Si Shakespeare hubiese vivido este momento cubano habría cambiado el dilema de ser y no ser por el título de mi artículo, en el que intento responder a preguntas que motivaron el trabajo anterior (El proceso de cambios está caminando). La más reiterada de ellas es: “¿Por qué hace falta consenso para hacer reformas si en Cuba todo es por unanimidad?”. Casi todos los que preguntan radican en EEUU. Es lógico.
La visión que se tiene en el exterior de la sociedad cubana y de nuestras instituciones es la de unanimidad absoluta. En buena medida esta imagen ha sido alimentada por nuestros propios medios de información, para lo cual podrían dar varias explicaciones. Pero la realidad no se corresponde con esa proyección; y al paso anoto que no me sorprendería que varios órganos municipales del Poder Popular hayan rechazado en más de una oportunidad propuestas de candidaturas presentadas por la Comisión Nacional de Candidaturas para las Asambleas Provinciales y para la Nacional. Si fuese cierto, no fue reportado. Pero a lo que íbamos. 
La necesidad de consenso (lograr acuerdos entre partes que difieren sobre determinados temas) a que ha hecho referencia el presidente interino Raúl Castro en sus últimos discursos, evidencia que si bien hay unanimidad en lo fundamental --defensa de la soberanía nacional y de las conquistas esenciales de la revolución, de concretar el socialismo cubano--, hay diversidad de criterios en cuanto a cómo mantenerlas y avanzar en la actual coyuntura interna y en el enmarañado contexto internacional. 
Hay diversidad de opiniones, tanto en las estructuras e instituciones establecidas como en la sociedad. El cómo y el hasta dónde desarrollar el proceso de reformas inevitables exige el consenso entre las distintas tendencias, porque hay que evitar fracturas. Se trata de reformar dentro del socialismo, no de restaurar el sistema capitalista. Se trata de hacer más efectiva y real la participación del ciudadano en la toma de decisiones y de que disponga de un mayor control sobre las acciones políticas y administrativas. 
También es ineludible realizar  ciertas reformas estructurales, que comiencen por donde comiencen --y serán en la economía inevitablemente-- repercutirán en el ámbito político. No olvidemos que a mayor democracia económica (y me refiero a una mayor socialización del sector productivo y de servicios) habrá más democracia política, lo cual no nos condena a la democracia representativa al estilo de otros países ni obliga al pluripartidismo (como pueden pensar algunas personas), sino a la pluralidad de opiniones, que además de ser respetadas --como ha venido ocurriendo-- deberán ser consensuadas, armonizadas. 
La realidad exige reformas; la población las demanda con un pie en el acelerador, y el sector pensante dentro de la sociedad --académicos o no-- también, pero con plena conciencia de que hay que usar el embrague y los cambios de velocidad. Este sector muestra discrepancias en cuanto a las medidas que pudieran implementarse, especialmente en la profundidad y dirección y de los cambios así como en los mecanismos o palancas a usar en el terreno económico. Si el lector tiene dudas, entre a la página web de la revista Temas y lea los artículos de Camila Piñeiro Harnecker y de Juan Valdés Paz, a propósito de la entrevista que meses atrás hice al sociólogo Aurelio Alonso y que fue publicada en "Desde La Habana" bajo el título de “Menos miedo a que la gente haga dinero”.
Así veremos que en el seno de la sociedad hace falta consensuar, concertar, lograr puntos de encuentros que armonicen. ¿Y en el Partido Comunista de Cuba?  Pues ahora, con la reciente declaración de Raúl Castro en la que manifiesta que por haber un solo partido este tiene que ser más democrático, las puertas a la diversidad de opiniones han sido abiertas. Libre discusión, análisis colectivo, consenso y actuación consecuente.
Pero, “¿funcionará esa democracia partidista? ¿Está funcionando?”. Son otras preguntas que recibí. Respondo con un ejemplo. 
