LAS NOSTALGIAS
  Desde los días de infancia el verano es sobre todo tiempo del esplendor de los flamboyanes. Cuando en los alrededores de la escuela primaria Sierra Maestra, de Florida, empezaban a llamear sus flores bermellón era el anuncio grato de que se acercaban las vacaciones. Entonces no habìa planes vacacionales y programaciones de verano, pero tampoco tanto calor o quizás el calor no se tomaba en cuenta con los baños en el Río Lázaro y su vieja represa, próximos a la casa de los abuelos y su arboleda protectora, única sobreviviente por obra de no se sabe cuál milagro en medios de los avatares del campo cubano en los màs recientes cincuenta años.
  Un mar verde de cañas, interrumpido por grúas y bateyes, árboles frutales y la línea del ferrocarril que comunicaba a aquellas tierras del norte de la llanura camagüeyana entre Ciego de Avila y Florida, a màs de quinientos kilómetros de la capital, con toda la provincia, y que le daban a las vacaciones el aderezo de las excursiones en la chispa de la reparación o el motor, según las distancias, a los cercanos caseríos de Adela, María Lola, o a la lejana Velazco pasando por el batey de Río Lázaro y otros muchos existentes en el itinerario que aproximaba al mar.
  Hasta los juegos, las pesquerías, los paseos, llegaban las preocupaciones de los adultos con la Guardia Rural, los desalojos de campesinos, los niños que morían sin poder llegar al hospital, las parturientas que no sobrevivían al parto como tía Brígida, la mala paga por las cañas llevadas al Central Estrella, donde primero vi una premonitoria Torre Eiffel, porque el administrador era de origen francés, decían.
  A causa de decisiones que no compartí, aunque comprendo que formaron parte de las presiones del  llamado Período Especial en tiempo de paz, el Central Estrella, luego  República Dominicana desapareció como otros en el país y no puedo dilucidar a quien de los pocos visionarios funcionarios  locales o nacionales se le ocurrió quitar la línea del ferrocarril que se usaba para transportar la caña, pero también a los lugareños, en buena parte de esa comarca prácticamente deshabitada ahora, privándome en lo personal de aquellos recorridos en el lento motor de pasaje o en la locomotora que trasladaba los carros de caña o la aventura de subirse encima de las cañas hasta el próximo chucho con permiso del maquinista y contribuyendo, una vez màs al éxodo de los campesinos y obreros agrícolas que quedan en la zona, donde también el terraplén se ha desdibujado asaltado por huecos y marabú.
  Mucho, pero mucho antes de ese panorama desolador post crisis de los 90, hubo otras vacaciones gratísimas, llenas del misterio de escuchar a Radio Rebelde a escondidas, de jugar a la guerra entres barbudos y casquitos y otras esperanzadoras con nuevas escuelas en la zona,  alfabetizadores, trabajadores voluntarios que venían a hacer la zafra, primos que se iban a estudiar a un lugar inimaginable con nieve llamado Moscù,  otros que se iban a las escuelas de milicias en Camaguey o a subir cinco veces el Pico Turquino, el màs alto de Cuba, desde donde mira Martì gracias a la gestión del doctor Sánchez Manduley y de su hija Celia.
  Y la numerosa familia fue pasando las fronteras locales, expandiéndose al país y al mundo y quedándose en otros sitios porque las estrenadas oportunidades eran casi ilimitadas pero el terruño nido se fue quedando vacío, como ocurrió en todo el territorio cubano hasta llegar a ese 75 por ciento de la población que se volvió citadino mientras sòlo un 25 por ciento vive en zonas rurales, mientras mi  padre  ingenuamente preguntaba ¿quién va a trabajar la tierra si todos serán artistas, deportistas, ingenieros, arquitectos, científicos?
