Ante todo he de decir que deploro cada muerte de esos 154 fallecidos en una pista del aeropuerto de Barajas. Pero tanto como la de ese peatón recién arrollado por un coche o la de ese afgano e iraquí destrozados por las bombas de la OTAN y la soldadesca canalla del imperio. Cuando hay dolor, me invade el espíritu universal, no el aldeano.
  Ayer hablaba sobre el asco que, provocado por los mismos, me produce verme obligado a decir siempre lo mismo sobre las mismas cosas... Este sistema contumaz merece por eso mismo el potro y luego la hoguera. Y los que gustaríamos de reflexionar a fondo materias como la fraternidad, la naturaleza, el universo, la armonía, la belleza y otras relacionadas con la existencia toda, nos sentimos coartados a todas horas; compelidos a ladrar para advertir a los marranos  dirigentes de  los medios, que insistiendo hasta la náusea en el detalle del dolor humano se degradan ellos y quienes les prestan atención.
  Hace cuatro días que sucedió lo de Barajas. Pues bien, no hay informativo, espacio o programa que no dedique todo su espacio y esfuerzo a hurgar y pormenorizar en el horror combinado con la sensiblería. Todo está trillado, o eso creemos. No importa. Vuelven a la carga hasta el aplastamiento: ¿una manera de espantar la fúnebre impresión colectiva sobre el vuelo en avión? ¿es ése el propósito costeado por los intereses de la aviación, además de los otros publicitarios siempre presentes?
  Sólo falta el médico forense que practique en vivo y en directo la autopsia de esos 154 cadáveres, con un tío o tía provisto de "alcachofa" recabando de los familiares su parecer sobre la disección de su padre, de su hermano o de su hijo. Estos periodistas no  tienen mucho en cuenta  precisamente aquel consejo de un profeta de la religión judaica: “no visites la morada del prójimo cuando haya llegado la hora de su ruina”.
  Pero aún queda mucho tiempo para llegar a los posos de las causas y consecuencias de un accidente inducido exclusivamente por el puro azar. El  espítirtu capitalista, y más cuando  se empapan de él  los medios dirigidos por un español imitando al necrófilo y fascista estadounidense, es capaz de eso y mucho más. Ojo al parche.




#1.- ¿Qué precio tiene un padre, una esposa o un hijo carbonizado?
Jango|24-08-2008 13:58
Spanair-sas insiste cada vez más en que disponen de dinero para indemnizar a los deudos..., pero todavía no he podido leer en ninguna parte  qué precio tiene  un muerto para esta empresa. Y si alguno de los muertos hubiera sido alguno de esos directivos tantrajeados y con pinta de yuppies autosuficientes y  fotografiados o mostrados por los falsimedias fueran los carbonizados ¿el precio sería el mismo?. Dentro de 7 días el avión iba a ser sometido a una revisión completa: es claro que no la hubiera aprobado. Pero qué importa ¿verdad?. En una sociedad donde todo se compra y se vende -menos la sangre que te piden "solidaria"- los vampiros siguen cometiendo "errores" (¿o serán crímenes?) que no pagan con los correspondientes años de prisión. Porque los que quieren "ahorrar" a costa de la vida de los demás, ¿qué son?
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#2
24-08-2008 17:51
Aquí en este país (o lo que demonios sea esto) siempre se ha vivido en entre el ¡Hola! y El Caso. Entre mirar de qué color lleva las bragas o los calzoncillos fulana o fulano y el morbo forense del crimen del mes, semana o día, comentado todo el tiempo y con cualquier detalle, inventado o verdadero.
Ya decía el Sr. Francisco Umbral que este país (o lo que rayos sea esto) era un sitio aficionado a los grandes entierros. Yo de hecho muchos días voy por la calle u otros sitios públicos y se ven caretos de entierro (eso en el mejor de los casos), cuando no te pasa alguien con un perfume-ataúd y gestos funerarios amenazando ruina.
También decía Umbral que hay muchos cadáveres exquisitos, bueno y no tanto desde luego.
En fin.
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#3
24-08-2008 19:53
Antes les llamaban cuervos, pero en realidad son buitres, como demuestra Rouco celebrando una misa de funeral en la Almudena para los muertos en este accidente, sean católicos o no lo sean. Y lo mismo hizo cuando el atentado de Atocha. Se ve que a ese también le va el morbo, como a la prensa basura, o bien que lo suyo es protagonizar acontecimientos y “chupar cámara”.
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