Hace justamente un año se produjo el coloquio sobre el "Quinquenio Gris", un período caracterizado por la censura y la marginación en el mundo de la cultura. Correos electrónicos, discrepancias, propuestas y la revista Criterios, que no es financiada por el gobierno, brindó su pequeño local para realizar debates. Resultó reducido y Casa de Las Américas, institución oficial, ofreció una de sus salas. El tema del Quinquenio rebasaba lo estrictamente cultural e invadía el terreno político. El Partido Comunista y la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) se pusieron de acuerdo, lograron consenso, y hubo coloquios-debates en los centros de estudio, que por cierto fueron muy duros y críticos, y de los cuales reporté. 
¿Satisfizo este consenso a todas las partes involucradas? Totalmente no, pero hubo coloquio y crítica fuerte. ¿Fue reportado por la prensa? NO, pero SÍ a medias pues tuvo dos notas en el diario Granma, que es el órgano oficial del Partido.
Más reciente aún: el sábado 13 de enero un canal de la TV nacional proyectó a las 8:30 de la noche el polémico documental Fuera de liga, que a pesar de haber sido nominado para ganar el premio nacional en su categoría llevaba 5 años engavetado. Lo controversial del documental reside en que son entrevistados famosos peloteros cubanos --entre ellos el estelar Duque Hernández--, que abandonaron el país y juegan o han jugado en el béisbol profesional, principalmente en EEUU. En sus declaraciones estos jugadores afirman su cubanía y el sentido de pertenencia al equipo nacional en el que jugaron. Y las declaraciones de sus colegas del patio no fueron hostiles a ellos.
Si deportistas y artistas son líderes de opinión, ¿cómo aceptar esas imágenes y declaraciones en la TV?, opinaron algunos en sectores e instituciones importantes. Otros, especialmente en el sector de la cultura, discreparon de lo anterior manteniendo la coherencia con los logros de los debates sobre el Quinquenio. ¿Resultado? Fue transmitido gracias a la madurez de consensuar opiniones. ¿Cómo? Imagino que una parte exigió NO presentarlo en un canal nacional, pero SÍ en el de Ciudad de La Habana. La contraparte: SÍ proyectarlo aunque NO fuese nacional.
La dinámica o dialéctica, como guste usted, del SÍ, pero NO, y el NO, pero SÍ, funcionó. Ninguna de las posiciones se llevó el 100%, rédito muy difícil en los procesos consensuados, pero lo medular es que fue puesto en pantalla prevaleciendo el criterio aperturista. Moderado, pero aperturista.
El proceso de reformas, que debe resultar del consenso de toda la sociedad no discurrirá, como he escrito en anteriores artículos, de manera lineal. Mostrará avances, retrocesos, evidenciará zig zags, pero avanzará consensuando posiciones. A corto plazo nadie se alzará con el 100%. Pero obtendrá más quien sea capaz de crear condiciones que soporten sus demandas.
#1.- debate,luego desarrollo
matusalen|25-01-2008 13:27
La cultura del debate debe apoyarse y desarrollarse en todos los niveles del gobierno y las instituciones. En nuestro pais desde siempre ha existido debate a nivel de sala, calle, esquina, pasillo, etc. El cubano en tanto como promedio tiene mas de 12 grados de escolaridad ha aprendido a leer, tanto literal como entre lineas. Solo ha faltado la legalizacion del debate de manera que pueda proponerse lograr objetivos. Las opiniones que se vertieron en las recientes reuniones convocadas por el partido evidencian que hay valentia, inteligencia colectiva, madurez, honestidad. Eso debemos cultivarlo, no publicar, no evidenciar, no dar respuestas publicas a problemas que  todo el mundo sabe que existen, no resuelve el problema, no nos hace mas fuerte, es meter la cabeza bajo la tierra y dejar.......
continua.
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#2.- debate,luego desarrollo 2
matusalen|25-01-2008 13:37
hace unos  meses se hizo publica en una reunion que el plan de construccion de viviendas se habia incumplido y que se habian detectado fraudes en los informes de viviendas terminada, etc. sin embargo para mi no sorpresa aquello se quedo en titulares, nunca, al menos que yo sepa, se dijo quienes eran los causantes de los fraudes, a que nivel, que paso con ellos. Eso no nos ayuda, eso genera impunidad, pues en la practica donde se cometio el fraude se sabe quienes son, como fue, por que fue. pero tambien se sabe que las medidas si fueron ejemplarizantes no fueron divulgadas. Ese es un tema que merecia debate en la  prensa, la tv, la mesa redonda etc. En no pocas ocasiones se plantean temas complejos en el diario JR pero despues no vemos seguimiento, eso no nos ayuda. Es necesario que el pueblo hable, pero todos los dias y donde sea escuchado y se le de respuesta.
continua.