  La nostalgia veraniega se ha desatado después de escuchar el reciente discurso de Raúl Castro ante el Parlamento Cubano, el viernes 11 de julio del 2008, que ha llamado literalmente a volver a poner el corazón y los pies en la tierra y sentirme tentada ante la amplia  información del esfuerzo que se realiza en el país para que, a pesar de limitaciones y obstáculos, de la crisis mundial, de la subida del petróleo y los alimentos, el verano sea una estación memorable.
LAS TENTACIONES
  Miles son las causas injustificadas unas, justificadas otras para que las dos zonas del campo donde transcurrió parte de mi infancia y luego parte mi adolescencia, la primera al centro norte del Camaguey y la otra al extremo sur de esa antigua provincia que hoy es un pedazo de otro creada bajo el nombre de Las Tunas, en las inmediaciones de Francisco Guayabal, sean la antitesis del desarrollo que el proceso liberador inaugurado  el año 59 produjo en otras regiones del país y en la mayoría de los sectores sociales, científicos, educacionales, médicos.
  A mis parientes, campesinos auténticos en la zona del Río Lázaro o en Pedernales, siempre le escuché las preocupaciones por las muchas motivaciones publicitarias para la superación en las màs disímiles profesiones y las pocas para que las nuevas generaciones miraran a la tierra como la madre y sostén de todas las otras riquezas posibles. También la crítica a pretender hacer funcionar las tareas productivas agropecuarias como si fuera una fabrica, una industria, sin tener en cuenta las características del clima  en los horarios y  establecer horarios que no tenían en cuenta las particularidades de la cría del ganado,  desde la vigilancia necesaria a la atención a    imprevistos  como los partos de las hembras.
  Hablo con propiedad, como decían en mi familia, porque pude ver las diferencias, por ejemplo, entre las vacas que criaba Manolo Porto en Pedernales en la zona conocida ahora por Amancio Rodríguez y las  de la finca estatal contigua. Claro a aquellas no le faltaba el agua, ni la comida, ni las palabras cariñosas, los nombres a los que respondían. Eran menos y respondían a una técnica tradicional en desuso ante el empuje de nuevas tecnología llegadas de todas partes del mundo.
  Por supuesto, hubo época de verdadero esplendor ganadero en las fincas estatales cuando existían todas las condiciones, hasta establos con aìre acondicionado y música indirecta, pero en la medida que los recursos fueron desapareciendo las vacas se fueron deprimiendo, desapareciendo, azotadas además, por largos períodos de sequía, pero las de Manolo siguieron engordando y dando leche gracias al molino de viento que garantizaba el agua, a los esfuerzos, a los cuidados, al amor que le enseñaron sus mayores, cultura que se fracturó a causa de un diseño de desarrollo que apostada a lo moderno y a la abundancia de recursos, de parque tecnológico, de petróleo que generosamente llegaba de la Unión Soviética, sobre todo.
  Me parece faltar al sentido histórico, epocal, decir que esas decisiones fueron erróneas porque en el mundo entero la modernidad ha sido entendida siempre como abandonar lo viejo y asumir lo nuevo, como si lo antiguo que se abandona no fuera parte también de un momento del desarrollo técnico, por eso si por una lado me parecen valiosos los análisis de lo que no funcionó, mejor me parecen las propuestas sobre su base de que es lo que puede funcionar. Y ahí es donde me resulta indispensable la asunción del concepto de desarrollo sostenible del que no existe suficiente información y no parece regentar  las estrategias de transformaciones diseñadas para hacer verdaderamente productivas las tierras hoy baldías  o llenas de marabú en la campiña cubana, aunque se hable de la utilización alternativa según las necesidades de bueyes o tractores.
