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Socialismo y reconciliación en Cuba. Un libro de Félix Sautié.
El hecho de que un comunista-católico aborde el tema, en la Cuba de hoy, donde cada vez más se va imponiendo la tolerancia a todas las diferencias y crece el espíritu de discusión y diálogo entre los revolucionarios para enfrentar nuestros problemas, es algo que merece la atención de todos los interesados en el tema, dentro y fuera de Cuba
Pedro Campos (Para Kaos en la Red) [24.12.2007 17:49] - 1184 lecturas - 51 comentarios
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Como casi todos los jóvenescomunistas de mi generación, conocía de la existencia de un dirigente de la UJC de apellido Sautié, que luego fue director de Juventud Rebelde y al que, más tarde, perdimos de vista, como a muchos otros de los que nunca más supimos. En ocasión del intercambio de correos en enero pasado entre distintos intelectuales, relacionado con el “quinquenio gris”, salió a relucir el nombre de Félix Sautié, quien había sido vice Presidente del Consejo Nacional de Cultura en la época de Pavón. Es en ese contexto que Sautié me escribe para identificarse como partidario de la Autogestión social socialista, como el camino a seguir por la sociedad cubana para poder seguir avanzando económica, política y socialmente. A partir de entonces, se produce entre nosotros un fructífero intercambio de correos y criterios, donde se pusieron de manifiesto nuestras diferencias e identidades, en un clima de absoluto respeto que ha llevado al surgimiento de una amistad fundada en principios socialistas compartidos. Felix Sautié fue miembro de la Juventud Católica antes del triunfo de la Revolución y desarrolló su actividad revolucionaria en la UJC y luego en el PCC, desde su religiosidad que hoy mantiene, identificada con la teología de la liberación. Tales creencias, contrariamente a lo que pudieran suponer algunos, no han sido obstáculos, sino por el contrario, vehículos para la comprensión de los modernos conceptos del socialismo en el nuevo siglo. Esta doble condición de católico y socialista, vinculado a la Iglesia y la Revolución le posibilitan una atalaya especial para poder valorar como pocos, las relaciones contradictorias de los problemas que aborda en este texto: Socialismo y reconciliación en Cuba. El autor sigue siendo militante del PCC, labora como profesor de Ética cristina y gestión de proyectos en un Instituto teológico ecuménico, mientras escribe para publicaciones mexicanas y españolas sobreel cotidiano cubano. La esencia de la propuesta de este libro, es la realización de un diálogo entre todas las partes de la sociedad cubana, partiendo de una ética en el debate que permita la creación de un consenso nacional, hasta ahora impedido por las políticas agresivas de Estados Unidos y las circunstancias del agudo enfrentamiento clasista que ha tenido lugar en la Revolución. Lo nuevo ensu propuesta es la idea de que la “reconciliación nacional” sólo será posible con el desarrollo y consolidación deun nuevo socialismo participativo y democrático, en el que primen las relaciones socialistas de producción, basadas en el cooperativismo yla autogestión. Podemosestar de acuerdo o no con un diálogo nacional en una sociedad que ha tenido ya varias polarizaciones, fracturas y deslindes, tan influidos por la acción del enemigo imperialista; pero la idea de que se realice en los marcos del socialismo participativo y democrático, brinda una nueva perspectiva que podría ser contemplada por tirios y troyanos. Mi observación más importante sería esperar a la consolidación de ese marco perspectivo. Ya a fines de los años 70, Fidel inició un diálogo con la emigración cuya continuidad fue truncada precisamente por la agresividad del Imperialismo y los sectores más reaccionarios del exilio. En los últimos años, con menos rimbombancia pero quizás con mayor efectividad, la política cubana fue de mayor apertura hacia la emigración, pero las manipulaciones políticas y electoreras de la derecha conservadora miamense, la aprobación de las leyes Torricelli y Helms-Burton y más recientemente los planes Bush “para la transición cubana” y especialmente la ley de ajuste cubano,han limitado los viajes de los cubano-americanos a Cuba, complicado la reunificación familiar y las posibilidades de reinserción de la comunidad en la vida socio-cultural y política de Cuba. La emigración cubana y la propia oposición interna no se parecen ya a la de los años 60 y 70, los sectores más