Grave corolario de este curioso proverbioMe atrevería a decir que el proverbio romano que utiliza Tito Morano (TM),  El que dice que no se puede hacer no debe molestar al que lo está haciendo, como referente de su réplica a mis reflexiones,[1] está escrito por alguna persona que tenía esclavos a su comodidad, por alguno de aquellos patricios que le convenía que las personas a su servicio, indefensas por su condición de servidumbre y situación de desigualdad, no molestasen, no cuestionasen, y menos se rebelasen contra las decisiones del que ostentaba el poder: el amo.
Si esto fuese así, es muy grave lo que TM me está, nos está proponiendo en su réplica, a aquellas personas que pensamos que el derecho a expresar el desacuerdo, aunque sea con el presidente H. Chávez, es un derecho incuestionable. TM podrá manifestar su desacuerdo con el contenido de mi crítica, pero pedir que me calle para no molestar al que está haciendo él sabrá que, es reclamarme la servidumbre que debían expresar los esclavos.
Si esto fuese así, el corolario que se desprende de este proverbio que me pide me aplique TM es así de perverso: me aconseja que si no puedo hacer lo que hace H. Chávez, no debo molestarle, no debo criticarle, aunque esté en desacuerdo. Dicho con un refrán, que es más castellano, ¡cállate!, que dónde hay patrón no manda marinero: donde al presidente venezolano le asigna el papel de patrón y a mi el de marinero. Por tanto, lo que me insinúa TM es que a callarse tocan: que he de acatar la fuerza de los poderosos porque ellos pueden más que yo, de poner la otra mejilla si me casca el bruto de la pandilla, de obedecer la disciplina que dicta el partido si soy un militante, de ser sumiso si pertenezco a alguna asociación religiosa, de aceptar que el jefe siempre tiene la razón, y cuando no la tiene, aplicarme la regla anterior, y así con muchos más ejemplos que podría añadir. Suerte que no vivimos en aquellos tiempos de la Inquisición, en los cuales por expresar opiniones contrarias a los poderes dominantes podías acabar en los tribunales, o en la hoguera.
Supongo que es incuestionable que desee manifestar mi derecho a expresarme, a enmendar, a responder a algunas de las réplicas del texto de TM que me parecen más significativas.
La primera enmienda quiero hacerla sobre la falacia que encierra el proverbio romano que utiliza y orienta buena parte de las observaciones de TM. De comienzo, el autor me viene a decir que, como corolario del citado proverbio, como soy incapaz de invadir Irak, debo callarme y no molestar a G Bush que pudo hacerlo; como no puedo crear limbos como Guantánamo, Abu Ghraib y demás, debo callarme y no molestar al presidente de los EE UU que puede mantenerlos contra la voluntad de los allí encerrados.[2] Es decir, de todo lo que veamos que hacen otros, para bien o para mal, aquello que los mortales no podamos hacer, debemos entonces permanecer callados, sumisos, obedientes. Con la misma mansedumbre de los esclavos del tribuno que inventó el proverbio.
Por tanto, como mínimo me resulta curioso este consejo. Primero, porque me iguala a un poderoso como es el presidente de Venezuela, en el sentido de que considera que hay simetría de poder entre nosotros los dos; así que, sino puedo hacer lo mismo que él hace, como si fuese su clónico, debo callarme. Segundo, como implícitamente admite que no tengo su poder, entonces me niega toda posibilidad de expresar lo que pienso, acertadamente o no, de lo que hace gente con la capacidad política y económica de H Chávez, como si fuese su vasallo. Dicho de otra manera, el proverbio no es nada más que una mordaza que TM me propone, nos aconseja que nos pongamos los que no podemos hacer lo mismo que el famoso dirigente, o los grandes poderosos del mundo.
Y Marx no lo decía sólo en el sentido de que sólo la crítica se puede hacer entre poderosos, tal como me recuerda TM, como si fuese un gran mérito, de que Chávez le dijo a G Bush: Mr. Danger, eres un peligro para el mundo, eres un borracho y un cobarde. Marx proponía a todas las gentes de la izquierda que fuesen más incisivas y profundas e utilizasen la critica de la crítica critica.[3] Pero apoyándonos en un argumento más sencillo, en una democracia capitalista todos tenemos derecho a expresarnos individual y colectivamente, como uno de los derechos burgueses reconocido en la carta de los Derechos Humanos.
