Teresa Toda y Mikel Korta, PORTAVOCES DE LOS PROCESADOS
Teresa Toda y Mikel Korta (hoy en prisión), junto a 50 procesados más, agotaban el jueves un día más de los últimos ocho meses pasados con la espada de Damocles de la sentencia pendiendo sobre sus cabezas.Ese día fueron entrevistados por GARA, y sus palabras resultaron más que proféticas: pocas horas después comenzaban las detenciones.
Mikel Korta y Teresa Toda han ejercido como portavoces del colectivo de procesados durante todo este proceso. El jueves, en el interminable impasse abierto entre el final del juicio y la sentencia, GARA les entrevistó, sin saber que antes de pasar 24 horas se desencadenarían las detenciones. Su diagnóstico, como puede verse, resulta tan pesimista por el desenlace del fallo como esperanzado en lo relativo a la respuesta de la sociedad vasca.
¿Cómo han vivido estos últimos meses desde que finalizó el juicio?
Mikel KORTA: Hay dos aspectos; el personal y otro el político. En el primero, todo el mundo lo lleva mal. Es una situación de incertidumbre permanente, donde no puedes hacer planes ya que nunca sabes si se van a poder cumplir. Desde el punto de vista político, nos ha tocado sentarnos en el banquillo por una militancia política en favor de la soberanía, de la independencia, de la construcción nacional de Euskal Herria... así vivimos el juicio y así estamos viviendo esta situación de espera. Como unos militantes políticos más, que en Euskal Herria están criminalizados y amenazados y a la espera de un sentencia. Pero esto no es algo excepcional en este país, la coyuntura política actual lo confirma claramente. Es una ayuda sentirte parte de un todo, parte de un amplio grupo que sigue en lucha y seguirá, con la conciencia de que no van a acabar con esa militancia política ya sea en la calle, en la cárcel...
Teresa TODA: Es una situación especial de definir. Se acaba lo que fue la época de Madrid, el ir y venir, lo que supuso el juicio... Cuando regresas vuelves a meterte en tu vida habitual, en tu trabajo... pero a la vez sigues pendiente del 18/98 y de todo lo que ello significa. Creo que estaría bien añadir que de todo se sacan buenas enseñanzas. Nosotros, en esta situación de incertidumbre, hemos aprendido a aprovechar al máximo todos los momentos. Aun así, en todo momento, hemos estado llevando a cabo una dinámica para ir preparando en la sociedad una respuesta y dando a conocer el significado de esta sentencia, ya que va marcar indudablemente el devenir de los próximos juicios de la Audiencia Nacional.
¿Qué dinámicas han llevado a cabo y qué respuesta han obtenido de ellas?
T.T.: Hemos querido transmitir la preocupación, alertar del contenido de la sentencia, de lo que supone de ataque no sólo a los derechos civiles y políticos, sino también a los propios principios de lo que tiene que ser una democracia. Comenzamos en junio con la encerrona en Gernika y en setiembre denunciamos de manera directa los tres puntos del triángulo: el Poder Judicial, el PSOE y Lakua.
M.K.: El discurso que hemos mantenido en este juicio ha tenido una evolución. Hemos denunciado la vulneración de derechos, la Audiencia Nacional como tribunal especial y político, la «legislación antiterrorista»... Pero sobre todo hemos querido remarcar que lo importante no eran las personas, ni las organizaciones que estamos sentadas en el banquillo, sino que la clave era la agresión a los derechos que corresponden a todas las personas y a Euskal Herria como pueblo. En ese sentido, la solidaridad no se debería entender como una solidaridad exclusiva hacia nosotros, sino como un ejercicio de autodefensa de la propia sociedad vasca para conseguir poder decidir en paz y libertad el futuro. Eso implica que todos los proyectos puedan ser defendibles e incluso realizables. Ese es el marco de democracia que reivindicábamos desde la pura defensa de los derechos. Además, ese marco, en sí mismo, es la clave para superar el conflicto.
¿Cómo se pueden evitar más macroprocesos?
