El sociólogo Romaní Migus y la investigadora Eva Golinger han identificado a 271 organizaciones de todo tipo que realizan funciones de injerencia bajo control de los Estados Unidos en América latina y otros muchos lugares del mundo (“en donde sea necesario”, como dirán los manuales para modernísimos, bien armados, tecnocrizados y computarizados inquisidores del Imperio). Los han relacionado y desenmascarado en un libro titulado Telaraña Imperial: Enciclopedia de injerencia y subversión. Convendría que nuestras onG,s le echasen un vistazo, y que también lo hagan los medios alternativos.
No vaya a ser que tirando de algún hilo y deshaciendo la compleja trama de relaciones, financiamientos e intervenciones políticas o sociales, se desprensan muchas de nuestras “organizaciones humanitarias”, sindicales, “medios de comunicación”, centros de estudio, fundaciones y organizaciones varias, al margen de las que ya sabemos que apoyan a la duocracia española.
Entre las más obvias, de las identificadas por Migus y Golinger aparecen -“mezcladas, sombreadas o teñidas por la CIA, y a mayor o menor distancia organizativa de ella”: Human Rights Watch y Nacional Endowment por Democracy (NED), Acción Campesina, “supuesta defensora de la agricultura sostenible”, así como la Asociación Civil Kepé Kapé, desenmascaradas junto con transnacionales como Chevron, Exxon Mobil, Halliburton.
Sería una aportación a la causa del desenmascaramiento general que algún investigador social de este país (que no pertenece ni a la Transición ni a los Borbones), analizasen este estudio –prioritariamente dedicado a Venezuela-, y nos ayudasen a entender nuestro entorno para encontrar la larga mano del Tío Sam neoliberal y de los muchos tíos que están asegurando aquí y ahora este estado oligárquico y antidemocrático.