Un posible bulo periodístico marcó el terror en las filas de la derecha española y del propio Gobierno ante la noticia de un presunto interés de la gasística semiestatal rusa GazProm en la adquisición del 20% de la petrolera española Repsol. El Ministro de Economía Solbes dejó muy claro que no se trata de cifras, se trata de dejar claro quien manda en el Estado español: no lo es su propio Gobierno, menos aún lo será una empresa rusa.
GazProm, una empresa de reconocido prestigio internacional y con disposición técnica y de ingeniería en la extracción y explotación del gas, no solo en Rusia, sino que también participa en la exploración e investigación conjunta con otras compañías públicas y privadas en el mundo entero, no sería bien acogida por el Gobierno español.
El mismo Solbes, en declaraciones el pasado 14 de noviembre, el día que salta la noticia, llegó a afirmar que “en España somos reacios [a la entrada de una empresa rusa de tales características]”. Pero declaraciones tan rimbombantes dejaron en evidencia a qué responde la política exterior española: la noticia era un falso rumor o un globo sonda que marcaría para el futuro las inversiones de corporaciones rusas en España. Aunque finalmente todo esto quedó en meras declaraciones, señala la orientación de la política exterior española.
El Real Instituto Elcano, en una memoria publicada en enero de 2006[1], hace un extenso recorrido de las relaciones bilaterales económicas entre Rusia y España, y las conclusiones son evidentes. Esta institución, participada por diferentes agentes financieros e industriales del Estado Español, apunta a una urgente necesidad de la economía española por la cooperación con Rusia. Esta memoria denomina eufemísticamente al país eslavo como “país emergente” (probablemente Rusia haya emergido hace ya mucho tiempo), y señala las amplias posibilidades que España tiene en materia energética, industrial, turística y educativa en el mercado ruso. A pesar de este análisis, el propio informe señala la debilidad de esta cooperación, que no supera en importaciones/exportaciones más del 2%(1,4% de la economía rusa está participada por empresas españolas, y un 1,3% a la inversa).
Pero la persistente negativa de las instituciones españolas a hacer realidad los apuntes del Real Instituto Elcano, no responden a cuestiones técnicas, sino claramente políticas. Las empresas rusas han hecho varios ofrecimientos para la cooperación ruso-hispana, muchas de ellas en condiciones muy ventajosas que superaban con creces las ofertas de otros agentes económicos mundiales, sobre todo en el aspecto energético. ¿Cuáles son entonces las razones para esta rigidez?
España, centro de operaciones norteamericanas 
Las declaraciones del General Norteamericano William Ward, Jefe de Operaciones del AFRICOM, y avaladas por el responsable del JEMAD(Jefe del Estado Mayor para la Defensa) Félix Sanz Roldán a mediados de este año tras una entrevista mantenida en Madrid en junio, deben ser motivo de alarma para los inversores rusos.
Es muy probable que esta conclusión ya haya sido obtenida hace tiempo por los agentes financieros de ese país, e incluso que la propia noticia de la hipotética compra del 20% de la petrolera española Repsol haya sido forjada por el gobierno ruso para medir la independencia del Gobierno español en la toma de decisiones. De una manera o de otra la reacción española ante la falsa noticia es un aviso a navegantes: no hay lugar para operaciones de alta intensidad en suelo español, que no vengan avaladas ni por la Comisión Europea ni por el propio Gobierno de los EEUU.
El traslado a España del AFRICOM responde precisamente a ese criterio. Este organismo militar de los EEUU para el control del continente africano, lo es también para el control del suelo español. De esta manera, el territorio de este Estado que es intermedio entre África y Europa se convierte en una gran base de operaciones que tiene la misión de ejercer, ni más ni menos, el control del territorio de hasta 53 países africanos.
Imperialismo de triple dirección 
Cabría preguntarse cuáles son las consecuencias de este marco estratégico que los EEUU han diseñado para España, y que tiene consecuencias para múltiples cuestiones que afectan a Rusia.
El primero de ellos es aplacar la creciente presencia rusa y china en el continente africano. China ya es el primer inversor en África, y precisamente el fracaso de Bush en su última gira en varios países de esta área se ha llegado a entender como un éxito de la política china en esta zona, y su traslado a la Base Militar de Rota responde a que España es el único país (¿africano?) que puede dar el visto bueno para la instalación de una infraestructura tan peligrosa en su territorio. A esto hay que incluir la creciente actividad rusa en África, impulsada por el ahora Primer Ministro Vladimir Putin, en septiembre de 2006, que según él tiene que suponer la misma que la extinta URSS mantuvo desde los años 60, cuando la Unión Soviética apoyó decisivamente la independencia de las colonias africanas y el fin del racismo en el cono Sur de África.
