QUE LOS PARLAMENTARIOS chilenos hacen muy mal su trabajo, no es novedad. Y que con la rapidez del rayo pretenden  enmendar secretamente sus groseros errores, tampoco. 
La última perlita de algunos honorables diputados tiene que ver  con la Reforma Municipal, en la que resbalaron escandalosamente y ahora -copucheos mediante- se ha sabido que están promoviendo acuerdos detrás de la puerta para arreglarle el rostro a tan profundo yerro. 
Desde hace años, muchos medios de prensa, organizaciones sociales y público en general, han elevado sus voces reclamando por la ignominia que significa contar con alcaldes y concejales que poseen a su favor la buena voluntad legislativa que privilegia la incultura y la  carencia de formación académica mínima. 
En palabras simples y directas, la ley ha permitido que esos cargos de representación pública puedan ser servidos por personas que sólo  sepan ‘leer y escribir’. Un contrasentido absoluto, ya que a cualquier persona que desee integrarse a la administración pública –aún en cargos menores, como aseador, ascensorista o portero- le es indispensable poseer, al menos, el Cuarto Año de Enseñanza Media cursado y aprobado.  En cambio, alcaldes y concejales no han requerido cumplir con exigencia alguna en este sentido. 
Es en las legislaciones donde se observa prístinamente el interés real de los parlamentarios; y en el caso que nos ocupa, ese interés ha estado en contraposición con la voluntad de los electores, quienes impetran que sus comunas sean administradas por personajes públicos que estén a la altura de las exigencias emanadas de los municipios actuales, los que pueden ser considerados –a este nivel del crecimiento nacional- como verdaderas empresas públicas encargadas de la administración educacional, salud, proyectos de infraestructura, desarrollo urbanístico, cultural, social, etc. 
Con la Reforma Municipal, los diputados intentaron solucionar en parte el entuerto mencionado, satisfaciendo a medias la demanda ciudadana. Lo hicieron de manera parcial y con pésima visión de sana política, pues ratificaron la llaga existente al mantener la exigencia legal de sólo ‘leer y escribir’ para los candidatos a Concejos Municipales, e inventaron una curiosa norma en el caso de los postulantes a las alcaldías. Digo ‘curiosa’ porque hicieron un trabajo ‘a la chilena’, que es lo mismo que ‘a la birulí’, ‘al tuntún’ o ‘al reverendo lote’. 
En esa Reforma establecieron que los candidatos a las alcaldías debían contar con el Cuarto Año de Enseñanza Media, pero sin especificar que era condición sine qua non haber ‘cursado’ realmente aquel grado de la educación formal. Ello significaba entonces que cualquier postulante a un cargo de alcalde podía mostrar, por ejemplo, un certificado de ‘Chile Califica’  en el que se conste poseer el 4º año de enseñanza media, y lo escribo, en este caso,    intencionalmente con letras minúsculas porque la situación reseñada no exige la asistencia a clases ni se equipara a un año  cursado en cualquier establecimiento educacional reconocido por el MINEDUC.   El certificado que otorga ‘Chile Califica’ es hábil únicamente para asuntos laborales,  mas no para cargos de representación pública, ya que su obtención no impetra asistencia a clases, sino sólo a rendir pruebas periódicamente. 
Así lo ha entendido, por ejemplo, el jefe del Registro Electoral de la Región del Libertador O’Higgins, quien ha manifestado que todo postulante al cargo de alcalde debe haber ‘cursado y aprobado’ el Cuarto Año de Enseñanza Media. Para ese servicio público, los certificados extendidos por instituciones como ‘Chile Califica’ –y otras similares- no son, de acuerdo a la interpretación que él da a la  nueva ley, procedentes para desempeñar el cargo de primera autoridad comunal.
El problema está ya sobre el tapete y la solución se ve difícil, controvertida, pues ¿qué ocurriría en aquellos municipios (que los hay) donde ningún concejal cumple con la exigencia del 4º año medio, si el alcalde, por equis motivo (enfermedad, muerte, abandono de deberes, etc.) deja  vacante el cargo?  La legislación vigente señala que el nuevo edil será aquel concejal que resulte nominado o elegido por sus pares…para ello debería tener aprobado el  4º Año de Enseñanza Media.  Y si ninguno de los señores concejales cumple con ese requisito, aquel municipio quedaría SIN ALCALDE.
  SOBRE EL PARCHE, OTRO PARCHE PEGADO CON SALIVA
Los demagogos parlamentarios que hoy se han tomado la legislatura, descubrieron que sus intentos por acallar los reclamos del respetable público mediante soluciones populacheras han enfermado aún más la doliente situación. 