reaccionarios están aislados y aunque tengan mucha influencia en la Administración Bush, son minoría y no representan los intereses mayoritarios de los cubanos que están fuera del país. La Revolución Cubana tampoco se encuentra en la misma situación de entonces. En algún momento, aquella idea de Fidel tendrá que ser retomada y valorada en las nuevas condiciones. El libro transcurre a través de ochocapítulos en los que va haciendo una crítica exhaustiva de la sociedad cubana actual y del sistema estato-centrista de dirección económica y social, demanda el necesario debate colectivo imprescindible para encontrar la solución de los problemas actuales y presenta ideas centrales de lo que será el nuevo proyecto socialista que por la buena voluntad de los cubanos, podrá llegar a regir en el Siglo XXI en nuestro país. El hecho de que un comunista-católico cubano, comprometido a la vez con la Revolución Socialista y la Iglesia de Cristo, aborde el tema, en la Cuba de hoy, donde cada vez más se va imponiendo la tolerancia a todas las diferencias y crece el espíritu de discusión y diálogo entre los revolucionarios para enfrentar nuestros problemas, es algo que merece la atención de todos los interesados en el tema, dentro y fuera de Cuba. La Habana, 24 de diciembre de 2007
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Izquierda a debate
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basta de polarizaciones en Bolivia
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Madela Sainz M. [2007-12-25 23:32:24]
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Si el autor propone en su libro un diálogo entre todas las partes de la sociedad cubana, no menos podemos decir de la necesidad de este diálogo entre todas las partes de la sociedad boliviana, desde una ética que permita la creación de un consenso nacional. Bolivia esta viviendo polarizaciones muy fuertes cimentadas en la búsqueda de poder y la no pérdida de los espacios de riqueza y mando que se hubieran podido alcanzar. Pero lo difícil del diálogo es que hay que llegar despojados de todo a fin de poder tener un diálogo ético y veraz. Cosa muy difícil entre estas fuerzas. Lo único que debería importar para todos los bolivianos que por elección, cargo, gobierno deben dialogar como mandato del pueblo son los pobres, la única lucha que vale la pena. Acaso vale la pena no tener paz por “capitalidad plena”, por un 1.3% que tiene que ceder algunos departamento para la renta dignidad?. Como se siente que no se siente el país.
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[2007-12-26 00:50:51]
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No es incompatible ser comunista y creer en Dios !!
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Sin limitaciones
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Manuel García Marín [2007-12-26 11:40:22]
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Todo lo que comenta Pedro Campos tiene una base impuesta por la realidad política y social que vive actualmente Cuba, provocada por las isuficiencias e ineficiencias revolucionarias que no pueden atribuirse, de plantilla, a las leyes agresivas del "imperialismo yankee".  Hace falta voluntad,y mucha, para dialogar sobre las posibles soluciones, pero es inadmisible que se siga repitiendo el slogan, de que ese diálogo tiene que ser entre revolucionarios, PORQUE SEGUIRÍAN EN EL ETERNO MONOLOGO QUE HAN MANTENIDO DURANTE ESTOS CASI 50 AÑOS.  El diálogo tiene que ser entre todos los cubanos, escucharnos entre nosotros, sin mirar ni al Norte, ni al Sur.  Una solución nacional solo se logra discutiendo de esa forma.
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En Cuba....¿Comunistas?
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Manuel García Marín [2007-12-26 11:50:24]
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Asombroso que en Cuba, un católico sea militante del Partido Comunista.  Eso está bueno para quienes no conocen las interioridades del proceso cubano.  En Cuba, como en el resto del mundo, SI HAY COMUNISTAS DE LOS DE VERDAD, pero son muy pocos.  Si éstos se hubiesen empeñado en aplicar las teorías marxistas y leninistas en Cuba, hubiesen terminado en prisión con los 75 periordistas prisioneros por expresar sus ideas libremente.  En CUBA, proliferó una clase derivada del propio proceso, dañina a más ver:  EL OPORTUNISTA, que desde posiciones aparentemente revolucionarias, impuso su EXTREMISMO, como modo de ocultar su insinceridad ideológica.  AUN HOY EXISTEN.