SOS TIERRA
  La cultura urbana es la que se ha impuesto en el planeta, no es un problema exclusivo de Cuba y con ella ha proliferado el derroche, el consumismo, la falta de vínculos con la naturaleza, la tonta creencia de los terrícolas de que pueden dejar de tenerla en cuenta para su sobrevivencia en el planeta porque el diseño de bienestar y felicidad està basado en los fetichismos que crea el mercado. Como siempre ocurre después de las exageraciones de nuestra civilización, han aparecido tendencias en los países que llaman desarrollados de diseño de otra tipo de vida fuera del ritmo crepitante de las grandes urbes, que intentan llamar la atención sobre la necesidad de disfrutar de otra manera la existencia màs apegada a principios màs naturales, menos artificiosos, sin negar las ventajas de las tecnologías màs recientes pero aprovechando las ya acuñada por la práctica.
  En Cuba se han hechos intentos de variar algunas concepciones hasta en el plano del descanso y una muestra ha sido el fomento del campismo para las vacaciones pero ni siquiera en ese plano se ha potenciado un sentido del goce o conocimiento de la naturaleza pues mayoritariamente estos están en las proximidades del mar, que es lo que se prefiere en el verano, y lejos de fomentar el disfrute de ciertas condiciones rústicas se ha invertido en ellos gran cantidad de materiales de construcción y se han vuelto tan sofisticados como cualquier otra instalación hotelera. Justo este verano se han remozado numerosas bases de campismos que acogerán a miles de vacacionistas.
  Otros esfuerzos han sido el programa Turquino de reanimación de la vida en las montañas, la agricultura urbana, las unidades de producción del ejèrcito, todos generados por el Ministerio de las Fuerzas Armadas. Pero quien repase  las líneas para el desarrollo, antes incluso de la crisis de lo 90, se percatará de que se apostó a todo, la industrialización, el azúcar,  el conocimiento, las ciencias, luego el turismo, ahora el petróleo, pero no a la suficiencia alimentaria como base indispensable de todo lo restante porque se supuso que con los resultados de todos esos empeños se contaría con los recursos para garantizar la alimentación, como se ha hecho sòlo que a un costo que lacera la economía y a los ciudadanos a la larga.
  Y como tales eran los presupuestos conceptuales se fue a bolina la cultura agraria de la nación con la mejor de las intenciones porque en realidad la agricultura en el trópico es uno de los trabajos màs arduos que existen y màs riesgosos a partir de las imprevisibles condiciones climáticas. Un temporal, un ciclón, una sequía prolongada pone en riesgo las mejores cosechas. También las numerosas plagas que el propia calor favorece.
  Un grupo de meritorios científicos sociales afiliados a la Unión de escritores y artistas de Cuba logró, con el apoyo de esa institución, organizar lo que se dominó Bienal de cultura agraria. La primera tuvo lugar en Cabaiguàn, Santi Spiritus, a unos 300 kilómetros de la capital en el invierno del 2003, todavía Juventud Rebelde me hacía el honor de publicar mis trabajos,  pero apenas pude hacer públicas unas notillas porque el tema no parecía ameritar màs, luego, aunque advirtiéndome que no estaba perseguida, ni mucho màs,  prescindieron de mi trabajo, aunque, me pagan todos los meses, y no volví a ocuparme de la Bienal pero tampoco he visto ecos a escala de medios masivos de ese evento que debería ser prioritario desde entonces, particularmente ahora que es indispensable fomentar el interés por el tema.
  La Organización no gubernamental Antonio Núñez Jiménez, tiene por su parte un interesante trabajo destinado a desarrollo sostenible y como parte del tema a ecología pero lamentablemente tampoco tiene la beligerancia pública que debería salvo algunas menciones educacionales en la TV. Justo en esa primera Bienal agraria hablé con una de sus especialistas fascinada por las posibilidades que ese criterio de progreso humano podría ofrecer y me confesó que a juzgar por el interés de las instituciones y autoridades decisorias o no tenìa un real conocimiento del tema o no les interesaba.
  Cito esos dos ejemplos para llamar la atención sobre el hecho cierto que la Revolución ha propiciado que tengamos especialistas en este, como en tantos otras esferas de la vida, pero como ocurren en tantas otras cosas no se articulan todos los recursos humanos y técnicos existentes en pos de una estrategia.
