Introducción  
En mi artículo Política, poder e hipocresía (en tres actos), y en mi anterior respuesta a Tito Morano (TM), Si no puedes hacer el mal (o el bien), no molestes al que lo hace, comienzo a modo de introducción por decir y sostener que Hugo Chávez (HC) es un bocazas. Comienzo con esta expresión, un tanto coloquial, porque llego a la conclusión que, después de leer sus dos respuestas, esta expresión es la causa de fondo que molestó a TM. Esta afirmación no era ni es fruto de una rabieta, ni tampoco de eso que se suele calificar después como de una declaración desafortunada, sino que la apoyé en una serie de argumentos que no voy a repetir de nuevo. TM los conoce, y el nuevo lector puede encontrarlos en los trabajos antes mencionados.1
  Esto me lleva a pensar que podría afirmar que, si utilizase otra expresión no tan provocadora, TM no hubiera tenido que inventar ni rebuscar en la realidad venezolana muchos de los hechos, más que argumentos, para convencerme que el mandatario no se merece este apelativo. Agradezco a TM que no oculte la verdadera motivación de sus esfuerzos, pues por defender el honor de HC, a veces le lleva a forzar sus argumentos hasta límites poco creíbles. Reconoce que, si al señor Iglesias le molesta una presunta desconsideración (que se basa sólo en circunstancias simbólicas, no de fondo, esto no lo olvidemos) de Hugo Chávez, cabeza visible de un movimiento emancipador real y existente, hacia los movimientos transformadores del estado español imagínense lo que debe pensar un revolucionario latinoamericano de la desconsideración que el propio señor Iglesias, miembro (como yo mismo) de un movimiento emancipador todavía en pañales, cuando llama colonialista y bocazas al presidente de la República Bolivariana de Venezuela. Precisamente por esta desconsideración me vi obligado a contestar al estimado amigo Iglesias. Por tanto, esta una razón muy poderosa para cerrar con esta respuesta, al menos por mi parte, este debate.
Sobre algunas cosas que dije y sostengo  
  De todas formas, quiero volver a dar una segunda y última respuesta a las objeciones que TM me invita a reflexionar bajo el título de Lo que se dice y lo que se hace, trabajo en el cual afirma cosas que no dije, ironiza y opina sobre algún otro tema, y quiero dar por finalizado este debate añadiendo algunos comentarios sobre lo que no dije, pero añado de nuevo. Como en mi respuesta anterior, me resulta más cómodo seguir el orden de las objeciones o desacuerdos que TM me comenta: 
El derecho a la crítica es un derecho que tenemos todos los mortales. ¡Menos mal!, y por eso me congratulo de que TM comience su segunda respuesta reconociendo que el derecho a la crítica es recíproca, que cuando alguien expone su opinión en una tribuna pública (física o virtual, lo mismo da) se expone a la contradicción, a la crítica, a la oposición a los argumentos esgrimidos. Precisamente, mi primera enmienda partía del error de TM de utilizar un proverbio mediante el cual me recomendaba  callarme, y no sólo a mi sino a todos los que pueden estar en desacuerdo con el proceso venezolano. Del tal proverbio se deriva claramente que yo no tenía ese derecho a opinar cuando el personaje era un ídolo suyo: Hugo Chávez (HC). Un personaje que, por lo que parece ser, TM quiere proteger de todas las opiniones que aparezcan contra el presidente venezolano por parte de cualquier mortal como yo. Por tanto, de esa regla que TM me recuerda, “la de que cuando alguien expone su opinión en una tribuna pública (física o virtual, lo mismo da) se expone a la contradicción, a la crítica, a la oposición a los argumentos esgrimidos”, no me debo escapar yo, ni quiero, pero tampoco ninguna otra persona, aunque se trate del presidente de Venezuela. Sin embargo, llevado de su pasión, esta vez TM se olvidó de la norma.De cómo y cuándo TM debe ser más preciso y aclarar a quién quiere criticar. Metido ya en el texto, TM comienza su primer punto con otro reconocimiento de su equivocación. Dice: es obvio que no se puede considerar en el mismo plano de análisis a una persona que realiza una disertación sobre la actitud de un líder revolucionario y a ese líder revolucionario mismo”. Otra vez, ¡menos mal! Pero decía