modo de producción capitalista.

Chao

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#15.- saludos

Lira|11-07-2008 09:41

Igualmente mis saludos, Fernando

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#16.- Del cercado ajeno (Duan Zhong Quiao)

Adelphos|12-07-2008 21:08

Para Marx, el rasgo más universal del capitalismo no es la propiedad privada de los medios de producción y el trabajo asalariado, sino una economía mercantil desarrollada, es decir, lo que se denomina hoy economía de mercado.  Marx veía a la economía mercantil desarrollada, es decir, la economía de mercado, que produce valores de cambio y valores excedentes (beneficio) como el rasgo más universal del capitalismo. Desde el punto de vista de Marx, la economía de mercado desarrollada determina internamente que el propósito de la producción de cada empresa no es la satisfacción de las necesidades sino la producción de beneficios, y de allí, que toda la producción esté regulada espontáneamente por la ley del valor. Marx veía a la economía planificada como el rasgo más universal del comunismo. Ciertamente, una economía planificada se encuentra estrechamente vinculada con la propiedad común de los medios de producción y con el trabajo convertido en el deseo primordial de la vida misma. Argumentarán que la economia bajo el socialismo de mercado está vinculada a las fábricas cooperativas de trabajadores, es decir, la propiedad pública con beneficios compartidos por los trabajadores en su fábrica y, a una gestión democrática: en consecuencia esto no conducirá al capitalismo, sino que beneficia al socialismo. ¿Pero es esto así? Desde el punto de vista de Marx la respuesta sólo puede ser negativa.

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#17.- Del cercado ajeno 2 DZQ

Adelphos|12-07-2008 21:11

La existencia de una economía de mercado desarrollada significa la existencia de la propiedad privada de los medios de producción. La economía de mercado presupone la existencia de la compra y la venta, es decir, del intercambio de mercancías. Marx afirmó: "Sólo los productos realizados por trabajos mutuamente independientes, ejecutados en forma aislada, pueden ser confrontados uno con otros como mercancías" Esto significa que cada parte del intercambio "debe allí reconocer al otro como dueño de propiedad privada"  de otro modo el intercambio no puede ser llevado adelante y el mercado no puede existir. podrían subrayar que bajo el socialismo de mercado, las empresas privadas de capitalistas individuales no existirán, y que lo que existirá será la empresa cooperativa de la cual serán dueños los propios trabajadores. Los medios de producción de esta última son de los trabajadores de cada empresa: en consecuencia, es un tipo de propiedad pública más que de propiedad privada. Pero, en la propiedad pública comunista, en la concepción de Marx, todos los medios de producción son propiedad de la sociedad como un todo. Comparado con la propiedad pública en el pensamiento de Marx, la propiedad pública en la empresa cooperativa es, meramente un tipo de propiedad privada ampliada. No es la propiedad privada individual sino una propiedad privada colectiva.

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#18.- DZQ3

Adelphos|12-07-2008 21:12

Esta característica está particularmente representada en el hecho de que los medios de producción de cada empresa cooperativa son sólo propiedad de los trabajadores que trabajan en esa empresa. Es decir, los medios de producción son bienes públicos solo para estos trabajadores, y no para los que trabajan en otras empresas. Es precisamente porque la propiedad pública de las empresas cooperativas es en realidad un tipo de propiedad privada ampliada, que puede realizarse un intercambio entre estas empresas y, en consecuencia, que pueda existir el mercado. En resumen, en tanto exista una economía de mercado existirá la propiedad privada de los medios de producción, aún si ella toma la forma de propiedad pública de empresas cooperativas bajo el socialismo de mercado. La existencia de una economía de mercado desarrollada significa la existencia del capitalismo y del trabajo asalariado. Bajo una economía de mercado la razón y el objetivo de la producción de cada empresa, sea propiedad de un capitalista individual o colectiva de trabajadores, no es el valor de uso sino el valor de cambio y el plusvalor, es decir: que "nada es producido salvo que pueda ser producido para obtener un beneficio" http://www.po.org.ar/edm/edm23/crticaa.htm

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#19.- Mercado y planificación

Adelphos|12-07-2008 21:19

  "Habeis hecho prodigios de heroismo proletario en la lucha revolucionaria. Tendreis que hacer muchas veces mas prodigios para construir el socialismo" Dijo lenin a su pueblo a poco de la toma del poder. Poco tiempo despues dirigiendose a los noveles gerentes de las empresas socialisadas dijo: "Prefiero mil veces el capitalismo inteligente que el socialismo estupido" Muy poco de heroismo proletario hay hoy en el pueblo cubano. Quizas lo hubo al principio, pero hoy lo hay en muy pocos. Tal vez se deba a que tambien hay mucho de socialismo estupido. La democracia real en el seno del partido, y en toda la sociedad es la unica solución. ¡El socialismo es al fin y al cabo una promesa de democracia total¡, Si no lo ha sido, esa es la tarea primera por acometer.He dicho que las propuestas cooperativistas y autogestionarias a costa de expropiar a la sociedad de lo que ya esta socialisado es reaccionario, pero no he dicho que cuba no necesite una parte de su economia en el regimen de mercado. Esto es asi porque no se han desarrollado aun las fuerzas productivas lo suficiente para que pueda operar la economia planificada. Tampoco significa que deba renunciarse a la economia planificada. Por el contrario esta debe avanzar cada dia mas.