  Esa es la razón por la cual  en la radio, la televisión, el cine, los periódicos, las referencias al campo están limitadas a ciertos programas campesinos al estilo de los años 50, alguno a la difusión de ciertos resultados o a la publicidad de campañas,  o a asombrarse de que el marabú inundó parte de las tierras cultivables, o que los precios de los productos están muy altos, pero no a fomentar una cultura sobre la tierra y la manera de hacerla productiva o a informar las alternativas inteligentes que ofrece la concepción de desarrollo sostenible, que no es otra cosa que aprovechar las propias posibilidades que ofrece la naturaleza, la manera de usarla pero también reproducirla, el aprovechamiento y reciclaje de lo que parece desechable, lo cual se hace de manera parcial en algunos sitios, y por tanto sin la coherencia que se requiere en todo el territorio nacional.
  Està claro que el meollo de la cuestión ahora es el modo de distribuir la tierra para ponerla a producir. Ya se sabe, que como debe ser, se acudirá a distintas formas, empresa estatal, empresa cooperativa y empresa individual, diversidad que ya es un punto de partida importante, pero si no se mejoran los caminos, si no se retoma el trazado del ferrocarril que existía, si no se crea una infraestructura conceptual y material según las posibilidades con que se cuenta, los resultados seguirán siendo circunstanciales. No hay recursos para pavimentar todos los caminos pero hasta manualmente se puede convertirlo en transitables, no se pueden poner vías férreas modernas pero se puede acudir a las viejas para el tipo de locomotora y carros que se pueden recuperar, no se pueden usar líneas telefónicas pero si quizás los teléfonos no fijos, no se pueden poner rutas de ómnibus pero se pueden usar coches con caballos por tramos, a mil fórmulas se puede acudir, algunas ya puestas en prácticas, para que Río Lázaro y Pedernales dejen de ser sitios prácticamente inaccesibles y yo pueda compensar la nostalgia de la infancia y la adolescencia llevando a mis hijos y nietos aquellos lugares a los que hoy me causa gran pena regresar.
  Y lo digo en lo personal e íntimo porque sin ese sentido de pertenencia y de amor tampoco se puede avanzar y no sòlo se fomenta con estímulo monetario que es indispensable por supuesto, sino levantando la autoestima de la gente de campo, sus valores, su importancia para la calidad de vida general, y para eso son indispensables los medios masivos, las artes, los proyectos como Corí macao en La Ciénega de Zapata, como el Grupo los Elementos en Cumanayagua o el pionero de todos, Escambray que no parece muy activo últimamente.
  Una buena estrategia requiere del involucramiento de todos los factores  al alcance y de las especificidades según  las características de cada lugar. Bajo ese principio me parece que el programa estructurado  para celebrar los días estivales ha estado mejor concebido para este año, con muchas màs propuestas y màs integrales, sobre todo en la capital, aunque cada provincia ha elaborado el suyo y todos confían  en una buena parte del entretenimiento lo aporta la TV que ha estrenado un nuevo canal y llenado de atractivos los ya existentes, a que escala de efectividad lo veremos después, pero justo es reconocer  que ha puesto en circulación propuestas tentadoras.
  Lamento no poder complacer a aquellos lectores que sòlo quieren se escriba con absoluta parcialidad sobre que no funciona bien en Cuba, para eso tienen que recurrir a ciertos espacios virtuales premiados que pecan de lo mismo que le critican al sistema, advierto con honestidad que no se llamen a engaño, para mi hasta la nostalgia sirve de remedio para llamar la atención sobre todo lo que debemos y podemos hacer para que este país mío consagre con su bienestar posible el esplendor de los flamboyanes, puntuales  pregoneros de la llegada del verano, sus nostalgias y las tentaciones de inventarnos otra manera màs plena de gozar de ese don tremendo que es haber nacido aquí
#4
maximo|27-07-2008 14:23
Rosa,que cursis eres.
