A nadie le ha resultado para nada extraño que Rosa Aguilar haya dado el “salto” desde la alcaldía de Córdoba, de hecho se veía venir, además este tipo de desplazamiento fueron casi una moda durante mucho tiempo. El difunto Raúl Núñez me contaba el asedio que “sufrían” los diputados del PCE por parte del ínclito Alfonso Guerra entre bromas y cartapacios de cargos. Nadie podrá negar que el asedio tuvo sus resultados, en los que salían en los periódicos, y en los que no salían, o sea en ciudades y pueblos. Se puede decir que, sobre todo desde que accedió al gobierno en 1982,  una parte fundamental de los componentes del PSOE provinieron de tránsfugas del PCE, y de los partidos maoístas en descomposición, y en algunos casos de la izquierda marxista.  Rosa era pues, otra más, y sí hay alguna diferencia quizás haya sido la de esa precipitación suya por pedir disculpas a Felipe González, precisamente por una de las cosas que es más culpable, de la que existe además constancia judicial. No hay que ser muy sagaz para pensar que se traba de una exigencia personal,  no en vano Felipe es más que un barón en el PSOE, pero sea lo que sea, el hecho viene a demostrar una vez más la inmensa levedad del ser, sobre todo aquellos y aquellas que ponen el yo, su promoción personal, por encima del nosotros, y de cualquier proyecto solidario colectivo.
Habría que hablar de muchas cosas además, por ejemplo, al parecer el caro fichaje de Rosa se justifica dentro del PSOE no tanto por lo que ella les pueda aportar sino porque les ayudará a llegar a bolsas electorales a las que antes no llegaba. O sea que se compra unos terreno electoral a través de una persona, lo que nos lleva a plantearnos, ¿qué tipo de electorado es ese que cambia de proyecto para seguir a su líder?...Hay más preguntas que os llevan de pleno al asunto de los políticos profesionales cada vez más apartados de cualquier voluntad de dejar una política en la que el tren de vida, las beneficios del cargo, pesan más que cualquier otra cosa, y que por lo tanto esas palabras  bonitas que se recitan en los actos electorales poco o nada tienen que ver con lo que se acaba haciendo en un ámbito que se ha “chupado” toda una generación que comenzó arrimando el hombro en el trabajo militante para acabar sirviendo lealmente a un sistema que, ¡ay¡, está demostrando cada vez más fallas. Es por eso que Rosa pide excusas a Felipe, sin duda el representante más cabal del trepador, de la corrupción de  unos ideales que acabarían completamente invertidos en un contexto histórico en el que se pudo vender la moto de que esta era la única democracia posible porque se apoyaba en el “Estado del Bienestar”. El mismo “Estado del Bienestar” que se ha ido poniendo al servicio de desorden establecido, y que se está privatizando a marchas forzadas con el concurso de una izquierda transformada de la que IU quiere representar la voz “transformadora” pero desde dentro.
Todo indica que, al no poder pasar por este análisis, que Willy Meyer, el cabeza de lista de IU para las elecciones europeas, nos haya salido por la puerta de la amalgama, declarando que la sonriente tránsfuga andaluza tendrá que disculparse más veces. “Por haber asaltado el Palacio de Invierno, por la desaparición de Andreu Nin o por el asesinato de Trotsky. Todo va en un paquete. Espero que lo haga rápido”.
No es a Rosa Aguilar la que les corresponde pedir disculpas por nada de esto. Por otro lado,  no sé que tiene que ver la revolución de Octubre en todo esto. En principio, el PSOE apoyó la revolución de Octubre, incluso el sector más moderado. Otra cosa fue la Internacional Comunista.  Todavía en los años setenta, el propio Felipe hablaba “bien” de la revolución de Octubre. Luego cambió, pero también lo hizo en su apreciación sobre el franquismo –un “autoritarismo”-, y pero en realidad nunca hubo un debate. Lo de Nin y Trotsky es otra historia, y le corresponde en exclusiva al PCE-PSUC. Corresponde plenamente a su involución estaliniana, y más específicamente a su actuación en la extensión de los “procesos de Moscú” a la España republicana, y en el caso de Trotsky, al papel jugado por los “españoles” como Caridad y Ramón Mercader…Se puede decir que en esta extraña declaración a Willy Meyer le ha hecho una mala jugada el subconsciente. Meyer sabe que desde se le exige al PCE-PUSC una declaración más explicita y rotunda,  una declaración que exigiría un debate abierto.