en la otra respuesta que TM es muy hábil en hacer trampas con el lenguaje. Por que, si lo que pretendía con el traído y llevado refrán [era referirse] a la postura, muy repetida entre los movimientos políticos europeos, de menospreciar, desde una correlación de fuerzas infinitamente más desfavorable, los procesos reales de emancipación latinoamericana a favor de unos procesos ideales (y, por tanto, no reales ni realizables) que son el molde planteado para el “cómo se hace” una revolución”, era hacer sujeto de sus críticas a esos colectivos, debía haber tenido el sentido común de no meterme a mi en el mismo saco. Previamente, claro, tenía que haber demostrado que el tal líder 2 que menciona es un revolucionario y no una afirmación personal, fruto de sus simpatías subjetivas, y segundo, demostrar que las opiniones de esa gente eran menospreciativas, y después explicarles argumentalmente las bases de sus errores. En cualquier caso, con crítica o con descalificaciones por parte de los movimientos, ello no justifica a TM a aplicar tan ciegamente el citado proverbio, ya que les está negando el derecho burgués de expresión en la sociedad capitalista e invitando a que se autocensuren y a que se callen. Sé por experiencia que es duro admitir errores, pero espero que TM piense, rectifique y no vuelva a emplear frases tan esotéricas como las que acostumbra a incluir en ‘sus críticas’.La condición de intocable de Hugo Chávez. El punto anterior me sirve de enlace. Para defender al presidente venezolano, TM recurrió a un proverbio en el cual venía a pedirme que me autocensurase, que me callase, seguramente como un eco de la expresión que había pronunciado el prepotente borbón Rey de las españas contra HC. TM apoyó sus argumentos en el destacado papel que HC está jugando en lo que él considera que es la revolución bolivariana, así como en la dependencia de construir el socialismo en Venezuela mediante pactos con el sistema capitalismo para poder vender el petróleo. Un comentarista ya expresaba su extrañeza y su desacuerdo con TM recordándole que, “en Venezuela, si hacemos caso a los apologistas de Chávez, el socialismo se esta construyendo sin tocar las bases del régimen capitalista, como si fuera por una carretera paralela, sin tocarse uno al otro. Y eso, en Marte será posible, pero en la tierra es imposible, las líneas paralelas terminan por encontrarse”. Y otro también se expresaba en líneas similares diciéndole: “la tesis de [TM] se cae en los dos principios, uno, en Venezuela todavía no se construye el socialismo, salvo que ahora a socialismo se le llame ser "socios de las multinacionales (en una Sociedad por Acciones, es decir, en una sociedad capitalista, los socios son los propietarios de las acciones), y dos, Chávez no pacta con el imperialismo, compadrea ("se va a la playa"). El socialismo no se construye en Marte, sino en la tierra, y en la tierra todavía manda el capitalismo, incluida Venezuela”.       Por mi parte, yo dije y sostengo que ni HC ni la supuesta revolución bolivariana son motivos suficientes para cercenar el derecho que tengo a expresar mis puntos de vista sobre ese Socialismo del siglo XXI, si alguien sabe cual es el contenido de este proyecto. Argumenté, siguiendo a uno de mis maestros, que la crítica es una de las armas principales para hacer la revolución.Sobre la naturaleza del colonialismo. El colonialismo tiene muchas direcciones, y se expresa de múltiples maneras. Lo podemos encontrar actuando en el ámbito de lo económico y lo financiero, en lo social, lo político y lo cultural, por citar las áreas más destacadas. El colonialismo lo mismo se mueve del centro hacia la periferia que de la periferia hacia el centro. Muchos países que están neocolonizados por países del centro, son colonizadores en países vecinos o ubicados en la periferia. Y, ¿quién es un colonialista? Aquel que llega a un lugar y domina desde lo económico, desde lo político, impone su opinión y cambia las costumbres culturales, y confraterna con los otros colonialistas de los otros países o lugares. ¿Por qué dije y sostengo que la actitud de HC cuando viene a vender petróleo a Europa, e incluso cuando va a países pobres, es como la del nuevo rico, paternalista