El segundo objetivo es evitar una “ostpolitik”[2] española, contagiosa a países como Portugal o Grecia, en similares condiciones de dependencia. La actual crisis económica española, que está disparando los índices de paro industrial y la paralización del proceso productivo, podría suponer un revulsivo que obligara a reorientar su política económica hacia modelos tecnológicos que rompan con el ultraliberalismo impuesto por las instituciones internacionales. Rusia, que representa un ejemplo mundial de control económico y alternativa al neoliberalismo clásico, puede influir en decisiones de países que tradicionalmente han sido el patio trasero de los EEUU, tal y como ha ocurrido en varios lugares de América Latina. En el caso de España, los EEUU han llegado a tiempo, o mejor dicho, nunca se fueron. La instalación del AFRICOM asegura, a pesar de todas las tormentas económicas, la sumisión de España a los designios de los tiburones del Pentágono, con efectos análogos en Portugal, y en una zona clave para el control de África. Los EEUU, como contrapartida, apoyarán a España en la represión de la disidencia interna y en el control de los africanos que buscan en Europa una vida mejor.
Y el tercer objetivo es evitar cualquier posible intento de intercambio económico que siente las bases para los dos primeros puntos enunciados arriba, y aquí entra la noticia acerca de GazProm. España está siendo el flujo de entrada de capital Ruso en África. Canarias, territorio africano controlado por el Estado Español, es punta de entrada de entidades económicas rusas para su inversión en África, hasta tal punto que en el año 2007 se constituyó la primera Cámara de Comercio Canarias-Rusia, una institución que está despertando no pocos recelos entre los empresarios españoles no afines a la inversión de este país. Y la conclusión es evidente: no se permitirá la presencia de este país más allá de lo inmediato y exigible, con una presencia de baja intensidad en España.
Las alternativas rusas en España 
En una situación tan hostil para las inversiones estratégicas rusas en este Estado, cabe preguntarse si realmente el mercado español sirve para la consecución de los planes estratégicos rusos, o si habría que entender el suelo español como una plataforma de acceso a los pueblos africanos. La presencia rusa en el mercado español no puede mantenerse, en el escenario internacional que se está dibujando, como si de una pugna financiera se tratara. La presencia rusa implica condiciones políticas y económicas que no cualquier gobierno está dispuesta a asumir si con ello se obtiene como resultado la desaprobación de los dirigentes de los EEUU, claramente enfrentados a la política Rusa, ya sea bajo el mando de George Bush o el de Barack Hussein Obama.
La presencia rusa en España solamente puede asegurarse a través de terceros y en áreas que sean de interés estratégico para Rusia. Repsol, que ciertamente es una compañía con enormes dividendos al cabo del año, no tiene el perfil que una entidad como GazProm necesita. Repsol ha sido una empresa que se ha lucrado con concesiones fraudulentas en los países allí donde está presente, que se ha instalado con la corrupción de políticos locales y que solamente ha obtenido explotaciones petrolíferas mediante la compra a precios ridículos de instalaciones de otras empresas anteriormente públicas, fundamentalmente en América Latina, sin dedicar un solo dólar a la alta investigación tecnológica. Es pues evidente que con estos datos, conocidos por GazProm, no existe interés real de esta compañía por Repsol, más bien existe la necesidad de valorar hasta qué punto el Gobierno español toma decisiones propias.
Rusia va a obtener conclusiones correctas frente a la economía militarizada de los EEUU. Y eso va a doblegar la cada vez más débil presencia norteamericana en África. España, y más que nada, su clase dominante, va a jugar el nefasto papel de siempre: ni siquiera aspirará a su independencia económica.
[1] Relaciones económicas entre España y Rusia, Real Instituto Elcano 17/1/2006. http://www.realinstitutoelcano.org/analisis/886.asp
[2] Término que en Alemán significa “política hacia el Este”. Fue utilizado durante varios gobiernos socialdemócratas en la República Federal Alemana durante los años 70, cuando se intentó mejorar y consolidar las relaciones entre la Alemania Federal y la URSS.