REFLEXIONES SOBRE EL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI
Por Olmedo Beluche
A Celia Hart,
que inspiró estas ideas
Como señala el epígrafe, las ideas plasmadas en este artículo nacieron de largas conversaciones, siempre inconclusas, que sostuvimos con Celia Hart Santamaría, durante nuestra reciente visita a La Habana. Por supuesto, estas reflexiones son responsabilidad del autor de estas notas, y no de Celia, que ella sabe hablar por sí misma, y lo hace muy bien.
1.Sociedad de transición al socialismo, no es sinónimo de socialista:
“Marx esperaba, por otra parte, que los franceses comenzarían la revolución socialista, que los alemanes continuarían y que terminarían los ingleses. En cuanto a los rusos, quedaban en la lejana retaguardia. La realidad fue distinta. Tratar, por tanto, de aplicar mecánicamente al caso particular de la URSS en la fase actual de su evolución la concepción histórica universal de Marx, es caer bien pronto en inextricables contradicciones”. (León Trotsky. La Revolución Traicionada).
Iniciamos estas reflexiones con esta cita de un libro de Trotsky, presentado este año en la Feria del Libro de La Habana, por Celia Hart porque, no sólo nos dice algo del interesante momento político y cultural que vive Cuba, sino que también debe ser el punto de partida metodológico si queremos comprender la Revolución dirigida por Fidel, única en el mundo que sigue definiéndose como socialista, en el sentido ortodoxo de la palabra, y porque nos permite comprender los problemas experimentados por el socialismo real en la ex URSS y Europa Oriental.
¿A qué contradicciones se refiere Trotsky? Si llega un viajero a Cuba, bajo el esquema de que, al ser un país socialista, encontrará un bienestar material superior al que el capitalismo prodiga, puede sentir un “shock” emocional al toparse con muchas limitaciones, pese a los grandes avances en derechos sociales básicos. Estas limitaciones son en gran parte imputables al bloqueo norteamericano contra la isla, pero no completamente. Igual encontraría muchos de estos problemas en China y en la ex URSS.
Entonces el viajero imaginario se preguntará: ¿No que el socialismo era una fase histórica superior al capitalismo? La respuesta obligada, antes que nuestro viajero se convierta en un escéptico o anticomunista resuelto, empieza por diferenciar entre socialismo como proyecto histórico (“concepción histórica universal de Marx”) y la fase histórica concreta de su construcción en el momento presente.
“El marxismo considera el desarrollo de la técnica como el resorte principal del progreso... La base material del comunismo deberá consistir en un desarrollo tan alto del poder económico del hombre que el trabajo productivo, al dejar de ser una carga y una pena, no necesite de ningún aguijón, y que el reparto de los bienes, en constante abundancia, no exija -...- más control que el de la educación, el hábito, la opinión pública... Marx llamaba a esta primera etapa de la nueva sociedad <la etapa inferior del comunismo>... una sociedad cuyo desarrollo económico fuera, desde un principio, superior al capitalismo avanzado”. (Ibidem).
Claro que esta etapa inferior del comunismo, también llamada socialismo, para que fuera materialmente superior al capitalismo (mayor desarrollo de las fuerzas productivas), presuponía que la revolución empezara por los países capitalistas desarrollados, como expresa la primera cita. La ironía de la historia ha consistido en que no ha sido así. Todas las revoluciones socialistas triunfantes del siglo XX, incluída Cuba, se dieron en países atrasados o subdesarrollados (los eslabones más débiles de la cadena).
Por ende, si uno parte de los criterios teóricos de Marx, se va a chocar contra la dura realidad, porque los países de “socialismo real” parten de más atrás (económica y culturalmente hablando) y luchan en este plano por "alcanzar a los países capitalistas” avanzados, sin lograrlo, porque el mercado mundial, controlado por estos últimos, está diseñado para impedir el desarrollo económico y, más bien extraer plusvalía indirecta o directa de todos los países.
Así que, socialismo, como primera fase del comunismo, como sistema superior al capitalismo, sólo podrá existir sobre la base de un proceso revolucionario que abarque a los países capitalistas desarrollados y destruya el actual sistema mundial imperialista, diseñado para la explotación y la expoliación de clases sociales y naciones, es decir, cambiando a la actual globalización neoliberal del saqueo, por una real y equitativa integración económica, social y cultural del mundo. Sin esta clarificación metodológica y práctica es imposible entender absolutamente nada.
¿Entonces cómo definir al régimen social y económico de Cuba, la ex URSS, etc.? Lo dice Trotsky: “Es más exacto, pues, llamar al régimen soviético actual, con todas sus contradicciones transitorio entre el capitalismo y el socialismo, o preparatorio al socialismo, y no socialista”.
Esta definición como sociedades de transición, también llamadas “Estado obrero” o, a veces, “dictadura del proletariado” (volveremos al término después), ¿demeritan en algo las conquistas sociales de las revoluciones socialistas del siglo XX? Para nada. Estos atisbos de socialismo han demostrado fehacientemente la potencialidad del socialismo y el comunismo para el desarrollo de la humanidad.