con los necesitados y campechano con los mandatarios de los países poderosos? ¿Por qué digo y afirmo que HC se comporta como un viejo colonialista? Porque, política y culturalmente, cuando pasa por el territorio español, sus declaraciones contienen esa actitud dominante, ese aire de ser el único revolucionario y de pasarse por allí, todos los procesos que debiera respetar. ¿Qué su comportamiento no se ajusta en su totalidad a los factores que cuentan para mi como colonialista? He dicho que el colonialismo tiene muchas direcciones y muchas maneras de expresarse: la de HC es una. ¿Qué TM se rebele cuando un mortal 3 como yo llama colonialista a Chávez?, lo entiendo! Pero él también debiera pararse a pensar sobre ese compadreo de HC con el rey Juan Carlos y contrastarlo con lo que opinan los republicanos que está luchando por la III República Española; o sobre lo que opinan los antisistema y los que están contra el neoliberalismo de Zapatero, o en los antieuropeístas por sus relaciones de buen rollito con los gobernantes de los países europeos, o etc. Repito, cultural y políticamente, me parece que la actitud de HC con los colectivos que están luchando en estos frentes es la de un colonialista. Por tanto, al señor Iglesias no le molesta una presunta [sino una real] desconsideración (que se basa sólo en circunstancias simbólicas, [¿para TM?], pero sí de fondo como acabo de demostrar, [esto no lo olvide TM] de Hugo Chávez. Seguro que esta desconsideración, esta non chalance, TM no se la habría tolerado a un G Bush ni a cualquier otro mandatario o alto funcionario de la Unión Europea.
Pobre argumento lo del enfrentamiento con un Borbón. Utilizar el rifirrafe de Juan Carlos con HC y Daniel Ortega, y destacarlo como un elemento positivo diciendo que le pararon los pies al Rey español, suena más bien a película western, o que a TM se le habían acabado los argumentos para mantener el debate. Pero todavía encuentro más grave e irresponsable por parte de TM el incluir a un corrompido Daniel Ortega 4 como defensor de la izquierda española; me parece una ofensa para tanta gente honrada como está detrás de las luchas que jalonan la historia de la izquierda española. En cuanto a los enfrentamientos con la familia de los Borbones, primero debo admitir mi error de que los comuneros no se levantaron contra un Borbón sino contra un monarca de la casa de Austria, pero al fin y al cabo, un rey absolutista como los que pertenecieron a la casa de los Borbones. Este dato no debe emborronar la realidad de los otros mencionados para refutar esa afirmación de TM de que HC tiene el mérito de ser el primero en enfrentarse a un Borbón. Por tanto, recuerdo e insisto en los mencionados y añado alguno nuevo. En 1793, los revolucionarios franceses le cortaron el cuello en París a Luis XVI, un Borbón, y su ejecución marcó el final de la monarquía absolutista en Francia. En las Cortes de Cádiz (1810-1814), unos pocos diputados liberales consiguieron que se aprobara la Constitución de 1812 llamada La Pepa; su contenido suponía una bofetada al rey borbón Fernando VII. En la lucha entre carlistas e isabelinos, cierto que los carlistas eran defensores del borbón Infante Carlos, pero no menos lo eran sus oponentes, que defendían la sucesión de otra borbón, Isabel II, hija del rey anterior. Así mismo, conviene recordar aquel dicho de don Gregorio Marañón hacia 1931 que sostuvo que lo peor que nos había tocado a los españoles, entre tantas monarquías reinantes como había en Europa, era precisamente la venida de la casa de Borbón. Y lo que me suena a disparate es decir que los republicanos liberales y de izquierdas no obligaron a Alfonso XIII a exhilarse en 1931. Finalmente, no hace poco que un alcalde andaluz acusaba públicamente a Juan Carlos de corrupto y otras lindezas, acusación que no fue contestada por los juristas de la casa real; no menos importante es la quema de fotografías del Rey, o las satíricas viñetas publicadas por El Jueves. Sobre lo que no dije, ni comparto
 