Por tanto, en uso de este derecho ciudadano, en mi artículo lo que hago es denunciar las actitudes colonialistas del presidente venezolano cuando viene a España. Sólo reclamo que, y le recuerdo que su cargo y su poder, no le justifican para no tener en consideración la oposición que las diversas izquierdas españolas llevamos contra el gobierno de España: los republicanos contra la monarquía, los antisistema contra el neoliberalismo capitalista; los nacionalistas periféricos contra los del centro, los antieuropeístas contra la UE, los ecologistas contra la polución por el uso indebido del petróleo que vende Chávez y otros como él, etc. Y nada más. Yo no he dicho nada sobre el proceso que deben seguir en Venezuela para implantar ese famoso Socialismo del siglo XXI, si alguien sabe lo que es. Las dificultades que pueda encontrar ese proyecto socialista desde arriba, cesarista, vertical, las tiene que resolver el presidente venezolano, los chavistas y los grupos que se reclaman del movimiento bolivariano. Así mismo, si a TM le convence ese tipo de proceso paternalista, no seré yo quien le desanime.
Tampoco reclamo que como aspirante a revolucionario, y esto lo recalco muy fuerte, Chávez plante cara a un borbón. Lo que sí he de destacar que es un desconocimiento de la historia decir que “en los últimos tres siglos nadie le ha plantado cara en público a un Borbón como lo hicieron en ese caso Chávez y Daniel Ortega y esto es de mérito y los aspirantes a revolucionarios del estado español no pueden si no agradecer a los revolucionarios latinoamericanos”. TM se olvida, o no sabe historia, que en España hace muchos cientos de años que carlistas, comuneros y republicanos, cada grupo de acuerdo con sus diferentes ideas, vienen plantando cara a esta familia real. Tampoco F. Franco toleró que el padre de este Borbón viviera en España mientras duró su mandato como dictador. Todas estas personas y personajes no necesitaron del presidente venezolano, ni tampoco lo necesitamos actualmente para resolver y diseñar nuestros propios procesos transformadores. Por otro lado, poco más podríamos esperar de un desplante gestual de este mandatario que, como recalca varias veces TM a lo largo de su artículo, la finalidad y la preocupación primera de H. Chávez no es plantar cara a esta gente sino venderles petróleo. Cualquier otra manifestación forma parte del circo que siempre organizan estos gobernantes para llamar la atención.
Más abajo, sí que le explicaré a TM las razones por las cuales yo estoy más próximo al proceso zapatista, y a la propuesta que hacen autores como John Holloway, que proponen cambiar el mundo sin tomar el poder.[4] Esto es audacia transformadora y no el gregarismo que me pide TM que practique, la sumisión. Para mí, lo más importante es volver a recuperar la utopía como norte de los proyectos de cambio. Porque no sólo yo, sino muchas personas están de vuelta de esa vieja y perniciosa idea de que el proceso transformador debe partir de las masas, de la vanguardia, del partido y su comité central, y del sistema burocrático y el césar de turno que le sigue cuando esta gente con estas ideas llega a tomar el poder. Esta es parte de la filosofía que orienta la petición de que el presidente venezolano se preocupe por el bienestar de los venezolanos, y pase de puntillas políticamente hablando, por los países a los cuales va a vender petróleo.
Sin embargo TM se enzarza en explicarme porque H. Chávez, condicionado por la venta del petróleo, está obligado a pactar con las fuerzas que controlan el sistema capitalista, como explicaré en otra enmienda más abajo. Creo que TM está meando fuera del tiesto porque no se está enfrentando al meollo de mis objeciones, a los argumentos por los que sostengo que H. Chávez es un bocazas cuando viene de vendedor de petróleo a Europa. Pensaba, y aquí puedo admitir mi error, que vender petróleo consistía en sentarse en torno a una mesa y fijar las condiciones de tal transacción, sin tener que lamerle el culo al cliente de turno como parte de la ceremonia comercial. Disculpe mi ignorancia, señor TM.
