Buscar  

Reseña al libro de Helen Graham "Breve historia de la Guerra Civil"

Graham siguiendo su línea de investigación sobre la República y la guerra civil nos trae una obra de síntesis que tiene por objetivo el análisis de la guerra, sus causas y desarrollo siempre desde una doble perspectiva, española e internacional.
Elliot Fernández | Para Kaos en la Red | 17-1-2008 | 682 lecturas | 1 comentario
www.kaosenlared.net/noticia/resena-libro-helen-graham-breve-historia-guerra-civil

Helen GRAHAM, Breve historia de la guerra civil, Espasa Calpé, 2006, Madrid

Nos encontramos ante una obra de la historiadora británica Helem Graham, catedrática de Historia de España en la Royal Holloway. Esta “Breve historia de la guerra civil” ha sido publicada en su versión castellana en 2006 coincidiendo con el setenta aniversario del inicio de la guerra, conmemoración que se ha visto acompañada con la publicación de muchas obras sobre este período. Subrayaré aquellos aspectos que me han parecido significativos de la obra. Por una parte aquellos puntos que aportan nuevas interpretaciones a la historiografía sobre la guerra y por otra lado aquellos puntos en que la autora desmitifica viejos tópicos y hechos falseados entorno la guerra civil española.

Graham siguiendo su línea de investigación sobre la República y la guerra civil nos trae una obra de síntesis que tiene por objetivo el análisis de la guerra, sus causas y desarrollo siempre desde una doble perspectiva, española e internacional. No es una obra de historia militar. La tesis de Graham se basa en que la guerra civil española fue una guerra de culturas, idea desde mi punto de vista bastante nueva, que enfoca el debate sobre la guerra civil hacía nuevos horizontes. Además rompe de forma tajante con los tópicos y mitos historiográficos sobre la guerra.

En un primer apartado nos explica las causas de la guerra civil. Plantea que la guerra fue una guerra de culturas que se había gestado durante la década de 1930, entre un mundo urbano avanzado que defendía los valores democráticos de la República y un mundo conservador aferrado a unos valores tradicionales que vio en el golpe de estado de los militares sublevados la oportunidad para restablecer el orden que habían perdido. Graham se pregunta qué había de nuevo en 1936 para que unos militares decidieran dar un golpe. Para la historiadora lo que armó el golpe fue el surgimiento y desarrollo de una oposición política a las reformas republicanas en los sectores civiles de la sociedad española, que no provino sólo de las élites tradicionales sino también de una clase media proveniente del centro-norte conservador que comenzó a alzar su voz contra la nueva República. En todo este proceso tuvo mucho que ver la Iglesia.

En un segundo apartado, Graham analiza el desarrollo de la guerra en su fase de estallido. Sobre la violencia ejercida en ambos bandos, plantea como ya han hecho otros historiadores serios, que hay que diferenciar claramente la violencia en la zona republicana y la ejercida en la rebelde. En ese sentido Graham explica que en la zona rebelde el golpe había sancionado la liberación de la venganza y de este modo abierto el camino a los asesinatos masivos, asesinatos producidos por grupos paramilitares de ultraderecha con total impunidad de las autoridades militares, dado que estos actos formaban parte de una acción limpiadora, de “purificación” perfectamente planificada por Franco. Las autoridades militares tenían recursos para contener la violencia, pero decidieron no emplearlos. En cambio en la zona republicana, los actos violentos cometidos, a menor escala, eran protagonizados por milicianos descontrolados de partidos políticos y no contaban con la aprobación de las autoridades.