Yo no he dicho nada sobre el proceso que deben seguir en Venezuela para implantar ese famoso Socialismo del siglo XXI, si alguien sabe lo que es. Las dificultades que pueda encontrar ese proyecto socialista desde arriba, cesarista, vertical, las tiene que resolver el presidente venezolano, los chavistas y los grupos que se reclaman del movimiento bolivariano. Dije que no sabía que era eso del Socialismo del siglo XXI. Lo que si añado es que lo poco que sabemos sobre el debate que ha suscitado ese proyecto se lo debemos a H. Dieterich. 5 No comparto su contenido, pero al menos hay que apreciar su esfuerzo y aportación al tema.Tampoco dije que prefiero a un blanquito educado en Harvard o Yale, pero tenemos un líder popular proveniente de las clases desfavorecidas y medio indígena. Nueva trampa de TM. Dije, sostengo y le recuerdo a TM que hay otros procesos de transformación social que me convencen más que el de HC, y que los prefiero a los de talante cesarista.Sobre esta frase de TM que viene a continuación, yo no dije ni comparto nada. Es cierto que para un activista del estado español sería bueno que Chávez le regalara los oídos (más de lo que lo ha hecho, porque lo gracioso del asunto es que Chávez se ha caracterizado precisamente por esto) atacando con virulencia a nuestros propios gobernantes pero, mire usted, yo aprecio y me alegra que Chávez anteponga el bienestar del pueblo venezolano a regalarme a mí los oídos. Como aspirante a revolucionario según me clasifica TM, no creo que haya lamentado lo que comenta, ni conozco a nadie que reclame de HC ese papel de salvador y protector de los procesos de cambio en el territorio español. Más bien vengo insistiendo en que HC defienda en Venezuela lo que TM, como un acto de fe, califica como de revolución. Otra cosa es si él se considera esa persona activista que echa de menos tales declaraciones, aunque se apresura a decir que no. Por tanto, esta afirmación de TM más bien suena a acusación de un supuesto activista que seguramente sólo él conoce. Repito, estas trampas de acusar sin poner nombre, aparte de ser una práctica rastrera, considero que aparecen muy repetidas en sus dos textos. No dejan de ser una forma de tirar balones fuera o de llenar de paja su trabajo; una pena porque de este modo él mismo se descalifica. Así tampoco damos nivel al debate como TM señala al principio: afrontar francamente un debate que los movimientos de emancipación a escala global deben tener más temprano que tarde: cuáles son los métodos y las actividades que deben llevar a cabo los revolucionarios para la destrucción del capitalismo.Yo no dije, otra trampa de TM, que el pueblo venezolano no está en condiciones de lograr su emancipación. Lo que si digo es que, por ahora, no veo la presencia de ese pueblo haciendo la transformación desde abajo, independiente de las influencias, del control y de la voluntad de HC. Tampoco TM me demuestra, más allá de la fe del carbonero, que este proceso de abajo arriba se esté dando. Por tanto, lo que elija el pueblo venezolano, con o sin HC, es una decisión que yo respetaré siempre. Lo que no me pueden vender es lo que no existe, por ahora. Como nunca existió una Revolución Sandinista, como afirma TM, pero este es un tema que hoy no toca. Sobre lo que no dije, pero añado de nuevo   Sobre los contenidos de las Constituciones. En el capitalismo, el beneficio es el primero y el último de los objetivos que motiva y condiciona la actividad dentro del sistema. En las Constituciones pasa lo mismo con la defensa o no de la propiedad privada, que es el objetivo principal que condiciona todo el resto del contenido. Coincidiría con TM si me dijese que, en la Constitución Venezolana, la paja o hierba que contiene es la más fresca, la más verde, y la más reciente de todas las Constituciones. Ahora bien, para valorar la Constitución Venezolana, o cualquier otra Constitución habría que remontarse y leer, al menos, la Declaración del Estado de Virginia (1776), considerada como la carta más moderna de la historia de los derechos humanos, y la no menos famosa Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (1879).6 En medio y después de estas cartas, hay cientos de Constituciones que se repiten, aunque es obvio que cada una se adapte a las circunstancias y al momento específico del país para la que fue escrita. Dicho esto, lo que pretendo resaltar de todas las Constituciones incluyendo la venezolana, es