El paso que pretendemos dar es pasar de la solidaridad al trabajo en común. Nosotros consideramos que el nivel de solidaridad adquirido, tanto cuantitativo como cualitativo, es difícil de superar. Es una evidencia que la amplia mayoría de Euskal Herria está en contra de esta dinámica. Pero también es un hecho que no hemos conseguido frenar la ofensiva del Estado. A partir de ahí, nosotros planteamos la necesidad de que la sociedad, en su conjunto, comience a realizar un trabajo en común. Teniendo como base la defensa de los derechos de la ciudadanía y de Euskal Herria y, como objetivo, la construcción de un muro de autodefensa que haga imposible la ingerencia española y francesa en la realidad de Euskal Herria. En este sentido, lograríamos que el coste político que le supone esta ofensiva represiva al Gobierno español sea mayor que los hipotéticos beneficios que le traiga.
¿El resultado obtenido es positivo? Hay solidaridad, pero a la hora de construir el muro, ¿qué se ha avanzado?
M.K.: El resultado es desigual. El posicionamiento público resulta altamente positivo. El problema es que agentes políticos e institucionales, esos que tienen la responsabilidad de velar por los derechos, siguen convirtiéndose no sólo ya en cómplices de esa ofensiva de la Audiencia Nacional a las órdenes del Gobierno, sino a veces en protagonistas activos de esa vulneración de derechos. Y esto no es una contradicción discursiva que no tiene consecuencias, sino que es una contradicción que en la práctica nos está llevando a una prolongación del conflicto y del sufrimiento. Creo que es la hora de llevar a la práctica ese discurso. De no hacerse así, además, la única explicación que hay a esa aparente contradicción entre discurso y práctica es que no exista contradicción. Así, el discurso sólo sería una pose formal, más que un posicionamiento real.
No obstante, nosotros depositamos la confianza en la ciudadanía en general, ya que en muchas ocasiones ha sido capaz de superar las directrices de diferentes formaciones. Pensamos que el derecho de Euskal Herria a ser soberana y a decidir su futuro es mayoritariamente asumido por la población vasca. En la medida que podamos, nosotros lo que intentamos es que eso se demuestre en hechos concretos. Así empezaremos a dar pasos en la construcción de ese muro.
Se rumorea que la sentencia se dará a conocer en los próximos días, ¿cómo se vive esta incertidumbre?
T.T.: En lo político, reafirmándonos en nuestro compromiso. Un compromiso que nos llevó a sentarnos en el banquillo y que nos llevará ahora a sufrir las consecuencias de la condena.
M.K.: Aunque parezca una paradoja, tenemos la suerte de que por desgracia a este país le haya tocado vivir una situación de negación y represión permanente durante cientos de años. Han sido y son miles las personas que han pasado, no ya por una situación como la nuestra , sino que incluso peor: detención, tortura, cárcel... El sentirte parte de ese amplísimo colectivo hace que en lo personal estés más fuerte. No es lo mismo sentirte solo. Nosotros somos parte de un pueblo que lleva cientos de años luchando por los mismos objetivos que lo hacemos nosotros ahora. Sentirte orgulloso de tu militancia política, considerar incluso un honor ser llevado a la Audiencia Nacional por tu compromiso... eso te ayuda a seguir adelante.
¿Cuál creen que será ese veredicto?
T.T.: De la Audiencia Nacional esperamos todo menos justicia. El núcleo de la sentencia va a asentar todos los constantes recortes de derechos y de ilegalizaciones. Nuestra sentencia va a hacer una especie de tándem con la impuesta por el «caso Jarrai-Haika-Segi» para dejar asentado todos estos ataques. La situación de los tres supuestos poderes en el Estado español es que mediante sentencias judiciales y sus interpretaciones, el Gobierno está instituyendo estados de excepción sin modificar la ley, sólo endureciéndola mediante la práctica. Es evidente que todos son uno y eso es denunciable a nivel de condiciones democráticas.
M.K.: Lo fundamental de esa condena no será ni la cantidad de años ni el hecho de cuántas personas ingresen en prisión. La sentencia va apuntalar los principios de criminalización del independentismo vasco. Lo que hará que, como nosotros, en el futuro todo aquel que luche en favor de la independencia o por un marco democrático cumpla condena. La intervención de la justicia desde una perspectiva represiva es cada vez más evidente. El objetivo de los estados español y francés es acabar con Euskal Herria como pueblo y, desde esa clave, hacer imposible la independencia. En ese camino, el Estado se ve obligado a vulnerar los derechos más elementales, pero la negación de la democracia no es más que el camino; el objetivo es acabar con una Euskal Herria soberana. Lo grave de la sentencia es que persigue hacer imposible una Euskal Herria libre, y para ello imposibilita el marco.