Un aspecto en que dedica parte de su obra y atención la historiadora es en conectar la guerra española con su contexto europeo: el intento de apaciguar a Hitler y el pacto de No-Intervención firmado por Francia y Gran Bretaña. Graham desmiente que la hostilidad del establishment británico naciera de los estallidos revolucionarios del verano de 1936 y que las Brigadas Internacionales fueran el ejército de la Komintern a las órdenes de Stalin. En este sentido asegura que Stalin no podía obligar a los europeos a combatir por la República del mismo modo que sí hicieron Hitler y Mussolini. Además para la autora carece de sentido hablar, como hacen algunos comentaristas, de que la política y la sociedad republicanas se estaba “sovietizando”. Además el hecho de que los miembros del servicio secreto soviético también participaran en algunas de las sombrías actividades ocurridas durante els Fets de Maig ha llevado a algunos comentaristas a exagerar el grado de influencia política ejercida por la URSS en la zona republicana. Como asegura Ángel Bahamonde en “Historia de España del siglo XX 1875-1939”, Stalin no tenía ninguna intención de llevar la revolución socialista a España. La autora desmitifica el papel de la miliciana, que ha llegado hasta nuestros días. Asegura que si bien es cierto que las mujeres tuvieron un papel más activo en la zona republicana que no en la rebelde, su función se centró en el trabajo en la fábrica y no en estar en primera línea del frente.

Sobre la construcción del nuevo Estado franquista afirma que quienes escriben sobre la guerra civil suelen establecer un nítido contraste entre la unidad política del bando franquista y la fragmentación y discordia de los republicanos, pero las razones rara vez se explican bien. El miedo que sentían los sectores afines al franquismo hacia todo lo republicano proporcionaba una fuerza tremenda de cohesión política. Pero si el ejército de Franco no hubiera ido avanzando, también habría existido tensiones políticas mucho mayores.

Otro punto a destacar es la interpretación de la autora hacia el incipiente estado franquista. Para Graham los rebeldes combinaron elementos tradicionales y modernos. En su aspecto novedoso, donde mejor se ve que hizo la dictadura fue con los derrotados. La obsesión era de “reconfigurar” las mentes de los republicanos. El elemento específico del franquismo fue su brutalidad. Resulta crucial para tal efecto la extensa maquinaria de denuncia puesta en marcha por Franco tras su victoria.

El quinto capítulo lo dedica a la situación de asedio en que se encontraba la República. Introduce un planteamiento que choca con la visión tradicional de la historiografía y la mitología popular. Graham asegura que fue el desmoronamiento político de la República y no la derrota militar contundente, la que proporcionó a las fuerzas de Franco su victoria. Este desmoronamiento político revela una vez más las fantásticas que son las declaraciones sobre la “sovietización” republicana. Por mucho que el movimiento comunista español aumentara durante la guerra, entre la clase política republicana y la cúpula soviética continuaba existiendo un auténtico abismo que ningún mesurado intercambio diplomático o político podía salvar. El importante papel desempeñado en la entrega de Madrid por una quinta columna bien organizada, plantea preguntas hasta ahora sin respuesta sobre su actuación en la rebelión contra Negrín que hizo zozobrar la resistencia republicana.

El capítulo seis aborda como se continuó la lucha por la República una vez fue esta derrotada. Es un apartado clave en el discurso de Graham que viene a demostrar la conexión de la guerra civil española con Europa. Después de la derrota de la República en 1939, la lucha por la democracia española seguía viva. Cuando la mayor parte de las autoridades francesas del Magreb reconocieron a Vichy, los republicanos se unieron a las fuerzas francesas de De Gaulle. Los republicanos que lucharon por la liberación de París creyeron que la capital francesa era la antesala simbólica de la liberación de Madrid. En menos de un año los republicanos perdieron la batalla por Madrid. La liberación aliada se detuvo en los Pirineos. Franco estaba bien situado para ganar la segunda guerra mundial. Su dictadura seria respetada por las potencias occidentales, cada vez más preocupadas por las visiones de la Guerra Fría y dispuestas a hacer la vista gorda a los asesinatos y la represión masivas dentro de España.