Se trataría de dejar claro una denuncia de los métodos estalinistas que de una manera u otra ya se ha hecho por parte de militantes comunistas muy señalados. Este sériale caso de Lise London, de soltera Lise Ricol López quien en Roja primavera (1996, Madrid, Ed.  Del Oriente y del Mediterráneo), escribe: “En aquel tiempo, yo creía, como la mayoría de los comunistas que Trotsky –calificado de agente de Hitler- era el instigador de ese `golpe´ (julio de 1936), cuando en realidad lo condenó  con dureza desde el primer día (…) También denunció, con justeza, la transposición de la política estalinista en España mediante los consejeros soviéticos que trabajaban en ministerios claves, especialmente en los del Interior y de la Guerra. Del mismo modo, puso al descubierto los mangoneos del Gepeú en la represión que siguió a la derrota del golpe de mano y su responsabilidad –desmentida siempre- en el asesinato de Nin y de otros dirigentes del POUM tras su detención. Su `desaparición´ se interpretó en la casi totalidad de los órganos de prensa y las radios como la prueba de que se habían pasado al campo de Franco para escapar de la justicia popular…Fue mucho después, al vivir en mi propia carne y saber, por las revelaciones de Kruschev, en 1956, de los crímenes de Stalin, cuando llegué a conocer la verdad y a comprender que nunca deben aceptarse incondicionalmente las afirmaciones, análisis y órdenes de los dirigentes políticos o religiosos. ¿Acaso no es la duda, como recalcaba entre otros  Kart Marx, la principal cualidad del ser humano?” (pp., 384-385).
En esta lista cabría añadir a Fernando Claudín (La crisis del movimiento comunista),    y a Manuel Vázquez Montalbán que escribió un artículo La sombra de Nin es alargada, de en la edición catalana de El País (7-enero-1989), en el que se remite  a la perestroika gracias a la cual  se rompieron con todas aquellas “coartadas para el terror: la coartada del verdugo y la profunda coartada de la víctima, que, como el sándalo, perfumaba el hacha que la abatía”. Se refiere al “informe sobre la detención e interrogatorio de Andreu Nin nos recuerda un episodio emblemático del estalinismo a la catalana y a la española”. Está claro que “cualquier renacimiento del caso va a ser utilizado por la derecha cultural y política española para señalar la barbarie roja, como si la derecha pudiera descubrir barbaries en el ojo ajeno”, pero no menos “obvia” es dicha “utilización” como lo “es la división de la izquierda ante la reaparición del cadáver de Nin”. Reaparición (reiterada tiempo después), que plantea bien “de hacer justicia a los dobles perdedores de la guerra, los poumistas”,  o paradójicamente ocurre que “la socialdemocracia descubre en el caso Nin una prueba metafísica de la maldad intrínseca del bolcheviquismo de ayer, de hoy y de mañana”. Montalbán llama a que “los comunistas catalanes no asuman el caso Nin como propio”, pero “no ha habido una reflexión del colectivo, del intelectual orgánico colectivo llamado partido y mientras no la haya la sombra de Nin seguirá siendo algo más que un efecto óptico y algo peor: una zona oscura de la propia conciencia”.  Lo único que ha habido ha sido tomas de posiciones personales, algunas tan tempranas y tan rotundas como la de Manuel Sacristán.
En dicho artículo, Montalbán criticaba el “avestrucismo, y lo liga con el “caso Comorera”, igualmente “tapado”, aunque -a nuestro parecer- fuese por motivos bastante diferentes. No creo que se deba olvidar que Comorera fue víctima de unos métodos que él no había dudado en aplicar. El propio secretario general del PSUC, Rafael Ribó, declarabaEl   a El Temps que el partido ha asumido esos dos puntos oscurísimos de su historia y traslada a los historiadores la responsabilidad de decir la última palabra. Todavía no, creo. Todavía es preciso decir muchas penúltimas palabras que serían más políticas que históricas. Todavía un debate sereno sobre Nin y Comorera sería tan interesante para los políticos como para los historiadores. A los políticos siempre les interesa un tema que conduce al de la alienación y la militancia religiosa y los historiadores pueden ver dos películas por el mismo precio. La película de por qué ocurrieron las cosas que ocurrieron (en blanco y negro) y la película de cómo se debate hoy lo que ocurriera ayer (en technicolor).