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#3.- debate,luego desarrollo 3
matusalen|25-01-2008 13:48
En recientes declaraciones de Raul, se insto a que funcionarios gubernamentales escucharan mas. Eso es bueno, pero que esos mismos funcionarios no se sientan por encima del bien y del mal, con derecho a creerse que tienen siempre la razon, es cierto que mientras mas informacion se tiene mas elementos se poseen sobre un tema, correcto, vamos a socializar  la informacion y promover el debate que seguro saldran ideas novedosas y oportunas. Eso debe ser una politica constante del partido, exigir que se lleve a cabo en  los gobiernos a todos los niveles, municipio, provincia etc, facilitar que las rendiciones de cuenta, los despachos y demas eventos de direccion tenga receptividad, no jutificacion y evasion. No es posible ejercer un verdadero gobierno del pueblo, si este, o no siempre lo escuchan en las instancias intermedias y nacionales o las respuestas no estan a la altura de los problemas.
cuando un ciudadano dice... " voy al partido a quejarme de tal o mas cual problema, eso debe alegrarnos, aun confia, no perdamos eso. Estamos a tiempo.
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#4.- Un consenso fuera de liga
Ian Alonso|26-01-2008 22:09
Sí, amigo comentarista, el ejemplo de Fuera de Liga ilustra mejor que nada como funciona ese nuevo "consenso". Sí, se pone F.L en la TV, pero solo para los Habaneros. Acaso porque era un documental de Industriales y para que haya "consenso" haría falta  un F.L santiaguero??? Sobre el mismo caso: Sí, se pone F.L, pero con una Mesa Redonda delante para preacondicionar al espectador sobre cómo recepcionar el producto. Es ese el "consenso" que necesitamos?? Yo quiero el consenso, pero desde dentro de mi cabeza, y lo mismo todos los ciudadanos. No otro juego de alternativas dirigidas. Y es más, ahora que se vale criticar, me callo yo, para que no me tiren arriba la respuesta...
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#5.- La Mesa Redonda...
28-01-2008 16:29
La mesa redonda al principio contaba con personas c/ el don de la comunicacion, q/ hasta ofrecian puntos de  vista interesantes (Taladrid, Patricia Ares...) pero enseguida se convirtio en un foro donde no solo no se debate,  sino q  cada  panelista le da la razon al q lo precedio y sabe lo q va a decir el q le sigue. Salvo honrosas excepciones, los ponentes son estereotipos parlantes:  gestos manidos,  voz engolada, tono de suficiencia, miradas altivas, pose de sabelotodo...A veces,los mismos argumentos q utilizan estan tan pobremente elaborados q no parecen dirigidos al pueblo  a quien la Revolucion ha dado instruccion...Vaya,  q lo unico q consiguen es q  el televidente comun sienta un deseo irreprimible de llevarles la contraria ...Lo peor es q de alguna manera, ya sea a traves del uso de simbolos patrios en el programa, de la presencia  frecuente de figuras politicas y  de habituales lecturas de editoriales de Granma,  se identifica a tales personas, q no son mas q periodistas, como  mensajeros de la postura del gobierno  hacia los temas  q se tratan, y no creo q esten transmitiendo una  imagen positiva en este sentido. Creo q  deben perfeccionar su  proyeccion ante las camaras y la preparacion de sus textos para q el mensaje y la informacion q transmiten no se pierdan...
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#7.- la mesa redonda , solucion
el loco|28-01-2008 21:25
No se preocupen que sigan gastando tiempo y dinero , las personas que hacen de publico van obligadas por el centro de trabajo no les queda mas remedio.
Los que estamos en casa resolvemos cambiando el canal o apagando la television y asi contribuimos al ahorro.ñ
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