Creo que mi breve artículo La larga vida de Karl Kautsky, deja clara una cosa: fue uno de los gigantes del marxismo de la II Internacional, maestro de las nuevas generaciones, incluyendo los que más tarde le criticaron muy duramente, un autor siempre interesante, algo visible por ejemplo en cuestiones como las utopías, la historia de la religión, el tema agrario, el carácter ambivalente del régimen soviético, y un largo etcétera. En los años sesenta-setenta, esta importancia sería ampliamente reconocida por la recuperación de la mayor parte de su obra, cuidadosamente editada en Ruedo Ibérico, Fontamara o Laia, cuando no fragmentariamente recogida en prácticamente todas  las antologías existentes relacionadas con el marxismo y/o el socialismo, y aquí en mi mesa tengo a la mano dos importantes: Los marxistas, de C. Wright Mills (ERA; México, 1964), que incluye parte de su obra La revolución socia, y la Virgilio Zapatero, Socialismo y ética: textos para un debate (Ed. Pluma/Debate, Madrid, 1980), que contiene fragmentos de El desarrollo económico y la voluntad, y de Vida, ciencia y ética, esto por no hablar de la más extensa, de los tres volúmenes de Los marxistas y la política, dirigida por François Chatelet al frente de un colectivo (Taurus, Madrid, 1977)…
Semejante cuadro se propia ampliar desde diversos ángulos, por ejemplo el de Rosa Luxemburgo, cuyas Cartas a Karl y Louise Kautsky (Galba, Barcelona, 1975), totalmente recomendable ya que es de esos libros que se lee de un tirón, y en los que el debate político y lo personal se confunden en la amistad pero también en la decepción, y podríamos igualmente seguir con los amplios capítulos que sobre Karl que se pueden encontrar en las diversas historias del marxismo, en la de Bruguera (Barcelona, 1981), en los volúmenes tres y cuatro, aunque quizás el mejor trabajo sobre esta época sea el del camarada cuartista sueco, Bo Gustafsson, Marxismo y revisionismo (Grijalbo, Barcelona, 1974, colec. Teoría y realidad), en la que tanto tuvo que ver Manolo Sacristán.
El mismo hecho de que Lenin y Trotsky dejaran sus agobiantes quehaceres en plena guerra civil, para responder a Kautsky, es de por sí una demostración más que fehaciente de la importancia que le daban a sus críticas, o sea la máxima posible, y aquí habría que añadir que el circunstancialismo se nota bastante, ya que ni El renegado Kautsky y la revolución proletaria, de Lenin,  y mucho menos, Comunismo y terrorismo, de Trotsky, figuran entre sus mejores obras, obras que, por lo general fueron editadas de la mano, y que además, tuvieron una traducción precoz al castellano de manera que los escritos de unos y otros formaron parte central de la crisis provocada por la propuesta de adhesión a la III Internacional en el PSOE a principios de los años veinte, es decir nada más terminada la guerra civil. Detalle éste que Fernando de los Ríos no tuvo apenas en cuenta en su famoso informe del viaje.
  Así pues, sí queremos realmente estudiar historia, y la historia del socialismo en particular, no podemos tomar una figura tan importante como la de Karl Kautsky, para reducirla meramente a alguien que fue más o menos difusamente algo para dejarlo todo como “el traidor”, y adiós. He recordado cuatro líneas sobre Kautsky con la intención de ayudar a su lectura y estudio como un valor imprescindible, no solamente en su época sino también hasta fechas recientes. Baste un ejemplo, Kautsky está presente en la izquierda socialista española liderada por Largo Caballero, como lo está en el socialismo chileno que trató de llegar al socialismo por la vía legal y parlamentaria bajo el liderazgo de Salvador Allende…Cualquiera que quiera hablar en sero de muchos temas, tendrá que pasar por Kautsky, el criticarlo no es un ejercicio ya sabido, sino algo infinitamente más serio.
En prueba de una actitud mucho más ponderada, añado la evocación que le dedicó Trotsky con motivo de su muerte, evocación que habría que complementar al menos con otras dos que se pueden encontrar en la antología Siluetas políticas, parte de las “Obras” de trotsky que se comenzaron a editar allá por mitad de los años veinte en la URSS, y de la que existe una edición castellana en Ayuso…Pero habrá ocasión de hablar de ella próximamente.
Karl Kautsky
8 de noviembre de 1938
La muerte de Karl Kautsky pasó desapercibida. A la joven generación este nombre le dice muy poco. Sin embargo hubo una época en que Kautsky fue, en el verdadero sentido de la palabra, el maestro que educó a la vanguardia proletaria internacional. Es cierto que su influencia fue menos considerable en los países anglosajones y en Francia, pero eso se explica por la poca difusión que tuvo en general el marxismo en esos países. Pero en Alemania, en Austria, en Rusia y en los demás países eslavos Kautsky llegó a ser una autoridad marxista indiscutida. Los intentos de la actual historiografía del Komintern de presentar las cosas como si Lenin, ya desde su juventud, hubiera visto en Kautsky un oportunista y le hubiera declarado la guerra son radicalmente falsos. Casi hasta la guerra mundial Lenin consideró a Kautsky el genuino heredero de la causa de Marx y Engels.