En tiempos de la “perestroika” de  la Fundació Andreu Nin llevó a cabo una reclamación directa a las autoridades soviéticas y escribió una carta abierta al PSUC. En la carta se reclama de Treball, órgano de dicho partido, una rectificación de "las calumnias que durante los años 36 y siguientes se publicaron en los órganos del PCE y del PSUC, donde se acusaba a Nin y a sus compañeros del POUM de agentes a sueldo del fascismo".
La respuesta vino desde una editorial de Treball desde la que pretendía “responder con toda claridad y solemnidad a las demandas solicitadas. Y lo hace claramente en un sentido positivo. Hace muchos años que el PSUC revisó críticamente los graves errores cometidos en el período estalinista. Estos errores no disminuyen el heroísmo y los aciertos que prodigó nuestro partido durante la guerra y en el largo período franquista posterior. En esta revisión no ahorramos la discusión sobre los hechos de mayo de 1937, de los que todavía hay muchas versiones legítimas (…)  En lo que se refiere a la muerte de Andreu Nin, consideramos necesario investigar los hechos reales. La hipótesis de la intervención de agentes estalinistas parece bastante probable para muchos de los conocedores de la materia. Si en la investigación aparecen responsabilidades ligadas al PSUC, no seremos nosotros los que las escondamos, sino todo lo contrario; muchos hechos de nuestra historia reciente demuestran la voluntad de transparencia que nos guía...Andreu Nin forma parte del cuadro de honor de los dirigentes de la izquierda catalana de este siglo. El conocimiento de su vida (y de su muerte) es una asignatura que tenemos que estudiar todos los que nos consideramos herederos de su generación. Por lo tanto, el PSUC y Treball rectifican una vez más, formal y definitivamente, cualquier calumnia contra Andreu Nin, se adhieren a las iniciativas de la Fundación Andreu Nin y abren las páginas de sus publicaciones a todas aquellas contribuciones que nos puedan llegar en memoria de este histórico dirigente del POUM”.
Y ahí –quer sepamos- acaba todo, al menos oficialmente. Todos sabemos que la derecha trata de aprovechar nuestros errores y horrores, sobre todo si no los rectificamos,   que muchos comunistas creyeron en la URSS y en Stalin de buena fe. Y que no poco de ellos supieron en su momento ajustar sus cuentas con acto abominables, y que en algunos casos acabaron siendo víctimas de la misma maquinaria estaliniana.  También sabemos que las responsabilidades en la campaña contra Nin y el POUM estuvieron por arriba, y que no faltaron casos de militantes del PSUC que protestaron y que incluso ayudaron a los camaradas del POUM. Estamos en la batalla de la “memoria histórica”, en un momento en el que se reabre un debate muy amplio en el que es muy importante recomponer la democracia social, la historia pluralista del movimiento obrero, y por lo mismo, de dejar claro de una vez los métodos anticomunistas del estalinismo, los hechos que mayormente contribuyeron a su rina y desprestigio.
En el momento de las más trágicas de las muertes –torturado hasta lo indecible, calumniado hasta un extremo que macharía por vida a sus calumniadores-, Nin murió en defensa de los mimos ideales de la democracia obrera que presidieron su vida. Su sueldo no era,- no podía ser- mayor que el de un obrero especializado, cosas que lo sitúa en otro planeta en relación a Rosa Aguilar o de Felpe González, y habría que decir que todos aquellos y aquellas que hablan de ideales pero que se dejan ganar por las instituciones de un “Estado de Derecho” en el que un patrón puede despedir a mil obrero y mil obreros no pueden ni sancionar a un patrón…








#1
11-05-2009 15:37
No, si estaba clarisimo que ibas a comentar esto, yo cuando vi la noticia, pense en este autor, y no me ha fallado el sexto sentido...
A la que salta con tal de seguir criticando a la figura de Stalin y cualquier comunista que no se venda al trotkismo...
Salud
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#3.- Gracias, Pepe...
M. Sanz|11-05-2009 17:07
  ... por este artículo. Meyer, tan burócrata como Aguilar, no saben lo que se está cociendo a su izquierda...
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#4
11-05-2009 17:12
En la Fundación Nin no hay gente del PSC e IU? Por què yo creo recordar que en sus actos en Barcelona han intervenido senadores y cargos públicos de estos partidos del sistema...
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#5.- Comunista
Luis|11-05-2009 17:19
Entre casi sin querer al articulo cuando vi el titular, y de repente vi quien lo escribe, y no lo leo, pues por encima ya salen las palabras URSS y Stalin para meterse con ello. Parece que este hombre no puede vivir sin Stalin, deberia criticar más lo que tiene delante de las narices, como por ejemplo al capitalismo, al imperialismo, vamos digo yo.