Todos los países venden y compran algo en el comercio internacional. Unos, petróleo como Venezuela, y otros,  banano o café como muchos países en ‘vías de desarrollo’. Si el comercio internacional es la variable que determina que se puede hacer o no, ningún país del mundo podrá iniciar un proceso de transformación porque siempre tendrá como limitación, como espada de Damocles, las leyes de este ámbito comercial tan importante para la sobrevivencia del capitalismo. Ahora bien, si como propone TM, de “pasar del ruido a las nueces”, de ser realistas, de dejarnos de cuestionar el mercado internacional capitalista, y a dar prioridad a la venta de petróleo como objetivo prioritario en función de un socialismo en el futuro, porque el siglo XXI está empezando y todavía quedan años por delante, lo que propone TM es la aceptación de los intereses de las empresas multinacionales como salida a este montón de dificultades. Dice, “Venezuela, para extraer el petróleo, que es patrimonio de los venezolanos [5] y motor esencial de la construcción de su modelo socialista,[6] necesita tecnologías extractivas que, de momento, no tiene”. Esta es una realidad, que por serlo, y de aceptarse, se convierte en un cepo que impedirá todo intento de transformación social, ya que todos los países tienen que exportar e importar, con la gravedad de que los países que más necesitan cambiar (los pobres) son los que menos tienen que exportar y los más dependientes de las nuevas tecnologías, que están en manos de las multinacionales y de los países desarrollados (los ricos). Por tanto ya tenemos otro error de partida de TM, porque petróleo Venezuela tendrá que seguir vendiéndolo año tras año, y año tras año estará posponiendo cualquier cambio que pueda alterar esta relación entre vendedor-comprador en ese mercado con leyes capitalistas de intercambio. Él mismo señala esta dependencia de Venezuela, y por tanto una fuerte limitación para implantar ese socialismo a lo Chávez, cuando señala como “una curiosa característica, el que, para que se pueda vender petróleo es necesario que alguien te lo compre. EEUU es el principal comprador del petróleo venezolano, circunstancia muy criticada por los ataques izquierdistas a Chávez. Pero si ahora Chávez busca compradores alternativos, también le vienen críticas. ¿A quién le va a vender el petróleo?”. Mi respuesta es que TM vuelve a exagerar en este aspecto ya que también son muchos los países dependientes de la compra de petróleo, sin duda unos más que otros, pero que no podrán boicotear tan fácilmente este proveedor tan importante. De todas formas, para los que nos llama aspirantes a revolucionarios, por el hecho de serlo, lo que no apoyaríamos ni iniciaríamos es un proceso de transformación basado en estas limitaciones. Por tanto el problema y la incapacidad son de H. Chávez que lo utiliza, y no nuestro.
Corolario. Si la venta de petróleo, o cualquier otra mercancía similar, es el objetivo determinante que ha de condicionar tan fuertemente como señala TM cualquier proceso de transición, tenemos capitalismo para siempre. Además, pienso que existen afortunadamente otros procesos de cambio, los llamados de abajo arriba, que no tienen que enfrentarse a esta limitación del comercio exterior. En este punto, me atrevería a sugerirle a TM que lea uno de mis libros, ¿Hay alternativas al capitalismo? La Renta Básica de los iguales, dedicado precisamente al debate del diseño de modelos y procesos para caminar hacia  sociedades sin clase.[7]   
Siempre fui, y sigo siendo, un gran admirador de Ernest Mandel, por su profunda interpretación de la dinámica del capitalismo, por su capacidad para interpretar a Marx y divulgar el marxismo, y por su compromiso político contra las sociedades clasistas.[8] Son muchas las aportaciones de este autor, pero la que quiero recordar aquí, es como, en su análisis y evolución de los modelos de los países que formaban el bloque soviético, él llegó a la conclusión que se ajustaban a lo que llamó capitalismo de Estado: mediante el Estado, los medios de producción y distribución se habían socializado, pero ahora la clase trabajadora tenía que socializar el Estado, rematar la verdadera revolución proletaria. En este sentido, autores, como Tony Cliff, Hal Draper, Chris Harman, Richard Kuper, Martin Shaw, y otros ya venían cuestionando y debatiendo la naturaleza burocrática de las democracias populares: “la teoría del capitalismo de estado fue desarrollada intentando explicar estos modelos”.[9]
De momento, no podemos decir que Venezuela se ajusta a los modelos soviéticos, en tanto y cuanto que la propiedad privada está reconocida constitucionalmente, existe un potente sector privado, una democracia constitucional que reconoce la presencia de partidos, sindicatos, agrupaciones patronales, asociaciones civiles, un modelo de mercado nacional e internacional abierto, lo que defienden los economistas conservadores como una open economy, una economía abierta, etc. Supongo que si en algo se parece, será en el burocratismo que todo Estado (capitalista o no) lleva consigo. Por tanto, no podemos concluir que la gestión de la vida política, económica, financiera y social de este país bajo la presidencia de H. Chávez esté regida y determinada por un capitalismo de Estado. Otra cosa será hacia donde se desarrolle el modelo actual en el futuro.
