Y es que tras la adqusición por parte de la compañía catalana, nos seguimos enfrentando a la misma dirección local puesto que ésta no ha sido cambiada. Tras reconocer ésta dirección el haber sido engañada por la empresa norteamericana, no tiene más que hacer que pagar su frustración con los trabajadores que se levantaron en su día contra el todopoderoso empresario norteamericano. Actualmente la situación que se está generando en la planta Sanroqueña de La Seda de Barcelona, pasa por el acoso al que están siendo sometidos estos trabajadores por parte de la dirección local, con el aparente beneplacito de la dirección corporativa. En resumidas cuentas seguimos en la lucha, aunque la estrategia parece haber cambiado.
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