Pues bien, este par de acémilas internacionales (Bush y Aznar) son de la clase de los mediocres y de los necios que han hecho y hacen un inmenso daño a la humanidad...
  Ser civilizado, efectivamente, no es hacer la guerra. Lo es, resolver los conflictos por otras vías. Pero la supremacía de los canallas en España y en Estados Unidos, tanto en lo económico y en lo mediático como en la potencial fuerza bruta de ejércitos y policías hace que a los que vemos en ellos a los enemigos del género humano, nos impida responderles con la violencia física que merecen; ésa que corresponde como respuesta a la violencia suya moral, en los casos que no descargan directamente su brutalidad. Si no tuvieran la supremacía antes señalada, ya veríamos a dónde llegaba su cinismo y la valentía fingida del fascista al abrigo del grupo...
  Quiero decir que esta canalla merece la guillotina. Este par de miserables son la imagen rediviva y burlona de la María Antonieta que contestaba al pueblo que pedía pan, que comiese croissants...
  No sólo su miserable condición nos obligó a sus virtuales súbditos entonces a soportar psicológicamente una guerra que materialmente sufrieron millones en Asia, sino que cinco años después se ríen en nuestras barbas y se orinan en nuestro seso. No puede ser. No creo, no obstante, que haya alguien de la política seria con una mínima dignidad y sensibilidad que pueda mirar a la cara a este par de monstruos cobardes; lo mismo que estoy seguro de que en una persona común que no sea tan miserable, despiadada y abyecta como ese par de personajes no esconda en su corazón el deseo de venganza aunque sea justiciera. Muchos, si tuviéramos ahora 30 ó 40 años, hace mucho que habríamos fulminado a esos dos canallas. Claro que tampoco el amplio cordón humano prepotente que les rodea, se lo consiente y les jalea merece otra cosa que desprecio. Desprecio y no contestación armada, porque la personificación de los terroristas y del terrorismo corriente es invisible e inasible. No así la del Estado terrorista por antonomasia: Estados Unidos, contra el que la humanidad entera debiera ir aunque cobardemente se abstenga. No hay derecho a que los bárbaros y sus barbaridades suplanten el sentido que los humanos buscamos dificultosamente a la vida sobre la Tierra...
  La guerra preventiva fue un argumento nazi para justificar la invasión de Polonia, y copiado sin pestañear por ese par de sabandijas nazis para invadir y ocupar Afganistán e Irak...
  Lo que faltan hoy día son agalllas; agarrotados los espíritus por el signo de unos tiempos sin moral, y sin ni siquiera ánimo en una gran mayoría de gentes semidormidas... Ahora bien, si quieren la guerra, que es lo que están pidiendo, todavía quedamos muchos millones que estaríamos dispuestos a hacérsela como en el año 36 en España o luego en el 39 en Europa.
  Mientras se lo piensan, me gustaría ver la cara de esas sanguijuelas atadas en una silla del tercer grado respondiendo por sus sarcasmos y por su provocación cinco años después de haber cometido la mayor felonía y centenares de miles de felonías asociadas a la mayor. El capricho de dos bestias necias arropadas por los que les empujaron a cometerlas (que es lo que sucede siempre que un necio presta su mísera faz a la absoluta perversidad) no puede, mejor dicho no debiera, sin mofarse de la justicia, prevalecer en una sociedad que se respete a sí misma. Es más, debiera empezar la propia justicia nacional e internacional respetándose, ordenando de oficio inmediatamente la busca y captura de estos dos canallas.