De momento, entonces, Venezuela se ajusta más a lo que entendemos por un Estado capitalista. TM me lo recuerda cuando dice que, de momento, dado que “la cuestión es que la construcción del socialismo necesita de una vertiente internacional, de una interacción con un medio hostil capitalista que, nos guste o no, es absolutamente hegemónico a nivel mundial”, dado que hoy por hoy lo que prevalece es la dominación internacional del capitalismo, si quieres vender petróleo no queda otro remedio que organizarse desde el Estado capitalista. Esta es la conclusión dominante de TM en la réplica que me hace. Se deduce de su comentario algo así como negociemos en el mundo capitalista, y de los excedentes que vayamos obteniendo, como en forma de goteo, vayamos construyendo el socialismo. En el capitalismo, sus teóricos dicen lo mismo: que los ricos se hagan más ricos y algo goteará hacia abajo, hacia las poblaciones empobrecidas.
Sobre la demostración de que Venezuela sigue siendo un Estado capitalista, no me voy a poner a descubrir la sopa de ajo. Solamente recomendaría la lectura de dos autores que constantemente están explicando los logros y los fracasos del modelo actual venezolano, pero que en ningún momento concluyen que Venezuela es un capitalismo de Estado, sino más bien un Estado capitalista:
§                James Petras escribe extensamente, y sus trabajos son ampliamente conocidos, entre las gentes de la izquierda. Pueden encontrarse, entre otras webs, en Rebelión.[10] Algunos de sus trabajos son: Venezuela: Diccionario de eufemismos de la oposición progresista, Venezuela: entre los votos y las botas, Democracia, socialismo e imperialismo, etc. De este autor no hace falta señalar que analiza todos los temas de este país, con un estilo personal y crítico, que no deja indiferente a nadie. De ellos no se deduce que Venezuela sea un capitalismo de Estado sino más bien un Estado capitalista.
§                Roland Denis, que fue vice ministro de planificación entre septiembre 2002 y febrero 2003, y destituido por manifestar su desacuerdo con las políticas del gobierno chavista, abre su libro con el siguiente juicio: “no es fácil desarrollar una reflexión crítica sobre el proceso de transformación que hoy vivimos. Y no es fácil para ninguno de los que estamos situados del lado de las luchas populares, primero porque lo defendemos, pero al mismo tiempo reconocemos la profunda crisis por la cual atraviesa esta revolución por una razón demasiado sencilla: ella no ha podido acabar con los mecanismos de dominación imperial, opresión política y burocrática, y explotación económica que justificaron el comienzo de su historia en 1989. Por el contrario, en muchos aspectos se han incrementado o tomado nuevas formas, generando un profundo abismo entre lo que se muestra como proceso entre discursos y propagandas y las realidades profundas que nos toca vivir como pueblo […] Desde el mando central presidencial, una vez restablecido el orden constitucional, se inició un sorprendente viraje conservador tendiente a la conciliación con los sectores oligárquicos y la impunidad frente a sus crímenes conspirativos cuyas consecuencias rápidamente se hicieron sentir: entrada en el país de todo el aparataje mediatizador de la OEA, desarme del movimiento popular, continuidad del ciclo conspirativo de la oposición, afianzamiento de los sectores más conservadores dentro del gobierno bolivariano, reinicio de la contraofensiva imperialista y el bloqueo del proceso en ese juego infernal escuálidos contra chavistas”.[11] Que el lector saque sus propias conclusiones.