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Copia nota de contrcubierta. En dos partes . Parte 1
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Un amigo [2007-12-26 19:02:14]
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Parte No. 1. Copio en dos partes nota de contracubierta del libro, quizás pueda servir para explicar algunas interrogantes. Sobre todos de quienes piensan que el proceso social de Cuba es algo monolítico en su aspecto revolucionario. Desde afuera es fácil opinar sobre eso, pero desde adentro es otra cosa: Félix Sautié Mederos Socialismo y reconciliación en Cuba. Una mirada desde dentro 260 “En la auténtica izquierda del Partido Comunista de Cuba han hablado en voz baja desde hace veinte años los que piden democratización, descentralización y participación. Han sido marginados por el autoritarismo y la centralización, por la ignorancia de la solidaridad incondicional contra el bloqueo, por el revanchismo de Estados Unidos en alianza con la mafia terrorista de Miami y por quienes reclaman una transición a la democracia sin entender que todavía no está garantizada la soberanía nacional y que para ‘democratizar’ a Cuba primero hay que blindar su derecho a ser una nación independiente.” Con estas palabras describe José Manuel Martín Medem, en su prólogo a este libro, la situación que viven muchos cubanos comprometidos con el proceso revolucionario pero críticos con los errores de un proceso social que excluye, margina y silencia a quienes defienden la construcción de un socialismo verdaderamente participativo y democrático
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Copio nota de contracubierta en dos partes. Parte No.2
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Un amigo. [2007-12-26 19:04:16]
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Parte No. 2. Continuación del anterior comentario
El autor de este libro, Félix Sautié Mederos, tras cincuenta años de militancia revolucionaria ininterrumpida y tras haber ocupado diversos cargos de responsabilidad en el partido y en el gobierno en Cuba, reclama, a lo largo de unas páginas animadas por la integridad moral y el espíritu crítico, la urgente necesidad de un diálogo entre todos los cubanos, un diálogo en el que puedan participar todos desde el respeto y afianzado en un sentido ético que garantice la futura construcción colectiva de la sociedad cubana para alcanzar un futuro de paz, justicia social y libertad. Nos encontramos ante un análisis valiente, apasionado y comprometido, un alegato a favor del reencuentro y la reconciliación en un momento crucial para Cuba, cuando se multiplican los debates y las conjeturas sobre el futuro de la isla.
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Sobre el tema
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Yohandry [2007-12-28 14:02:14]
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Creo que no hace falta un libro para hablar de reconciliación en Cuba. Los cubanos se reconcilian hace tiempo, el intercambio familiar desde y hacia Estados Unidos aumenta por día. Las llamadas telefónicas, los correos electrónicos, las visitas desde Miami, claro, siempre con las limitaciones impuestas por Estados Unidos...que no cumple con lo que acuerda, aumenta poco a poco esa reconciliación de la que hablan.
Pero un punto y aparte son los criminales, los asesinos, con ellos no existirá nunca reconciliación...
Creo en la familia, y esa tiene que ser la base de la reconciliación...
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Un dialogo requiere la participación del gobierno
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Angel Peres [2007-12-29 15:12:05]
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Felicito a Sautié por su libro, aunque no lo he leido, pero estoy seguro que valdría la pena hacerrlo. Sin embargo me pregunto; por qué ese libro no se publica en Cuba? y si no estará prohibido leerlo aquí?, pues por algunas de las cuestiones que en estos comentarios se discuten, podemos ser sancionados actualmente o por lo menos registrados como elementos contrarevolucionarios. Si el gobierno quisiera un diálogo habría un gran diálogo, el que conllevaría a  que  cambiaría el gobierno como se concibe actualmente, entonces me pregunto; habrá diálogo?
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¿Quien tiene el mango de la sartén?
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Manuel García Marín [2007-12-29 15:44:51]
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Está clarito que la clase gobernante no cederá ni un ápice en sus posiciones, si no se les hace cambiar por efecto del diálogo razonado, franco y abierto.  Aún este diálogo es de dificil convocatoria.  De lo que se trata es de revolucionar a Cuba, y esto implica (según la propia dialéctica marxista), que exista una resistencia de lo viejo, a ceder el paso a lo nuevo.  Historicamente ha sido siempre así.  La medida se ha colmado y no hay nada que impida, que más temprano que tarde, se derrame y nos salpique a todos.  En otro comentario opinaba que la buena voluntad del gobierno pudiera medirse por la liberación de todos los presos políticos que hay en Cuba.  Al parecer no hay nadie tratando con los gobernantes este tema.  Los cubanos que vivimos en el exterior, que consideramos la importancia del gesto, como fundamental, debíamos dirigirnos a la Presidencia de los paises amigos del gobierno cubano, para que interpongan sus buenos oficios en la consecución de este noble propósito, que sería el principio de la deseada y verdadera RECONCILIACIÓN NACIONAL.
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