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#20.- Inversión extrangera?

Adelphos|12-07-2008 21:22

  Muchos pensadores marxistas consideran que es imposible construir el socialismo en un solo pais, mucho menos cuando este es subdesarrollado como en el caso cubano. Lenin esperaba que la revolución triunfara en toda europa. No ocurrio asi y se vio enfrentado al dilema de intentarlo ó retroceder. Rusia lo intento y logro la industrialisación del pais, y un alto grado de desarrollo, sin embargo la toma del poder por el ala derecha del partido comunista termino en el derrocamiento del regimen y el retorno a la economia de mercado. En ausencia de una solidaridad socialista (NO condicionada como la sovietica) Cuba debera aceptar que el capital extrangero se haga cargo de algunos sectores de la economia (Via China) Hasta ahora los chinos han logrado mantener el control politico en manos de los comunistas, pero inevitablemente el poder economico terminara por hacerse a su parte del `poder politico. Creo que el capital debe ser extrangero y no cubano, de manera que los inversores sean personas juridicas sin derechos politicos. (Se imaginan a la mafia de Miami montando negosios y conspirando?)

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#21.- Apareció Adelphos ... para exponer sus confusiones !

Lira|17-07-2008 16:08

Lo cito (16)

"Desde el punto de vista de Marx, la economía de mercado desarrollada determina internamente que el propósito de la producción de cada empresa no es la satisfacción de las necesidades sino la producción de beneficios, y de allí, que toda la producción esté regulada espontáneamente por la ley del valor".

Adelphos es a todasl uces un instructor del marxismo cubano del tiempo de los folletos rusos

Primero: ha sido A.Smith quien ya habla, mucho antes que Marx, de que el capitalista produce para su ganancia, no para satisfacer las necesidades del consumidor, de ahí su ejemplo sobre aquel carnicero ¿lo recuerdan?, un ejemplo suspicaz porque aquella no era "gran producción mercantil" , detalles que hacen grandes diferencias en las interpretaciones de las ideas, ¿verdad?, ok

Segundo: en eso se equivocaba tanto Smith  como se equivocan los intérpretes de Marx.

Explicar en qué consiste la equivocación llevaría un ensayito. No lo haré ni de cerca yo. Remito a los trabajos a este respecto del propio RCA.

La gente como Adelphos se convierten en xerocopias de los escritos de otros, vaya a saber lo difícil que es cuando se trata del pensamiento de Marx.

Pero Marx incitaba a pensar y a cuestionarlo TODO. Por eso decía que él no era marxista. Lo que hizo fue pulirnos un instrumento : la dialéctica materialista.

Adelphos y semejantes, no vale citar y memorizar textos de manual. HAY QUE PENSAR CRÍTICAMENTE.

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#22.- Un enredo y un plagio de Adelphos

Lira|17-07-2008 16:27

Observen esta otra perlita de Adelphos (18), cito:

"En resumen, en tanto exista una economía de mercado existirá la propiedad privada de los medios de producción, aún si ella toma la forma de propiedad pública de empresas cooperativas bajo el socialismo de mercado".

Miren dos cositas, un enredo y un plagio:

El enredo
: el concepto "economía de mercado" es una entelequia del pensamiento burgués. Adelphos no le pone ni el apellido CAPITALISTA. Pero bien, no existe "economía de mercado" en tanto concepto científico verificable.
Lo que sí existe objetivamente es un sistema histórico de apropiación de los medios de produción, en primer lugar de la fuerza de trabajo. Así lo explica Cobas enfáticamente. Por lo tanto el problema de la propiedad es determinante de la naturaleza del modo de producción. Reeler a Cobas !!!!

El plagio: cuando Adelphito dice que "aún si ella toma la forma de propiedad pública de empresas cooperativas", se está apropiando (Adolpho) del concepto de no-propiedad que ha introducido RCA en el análisis de esta temática. Como los enredillos de Adelphos son bien oscuros, les remito al texto http://www.kaosenlared.net/noticia/hacia-socialismo-cuba-ni-propiedad-ni-excedente 

¡ Queden bien con Adelphos !

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