TM debe saber que todo lo que ocurre en el proceso venezolano no es coser y cantar. R. Denis, miembro activo de algunos movimientos sociales críticos con el cacareado cambio en Venezuela, abiertamente señala: “siguen rondando entre nosotros las viejas utopías del desarrollismo, del populismo asistencial, garantizadas por una renta petrolera que ha permitido salir de la crisis del golpe y el sabotaje económico, convirtiéndose en la matriz de una amplia inversión social y de infraestructura, pero también en la piñata adorada de una corrupción generalizada […] Cómo sociedad, cómo movimiento popular, en realidad no sabemos nada del orden que nos domina, pero allí está: invasivo, explotador, excluyente, destructivo, igual que siempre y en igual magnitud que siempre. ¿Quién es hoy en día? ¿Dónde se juega la contradicción entre capitalismo y proceso?”. Si TM sabe algo de esto, qué le responda.
Dice TM, como un gran mérito, que es curioso que en mi artículo no  hago referencia a la noticia, surgida tres días después, de que el Banco de Venezuela, propiedad del Santander de Botín, quizás el representante supremo del gran capital español, va a pasar a manos públicas. Tendré que responderle que no lo mencioné porque esto no es un hecho que le distinga de los demás países capitalistas.[12] En un Estado capitalista no se confisca sino que se nacionaliza, se paga al propietario el justiprecio del bien que se pretende adquirir. Debo recordarle, algo que debe saber, como a la salida de la Segunda Guerra Mundial, y hasta bien entrados los sesenta, países tan capitalistas como Inglaterra, Francia y Alemania tenían nacionalizados sus bancos centrales, además de los recursos estratégicos de la economía (gas, carbón, electricidad, hierro y acero, transporte, teléfonos, telégrafos y correos, el suelo para vivienda, etc.. Es decir, los Estados de estos países controlaban hasta un 60% del PIB y no por eso se pensó que iniciaban una vía hacia el socialismo. Entonces, cuando me recuerda como una cosa extraordinaria del gobierno de Chávez que recupera el Banco de Venezuela, algo que todos los gobiernos de países capitalistas controlan alguno, me parece que TM no tiene muy claro, ni este dato, ni la diferencia entre nacionalización y confiscación. Lo que tampoco menciona TM es cuanto va a ganar el Banco de Santander por vender el Banco de Venezuela al Estado venezolano, ni que había ya un proceso de cederlo al sector privado de ese país.
“¿Gestos, relaciones diplomáticas, razonabilidad?” Realmente no sé que quiere decir TM con estas palabras, como no sea la justificación del proceso Chávez, si alguien sabe en que consiste este proceso, o planes como el ALBA, etc. Cómo señalaba R. Denis, ellos no tienen idea de lo que encierran estas palabras, más allá del elemento propagandístico. Ahora bien, que TM no vea más salida que “desarrollar Venezuela completamente [integrada] en el mundo capitalista, para construir el socialismo en un solo país y en base sólo a sus propias fuerzas”, no le debe llevar a concluir que no hay ni existen otros procesos. Le vuelvo a recordar lo que dicen los zapatistas, aunque según TM podría ser otra gente imbécil, que sólo mira al dedo sin ver la luna:
“Porque nosotros pensamos que un pueblo que no vigila a sus gobernantes, está condenado a ser esclavo, y nosotros peleamos por ser libres, no por cambiar de amo cada seis años. Ahora vamos a explicarles cómo es que vemos nosotros los zapatistas lo que pasa en el mundo. Pues vemos que el   capitalismo es el que está más fuerte ahorita. El capitalismo es un sistema social, o sea una forma como en una sociedad están organizadas las cosas y las personas, y quien tiene y quien no tiene, y quien manda y quien obedece. En el capitalismo hay unos que tienen dinero o sea capital y fábricas y tiendas y campos y muchas cosas, y hay otros que no tienen nada sino que sólo tienen su fuerza y su conocimiento para trabajar; y en el capitalismo mandan los que tienen el dinero y las cosas, y obedecen los que nomás tienen su capacidad de trabajo. Y, además de explotar y despojar, el capitalismo reprime porque encarcela y mata a los que se rebelan contra la injusticia”.[13]
Estoy de acuerdo parcialmente en que, en estos últimos tiempos de hegemonía del pensamiento débil, laxo, de proclamación del fin de los grandes relatos y las categorías, es muy repetido, a la hora de hacer análisis político, fijarse más en los aspectos gestuales, externos, estéticos de la actitud de los agentes políticos que en el contenido profundo de sus actos. Digo parcialmente, porque TM hace trampa al meter en el mismo saco a cirios y troyanos. Expliqué anteriormente como el proceso venezolano puede tener un proyecto de socialismo escrito en un papel, pero, para muchos analistas, que van mas allá de los gestos, del pensamiento débil, de la proclamación del fin de los grandes relatos y las categorías, entre los que me modestamente me incluyo, y que hacemos análisis de las realidades que estudiamos y criticamos, pensamos que Venezuela es todavía, hoy por hoy, un Estado capitalista.. Precisamente TM debiera revisar sus réplicas, ya que no superan el ámbito de lo anecdótico, de los tópicos comunes de aquellos que escriben y aceptan ciegamente, aplicando la vieja regla orwelliana de que lo que tiene cuatro patas es bueno, y lo que tiene dos patas es malo, la defensa sin más matiz de la aplicación de esos mismo aspectos que critica al proceso bolivariano.