Cuando el fiscal dio a conocer su petición definitiva remarcaron que van a ser condenados por su militancia política. ¿Se reafirman en esa afirmación?
M.K.: Con más motivos y más razones. Es evidente que sólo nos dejan ese camino. Después de la ruptura del proceso el Estado sólo nos ha dejado dos alternativas: el sometimiento o la lucha. Y lo que no han conseguido en 500 años no van a conseguirlo ahora. Nos reafirmamos, pero no ya como coherencia ideológica, sino por la supervivencia de este país. Para que sea lo que quiera ser y no lo que imponga un gobierno ni un pacto extraño. Tenemos que recordar que dos de los imputados, Ana Lizarralde e Imanol Iparragirre, acaban de ser ingresados en prisión, por reincidencia. Queremos decir que los 52 somos tan reincidentes como Imanol y Ana.
¿Qué respuesta esperan en Euskal Herria una vez conocida de sentencia? ¿Y antes?
T.T.: En función de esa alerta que supondrá la sentencia es por lo que hemos convocado una manifestación nacional y ese paro de una hora. Hemos descrito una situación general de agresión, de recortes de derechos. Hay que dar una respuesta, pero lo nuestro sólo es un hito, un punto de inflexión. Se debería de responder a todo lo que engloba el 18/98. La respuesta debe ser realmente contundente, una respuesta de la cual se pueda arrancar para seguir diciendo «basta ya» y construir el muro del que hablamos.
M.K.: Lo que toca ahora es organizarse y pelear para traer la democracia a Euskal Herria. Eso significaría tener la oportunidad de decidir lo que queremos ser y posibilitaría que todas las opciones políticas además de ser defendibles podrían ser llevadas a la práctica. Esa es la mejor forma de hacer frente a la agresión. Por eso, la respuesta que planteamos no lo hacemos de una perspectiva antirepresiva, sino en clave de aportar en la construcción de esa democracia para Euskal Herria.
Oihana LLORENTE
|01-12-2007
El PP impulsó en 1998 el mayor sumario contra el independentismo vasco y el PSOE lo cierra, casi una década después, con 46 órdenes de prisión contra los 52 ciudadanos vascos procesados, casi todos con una trayectoria muy relevante. Se adelanta que en varios casos el castigo superará la petición fiscal: hasta 527 años de prisión en total. Batasuna considera que «es hora de levantar una barricada». Y para mañana se anuncia una gran manifestación en Bilbo.

Ramón SOLA- Manex ALTUNA | IRUÑEA
Han sido condenados por trabajar por este país, y fue precisamente ahí, en el «tajo», donde resultaron detenidos muchos de ellos. Las primeras noticias llegaron desde Gasteiz: a Alberto Frías, militante ecologista con una trayectoria tan larga como conocida y reconocida, se lo habían llevado policías españoles cuando se encontraba en la sede de Eguzki. A esa misma hora, Olatz Altuna concertaba una entrevista para difundir las conclusiones de la V Encuesta de Uso del Euskara, un trabajo básico para medir el desarrollado de la lengua que se realiza cada cinco años y que acababa de presentar en Donostia, en un día que no olvidará. A Xabier Balantzategi fueron a buscarlo más de media docena de agentes policiales al despacho de abogados donde trabaja. A Sabino Ormazabal lo capturaron en la redacción de GARA, adonde no dejó de acudir a ejercer su profesión de periodista pese a la mala noticia. Y a Fernando Olalde lo abordaron en la sede de la Fundación Joxemi Zumalabe, en Egia, donde trabajaba con sus compañeros de oficina.
La maquinaria estatal se había puesto en marcha horas antes para frenar su trabajo. Ocho meses después de concluir el macrojuicio, se despejaba la primera duda: no sólo habría sentencia condenatoria generalizada, sino también detenciones inmediatas. Mejor dicho, antes incluso de darse a conocer el fallo. En torno a las 14.00 se conoció que existía orden de detención contra 46 de los ciudadanos vascos que fueron juzgados en la madrileña Casa de Campo durante más de un año.
