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Sobre “Barricadas en Barcelona”. Respuesta de Guillamón a José Luis Martín Ramos.

Barricadas en Barcelona afirma que la ideología de unidad antifascista condujo a la CNT a aceptar el programa político de la burguesía republicana y, por lo tanto, a la colaboración con el Estado capitalista.Cómo calificar la reseña colectiva de José Luis Martín Ramos, si no de arbitraria y atropellada. La hipótesis de Escorza sigue en pie.
Agustín Guillamón | 6-5-2008 | 462 lecturas
www.kaosenlared.net/noticia/sobre-barricadas-barcelona-respuesta-guillamon-jose-luis-martin-ramos

Sobre “Barricadas en Barcelona”. Respuesta de Guillamón a José Luis Martín Ramos

En dos recientes artículos, publicado uno en Ayer número 69 (2008), y otro en KAOSENLARED, José Luis Martín Ramos me cita en numerosas ocasiones, exponiendo o impugnando distintas hipótesis publicadas en mi libro Barricadas en Barcelona. Ediciones Espartaco Internacional, Barcelona 2007. Quiero dejar constancia, aunque sólo sea por alusión, de algunos comentarios propios sobre el tema:

1.- Dice Martín Ramos, en su artículo de KAOSENLARED: “Respuesta a la crítica de la crítica”:

“De lo que tampoco tengo duda es que la identidad de esa expectativa revolucionaria sea la que le da Guillamón: “una situación revolucionaria nueva y desconocida, festiva y salvaje en la que la ejecución del fascista, del amo o del cura ERA la revolución”, las mayúsculas de ERA son de Guillamón, no mías. Tenía que haber añadido otros sujetos de ejecución: las monjas, los frailes, los rivales sindicales y político – y no me refiero a los fascistas -, los que no pudieron hacer frente a determinados chantajes, los que sucumbieron a pugnas personales,….Eso sería venganza social, violencia política, violencia criminal también, pero no revolución. Me niego a identificar con eso la revolución. Que la revolución sea la guillotina, el cadalso, el fusilamiento, eso es lo que sostiene la contrarrevolución, o el estalinismo. Por eso rechazo esa concepción. Si hubo revolución en julio de 1936 habría que identificarla en la ocupación de las fábricas, en la ocupación de las calles, en la movilización social….no en lo que dice Guillamón.”

Debo responder que en Barricadas en Barcelona (páginas 70 y siguientes) la situación revolucionaria se describe del siguiente modo, y por lo tanto, de forma muy distinta a la cita, sacada de contexto, que Martín Ramos interpreta inadecuadamente:

“El auténtico poder de ejecución y resolución estaba en la calle, era el poder del proletariado en armas, y lo ejercían los comités locales, de defensa y de control obrero, expropiando espontáneamente fábricas, talleres, edificios y propiedades; organizando, armando y transportando al frente los grupos de milicianos voluntarios que previamente habían reclutado; quemando iglesias o convirtiéndolas en escuelas o almacenes; formando patrullas para extender la guerra social; guardando las barricadas, ahorafronteras de clase, que controlaban el paso y manifestaban el poder de los comités; poniendo en marcha las fábricas, sin amos ni directivos, o reconvirtiéndolas para la producción bélica; requisando coches y camiones, o alimentos para el comité de abastos; “paseando” burgueses, fascistas y curas; sustituyendo a los caducos ayuntamientos republicanos, imponiendo en cada localidad su absoluta autoridad en todos los dominios, sin atender órdenes de la Generalidad, ni del Comité Central de Milicias Antifascistas (CCMA).

La noche del 19 no había más poder real que el de “la federación de barricadas”, sin más objetivo inmediato que la derrota de los sublevados. El ejército y la policía, disueltos o acuartelados, desaparecieron de la calle, después del 20 de julio. Habían sido sustituidos por Milicias Populares formadas por obreros armados, que confraternizaban con soldados licenciados yguardias semiuniformados en un solo bloque victorioso, que les había convertido en la vanguardia de la insurrección revolucionaria.