Recién han caído en cuenta que muchos de los actuales alcaldes no cumplen con lo exigido por el Registro Electoral de acuerdo a una objetiva interpretación de la ley, es decir, no tienen ‘cursado’ el año lectivo educacional que se requiere para esos efectos. La herida atraviesa  transversalmente a  todas las tiendas políticas,  lo que podría facilitar el intento de ‘reformar la reforma’ en el Congreso. Dicho en castellano claro, algunos diputados van a proponer que la norma exigida no se aplique a los ediles que actualmente están en ejercicio y que desean repostular a ese cargo en la elección del próximo mes de octubre. 
Uno de los diputados que llevaría las banderas en este turbio y deleznable asunto es el señor Darío Paya. La idea de ‘reformar la reforma’ salió de sus labios, y fue escuchada por muchas personas en la convención que tuvo la UDI el día en que los militantes de esa tienda se reunieron en Santiago para elegir al nuevo presidente del partido. Según lo manifestado por otros dirigentes de la tienda derechista, sería fácil y rápido obtener el visto bueno de sus pares    legisladores, sean estos de RN, del PDC, PPD, PS o PRSD, ya que ‘a todos convendría poner un parche a la pifia legislativa’. 
Si el diputado Paya y sus adláteres logran aunar las interesadas voluntades de la mayoría de los diputados, nuestros contuberniosos ‘honorables’ romperían de un solo golpe aquel principio básico de toda ley: la no retroactividad. Esta acción parlamentaria se convertiría en escandalosa respuesta a intereses político-partidistas, a la vez que degradaría insanablemente a los  habitantes de muchas comunas donde –desde hace años, y quizá décadas- las autoridades locales han sido personas que con dificultad pueden leer de corrido una línea o resolver una suma de tres dígitos.
Obviamente, el problema comentado en estas líneas no se produce en las grandes comunas, las importantes, como Santiago, Viña, Concepción, Valparaíso, La Serena…sino específicamente en comunas pequeñas, donde el caudillismo y el inquilinaje siguen presentes con fuerza similar a la que tenían uno o dos siglos atrás. 
Pareciera que las elecciones municipales son para los políticos un simple tandeo, ya que las comunas rurales (y otras no tan chicas) les interesan un comino, y sólo gustan de probar fuerzas anticipando la pelea en serio, vale decir, las parlamentarias, porque ahí están las platas, los negociados, los acuerdos y las legislaciones a favor de fulano o de mengano. 
Las comunas pequeñas sólo interesan a los políticos principales como reservorio de fuerzas locales para imponer candidatos en la lucha grande... y de ‘caja chica’ para sus movidas menores. 
¿Qué pasa entonces con los vecinos, los electores, ciudadanos, gentes y comunas en  general? Al carajo con ellos…primero están los intereses económicos y políticos de las autoridades públicas, y después, muy atrás, en un lugar casi difuminado por la demagogia de parlamentarios gatopardistas, es posible barruntar la presencia del interés común, de la ciudadanía y de un republicanismo que aún no le ha sido posible crecer.  
 
#1.- Requisitos más o menos...lo que Natura Non Da....
Alejandro Lara León|07-07-2008 00:14
Lo que Natura Non Da... Salamanca Non lo Presta.... es el dicho hispánico ....que aplicado al artículo en comento significa que con o sin 4º Año de Enseñanza Media cursado o aprobado por Chile Califica o por un establecimiento de educación media reconocido por el Ministerio de Educación (MINEDUC)..cuando el Alcalde es tan malo como los Concejales....dalo mismo... y da lo mismo porque su gestión será igual de mala aunque tenga pre  y hasta postgrado en Harvard y haya sido consecuencielmente compañero de facebook del actual ministro de Hacienda.
Dejando la cosa pequeña de las regiones, los proyectos de ley ahora vienen firmados en acuerdos de gobierno-oposición y los de la 'canalla dorada' solo apretan los botones que les ordenaron.
Es necesario ir pensando una nueva sociedad porque la actual está en crisis y con la crisis mundial y nacional se va a notar mucho más todavia.
Para una nueva sociedad serían necesario que quienes nos dirigen, simplemente sepan lo que hacen y lo que hagan lo concreten bien, eficiencia, eficacia, pero por sobre todo honradez porque se puede tener toga y birrete de Oxford y Cambridge... pero cuando se es más ladrón que gato de campo...¿de qué vale un ley si no lleva resguardo ético y moral?.
Alejandro Lara León
La Serena
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#2.- La educación mejora la administración
Román|09-07-2008 15:46
El problema es que los políticos tratan a las comunas (municipios) como material de pago para los patanes que les ayudan en sus negociados.  Como esos patanes además no saben leer ni saben donde queda el norte y el sur,  mal podrían descifrar lo importante como el estatuto administrativo, la ley orgánica de municipalidades, los proyectos, las legislaciones, etc. Si los patanes tuvieran  un poco de educación a lo mejor los municipios no estarían tan mal como ahora.
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