Mientras que el gobierno del Frente Popular francés apoyaba la farsa de la no-intervención, algunos colectivos de la izquierda revolucionaria practicaron el internacionalismo con todas sus fuerzas. Uno de estos grupos fue Revolution Proletarienne, y uno de sus portavoces   se llamó Robert Louzon.
              Su nombre figura en muy libros sobre la guerra y la revolución española, pero eso no quiera decir que su tarea no fuera importante.
              Estamos hablando de Robert Louzon, destacado militante y teórico del sindicalismo revolucionario francés con posiciones muy influenciadas por el marxismo (París, 1882-Cannes, 1976), aunque Abel Paz que lo trató para escribir su libro sobre Marruecos y la guerra de España, lo define como anarcosindicalista sin mayores precisiones. Todo sea por la casa...
              Robert destacó desde muy joven como colaborador de la Vie Ouvriére, el diario que defendió la bandera internacionalista durante la “Gran Guerra”, y en el que colaboraron Alfred Rosmer, Marcel Martinet, Pierre Monatte, y un tal Trotsky. Cofundador del Partido Comunista francés (PCF) en su vertiente sindicalista revolucionaria, opuesta a la proveniente de la socialdemocracia liderada por Marcel Cachin, fue un destacado redactor de L 'Humanité, y cuando se distanció del PCF siguiendo desde entonces una línea que unificaba con la mayor coherencia posible anarquismo y marxismo, Kropotkin y Trotsky, la Carta de Amiens con Rosa Luxemburgo, y por lo mismo, la CNT y el POUM.
            Perteneciente a una familia burguesa, cursó estudios científicos en la Escuela de Minas y especializado en estudios económicos, y tal como lo describe Abel Paz, era ya un venerable anciano y seguía siendo el mismo apasionado socialista de siempre. Desde muy joven se interesó por el movimiento socialista: en 1899, con diecisiete años, se adhirió a un grupo de estudiantes colectivistas, y se incorporó a las filas de partido de Jean Allemane (partidario de la huelga general insurreccional y representante de la izquierda socialista), y su nombre sonó por primera vez por su importante ayuda financiera a la CGT de los tiempos en que ésta representaba el espíritu de “la Carta de Amiens”.
            Entre sus diversos cometidos, Louzon fue secretario federal socialista en Túnez, donde pasó a ser militante del PCF en 1921. Fue en dos ocasiones condenado por sus actividades anticolonialistas y ulteriormente expulsado por las autoridades francesas. Al mismo tiempo frecuentaba asiduamente L'Emancipation, Universidad popular del mismo distrito. En ideas y pensamiento tuvo una evolución lenta hacia el sindicalismo revolucionario. En 1931 escribió sobre su progresión política en un artículo de la Revolution Proletarienne: “Desde muy joven una fuerza instintiva, irrevocable, me impulsaba al movimiento obrero. Yo devoraba todo lo que encontraba como literatura, entonces abundantemente editado por todas las escuelas socialistas, desde los artículos de Rochefort hasta el Manifiesto Comunista y las obras de Kropotkin. Un día, por azar, en un kiosco, la abrasiva revista anarco-sindicalista Pere Peinard, redactada por Emile Pouget, su lectura fue como una revelación de mis propias ideas que fueron el norte y guía para siempre en mi vida”.
              Después de participar en la guerra (1914-1918) como un capitán que abogaba contra la guerra, volvió de nuevo a Túnez e ingresó en el Partido Socialista tunecino, buena parte del cual optó por el nuevo partido comunista por su influencia. En este tiempo, Louzon asumió la dirección de la revista L Avenir Sociale, órgano del Partido Comunista en Túnez. En 1921 fue sometido a un consejo de guerra por haber escrito un artículo que fue considerado por los militares como injurioso hacia el ejército y sus oficiales. Cuando salió de la cárcel se hizo con la dirección de un periódico redactado en árabe (1921). Prohibido, pero escrito con diversas cabeceras, al final fue procesado como responsable máximo del periódico. En 1922 publicó un folleto y un poema en lengua árabe que le costaron seis meses dc cárcel, con el pretexto de que representaban un ataque contra los derechos y poderes de la República francesa en Túnez. A la salida dc la cárcel, en 1922, fue expulsado de Túnez y devuelto a Francia.
              Alrededor de 1924 dimite de PCF en discrepancia por la llamada “bolchevización” (primera fase de la estalinización), y une su destino al de Pierre Monatte junto con el cual trabajará duramente en la Liga Sindicalista y en el grupo que edita la revista Revolution proletarienne que un año más tarde se constituye como Revolution Proletarienne. En julio-agosto de 1936, de acuerdo con la CNT de España, fue a Marruecos para contactar con los nacionalistas marroquíes a fin de que éstos impidieran el reclutamiento de árabes que estaba llevando a cabo el general Franco para engrosar su ejército. Pese a su avanzada edad y su estado de salud, permaneció unos meses en el Grupo internacional dc la Columna Durruti en el frente de Aragón en compañía de Simone Weil, también militante del mismo grupo “monattista”.
            De nuevo en Francia colaboró con el veterano abogado anarquista Louis Lecoin en el impulso de la Solidaridad Internacional Antifascista (SIA). En julio de 1939, publicó un artículo titulado “Túnez para los tunecinos”, lo que le valió otros 15 meses de cárcel. Deportado a África, al sur de Argelia, fue liberado en 1941. Destacado pacifista tenaz sufrió al igual que el incansable Lecoin, cárcel y persecución. Con una salud muy quebrantada se retiró a Cannes desde donde continuó su actividad en el grupo monattista y publicó diversos trabajos como La era del imperialismo (Espartacus) y La contrarrevolución en España (Imán, Buenos Aires, 1938), cuya traducción se encuentra “colgada” en www.fundanin.org.  
          Su último escrito-testamento está datado en octubre de 1975, y en él escribía: “Unas simples palabras para reafirmar una vez más mi fe en el socialismo y mi convicción de que un día u otro se realizará, y que la Revolution Proletarienne ha estado en la buena vía cada vez que se ha levantado contra los traidores al socialismo revolucionario, el único socialismo que merece ese título, los otros no son otra cosa que máscaras conscientes e inconscientes a favor de la contra-revolución”. Su trayectoria fue muy influyente en otros militantes “fronteras” (internacionalistas y de la izquierda mestiza) como Daniel Guerin.
          Que queden sobre ellos estas notas de reconocimiento y respeto.
#1.- en la batalla socialista
enlace|08-02-2008 17:52
http://bataillesocialiste.wordpress.com/2008/02/08/robert-louzon-avec-l
Valoración: 2