Es sugestivo apreciar que la crítica a la industria cultural y a sus productos eróticos ya estaba comenzada hace años, por ejemplo en la revista “Tensor. Información literaria y orientación”(*), que dirigía el primer Ramón J. Sender, se publicaba, en octubre de 1935, "Historia de un día de la vida española", donde escribieron: "Hay otras manifestaciones de cultura: las que van ligadas a la libre iniciativa industrial. Esas pertenecen a la burguesía allí donde la burguesía está más o menos claramente definida. Escogiendo una población típicamente burguesa (...) Valencia. Esa cultura ligada a la libre iniciativa industrial es la cultura que "recrea", distrae y entretiene. Su fuerza educadora es enorme. Su poder corruptor no es menor, según se la oriente. En esas manifestaciones de cultura suele dominar lo estúpido, lo enervante y lo sensual, administrado viciosamente. Veamos, por ejemplo, las carteleras de los espectáculos de este día en Valencia:
Teatro Lírico. - Hembra. Cada vez que conocía a un hombre, pensaba que era aquel el que iba a herirla de amor. (Del anuncio.) Popular Cinema. - El paraíso del amor. Museo Cinema. - Dos mujeres y un don Juan. Casada por azar. Capitol. - Legong (La danza de las vírgenes.) Tyris. - El beso ante el espejo. Goya. - Sombras trágicas. La cabalgata de las pasiones humanas desatadas en zarabanda de pesadillas. Se estremecerá usted con delicioso terror ante los misteriosos asesinatos. ¿Existen actualmente vampiros humanos? (...)" Y siguen media docena de títulos parecidos.
Una de las cosas que resulta más chocante es que haya indignación, "su poder corruptor", en mil novecientos treinta y cinco, ante lo que cuarenta años después sería erotismo bienvenido. Y hoy se haya convertido el erotismo cinematográfico en algo tan corriente que incluso se regala en vídeo con algún semanario. Por no mencionar el apoyo general.
La difusión del erotismo por parte de la industria cultural ha perdido a sus adversarios, ligados al punto de vista del antiguo proletariado combatiente, para los cuales lo enervante y lo sensual van unidos a lo estúpido "administrado viciosamente". Lo más interesante de resaltar aquí, es la perdida de puntos de vista distintos a los de la industria cultural por parte de sus críticos, que ya no critican a la maquinaria, sino en todo caso a sus productos considerados imperfectos.
(*) Edición facsímil del Instituto de Estudios Altoaragoneses. Huesca 2001
Estoy de Acuerdo
Juan Carlos Quiñonez|10-09-2007 13:45
El artículo me parece muy interesante e induce a la reflexión.
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