La España franquista iba a construirse como una comunidad monolítica mediante la exclusión brutal de categorías específicas de personas. Los excluidos fueron los sectores sociales políticos que se habían identificado con la República. El sector social más castigado dentro del “universo penitenciario” fue la clase obrera urbana. Los sueldos por debajo del umbral de subsistencia fueron un factor crucial para la acumulación acelerada de beneficios por los bancos, la industrial y los grandes terratenientes durante la década de 1940. La represión también influiría en el auge económico de 1960, garantizando la “paz” que hacia a España atractiva para la inversión extranjera.

La “causa general” se levantó con el objetivo de legitimar y consolidar el régimen mediante la creación de una narrativa maniquea de la guerra civil. El mensaje fundamental de la causa general eran las atrocidades que solo habían cometido los republicanos. Entre 1939 y 1945 500.000 personas fueron sometidas a los procedimientos de Responsabilidades Políticas. Los religiosos fueron un importante agente de disciplina social en la España de posguerra. La denuncia fue un mecanismo primordial para provocar la detención y juicio de los republicanos durante la posguerra. Decenas de miles de españoles corrientes respondieron a la invitación entusiasta del régimen, denunciando a sus vecinos, conocidos e incluso familiares.

El régimen manipuló una versión de la guerra monolítica y muy partidista. La historia de la guerra civil se redujo a un instrumento propagandista del régimen. Solo los militares, sacerdotes y funcionarios tuvieron acceso a los archivos. Para Graham el hecho de que las élites franquistas aceptaron la transición a cambio de la amnistía política en la que se basó el denominado “pacto de silencio”, afectó en un primer momento a la historiografía, que no se atrevió o no pudo entrar en profundidad a estudiar el período franquista.

Graham se pregunta sobre cuales son los nuevos retos que esperan al historiador de la guerra civil. La historiadora británica explica que se han comenzando a desmantelar los mitos franquistas. También han aparecido nuevas obras que se basan en las metodologías de la historia social desarrollada por especialistas en otros países europeos. Quedan por investigar temas claves como la función de la movilización social como agente nacionalizador, tal vez en especial en la España republicana.

1939-1945 constituyó el sangriento desenlace de años de conflicto intestino, tanto social y cultural como político. Fue una guerra librada por la brutal categorización que conformaba en núcleo del nuevo orden nazi. No debemos convertir en mitos nuestros temores y volverlos como armas contra los que son diferentes. La guerra civil española y todas las demás guerras civiles europeas de mediados del siglo XX se configuraron en gran parte por esta mitificación del miedo, por una versión a la diferencia. Como ya hemos dicho, la guerra civil española fue una guerra de culturas.

Helem Graham hace una dura crítica a los autores revisionistas que según Graham han aparecido para contrarrestar el interés creciente de la sociedad española en recuperar la memoria de la guerra civil. La obra de Graham se enmarca en un momento histórico en que buena parte de la sociedad se muestra interesada en saber qué pasó durante la guerra civil. En este sentido su obra puede ser útil no sólo para el lector especializado en la materia sino para el público general, ya que se trata de una obra amena, fácil de leer y que aparte de desmitificar muchos aspectos sobre la guerra, aporta nuevos datos y intenta dar respuestas a temas hasta hoy no tratados. El libro contiene una serie de lecturas complementarias, ilustraciones así como una cronología de la guerra.

 
 
Más información:

Comentarios (1)

17-01-2008 20:01

Pues el libro tiene muy buena pinta.
Entra en detalles, investiga, creo que tiene la firme intención de alejarse de los típicos lugares comunes que se emplean de modo vacío o estéril.
Alguien me comentó en algunas ocasiones que la guerra civil la perdió la república porque no se pudo llegar a un entendimiento; como sostiene la autora, fue el desmoronamiento político (falta de entendimiento) y no cuestiones meramente militares lo que hizo perder la guerra.
Sinceramente creo que es un libro que abre caminos muy interesantes y fértiles.
Saludos.

Valoración: -8  

La inserción de comentarios en esta noticia está desactivada
Más información en Kaos en la Red
Estado Español Izquierda a debate Memoria histórica
Col·lectiu Kaos en la Red. C/ Sant Crispí, 182 (08222). Terrassa (Barcelona)