que fueron o son escritas por personas que representan los valores del poder, cuando no están dictadas directamente por el poder. Si no recordamos este la presencia de este factor, no estamos engañando. Porque es cierto que todas reconocen muchos, por no decir casi todos, de los derechos burgueses que los poderosos han ido concediendo a la ciudadanía. Y repito, en unos países más que en otros, dependiendo de su cultura y de las luchas ciudadanas. Pero, para mí, la piedra de toque común a toda ellas está en la defensa de la propiedad privada, y de esto no se escapa ni la Constitución Venezolana. ¿Qué significa este reconocimiento? Pues, en términos lexicográficos,7 que la propiedad privada es el valor supremo al que todos los demás derechos y garantías constitucionales han de quedar supeditados.  En el Artículo 115, la Constitución de Venezuela “garantiza el derecho de propiedad. Toda persona tiene derecho al uso, goce, disfrute y disposición de sus bienes. La propiedad estará sometida a las contribuciones, restricciones y obligaciones que establezca la ley con fines de utilidad pública o de interés general. Sólo por causa de utilidad pública o interés social, mediante sentencia firme y pago oportuno de justa indemnización, podrá ser declarada la expropiación de cualquier clase de bienes”. En el Artículo 116 refuerza este aspecto señalando como “no se decretarán ni ejecutarán confiscaciones de bienes sino en los casos permitidos por esta Constitución”. Y continua; en el Artículo 112, el Estado promoverá la iniciativa privada”. Pero lo que es más grave, y esto sí que la hace diferente al resto de Constituciones, es que santifica una de las medidas neoliberales más duras establecidas en el Tratado de Maastricht (1992) para todos aquellos Estados europeos que quisiesen entrar a formar parte de la Unión Monetaria: que el déficit público tenía que ser tendiente a cero. El Artículo 311 consagra constitucionalmente esta aberración propia del capitalismo neoliberal: La gestión fiscal estará regida y será ejecutada con base en principios de eficiencia, solvencia, transparencia, responsabilidad y equilibrio fiscal. Esta se equilibrará en el marco plurianual del presupuesto, de manera que los ingresos ordinarios deben ser suficientes para cubrir los gastos ordinarios. En el Artículo 301 establece como “el Estado se reserva el uso de la política comercial para defender las actividades económicas de las empresas nacionales públicas y privadas. Por tanto, TM debiera reconsiderar y matizar su frase: Y este Estado, en su forma de funcionar y tomar las decisiones (cualquier estudiante de derecho que lea la Constitución Venezolana vigente y la compare con, por ejemplo, la española, se quedará asombrado) no es un estado capitalista al uso. Y el carácter y la forma del estado son esenciales para ver si el hecho de que el sector público sea más o menos grande es o no favorable a la construcción del socialismo. Son afirmaciones de este tipo las que me llevan a no dar demasiado peso a todas esa afirmaciones ni a añadir más ejemplos para demostrar que Venezuela, hoy por hoy, es un Estado capitalista. Está escrito en su Constitución.Sobre todo el posibilismo que planea en lo que podríamos entender como el proceso de transformación que TM apoya en Venezuela, no voy a añadir nada. Es demasiado subjetivo para que pueda mantener un debate con cierto rigor. Me refiero a todas esas ayudas que menciona TM desde el Estado chavista a tantas organizaciones y experiencias de trabajo, etc. Aquí me doy por acabado o falto de ideas. Tome nota el amigo TM que no hablo para nada de revisionismo, no sea que después me acuse de descalificación de sus argumentos. De todas formas alguna pregunta si que le haría: ¿Sabe cuanto gasta el capitalismo no venezolano con las ONGs para tenerlas bajo control mediante la cultura de la subvención? ¿Sabe cuánto dedica el Estado capitalista sueco, en términos de PIB, al gasto social? ¿Recuerda la cogestión obrera en la Yugoslavia de Tito, una participación muy amplia, pero siempre desplegada bajo la mirada del burócrata y el comisario político?El contenido del discurso de R. Denis. Sólo el título debiera llevarle a TM a leerse el libro si quiere, no