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La ridícula política internacional

Tiene su miga y hasta gracia esa deformación juridicista de los analistas políticos en materia internacional.
Jaime Richart | Para Kaos en la Red | 28-8-2008 | 386 lecturas | 1 comentario
www.kaosenlared.net/noticia/ridicula-politica-internacional

  Invocan resoluciones de la  ONU o del Consejo de Seguridad, que los países a los que van di­rigi­das no cumplen jamás y menos en los casos más graves y es­candalosos. La Corte Internacional de Justicia es una organización en la práctica decorativa como lo es la  ONU y cualquier otro Tribunal in­ternacional instituido ad hoc.

  Pero los analistas, erre que erre. Juzgan a tirios y troyanos basán­dose en resoluciones y sentencias cocinadas, cómo no, al gusto de lo que interesa siempre a Estados Unidos. La ONU es un juguete en sus manos. Estados Unidos no cumple ningún acuerdo que no esté impuesto por él. Estados Unidos, como todo aquel que tiene la maza más grande en el clan o en la horda, es el Gran Incumplidor. Da la es­palda a Kioto, le importa un comina las resoluciones de desarme nuclear, ignora las que puedan ponerle en evidencia o tímidamente le condenen; confecciona otras, envía a ella embajadores para que sean ellos los que "legislen" a su convenien­cia. Israel, una prolonga­ción de la metrópoli yanqui, se pasa por el arco del triunfo las que le obligan a retirarse de Gaza. Mientras que sobre el canallismo insti­tuído que se domicilia en el Congreso estadounidense en relación a Irak y Afganistán, no hay resolución alguna que imponga una reti­rada sin condiciones de ambos países ocupados, desenmascarados los pretextos argüidos para justificar la invasión... Por otra parte el mismo número de países europeos que impusie­ron manu militari la independencia de Kosovo, acusan ahora a Moscú de violar el Dere­cho Internacional y diversas resoluciones de Naciones Unidas que mandaban respetar la integridad territorial de Georgia...

  Así va siempre el pulso de la  ONU y de todas las ins­tituciones que tratan nominalmente de meter en caja a los países. Y así, al fin y a la postre y como en la vida misma, la  ONU sólo sirve para que se apliquen con eficacia embargos de armas y de alimentos, y medidas similares sobre las naciones más débiles y debilitadas.

  Recuerdo cuando estudiaba Derecho Internacional cómo in­sistían los textos sobre la inoperancia y hasta el ridículo papel de la Socie­dad de Naciones, antes de declararse la segunda gran guerra. La Sociedad de Naciones era, entonces, una bayeta en manos de Ale­mania, de Inglaterra y de Francia. En buena medida los analistas de entonces atribuían el estallido de la conflagración mundial a la debi­lidad es­candalosa de la Sociedad de Naciones. Hoy día es tan difícil como fácil pronosticar el futuro en esta materia. Fácil, porque está cantada la tercera y definitiva guerra planetaria de acuerdo con la inevitabili­dad fatal de las guerra en la historia de la humanidad. Difi­cil, porque no puede y menos conviene vaticinar cuándo esa guerra estallará.

  Sea como fuere y hablando de otra cosas pero que vienen a ser del mismo mimbre que las demás, resulta tan patética como evi­dente la estupidez de los políticos actuales. Frases como la de Sar­kozy: "Na­die quiere volver a la guerra fría" son de juzgado de guar­dia. Y lo es, porque gracias a la guerra fría Europa y el mundo han vivido, aunque tensos mediáticamente, en paz durante más de me­dio siglo. Siempre es preferible vivir tensos que amenazados de muerte.

  El mundo, en manos de la generación que lidera y abandera la po­lítica mundial, parece dirigido por una pandilla de chiquillos mal­cria­dos, mentirosos y necios, como nunca sucedió en otros tiempos de la Historia. Pues aunque siempre todo fue más o menos así, al me­nos en los siglos XVIII y XIX, e incluso parte del XX, la política y aun la perversidad asociada a ella estaba empapada de glamour y sobre todo de un sentido del "honor" irrecuperable ya. Hoy todo quizá sea igual, pero no hay un sólo individuo que no vea cla­ramente las trampas y tejemanejes de los prestidigitadores; lo que nos lleva constantemente a preguntarnos ¿para qué y por qué prestaré atención a estos charlatanes oportunistas?

  Que les secunden los analistas. Pero un ciudadano honrado y un poco espabilado, lo que hará es no hacerles ni puñetero caso: ni a los políticos maniobreros ni a los obstinados y en apariencia ingenuos politólogos que los in­terpretan.

 
 
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Comentarios (1)

#1.- Macabro juego del ajedrez

Gaztelugatxe|28-08-2008 13:11

Macabro juego del ajedrez en el que el Derecho de Autodeterminación de los pueblos se convierte en un arma arrojadiza entre las grandes potencias capitalistas, que no dudan en utilizar de peones en sus guerras a los pueblos.

Rusia:"A osetios y abjasos os reconozco la independencia porque me conviene y a los chechenos os extermino porque necesito vuestro suelo para un gaseoducto"

USA-Union Europea:"A kosovares y montenegrinos os  reconozco la independencia porque me conviene pero a saharauis y palestinos no y a los afganos os invado" "A kurdos de Irak os protego y a los de Turkia e Iran os masacro o ayudo a hacerlo"

Y así un interminable etc. a lo largo del planeta, desde Corcega hasta Ingusetia, desde el Sahara a Afganistan pasando por Euskal Herria ¿Cuando nos libraremos de la tutela de estos canallas?

¿Alguien se cree que el socialismo se puede construir con o apoyando esa estrategia?

¡Libertad para los pueblos, incluso para equivocarse!

Autodeterminazioa Herrientzat!

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