En Barcelona, durante la semana siguiente, mientras el CCMA era aún provisional, aparecieron los comités de barrio, como expresión del poder obtenido por los comités de defensa, que se coordinaron en una auténtica federación urbana que, en las calles y fábricas, ejercía todo el poder, en todos los ámbitos, en ausencia de un poder efectivo del Ayuntamiento, Gobernación y Generalidad. Las decenas de barricadas levantadas en Barcelona permanecían aún activas en octubre, controlando el paso de los vehículos y exigiendo la documentación y el preceptivo pase, extendido por los distintos comités, como medio de imposición, defensa y control de la nueva situación revolucionaria, y sobre todo como seña de identidad delnuevo poder de los comités.”

Y es que, le guste o no a Martín Ramos, eso es lo que pasó: se tomaron las fábricas, los cuarteles y las calles, pero también se mataron curas, militares, derechistas y amos de fábricas. Así fue la situación revolucionaria existente en julio de 1936 en Barcelona. Que eso sea calificado como “violencia criminal” en lugar de “situación revolucionaria” era, y es, muy propio de los estalinistas catalanes, hasta el punto de caracterizarlos.

2.- DiceMartín Ramos en KAOSENLARED:

“Dice que yo no debía conocer a Manuel Escorza antes de leer Barricadas. ¡Menuda presunción! Es que se creen que sólo ellos saben quien era Manuel Escorza; hace mucho tiempo se quien fue, los comentarios que de él hizo un correligionario suyo, García Oliver, y como acabó su vida, de colaborador del diario de extrema derecha chilena “El Mercurio”.

Debo responder a Martín Ramos que es obvio que no se trata sólo de conocer la existencia de Manuel Escorza, según las breves citaciones que hizo de él García Oliver (y también Abel Paz, no citado por Martín Ramos), sino su importancia política. Es evidente que en Barricadas en Barcelona se da a conocer, por primera vez, su decisivo papel de protagonista principal en el inicio de los Hechos de Mayo, así como su notable influencia en la CNT, y en sus conversaciones con Companys, previas a la formación del nuevo gobierno. No sé, por cierto, si Martín Ramos se ha dado cuenta que Ferran Gallego no llega a citar ni una sola vez a Manuel Escorza, en un libro de 600 páginas, dedicado exclusivamente a Mayo de 1937. Ni una sola vez. Tampoco cita Ferran Gallego ni una sola vez a Josep Rebull, ni a su destacado papel durante mayo de 1937, proponiendo al Comité ejecutivo del POUM el asalto al Palacio de la Generalidad. Ni una sola vez. Ni a Escorza ni a Rebull, en seiscientas y pico páginas.

¿Cómo valora Martín Ramos esos enormes vacíos del libro de Gallego? ¿Cómo puede criticar Barricadas en Barcelona por plantear la verosímil hipótesis de que Escorza dio una respuesta armada inmediata a la provocación de Companys-Comorera, tras demostrar documentalmente su, hasta ahora desconocido, protagonismo como interlocutor de la CNT ante Companys, y su papel de coordinación de los comités de defensa cenetistas, mientras pasa por alto la absoluta ignorancia y desconocimiento por parte de Ferran Gallego de quien era Escorza, y la extraordinaria importancia de su protagonismo político en Mayo de 1937?

No se puede jugar con dos varas distintas, tan maniqueas, para medir a propios (esto es, a la historiografía estalinista) y extraños (no estalinistas). Sobre todo cuando la vara premia la ignorancia y castiga la apertura de nuevos campos de investigación. Y eso es exactamente lo que hace Martín Ramos en el artículo publicado en la revista Ayer.