Esta anomalía se explica por el carácter de la época, de ascenso capitalista, de democracia, de adaptación del proletariado. El aspecto revolucionario del marxismo se había vuelto una perspectiva indefinida, o en todo caso distante. Lo inmediato era la lucha por las reformas y la propaganda. Kautsky se dedicó a comentar y justificar la política reformista desde una perspectiva revolucionaria. Se daba por sentado que cuando cambiaran las condiciones objetivas Kautsky sabría armar al partido con otros métodos. Pero no fue así. El surgimiento de una etapa de grandes crisis y choques reveló el carácter fundamentalmente reformista de la socialdemocracia y de su teórico Kautsky. Lenin rompió decididamente con él a comienzos de la guerra. Después de la Revolución de Octubre publicó un libro despiadado sobre "el renegado Kautsky". En lo que hace al marxismo es indiscutible que desde el comienzo de la guerra Kautsky se comporto como un renegado. Pero en lo que respecta a sí mismo solamente semirrenegó, por así decirlo, de su pasado: cuando los problemas de la lucha de clases se plantearon con toda su agudeza, Kautsky se vio obligado a llevar hasta las últimas conclusiones su oportunismo orgánico.
En el terreno de la teoría marxista, que aplicó con éxito a los más variados dominios, nos deja numerosas obras valiosas. Su pensamiento analítico se caracterizaba por una fuerza excepcional. Pero no tenía la inteligencia creadora  versal de un Marx, de un Engels, de un Lenin; en última instancia, Kautsky fue toda su vida un comentarista de talento. A su carácter, igual que a su pensamiento, le faltaba envergadura y audacia, sin las cuales es imposible una política revolucionaria. Desde el tronar del primer cañonazo se ubicó en una difusa posición pacifista; luego se transformó en uno de los dirigentes del Partido Social Demócrata Independiente,  que trató de crear una Internacional Dos y Media; después, cuando el Partido Independiente1[3] se hizo pedazos, volvió a cobijarse bajo el ala de la socialdemocracia. Kautsky no entendió nada de la Revolución de Octubre, sintió ante ella el terror del pequeño burgués sabihondo y le dedicó no pocos trabajos llenos de furiosa hostilidad. Sus escritos del último cuarto de siglo se caracterizan por una total decadencia teórica y política.
El fracaso de la socialdemocracia alemana y austriaca fue también el fracaso de todas las concepciones reformistas de Kautsky. Es cierto que siguió afirmando hasta el fin que tenía esperanzas en un "futuro mejor", en una "regeneración" de la democracia, etcétera; este pasivo optimismo reflejaba únicamente la inercia de una vida laboriosa y, a su modo, honesta, pero no se sustentaba en ninguna perspectiva independiente. Recordamos a Kautsky como a nuestro antiguo maestro, al que una vez le debimos mucho. Pero se apartó de la revolución proletaria y, en consecuencia, tuvimos que apartarnos de él.
#1
Paco|19-07-2008 00:30
  Creo que el artículo que mi breve artículo La larga vida de Karl Kautsky, 1 errata
  Cualquiera que quiera hablar en sero, 2 errata
¿Que significa esta frase?
"Pero se apartó de la revolución proletaria y, en consecuencia, tuvimos que apartarnos de él."
Buen articulo, un hombre en su medida necesario, para los socialistas actuales, por cierto que una grande4 del marxismo como Rosa Luxemburgo le tiene muy en cuenta en lo que a la cuestión nacional se refiere. 
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#2
19-07-2008 17:02
Precisamente dice Lenin en "La revolución proletaria..." que Kautsky es el gran traidor porque antes era un revolucionario. 
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#3.- Hay que ser justos
Servir al Pueblo|19-07-2008 22:21
    Precisamente, como iniciación de socialistas honrrados  por  el socialismo Kautsky nos ha servido de mucho, como paso previo para conocer el marxismo... Bueno, aquello sucedió hacia la mitad de los años setenta, cuando un grupo de jóvenes socialistas madrileños  dimos el paso decisivo al marxismo.
    E incluso en la actualidad, tal como se afirma en un comentario, la lectura de Kautsky por socialistas sinceros daría buenos resultados en pos de la extensión del marxismo, cosa  que tanta falta nos hace actualmente ante la deblaque capitalista en marcha.
    Aprender, aprender, aprender siempre, (decía Lenin)
    Saludos comunistas.
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#4.- Está bien en el Limbo...
Zaratrustra|20-07-2008 05:09
Dejadle a ese señor en el limbo, que está bien donde está.
Los antimarxistas, cuando estudian marxismo, sacan a la luz a personas sin interés ninguno y los ponen al nivel de quienes SÍ nos  han aportado algo, como Marx y Lenin. Todo con tal de tocarnos nuestras reales pelotas.
Así... Juan Carlos Yuste o Fernando Ocáriz... nos sacan del limbo folklórico a los utópicos (Saint Simon y Fourier), a Proudhon, a Lassalle, al Pato Lucacs (un jambo húngaro célebre por haberse liado con el tema dei idealismo sin aportar nada), a Gramsci (descubridor del Huevo de Colon de la negación de la Lucha de Clases) y demás fauna.
En la Historia del Marxismo ha habido figuras fundamentales (Marx y Lenin) y otros importantes pese a sus errores (Engels, Stalin, Mao, el Che...), otros que nos han aportado algo (Trotski, Rosa, Mandel, Althusser, Politzer, Gonzalo...) y muchos que es mejor ignorarlos.
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