Lo que ya me parece del todo ilógico es esa aplicación tan burda y lineal de la vieja máxima de que: Cuando el dedo señala a la luna, el imbécil mira el dedo. Primero, dos ejemplos para demostrar la simpleza de este abuso de tal máxima:
§                Los amantes del tiro, sea con arma de fuego, flecha o ballesta, si en algo ponen empeño es en hacer coincidir el punto de mira (el dedo), con el centro de la diana (la luna). En este caso, pienso que quien hace de imbécil es, no ya el que mira a la luna o al dedo, por separado. Porque TM no se ha molestado en explicar porque el dedo no es tan importante como la luna y viceversa (caso siguiente), sino que asume como aquel que no se da cuenta de que ambas realidades pueden ser en si mismas, una tan importante como la otra. Seguramente por mirar a la luna, TM sabe muy poco de lo que está ocurriendo en Venezuela.
§                Los amantes de la dialéctica dan tanta importancia al dedo como a la luna, pues parten de algo tan conocido como aquello de que todo está relacionado, todo influye en todo: la luna tiene una relación con el dedo en el mismo sentido que el dedo tiene una relación con la luna. Lo que a esta gente le sorprendería no sería tanto el contenido de la máxima, sino que pueda haber todavía algún usuario que intente explicar las realidades sociales, o a  ponerse a replicar con estas frases esotéricas, sean  máximas o proverbios.
En definitiva, si cuando H. Chávez habla de socialismo, vía que ya expliqué que respeto pero no comparto, a TM le parece que este modelo de socialismo del siglo XXI es la luna sobre la que nos tenemos que concentrar y no en el presidente que representa el dedo, a los dialécticos nos costaría separar el modelo de la persona y a la persona del modelo. Pero en cualquier caso, por esta diferencia de metodología al analizar la realidad social venezolana, TM no se debiera precipitar y considerarnos imbéciles. [14]
Este trabajo mío está lleno de repeticiones, así que incluyo algunas más. Dudo que TM haya leído todo mi artículo. Repito que respeto pero no comparto lo que H. Chávez define como socialismo del siglo XXI. Repito que tampoco cuestiono que TM lo defienda, aunque sólo vea la luna que le cuentan y él esté muy dispuesto a no mirarse el dedo que quizás es donde podría encontrar su respuesta, y creerse lo que a él le parezca. Como soy partidario de procesos horizontales, sin líderes carismáticos que todo lo entienden, lo deciden y lo santifican, repito que no comparto estos procesos desde arriba, con césares incluidos como benefactores filantrópicos de los ciudadanos y los pueblos. Otra cosa más que le pediría a TM es que reconozca que en mi texto no aparece ni se deduce que H. Chávez sea un  “un agente del imperialismo internacional”. Y si fuese así, pido disculpas y rectifico. Ahora bien, de lo que él incluya o deduzca, sólo él debe hacerse responsable.
Resumo algunas de las objeciones que los comentaristas realizan a TM. Supongo que debieran hacerle pensar y no repetir como las ovejas lo de cuatro patas bueno, dos patas malo:
§                “Otro artículo más de culto a la personalidad”.