3.- Dice Martín Ramos en KAOSENLARED:

“Ahora bien si Guillamón consigue demostrar que Escorza fue el artífice de la insurrección de mayo, seré uno de los primeros en alegrarme de ello. Entre otras cosas reforzaría mi concepción de los sucesos de mayo como producto de las tensiones internas y no de ningún agente exterior que pescó a río revuelto pero no creó el río. Por cierto yo no hago una división entre buenos y malos, si entre interpretaciones de la historia basadas en la teoría de la conspiración y aquellas otras que sin descuidar los factores externos analizan primero los internos y si digo que la primera es una mala historia, aunque la escriban buenísimas personas.”

Debo responder a Martín Ramos que el primer paso para conseguir esa demostración es plantear su hipótesis. Está claro que Ferran Gallego no va a demostrarlo nunca, porque ni siquiera cita a Escorza, porque lo ignora totalmente. Por lo menos, debería reconocer Martín Ramos que, ahora, gracias a la publicación de Barricadas en Barcelona, a la hipótesis de la “absoluta espontaneidad” del inicio de los Hechos de Mayo, o a las hipótesis “conspirativas”, se puede añadir la hipótesis de la respuesta armada inmediata de Escorza a la provocación de Companys-Comorera al ordenar la ocupación de Telefónica. Las tres hipótesis son válidas en tanto no se demuestre documentalmente cuál es la única veraz e irrevocable.

Sobre las cuestiones fluviales, planteadas por Martín Ramos, he de responderle que si alguien creó “el río” fue la alianza de Companys con el PSUC para formar un gobierno “fuerte”, echando fuera a la CNT.

  4.- Dice Martín Ramos en KAOSENLARED:

“¿Dónde digo que la “tesis central” del libro de Guillamón es el protagonismo de Escorza en mayo de 1937? Lo que he escrito es que esa cuestión “parece ser el principal mensaje de su libro”, por que para mí es lo más novedoso del texto de Guillamón.”

Sólo puedo responder a Martín Ramos que las principales novedades historiográficas de Barricadas en Barcelona son las siguientes:

1.- Los oficiales de Aviación de El Prat, con el consentimiento de Sandino, mantuvieron una estrecha relación personal con los miembros del grupo “Nosotros”. Antes del 19 de julio esos oficiales estudiaron la respuesta al alzamiento militar mediante vuelos sobre Barcelona en el que transportaron a distintos miembros del grupo “Nosotros”. Durante las luchas callejeras del 19 y 20 de julio la Aviación bombardeó los cuarteles de los sublevados en coordinación con el grupo “Nosotros”. Meana el 19 de julio facilitó armas a los anarquistas (concretamente a Abad de Santillán) en el Palacio de Gobernación. No son hipótesis, son hechos históricos documentados.

2.- El domingo, 26 de Julio de 1936, un Pleno Regional de la CNT ratificó por unanimidad la colaboración de los anarcosindicalistas con el gobierno de la Generalidad, acordada ya en la reunión del 20 de julio y en el Pleno del 21 de julio. El Comité Central de Milicias Antifascistas aparecía, pues, como el organismo de colaboración de clases cuyas decisiones debían ser acatadas por todos los cenetistas. No es una hipótesis, sino un hecho documentado.

3.- Durante las Jornadas de Mayo, a raíz del asesinato de Sesé, la osada decisión de Companys de acabar con la CNT llegó al punto de solicitar reiteradamente al gobierno de Valencia el mando de la aviación (en manos de Sandino) para poder bombardear los cuarteles y edificios de Barcelona en poder de la CNT. No es una hipótesis, sino un hecho documentado.

4.- Siguiendo las órdenes del presidente de la Generalidad, José del Barrio (secretario militar del PSUC), se apresuró a planificar y concretar el plan de bombardeos que quería Companys para destruir, arrasar y aniquilar a la CNT. No es una hipótesis, sino un hecho documentado.

