PRECARIEDAD INSOSTENIBLE  : ACCIDENTES LABORALES Y JORNADAS DE 12 HORAS
Trabajar en la ExpoLa creación de empleo fue uno de los principales argumentos esgrimidos para justificar la organización de la Expo y, seguramente, fue uno de los que más caló entre la clase trabajadora. Incluso se aseguró que sería un empleo de calidad y bien remunerado. Cuando toda la inversión ha sido pública, se podía esperar que las diferentes Administraciones tuviesen interés en que el empleo sufragado respetase unas mínimas condiciones. Sin embargo, la información obtenida sobre el empleo creado muestra precisamente lo contrario.
El trabajo generado por las obras previas a la Expo ha seguido la línea del empleo en el sector de la construcción. Contratos temporales, trabajo a destajo, horas extraordinarias y, cómo no, un sinfín de contratas y subcontratas en cada obra. Condiciones sufridas por una mano de obra, en general, poco cualificada y, a menudo, sin apenas posibilidad de resistencia y reivindicación (la mitad de los trabajadores de las obras de la Expo han sido inmigrantes). Con estas condiciones, no sorprende que las obras se hayan cobrado la vida de dos trabajadores (además hay que añadir un tercero fallecido durante la muestra).
Las condiciones de los trabajadores del recinto Expo no son mucho mejores. En primer lugar, cabe destacar los cientos de empresas diferentes que conviven en el recinto, lo que acarrea un caos organizativo, con todos los problemas que ello genera, sobre todo en relación a la seguridad laboral. El caso, por desgracia, más evidente de esto es el accidente que costó la vida a un técnico de sonido mientras trabajaba en un espectáculo de la Expo. El falso techo sobre el que transitaba no cumplía las exigencias de seguridad mínimas y se hundió a su paso, provocando su caída. Una muerte evitable si se hubiera respetado la legislación de seguridad laboral y hubiera habido un techo técnico con sus adecuados pasillos de trabajo.
Jornadas de 12 horas
Cada país o Comunidad Autónoma presente en la muestra (hay más de 100) está gestionado por una empresa diferente y cada una fija sus propias condiciones de trabajo. Las jornadas de 12 horas, las horas extraordinarias sin pagar, la flexibilidad horaria absoluta o los incumplimientos de lo acordado no son ninguna excepción. “Tengo que trabajar un sexto día a la semana como horas extra, y por cada una me pagan tres euros. Si no acepto me despiden”, cuenta una trabajadora de la cocina de uno de los pabellones que prefiere mantenerse en el anonimato. El miedo al despido se fundamenta en las represalias.
A Víctor, que empezó a trabajar contratado por Randstad, lo despidieron por preguntar si iba a cobrar las horas extra. Muestra de esta agresiva política de recursos humanos es que una búsqueda de empleo, ya en el mes de agosto, en el portal de infojobs da como resultado más de 30 empresas diferentes con las que trabajar en la Expo. Ante estas condiciones numerosos trabajadores han optado por dejar su empleo.
En el recinto de la Expo se pueden encontrar dos oficinas sindicales, una de Comisiones Obreras y otra de UGT, en las que trabajaban unos 15 técnicos que se encargan tanto de temas de relaciones laborales como de prevención. “En CC OO atendemos una media de 50 trabajadores al día. Los sindicatos tenemos bastante capacidad de control”, asegura Juan Carlos, de la oficina de CC OO. A pesar de este control, los numerosos trabajadores consultados explican cómo las irregularidades y los abusos son una constante.