ya conmigo que soy un simple mortal y el tema de Venezuela lo respete sin compartir, sino con otros autores críticos sobre ese proceso y más informados a pie de calle como el echa de menos en mi. Rebelión en Proceso es un tratado que contiene bastantes más de las exigencias y conocimientos de la realidad venezolana que TM demuestra conocer. Su frase me indica que habla de campanas sin saber dónde suenan, cuando dice: “En cuanto a las críticas del señor Denis (se podrían haber tomado las de Orlando Chirino, el general Baduel o otros que eran “pro” y ahora son “contra”) las veo hermosas en la forma (como todo lo que escriben los miembros de su corriente política) pero echo en falta afirmaciones concretas. ¿Cuáles son esas medidas del gobierno de Venezuela  tendentes a la “conciliación con los sectores oligárquicos y la impunidad frente a sus crímenes conspirativos”? Lo desconozco [porqué no ha leído el libro o sus trabajos que los puede encontrar en Rebelión, Aporrea, Goggle]. Gente como Danilo Anderson han dado su vida por hacer todo lo contrario. Porque la contradicción entre el capitalismo y el proceso está donde cualquiera que lo analice puede verla: en la virulenta oposición de los sectores oligárquicos contra el gobierno que lucha contra sus privilegios y para la cual han intentado un golpe de estado, varios cierres patronales y un llamamiento permanente a la intervención extranjera, todo ello frenado, dicho sea de paso, por el inmenso, consciente y estructurado movimiento popular venezolano. Curioso este estado capitalista que (más allá de las no argumentadas acusaciones del señor Denis) [porqué no ha leído el libro o sus trabajos que los puede encontrar en Rebelión, Aporrea, Goggle] la oligarquía busca derribar a toda costa. Y esta ha sido la trágica realidad de un conflicto clasista como el que se vive en Venezuela en la última década, aunque haya gente que identifique a Chávez con la oligarquía. La propia oligarquía venezolana se reiría, y mucho, ante esta afirmación. Amigo, primero lea a este venezolano y después júzguele. Y no haga esa trampa tan repetida de hablar culpando a todos sin nombrar a alguien, o culpar a alguien que desconocemos y utilizando un plural en el que cabemos todos.Le digo y le demuestro que no nos lee. Primero, señalar que toda mi vida me la pasé trabajando para el sistema vendiendo mi mano de obra (una de las fuerzas productivas) para poder comer. ¿Debo avergonzarme de esta dependencia, a dónde tendría que ir para sobrevivir con dignidad ‘revolucionaria’? Segundo, ¿debiera avergonzarme también de vender ahora mi conocimiento (otras de las fuerzas productivas) a las empresas editoras del sistema capitalista?. Según la broma, de mal gusto, parece ser que sí. Digo todo esto porque TM me hace la siguiente observación: Agradezco al señor Iglesias la recomendación que me hace de su libro ¿Hay alternativas al capitalismo? La Renta Básica de los iguales. No lo conocía y pediría al señor Iglesias que especificara la editorial y el año de publicación para que todos los lectores de Kaosenlared y yo pudiéramos echarle un vistazo. Esta es una de esas observaciones que demuestran que TM no lee más que lo que le conviene, pues precisamente aquí había un pie de página que decía: Este texto, “puede leerse o bajarse de forma gratuita en www.rentabasica.net , o leer un Resumen para gente sin tiempo en www.kaosenlared.net. Repito, toda esta información estaba en un pie de página. TM añade a continuación: aunque quizás no lo haya hecho porque, respetando la posición del autor sobre la participación en los círculos mercantiles y comerciales capitalistas, este libro no haya sido publicado por editorial alguna ni distribuido en tiendas donde se extraiga plusvalía a sus trabajadores. ¿O quizás sí? No voy a responder a este rebuzno. Mis textos, están publicados por Virus editorial, en su mayoría, algunos por Baladre / Zambra, un lugar de encuentro que frecuento y dónde me tropiezo con varios de los movimientos sociales, y un par de ellos por la editorial Los libros de la catarata. Otros trabajos de índole más colectivo son publicados en los Cuadernos de economía, del Seminario de Economía Crítica Taifa, o en los Cuadernos renta básica. Si entra en mi web www.rentabasica.net, incluso podrá encontrar una amplia bibliografía de temas muy diversos, no sólo RB, publicados en editoriales muy diversas (mayormente políticas y sindicales), así como una pequeña semblanza de quién soy. Debido a la amabilidad del grupo responsable de Kaosenlared, también dispongo de un espacio en el que puedo colgar estas reflexiones más a bote pronto.   