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Se quieren quedar con todo

Estamos en lo de que la avaricia rompe el saco... Esto es lo que ha pasado y pasa. En Wall Strett y en el mundo entero. Son insacia­bles, voraces y cretinos estos atracadores sociales...
Jaime Richart | Para Kaos en la Red | 26-9-2008 | 425 lecturas | 3 comentarios
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  Los bancos se han hinchado a ganar dinero durante décadas. Cier­tos sectores, como el de la construcción, lo han acaparado hasta ex­tremos de vileza. De un tiempo a esta parte han em­pezado a encare­cer el dinerolos bancos centrales que regulan la cuestión; bancos que al final están manejados, o mezclados con ellos, por los mismos que acaparan el dinero...   

  Ahora, en España, ya se ve qué rastrera dignidad se gastan los em­presarios. Se pasan la vida atacando al Estado como su ene­migo; despreciando al socialismo real y al intervencionismo estata­lista, y en cuanto les llega el bache cantado y causado por ellos mismos y por su voracidad, lo único que se les ocurre para salvarlo es mendigar rastre­ramente o exigir insolentemente, inyecciones al Estado. Sólo se acuerdan de Santa Bárbara cuando truena... Y no sólo eso. Ahora también proponen reducir las indemnizaciones por despido y otras medidas, como siempre, contra el interés básico de los trabajadores.

  Los ricos capitalistas no sufren en absoluto los emba­tes y vai­venes de la economía capitalista. Si tienen 10, aunque dejen de ga­nar 3, si­guen teniendo 7. Es el trabajador por cuenta ajena y úl­timamente el pequeño comerciante quienes viven a la cuarta pre­gunta; quienes a duras penas pueden pagar la hipoteca o el al­quiler. Son ellos quienes más sufren las inclemencias de la codicia de los ricachones. De esos tantos y tantos que, mien­tras le­giones de esclavos moder­nos suyos quedan agobiados y ahora asusta­dos en el tajo, ellos retozan en las playas de Miami, del Ca­ribe o de las Seychelles. En otro orden social de cosas ¿qué méritos han hecho los otros ricos, los de siempre, la Casa de Alba y tan­tos otros y otras cuyos antepasados segaron quién sabe cuántas vi­das para lucir sus rimbombantes títulos y adueñarse de las riquezas que atesoran? Manda huebos...

  Volviendo al presente. Nada menos que abaratar el despido es lo que se les ocurre ahora al mundo empresarial como panacea para suavizar no ya las pérdidas sino para compensar la rebaja de bene­fi­cios que han apilado en el periodo de las vacas gordas.   

  Estoy de acuerdo con Naomi Klein y su Doctrina del shock. Con­siste en aprovechar y atizar la zozobra social que produ­cen las grandes cri­sis, para apuntalar las tesis liberales. Se viene aplicando a medio mundo desde hace treinta años. Lo que sucede es que, dando la vuelta de tuerca que los liberales están dando ahora a la economía y a sus discursos para que la vuelta de tuerca sea efec­tiva, las cañas se les van a volver lanzas contra sí mismos, pues no se puede apretar más de lo que se aprieta. Por eso todo apunta a que lo más probable es que el shock se convierta en crash. El año 29 está ahí para traer­nos la memoria a la implacable trayectoria en cascada. No importa que haya hoy recursos y triquiñuelas que antes no había. Tampoco aquellos opulentos de los años 30 eran lo que son hoy. Los Ford o los Rotschild, eran emprendedoros, industriosos y generadores de ri­queza. Los equivalentes: los Murdock o los Botin son avariciosos, ne­cios y cie­gos, ociosos, acapa­rado­res y mente­catos que sólo sa­ben de especula­ción y de manejos ocultistas y si­niestros  del dinero. El ilusio­nismo que sostiene al ca­pitalismo finan­ciero se derrumba. No creo que haya que espe­rar cien años para que, como vaticina S. Haw­king, se produzca la ca­tástrofe planeta­ria: da la impresión de que faltan pocos telediarios y será de otra manera. Lo que me regodea es que ellos también van a ir a parar al mismo abismo que nosotros.   

  Eso, a menos que seamos nosotros quienes lo remediemos... Pues el pánico financiero nos trae al fresco. Sabemos hace mucho tiempo que el capitalismo se corroe a sí mismo y que sus principales ene­mi­gos son los propios capitalistas. Así es que lo mejor que po­dría pasar es que ayudásemos a su desplome definitivo. Este mon­tón de ba­sura y canallismo propios del sistema deben cesar. Habría que darle el golpe de gracia abandonando masivamente las empre­sas, poniendo en su sitio a esa canalla abyecta que disfruta en el fondo agrietando las bases de esta sociedad réproba y odiosa. Y le­vantar, por último, sin guillotinas, el Socialismo real que desprecian y persi­guen esos cantamañanas y pisaverdes que se apoderaron de nues­tro dinero y zarandean nuestras vidas.

 
 
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Comentarios (3)

#2.- revolución

La Otra|26-09-2008 18:28

Creo que a eso (su último párrafo) se llama utopia, o quizás revolución...

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#3.- Socialismo o Kaos

HEIMDALL|26-09-2008 20:04

A mi me importa un comino, es más deseo que salte en mil pedazos Wall Strett y se lleve consigo a todos los criminales y estafadores ( banqueros , inversores , empresrios, politicos y toda esa chusma) culpables del hambre y la miseria a escala planetaria, y de la destrucción de los recursos naturales,¡¡malditos sean mil veces!! LAS VIDAS SON MAS IMPORTANTES QUE SUS MALDITOS BENEFICIOS, derribemos el capitalismo usurero y de sus ruinas construyamos el nuevo Socialismo.PROLETARIADO DE TODOS LOS PAISES UNAMONOS!!

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#4.- La guillotina

cabezón|26-09-2008 21:25

Desgraciadamente si ha de darse el cambio será necesaria la guillotina tal como lo fue en 1789. Es más en la actual situación histórica con tan abrumador número de vagos y maleantes será necesario modernizar el instrumento para lograr una mayor productividad como ahora se dice a base de refrigerar con agua la cuchilla para obtener multitud de cuellos cortados por segundo.

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