Y ni siquiera eso frenó la actividad de los imputados. Teresa Toda, que ha ejercido junto a Mikel Korta la portavocía del grupo en todos estos meses, atendía a todos los medios de difusión posibles. Lo hacía con tono tranquilo, pero con un mensaje contundente. «Hoy nos ha tocado a nosotros, pero que nadie piense que esto es algo personal, ni mucho menos», explicaba en los micrófonos de Info7 Irratia.
En su domicilio de Villabona, junto a sus familiares, Joxe Mari Olarra esperaba también a sus capturadores. Poco que ver con el argumento del «riesgo de fuga» esgrimido por la Audiencia Nacional para desencadenar una operación policial casi sin precedentes por su extensión. Con la de ayer, Olarra suma nada menos que dieciocho detenciones. Y aunque explicaba a ``Tolosaldeako Hitza'' que «esta situación no se la deseo ni a mi peor enemigo», sus palabras tenían una importante carga de futuro: «El que quiere la libertad tiene que sufrir».
En Soto del Real podían dar fe de ello. Txema Matanzas se encontraba allí para visitar a su compañera Maite Díaz de Heredia, encarcelada por la redada de Segura de la primera semana de octubre. Y fue detenido allí.
Más detenciones
A lo largo del día hubo una cascada incesante de arrestos. A la medianoche estaba constatada la detención de -además de los anteriormente citados Frías, Balantzategi, Ormazabal, Olalde y Olarra- Elena Beloki, Jexux Mari Zalakain, Pablo Gorostiaga, Iker Casanova, Manu Intxauspe, Juan Mari Mendizabal, Joxe García Mijangos, Natale Landa, Iñaki O'Shea, Olatz Egiguren, Pablo Gorostiaga, Isidro Murga, Juan Pablo Diéguez, Xabi Otero, Mikel Korta, Jabier Salutregi, Mario Zubiaga, Rubén Nieto, Patxi Gundin, Mikel Egibar y Joxean Etxeberria.
Agencias de noticias afirmaron, citando fuentes de la Audiencia Nacional, que existe orden de arresto contra 46 de las 52 personas juzgadas (tres de ellos -Ane Lizarralde, Imanol Iparragire e Iker Beristain- ya estaban en prisión por otras causas). Afirman pues que sólo quedarán libres Maite Mendiburu, Oiakue Azpiri, Marta Pérez, David Soto, Jaime Iribarren y Joxerra Antxia, aunque todo está en entredicho. Y es que el letrado de la defensa Kepa Landa reveló en Radio Euskadi que desde el tribunal especial español se les había dado a entender que no habría detenciones, sino que todos serían citados este mes para notificarles la sentencia. La Audiencia Nacional justifica los arrestos, al parecer, por el volumen de las penas y aludiendo, como es habitual, al «riesgo de fuga».
«Esto tiene precedentes sólo cuando los vascos están en medio», resaltó Landa.
Rubalcaba conoce el fallo
El fallo no ha sido difundido públicamente, pero el ministro del Interior español no dudó en revelar que lo conoce. En una comparecencia en la localidad alemana de Werner -donde se encuentra por una cumbre de ministros del Interior-, Alfredo Pérez Rubalcaba dijo que «hay una serie de condenas altas por `colaboración' y por `pertenencia a banda armada'. Una vez comunicado el fallo, la Policía y la Guardia Civil están llevando a cabo de forma coordinada las detenciones, que espero que concluyan en las próximas horas», puntualizó.
Desde el PP no tardaron en llegar muestras de satisfacción. El secretario general en la CAV, Carmelo Barrio, habló directamente de que «si la Justicia funciona así, cada día ETA estará más cerca de su fin».
Batasuna pide «una barricada»
Con diferentes matices en el tono, los partidos vascos denunciaron o criticaron la noticia de las detenciones, preludio de la sentencia. Lo hicieron también con diferente contenido.