El tema de la Renta Básica de los iguales exige de TM una lectura sosegada y un tiempo que, a juzgar por lo que he subrayado anteriormente, no me parece que dispone ni le interesa. En esta lectura crítica de la RB,8 se explica como es un instrumento para luchar contra el capitalismo desde las diversas reivindicaciones: no sólo ciudadana, sino también de clase, género, inmigración, orientación sexual, etc. La cantidad de tópicos que menciona y comenta TM en el párrafo que incluimos a continuación demuestran que son los que acostumbra a hacer el perfecto ignorante en la materia. Si leyese con atención lo que ambas lecturas de la RB desarrollan sobre todos estos elementos, casi seguro que TM se arrepentiría de decir tantas tonterías en tan poco espacio. Repito lo de solemnes tonterías, pues debiera concedernos que alguna capacidad para pensar estas dudas que plantea también se nos pueden ocurrir a los que defendemos la RB y reflexionar sobre las mismas. Hechas mis observaciones, aquí quedan las suyas: Hecha esta pequeña broma sin acritud (espero que se tome también sin acritud) entraré en el asunto de la renta básica. Me parece una propuesta interesante (aunque se le podrían plantear objeciones como la titularidad de la misma en base a la noción de ciudadanía, pasando de lado del conflicto de clases sociales), pero ciertamente veo un poco difícil adoptar esta medida renunciando, como hace el estimado amigo Iglesias, a tomar el poder. ¿O pretendemos que sean los propios gobiernos burgueses los que apliquen medidas como esta u otras del estilo, tipo tasa Tobin? Pues está claro que no lo harían, a menos que estas medidas no pongan realmente en solfa el orden capitalista que respaldan y representan, en cuyo caso no serían interesantes (o, aún siéndolo, no supondrían una alternativa al capitalismo, como sugiere el autor).
Recuperar la utopía. TM dice que: coincido, para terminar con la afirmación del señor Iglesias de: “soy partidario de procesos horizontales, sin líderes carismáticos que todo lo entienden, lo deciden y lo santifican, repito que no comparto estos procesos desde arriba, con césares incluidos como benefactores filantrópicos de los ciudadanos y los pueblos”. Pero TM los pone en duda o los rechaza inmediatamente porque son, más que nada procesos imposibles e inexistentes (o no son revolucionarios). Sólo lo posible y lo existente tiene sentido para TM y no aquello que esté diseñado desde la utopía. Nos viene a decir que las luchas y los procesos mencionados, por ser de grupos y colectivos pequeños, no son posibles ni existentes. Parece que sólo aquellos que en ocasiones surgen, en los procesos sociales, líderes que operan como cabezas visibles y aglutinantes, como es el caso de Hugo Chávez Frías o el Subcomandante Marcos, tienen posibilidad y sentido. Repito por última vez que respeto todos estos intentos de transformación social, pero tanto los pequeños desde abajo (o utópicos) como los desde arriba (o posibles). Por tanto, qué si levanté la voz para mostrar mi desacuerdo con HC ha sido, y no lo voy a repetir más, porque él es el primero en ignorar que existen estos procesos diferentes, pequeños, silenciosos, da abajo arriba, que incluso muchos de ellos le dan apoyo, pero que debe respetar. Su ignorancia o desconocimiento de estos colectivos, le hace más responsable de su comportamiento cuando sale de su país. No se trata de que vaya bien informado de cara a los mandatarios que va a visitar, entre otras cosas para vender petróleo, sino que debiera conocer, y aquí estaría su grandeza, de saber pasar de puntillas sin humillar las luchas de estas gentes. Nadie le pide que apoye desde arriba a los que luchamos desde abajo: seria una enorme incoherencia de la que TM, en las postrimerías del debate, todavía no ha captado. El debate: ¿diálogo o monólogo?  