5.- Escorza y Herrera mantuvieron en abril de 1937, cara a cara con Companys, unas tensas y decisivas conversaciones, previas a la formación de un nuevo gobierno, para resolver la crisis del gobierno de la Generalidad que estaba abierta desde primeros de marzo. No es una hipótesis, es un hecho documentado.

6.- Escorza respondió a la provocación del asalto de la Telefónica desde su coordinación y dirección efectiva del Comité de Investigación, de los cargos cenetistas en la policía y de los comités de defensa. Es una hipótesis, fundamentada en numerosos documentos que avalan ese protagonismo de Escorza.

7.- El grado de enfrentamiento, antes de mayo, había llegado a tal punto que en una reunión de la Junta de Seguridad, efectuada en el Palacio de Gobernación, Aurelio Fernández (CNT) llegó a amenazar de muerte a Rodríguez Salas, poniendo en su cabeza una pistola. No es una hipótesis, sino un hecho documentado.

8.- Martín “el cojo de Málaga”, anarquista que controlaba la zona fronteriza de Puigcerdá, fue asesinado por unos pistoleros contratados por altos cargos de la policía de la Generalidad. No es una hipótesis, sino un hecho documentado.

9.- La dimisión del “conseller” de Defensa, el cenetista Isgleas, que estuvo en el origen de la crisis gubernamental de la Generalidad de marzo de 1937, se debía a su oposición al traslado de la División Carlos Marx al frente de Guadalajara. No es una hipótesis, sino un hecho documentado.

10.- Comorera dirigía, asesorado por Gero, el partido de la contrarrevolución, e influenció notablemente a Companys a que se enfrentara a la CNT. La enorme implicación de Companys, y su complicidad con los soviéticos y los estalinistas, para dar un golpe que les permitirse la formación de un gobierno “fuerte”, capaz de deshacerse de una CNT, que aparecía como incapaz de controlar a sus “Incontrolados” no es ya una hipótesis “conspirativa”, sino la hipótesis de un protagonista tan cercano a Companys como era Josep Tarradellas. Por otra parte, la correspondencia de Gero con Moscú documenta su dominio sobre Comorera y el PSUC.

LA “TESIS PRINCIPAL” de Barricadas en Barcelona afirma que la ideología de unidad antifascista condujo a la CNT a aceptar el programa político de la burguesía republicana y, por lo tanto, a la colaboración con el Estado capitalista, con el objetivo único de ganar la guerra al fascismo, previa renuncia a todo programa revolucionario.
                                                                                                                                                                  *

Barricadas en Barcelona
aporta, pues, en menos de 300 páginas, numerosas novedades historiográficas, ampliamente documentadas o justificadas. Es cierto que, de las  diez novedades señaladas, dos son razonadas hipótesis, que quizás algún día podrán demostrarse, o no, documentalmente. Pero no hay que olvidar cuál es la tesis principal, que debería merecer más atención, en una reseña cabal, que una hipótesis secundaria.

Cómo calificar la reseña colectiva de José Luis Martín Ramos, si no de arbitraria y atropellada. Me gustaría que explicase qué “numerosos errores y descuidos factuales” (como dice en Ayer número 69, pág. 304) encuentra en Barricadas. No comparto ninguna de sus opiniones, discrepo de casi todas sus valoraciones (sobre todo sobre el “carácter” de la situación revolucionaria surgida en Cataluña en julio de 1936 y sobre la, para mí evidente, existencia de una escuela historiográfica estalinista), y por supuesto, como él, me alegraré que alguien, algún día, pueda demostrar o rebatir la hipótesis de la respuesta armada inmediata de Manuel Escorza a la provocación de Companys, de tomar la Telefónica, como el inicio de las Jornadas de Mayo de 1937, en Barcelona.

Mientras tanto, le guste o no a Martín Ramos, la hipótesis de Escorza sigue en pie.


Agustín Guillamón.

Barcelona, mayo 2008.

 
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