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#7.- Stalin ese gran burócrata
Javier|11-05-2009 17:54
El burócrata en general quiere una vida pacífica, quedarse solo para continuar su trabajo de "ordenar" la sociedad desde su oficina. Ve la participación de los trabajadores como un fastidio. Para el burócrata soviético la tormenta y la tensión del período de 1917-19 era algo ajeno, una especie de locura colectiva o desorden social. Por lo tanto, después de años de revolución y guerra civil, la burocracia anhelaba la paz y el orden. Esa fue la base psicológica de la "teoría" del socialismo en un solo país. Expresaba la psicología de la burocracia que encontró su punto de referencia en la fracción de Stalin. Pero esta aún era música del futuro.
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#8.- LAS DOS ROSAS DE ESPAÑA
Ho Chi Minh|11-05-2009 20:00
  Una le sonríe a la otra 
  Ambas se mean de risa 
  Son Chaqueteras ..transfugas..
  A ver lo que pillan
  Dos espinas que hacen pupa 
  sobre todo a los de abajo.
  No tienen verguenza ni la tendrán
  Pesebreras ..poltroneras..todo por un plato de lentejas
  Una amiga íntima de Felipe Gonzalez ..el señor X
  La otra intimissima de Jimenez los Santos ..el neonazi
  Dos prendas.. de mucho cuidado
  !!A ver quíen da más !!
  !! A ver quíen es más reaccionaria !!
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#10
11-05-2009 22:14
Eres el number one Pepe de todas las cagadas de IU tienes que saltar con lo mas testimonial, tu anticomunismo no tiene limites, no si se me haya pasado o no pero no habia leido nada de ti sobre los anticapitalistas tuyos, pero ahora saltas por aqui.
  Y es verdad que suele ser lo mas habitual, todos los renegados, comprados como la Aguilar acaban soltanto las mismas monsergas sobre octubre, stalin, cia. No nos arrepentimso de nuestras historia
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#15.- Orejas de burro...y rabo.
Félix|12-05-2009 12:00
Los que "ni leen" la colaboración de Pepe xq dicen se la saben de antemano: o sea que entran en un articulo para... no leerlo. Esto si que  es la p... en vinagreta. Orejas de burro para ellos.
Los otros piden que Pepe "se dedique" al anticapitalismo en vez de escribir.  Como si denunciar el estalinismo, o sea el reformismo gansteril y patriotero  contra el movimiento obrero, no fuera anticapitalista. Más orejas de burro para ellos.
Pero lo del último, acusar de "antisovietismo" y "anticomunismo" a nuestro PGA funde los plomos del personal hasta extemos hilarantes. A este torquemada de pacotilla de damos además de la orejas de burro el rabo.
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#16.- El comentario de Meyer
Tranqui|12-05-2009 13:07
Que glosa PGA es este "“Por haber asaltado el Palacio de Invierno, por la desaparición de Andreu Nin o por el asesinato de Trotsky. Todo va en un paquete. Espero que lo haga rápido” y da cuenta de la inmundicia y cacao mental que tiene en la cabeza el cabeza de lista de IU: la babosería repugnante y humillante de quien se ve obligada a la genuflexión ante un "Sr. X" de los GAL - que aunque no mande ya nada en el PSOEBRE, es lo bastante miserable y personalista como para exigir ese gesto de la Aguilar - es "amalgamada" - ¿da lo mismo, no Willy? - con el gesto de reconocimiento revolucionario, comunista, de Andreu Nin, y de la toma saludable de distancia sobre su papel en la persecución del POUM y de Nin que ennobleció en su dia a los responsables del PSUC y de Treball.
La no-Rosa Aguilar - para no manchar el nombre de la gran Rosa Luxemburgo - ha marchado por la senda abierta por miles de ex-estalinistas, su parentesco gangsteril con el mas burdo arribismo burgués se pone una vez mas de manifiesto. No hable muy fuerte el tal Meyer, cuide sus "amalgamas" que otros con mas ínfulas estalinos que él ya se sabe donde terminaron cuando se volvieron "razonables", desde Carrillo a los del 1001, desde Lopez Garrido a Antoñito Gutiérrez. Y es que cuando los estalinistas se vuelven "civilizados"....¡se colocan cerquita del PODER!
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