§                “Pero ya somos muchos en querer un cambio estructural profundo, pese a estos "líderes" que están siempre midiendo cuanto contentillo le pueden dar a los seculares opresores y asesinos! […] Eso es totalmente legitimo para un gobierno revolucionario que quiera construir el socialismo, a condición, claro está, de romper con la política de abrazos y confraternización […] Pero la tesis del articulista se cae en los dos principios, uno, en Venezuela todavía no se construye el socialismo, salvo que ahora a socialismo se le llame ser "socios de las multinacionales (en una Sociedad por Acciones, es decir, una sociedad capitalistas, los socios son los propietarios de las acciones), y dos, Chávez no pacta con el imperialismo, compadrea ("se va a la playa"). El socialismo no se construye en Marte, sino en la tierra, y en la tierra todavía manda el capitalismo, incluida Venezuela”.
§                “En Venezuela, si hacemos caso a los apologistas de Chávez, el socialismo se esta construyendo sin tocar las bases del régimen capitalista, como si fuera por una carretera paralela, sin tocarse uno al otro. Y eso, en Marte será posible, pero en la tierra es imposible, las líneas paralelas terminan por encontrarse”.
§                "El que dice que no se debe pactar con el enemigo de clase no debe molestar al que lo está haciendo" debería ser el título de ese artículo”.
§                “El problema es que se ve a Chávez a la luz de lo que hizo en el pasado solamente, y no a la luz de la tendencia que tiene a pactar con sus enemigos de siempre. El abrazo al Borbón podría haber sido simplemente un hecho aislado, pero no lo es. Chávez ha dicho que quiere buenas relaciones con el sucesor de Bush, se ha abrazado con Uribe, ha lanzado una "alianza estratégica con la burguesía nacional", en las palabras del propio Chávez. Eso ni es socialismo, ni lleva al socialismo. Las relaciones exteriores del gobierno venezolano reflejan sus relaciones con la burguesía nacional, y la política no es para nada revolucionaria en ninguno de los dos campos”.
§                “Llamar "internacionalismo" al ALBA y  el Banco del Sur es un poco raro. A menos que sea internacionalismo reformista y no revolucionario”.
§                “En Venezuela NO HAY EXPROPIACION DE LA BANCA NI DE LOS MEDIOS DE PRODUCCION, LO QUE HAY ES SIMPLE COMPRA-VENTA DE ACCIONES, ES CAPITALISMO DE ESTADO PURO Y SALVAJE... ”.
§                “Sobre la venta del BS. ¿Dinero de las mil millonarias ganancias logradas con "puro papel?” ¿Boliburguesía? ¿Bolicorrupción? La ingenuidad (¿o maldad?) presidencial va mas allá de los límites cuando cree que los depositantes y ahorristas se van a quedar en la institución cuando tienen el peor ejemplo en los bancos que el régimen más corrupto e ineficaz que conozca la historia de Venezuela maneja, dilapida, roba y no presenta balances”.
§                “Una sola cosa  ¿qué principios obligaban a Chávez a llamar  mi hermano a Uribe?”.
José Iglesias Fernández, economista
Torredembarra, verano del 2008 
 
[1] José Iglesias Fernández. Política, poder e hipocresía (en tres actos). En www.kaosenlared.net
[2] Tampoco los iraquíes pueden protestar por no haber tenido la capacidad de rechazar la invasión, ¿deben callarse?; tampoco las personas retenidas/detenidas contra su voluntad en estas cárceles pueden protestar, pues no son capaces de demostrar su inocencia, ¿deben callarse?
[3] K. Marx y F. Engels. La ideología alemana. Grijalbo. Madrid
[4] John Holloway: Cambiar el mundo sin tomar el poder. El significado de la revolución hoy. El Viejo Topo. Barcelona 2002.
[5] Supongo que en este genérico, TM incluye a las poderosas clases medias y altas de Venezuela como grandes beneficiarias de estos ingresos.
[6] Supongo que los de la ecología social cuestionarán fuertemente esta condición para la consecución del socialismo, y más aquella versión ecologista que propone la teoría del decrecimiento.