  Todos sabemos que, en un debate, los participantes tienen sus ideas muy fijas y sus argumentos muy trabajados. Siendo sinceros, tendríamos que admitir que este formato, en su núcleo interno, es un modelo de comunicación entre sordos. Por ejemplo, ni TM va a cambiar por lo que yo diga, ni yo tampoco por lo que él argumente. Sin embargo, si al debate le incluimos el entorno exterior, la consideración que los lectores pueden hacerse sobre el tema, entonces el formato puede cobrar cierta validez. Espero y deseo que sea así.
  Lo que sí quiero destacar al despedirme de Tito Morano es que el debate con él ha sido un placer. Sé que he empleado algún adjetivo fuerte, pero son debido a las exigencias de los propios contenidos. Le pido disculpas en aquello que sea disculpable. Y nada más, debatidores somos y espero poder encontrarle en otro tema.
Anexo: Los criterios de convergencia para forma parte de la Unión Económica y Monetaria
  Para que la unión monetaria sea estable y creíble, sólo deben participar en ella aquellos países cuya gestión económica sea correcta. Para ello, los Estados miembros se han comprometido a mejorar sus resultados económicos aproximándolos a los obtenidos por los países más eficientes. Es lo que se conoce como convergencia. Con objeto de evaluar si el grado de convergencia es suficiente, el Tratado de Maastricht ha establecido los llamados criterios de convergencia o normas de gestión que han de seguir los diferentes Estados miembros para poder participar en la unión monetaria. Estos criterios de convergencia hacen referencia a los principales indicadores económicos: estabilidad de precios, tipos de interés a largo plazo, estabilidad de los tipos de cambio, déficit público y deuda pública. Todos los Estados miembros han de desarrollar su gestión económica de forma tal que estos indicadores no difieran en exceso de los alcanzados por los Estados miembros con mejores resultados. En concreto éstas son las referencias: 
Estabilidad de precios: la tasa de inflación no podrá exceder en más de un 1,5% la tasa media de los tres Estados que tengan una inflación más baja.Tipos de interés a largo plazo: no podrán superar el 2% de la media de los tipos de los tres Estados que los tengan más bajos. Estabilidad de los tipos de cambio: la moneda nacional no podrá haber sido devaluada durante los dos años anteriores y deberá permanecer dentro del margen de fluctuación previsto en el SME. Déficit público: el déficit presupuestario nacional deberá ser igual o inferior al 3% del PNB. Según la Constitución Bolivariana de Venezuela, este déficit será cero. Lo más neoconservador que uno puede encontrar. Es decir, aquello de más papista que el Papa.Deuda pública: no podrá exceder del 60% del PNB.   El cumplimiento de todos estos criterios es obligado para los Estados miembros que deseen acceder a la tercera fase de la UEM. La entrada en esta tercera fase, no obstante, no puede suponer una relajación en las normas de política económica seguidas por los miembros hasta ese momento y por ello se prevé la formalización de un compromiso entre los países participantes para seguir avanzando en esta dirección a través del llamado Pacto de Estabilidad, compromiso que prevé asimismo la posibilidad de aplicar sanciones a los países que se alejen de los objetivos perseguidos.9 
  José Iglesias Fernández
  Torredembarra, verano del 2008 
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