¿Cual eligiría para regalarle a sus hij@s?
La situación de los menores en España, con respecto a ciertos contenidos televisivos es para tirarse de los pelos; la tauromaquia es un perfecto ejemplo de que la hipocresía siempre triunfa en este territorio.
La protección del menor siempre ha sido un campo que ha ido detrás de las circunstancias, y en España, esta problemática se agudiza. La televisión, ese gran invento del Siglo XX, se torna en un instrumento pernicioso para los más pequeños de la casa.
No me refiero a películas o series de contenido violento, que al fin y al cabo corresponden a la ficción; sino a otra parte de la programación, como son ciertas imágenes de los telediarios, que buscan más el morbo que la información, y al sin duda, contenido más violento que nos podamos encontrar: la tauromaquia, un espectáculo cruel y desgraciadamente real.
Los eventos taurinos se retransmiten habitualmente dentro del horario denominado “infantil”, en el cual los contenidos televisivos deben censurar programas que contengan violencia explícita, palabras malsonantes, películas violentas, etc. Sin embargo, la tauromaquia no tiene que pasar esa criba. ¿Por qué? Pues no se sabe muy bien porque. Podría ser el lobby taurino el que presiona al Consejo Audiovisual, o podría ser que como es algo considerado cultura, término más que discutible, puedan verlo las niñas y niños.
En un punto en el que la sociedad tiene graves problemas como la violencia de género, la homofobia o el creciente racismo, seguir retransmitiendo un espectáculo tan brutal, es como optar al suicidio social de nuestros hijos.
Si nos fijamos en la respuesta ciudadana, en Andalucía las retransmisiones taurinas fueron objeto de 32 quejas al Consejo Audiovisual Andaluz; todas ellas fueron deshechadas, porque según el CAA, no incumplían el código de regulación para proteger al menor.
De hecho, el organismo que se supone que defiende y protege al menor en la Comunidad de Madrid, el Defensor del Menor, echó balones fuera declarando que había contenidos más perniciosos en la televisión. La tauromaquia no era uno de ellos.
Si organismos y entidades dedicadas a la protección del menor obvian aspectos como los reseñados arriba, ¿cómo vamos a educar a todos los menores en el respeto y la no violencia? Hipocresía aparte; esto tiene muy pocas soluciones: acabar con este tipo de contenidos violentos en la caja tonta.
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Rubén Pérez Sueiras|08-07-2008 12:13
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