[8] Aprovecho estas reflexiones para rendirle mi homenaje. Fue un destacado dirigente de la Liga Comunista, 4ª Internacional. Algunos de sus trabajos sobre el tema son: State Capitalism,  Inconsistencies of State Capitalism, y The Mystifications of State Capitalism. IMG Publications. London.
[9] Tony Cliff: ¿Por qué sobrevivía el régimen estalinista?
  En http://www.elmundoalreves.org/FolletoSection.do?periodicalId=12839&
[10] http://www.rebelion.org/autores.php?tipo=5&id=11&inicio=0
[11] Roland Denis. Rebelión en proceso. Dilemas del movimiento popular luego de la rebelión del 13 de abril. Ediciones Nuestra América Rebelde. Caracas.
[12] Vuelvo a recomendar a TM que lea otro de mis artículos: El caso Delphi: contra las deslocalizaciones, nacionalización y control obrero, en www.kaosenlared.net .
[13] Sexta Declaración de la Selva Lacandona. November 13, 2005. Constatar la poca afinidad, si existe alguna, entre H. Chávez y los dirigentes zapatistas.
[14] También aprovecho para recordarle que hay un dicho que dice sólo los despistados están mirando a la luna de Valencia.




#1.- Realismo (I)
dso|25-08-2008 00:08
Me  sigue pareciendo  más acertada  la postura de Tino Morano. Veo un problema en tus razonamientos, José,  creo que partes de una posición muy poco realista. Intentaré explicarme:
En el fondo, creo que todos estamos de acuerdo: Se debería CONFISCAR no sólo los bancos, si no mucho más: como mínimo, las grandes empresas... Incluidos, por supuesto, los grandes medios de comunicación privados. Mucho por hacer para llegar a un estado socialista, pero ¿Cuales serían las consecuencias? Venezuela no es Chiapas.
Morano habla del comercio y de la venta del petróleo, yo voy a ir un poco más allá, por si alguien no lo entiende:
Supongamos que de un día para otro Chávez convierte a Venezuela en un estado socialista. La reacción: Acto seguido empieza la propaganda de guerra, y en cuestión de semanas o meses empezaría la invasión yanki. Sólo hay que conocer un poco cómo funciona el mundo, el ejemplo de Irak es muy claro. Este es un matiz clave, la diferencia entre lo que se DEBE hacer y lo que se PUEDE hacer. Desde luego, si existe un riesgo de acabar como Irak, hay que tenerlo muy en cuenta.
Si comprendemos que la revolución, hoy en día, en ese país, no se puede hacer de golpe, entonces tendrá que ser un proceso evolutivo. Partiendo del capitalismo, ¿de dónde sinó? Se parte de lo que hay.
José, sí, Venezuela es un estado capitalista. Creo que eso mismo es lo que dice Chávez: Venezuela es un estado capitalista en transformación hacia un estado socialista.
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#2.- Realismo (II)
dso|25-08-2008 00:13
A pesar de los problemas: golpe de estado, paros patronales, propaganda en los medios de comunicación privados, corrupción… y contando con una población educada durante generaciones en los valores capitalistas… Los logros en Venezuela son importantes: nacionalizaciones, promoción de los consejos comunales, educación, sanidad, lucha contra la pobreza extrema, etc… y se sigue avanzando. También errores, por supuesto, pero el balance creo que es claramente positivo.
También creo que le das demasiada importancia a los gestos. No me gustó el espectáculo con el rey, pero si esas bromitas sirven para relajar la campaña mediática en su contra, bienvenidas sean. (porque el objetivo de esas campañas de criminalización es preparar a la población, para luego justificar “medidas”). Pero es que, además, gestos hay para todos los gustos. A ver qué te parece este: Chávez en televisión, hace unos días: “¡Maldito sea mil veces el capitalismo!¡Bendito sea mil veces el socialismo!”
http://www.aporrea.org/contraloria/n119152.html
En fin, creo que está muy bien criticar, pero se puede criticar de muchas maneras. Me parece que tus críticas son demasiado exageradas. En el 1r artículo venías a decir que Chávez en el fondo no es más que un capitalista igual que Zapatero, y eso es una visión muy parcial y alejada de la realidad. Sólo hay que ver el subtítulo que pusiste “El encuentro entre un bocazas (Hugo Chávez)..”. Ese tipo de críticas no creo que aporten nada positivo.
Valoración: 3
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