Batasuna hizo pública una nota en la que considera estas detenciones «muy graves» y las liga con la operación «diseñada por PSOE y PNV» para tratar de debilitar al independentismo y para neutralizar su Propuesta de Marco Democrático. Hizo un llamamiento concreto: «Es hora de poner una barricada contra estos ataques y de dar una respuesta firme».
Iñigo Urkullu, que hoy será elegido presidente del PNV, optó por remarcar que la orden judicial «es un paso más en el camino hacia el descrédito que una parte de la Judicatura ha decidido seguir» y «un episodio más del pasado que no resiste contraste con los procedimientos judiciales de una democracia asentada». Añadió que durante el proceso ha habido «irregularidades» y que «algunas de ellas han llegado a incumplir la propia Ley de Enjuiciamiento Criminal y han sido denunciadas por asociaciones y consejos de la abogacía».
EAE-ANV, por su parte, incidió en que «se equivocan si piensan que su problema es la izquierda abertzale. El problema de fondo lo tienen con este pueblo. Zapatero sabe que Euskal Herria es un pueblo que no puede destruir y que, si lo intenta, fracasará como sus antecesores».
Desde EA, su portavoz, onintza Lasa, enmarcó lo ocurrido en la pugna PSOE-PP para «buscar votos o réditos políticos y para demostrar quién es el más fuerte». Esta misma fue la interpretación de Nafarroa Bai; desde la coalición habló Maiorga Ramírez, presidente de EA en Nafarroa, que dijo que la tesis del «todo es ETA» del juez Garzón «no tiene pies ni cabeza» pero «es de muy fácil venta en el resto del Estado».
Oskar Matute, parlamentario de EB, añadió que los arrestos pretenden «alimentar la tensión, generar más crispación y seguir avanzando en la línea dela judicialización de la política a que nos viene acostumbrando la Audiencia Nacional». Desde Aralar se definió esta redada como «un paso más en la aberración jurídica de este proceso».
Protestas, ayer y mañana
Los imputados del 18/98 ya adelantaron hace semanas la convocatoria de una gran manifestación -mañana a las 12.00 desde la Plaza Aita Donostia de Bilbo- y un paro de una hora contra la sentencia. Pero ya por la tarde de ayer en las localidades de los detenidos proliferaron las movilizaciones.
Así, en Elgoibar salieron a la calle espontáneamente 120 vecinos; en Agoitz, 100; en Ordizia, 350; en Etxebarri, 25; en Deba -la localidad de Jokin Gorostidi, fallecido en el transcurso de este proceso-, 60; en Bergara, 200; en Azpeitia, 70; en Getaria, 45; en Lezo, 100; en Aramaio, 33; en Gasteiz, 1.500; en Alde Zaharra de Donostia, 200; en Bermeo, 60; en Arrasate, 400; en Larrabetzu, 25; en Atxondo, 25; en Erromo, 70; en Algorta, 250; en Lezo, 100; en Durango, 250; en Errenteria, 250; y en Zornotza, 180. En muchos sitios las protestas se solaparon con las del último viernes de mes.
Una de las movilizaciones más significativas fue la de Bilbo, donde se reunieron 1.000 personas. A la cabeza iban dos de los encausados pendientes de detención, Txente Askasibar y Mirian Campos, lo que provocó saludos muy emotivos, más aún cuando varias furgonetas policiales hicieron acto de presencia en el lugar, aunque finalmente se quedaron en la plaza de Abando. Si querían proceder a las detenciones, quedó claro que trataban de hacerlo con el menor número de testigos posibles. En esta ocasión, y pese a hacerse a plena luz del día, no hubo comunicación previa a los medios para que grabasen los arrestos.
Askatasuna fue una de las organizaciones que animaron a salir a la calle en una nota de prensa en la que recordó el proceso de Burgos. «37 años después, Euskal Herria ha conocido un juicio que tiene la misma base que aquél; un juicio a todo un pueblo, que hay que ubicar en una situación de auténtico estado de excepción».
La Ejecutiva del sindicato LAB se reunió de modo urgente tras conocer las detenciones. En un comunicado, habló de que «estamos ante una razia represiva propia de estados fascistas». Indicó que «hoy más que nunca es necesario responder a la represión», pero que al mismo tiempo se requiere «reforzar nuestro compromiso con un cambio político que ponga bases sólidas a un marco democrático en nuestro pueblo». Entre los detenidos hay dos liberadas de LAB -Teresa Toda y Natale Landa- y un delegado -Joxe Mari Olarra-, según resaltó.