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#12.- ¿Y la culpa... es de la vaca?
xavana|29-07-2008 22:56
Es impensable que en medio de tanto edulcoramiento de la realidad, emerja que de la destrucción del agro en Cuba, del desmantelmiento de los centrales azucareros, de la debacle productiva, de todo eso (lo malo y lo pésimo... y lo bueno... si es que lo hay) el único responsable es el gobierno de Cuba. Parece que a la periodista se le olvida (¿es periodista, no?) que en toda información debe responder a la pregunta QUIÉN. No es posible que intente un análisis serio a partir de una entelequia despersonalizada. Eso que describes tiene nombres y apellidos y un voluntarismo galopante que ha llevado al estado actual de cosas. ¿Por qué no te atreves a señalarlos? ¿Demasiadas prebendas? "El amor, madre, a la Patria, no es el amor ridículo a la tierra ni a la hierba que pisan nuestras plantas. Es el odio invencible a quien la oprime, es el rencor eterno a quien la ataca." Esto lo dijo Martí en "Abdala" y solo tenía 16 años. ¿Con cuántos cargas, Soledad?
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#13.- Los peligros de la libertad
Anastasia|30-07-2008 23:25
La libertad mal entendida permite que los estùpidos, groseros, sin argumentos tengan posibiidad de expresarse,la verdad es que Soledad ha gozado de la vida con la nomenclatura y fuera de la nomenklatura y ha hecho bien porque el sexo es un bien para el disfrute como han demostrado los hombre, asi que no le veo relaciòn al asunto con lo que dice, muy bien dicho por cierto, dentro de sus ideas y aspiraciones, que no comparto porque ella sigue aferrada a la esperanza que todos los dìas acuchillan con torpezas. Ella no neceita que la dejen publicar, ella publica en todo el mundo,allà los tontos que no entienden nada y los ciegos voluntarios.
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#14.- Los brutos deberìan ser mudos
La profeta|30-07-2008 23:30
Los que blasfeman deberìan escribir dos lìneas seguidas por lo menos  para poder conocer si tienen alguna idea en la cabeza, deben ser lagunos envidiosos que no han sabido disfrutar de la vida como Soledad y por eso no pueden perdonar que nadie la puede censurar y ella dice lo que le parece, sòlo que con bue  uso del idioma, lo que le falta a quienes la atacan, Dios nos libre de esas sabandijas que sòlo contribuyen a impedir el diàlogo necesario.
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#15.- Arrepentaida, alesrtada
Pericles|31-07-2008 12:26
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#16.- Arrepenttida¿, alertada y un poco asustada?
Pericles|31-07-2008 12:45
En tu artículo de hace unos meses me pareció reconocer un sentimiento que a muchos nos torturó hasta el día en que decidimos asumir su existencia y la responsbilidad que nos correspondía. Supuse, como parece que sucedió, que de inmediato serías excluida. Tu también estabas consciente del riesgo y el precio.
Este me parece demasiado contemporizador. Lo puedo comprender porque de alguna manera debes sobrevivir.
Esta contradicción entre la asunción de la responsabilidad  , la manifestación de la inconformidad y el enfrentamiento a la realidad vital circundante, es la coyunda de muchos y el principal obstáculo para salir del marasmo .
No te pediría que quemaras las naves, pero si al menos, si no puedes hacer otra cosa, mejor guardar silencio. Criticar a los que asumiendo el trance un poco dan la cara por todos, independientemente de sus aspiraciones, me parece descender en la autoestima y pagar un precio demasiado alto   .
Pericles
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#17.- lo que vi en un glog
liudmila venegas|31-07-2008 21:53
visiten este blog y veran unas fotos de la senora Soledad ....
http://lalocadelblog.blogspot.com/2008/07/soledad-y-ningunilla.html
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