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Siempre junto al Pueblo y sus Luchas |
Los problemas se deshacen de la misma manera como se iniciaron y para no ir tan lejos, hace 60 años con el asesinato de Gaitán, estalló el conflicto colombiano.
Estalló con el magnicidio del tribuno popular, la airada reacción del pueblo, la dictadura reaccionaria y el nacimiento de las guerrillas.
En ese estallido chocaron un pueblo ilusionado por lograr cambios y una oligarquía que acude a la violencia para aferrarse a sus privilegios.
Para dar por cierta la afirmación del literato sería necesario que la oligarquía renuncie a la violencia, para que las fuerzas populares puedan liderar pacíficamente los cambios que demandan las mayorías nacionales.
Si tal renuncia no ocurre, el pueblo debe seguir cumpliendo su deber ciudadano de rebelarse a los gobiernos tiránicos, enfrentándolos con fuerza y dignidad.
La degradación del conflicto interno corre por cuenta de los de arriba, cuando echaron mano de la guerra sucia paramilitar y de los de abajo, cuando en la lucha de resistencia hemos incurrido en excesos.
Cuando la oligarquía acude al terrorismo de Estado busca paralizar los anhelos de cambio, por medio de infundir el miedo generalizado y cuando echa mano de la sevicia, promueve el exceso en las respuestas populares, errores que es urgente corregir.
El régimen en su desespero, avanza en una espiral de horror que persigue quebrar la voluntad de lucha popular, garantizando perpetuar el viejo orden dominante, con la rendición de los rebeldes.
Por tanto, son cosas distintas la renuncia a la agresión que deben hacer los poderosos, de la respuesta digna que hacen los de abajo a tal violencia.
La renuncia a la violencia oligárquica debe iniciar una fase de búsqueda de la solución política, que abra paso a la lucha pacífica por los cambios.
Si lo que se pretende es que los de abajo renuncien a luchar contra la explotación y opresión, mientras sigue el terrorismo de Estado y la intervención militar estadounidense, a esto se le debe llamar la perpetuación oligárquica.
Desde la sociedad debe haber un clamor por el desescalamiento del conflicto, hecho a las dos Partes enfrentadas, pero si tales presiones se hacen sólo a la oposición, esos llamados no serán más que voces que veladamente le piden rendición.
En estos asuntos hay que mantener vivas las enseñanzas del Libertador Simón Bolívar:
“Siempre es grande, siempre es noble conspirar contra la tiranía, contra la usurpación y contra una guerra desoladora e inocua”.
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