También desde el ámbito sindical, ELA calificó la redada como «una barbaridad» que muestra que la Audiencia Nacional actúa «como un tribunal de excepción, que recuerda al TOP franquista». Mostró su solidaridad con los arrestados y anunció convocatorias de protesta que definirá el lunes. STEE-EILAS también censuró una acción que considera «exponente de la politización de la Justicia» y ejemplo de la «loca competencia entre PSOE y PP por demostrar quién hace la mayor». El detenido Mario Zubiaga es miembro del sindicato.
El Grupo de Trabajo 18/98+ avanzó su repulsa por este «injusto castigo adelantado» y esperará a conocer el fallo.
EUSKAL HERRIA ... AURRERA !! ADELANTE !!
|01-12-2007

|01-12-2007
Más de 2.000 personas han salido hoy a la calle en Iruñea para reivindicar la independencia respondiendo a la convocatoria de EAE-ANV. La movilización ha estado marcada por los últimos acontecimientos.
01/12/2007 18:31:00
IRUÑEA-. Al finalizar la marcha, José Ramón Aranguren, uno de los ciudadanos navarros procesados en el sumario 18/98, ha dado inicio al acto denunciando que "el PSOE se ha empeñado en tener la cartilla llena con más de 1.000 presos para las elecciones".
Tras su intervención, han tomado la palabra los electos ekintzales Mariné Pueyo y Fermin Irigoien. Han incidido en denunciar tanto la Consitución como el Amejoramiento, tras lo que han resaltado que el cambio que necesita Nafarroa es un cambio de marco, y han apostado decididamente por la independencia.
Los gritos en favor de la independencia y la reivindicación de la libertad para los últimos detenidos ha sido una constante en la movilización.









01-12-2007 15:41
Ninguna agresion sin respuesta!!!
Gora euskal gazteria! aupa zuek!!
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a los dos ultimos comentarios
otromas|01-12-2007 16:13
Os deseo lo mismo basura españolista y fascista.
Mi solidaridad con todos los secuestrados y torturados por el PSOE.
¡Democracia para Euskal Herria! 
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aukera|01-12-2007 17:45
Ser mercenario del poder es duro, solo se reciben apoyos de los poderosos mientras les convenga politicamente, por lo demas les da igual, solo sois peones de estrategias de dominacion y represion y ahi donde sois conocidos el pueblo os da la espalda. El unico consuelo que os queda son las sabrosas sumas de dinero que amasais.
Practicando terrorismo contra poblacion civil como estais haciendo ahora deteniendo y encarcelando a 46 militantes de la izquierda abertzale lo unico que se consigue es aumentar la distancia entre el pueblo vasco en su conjunto y lo que llamais españa, ademas  de ir esculpiendo a las nuevas generaciones para que ingresen en ETA al ver vuestra represion indiscriminada e intento de cerrar todas las vias politicas. Cuando un chaval  normal ve que personas son detenidas  y torturadas sin que estas hayan tocado una pistola ni hablado con un militante de ETA en su vida , cuando ven que medios de comunicacion son cerrados, que manifestaciones pacificas son reventadas, que su vida en general es trastocada por intereses ajenos a el, si decide pasar a la accion ya sabeis...
  Vuestra actitud es la que hace a ETA sobrevivir, una actitud irresponsable y anti democratica, pero teniendo en cuenta que no habeis salido del franquismo y la inquisicion poco mas se puede esperar. Preferis las acciones de ETA a que Euskal Herria decida por si misma democraticamente que es y que quiere hacer. Y esa es la unica clave de todo, que desde 1936 seguis igual.
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a Fermin minaza
Aukera.|01-12-2007 18:10
Despues de tantos años la gente ya no es tonta, y cada cual sabe donde esta. Si alguien apoya la libertad de Euskal Herria y esta en contra de la represion fascista su solidaridad no variara exista o no ETA, realize o no acciones, simpatice con ella o no, ya que ETA no es el conflicto es una consecuencia de el. Es cuestiond de coherencia.
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