Cuba es un buen ejemplo, ya que, pese al bloqueo y el sabotaje económico, ha podido garantizar a sus ciudadanos unos mínimos a los cuales aspiran los trabajadores y los pobres en el capitalismo: cobertura completa y gratuita de educación y salud, una alimentación básica que ha hecho del hambre un fantasma del pasado, cero trabajo infantil, ninguna mendicidad. La URSS también dio testimonio de las potencialidades del socialismo, al convertir un país atrasado en una potencia de primer orden; al igual que China, en la que desaparecieron las hambrunas usuales antes de la revolución dirigida por Mao.
Sin duda, hoy, los trabajadores y los pobres de la ex URSS, añoran estas conquistas perdidas con la restauración capitalista. Allá sólo pueden estar satisfechos con la restauración la élite de nuevos ricos, compuesta por ex burócratas mafiosos que se robaron la propiedad pública para su beneficio personal.
2. El doble carácter de los estados obreros:
Pero las sociedades en general y las personas en particular, no aspiran a quedarse en los mínimos (salud, educación, vivienda y comida), aspiran legítimamente a seguir mejorando su capacidad de consumo (comerse un filete de vez en cuando, mejor calidad de ropa, un automóvil, viajar en vacaciones, etc.). Y aquí viene el problema, puesto que, dada la capacidad limitada del estado de transición, limitado por un mercado mundial implicablemente explotador, éste no puede proveer a todos los ciudadanos de un bienestar creciente e ininterrumpido. Sin entrar a considerar la corrupción o los lujos burocráticos.
Las sociedades de transición están atenazadas por una contradicción interna, la socialización de la producción, pero el imperio de la ley del valor capitalista en la fase del consumo. Por ello, Trotsky hablaba del “doble carácter” del estado soviético, y por extensión de las sociedades de transición.
“Justamente porque la URSS aún no está en la primera etapa del socialismo, sistema equilibrado de producción y consumo, su desarrollo no es armonioso sino contradictorio”.
Apoyándose en sendas citas de Marx y Lenin, Trotsky señala: “... el Estado adquiere inmediatamente un doble carácter: socialista en la medida que defiende la propiedad colectiva de los medios de producción; burgués en la medida en que el reparto de los bienes se lleva a cabo por medio de medidas capitalistas de valor, con todas las consecuencias que se derivan de este hecho”.
Esta contradicción es la que se expresa en las dos monedas que circulan paralelamente en Cuba (ver artículo en Kaos, La Habana 50 años de revolución): el peso cubano, que expresa la economía socializada y las conquistas sociales con que el estado subvenciona a las familias; por otro, el llamado peso convertible, que expresa una economía de mercado que subsiste (a veces ilegalmente) por la cual se accede a otros bienes de consumo.
Esta contradicción es un hecho, al margen de cualquier valoración político-moral en la que caen muchos compañeros. Yno tiene solución fácil, a mi modesto juicio, mientras el proceso de revolución mundial no avance. Por ello, no compartimos las críticas de algunas corrientes trotsquistas contra el gobierno cubano por introducir elementos de mercado y empresas extranjeras en sectores determinados de la economía. Por supuesto, el problema es hasta dónde permites el mercado, so pena de acabar como la ex URSS en la restauración plena del capitalismo y su explotación de clase.
Uno tiene que preguntarse: ¿Qué haría en su lugar? Hay poco margen de maniobra, si quieres sostener un proceso revolucionario en el mundo actual. Por ello creo que lo correcto es combinar, en lo económico, la nacionalización y el control obrero de la gran industria que garantice los mínimos a la población, con elementos de mercado que, aunque los ilegalices, seguirían existiendo.
La sobrevivencia del Estado obrero cubano, dependerá del arte de saber cuándo y cuánto abrir la llave del segmento de la economía que depende del mercado, mientras no haya un proceso victorioso de revolución socialista mundial.
¿No fue eso lo que hizo Lenin con la Nueva Política Económica (NEP) a inicios de los años veinte, cuando la revolución soviética debía subsitir aislada y atacada? Claro, me dirán, luego Trotsky y la Oposición de Izquierda empezaron a advertir de la amenaza de los nuevos ricos y la necesidad de una industrialización estatal. Sí, pero no creo que en la cabeza de ellos estuviera la estatización del 100% de la economía (incluyendo al barbero de la esquina), como impuso Stalin impulsado más por motivos políticos de control que otra cosa.
“El Estado socialista, aún en América sobre las bases del capitalismo más avanzado, no podría dar a cada uno lo necesario, y se vería obligado, por tanto, a incitar a todo el mundo a que produjera lo más posible. La función de excitador le corresponde naturalmente en estas condiciones y no puede dejar de recurrir, modificándolos y suavizándolos, a los métodos de retribución del trabajo elaborados por el capitalismo. En este sentido, Marx escribía en 1875 que el <derecho burgués... es inevitable en la primera fase de la sociedad comunista...>”.
3. ¿Dictadura proletaria vs democracia obrera?
Llegados a este punto la reflexión pasa de lo económico a lo político, pues están íntimamente ligados. Porque el Estado de transición, al estar atenazado por las referidas contradicciones internas y externas, así como no puede cumplir en lo inmediato con la aspiración económica (a cada quien según su necesidad), tampoco puede abrirse completamente a un régimen idílico de democracia plena como sería deseable (programáticamente hablando). Sería inmediatamente socavado y destruido por el imperialismo, sin piedad alguna.
Lenin en su conocido libro El Estado y la Revolución, y en otros trabajos, reflexiona largamente sobre este tema. La revolución obrera al tomar el poder destruye el aparato del estado burgués, pero no puede extinguir por completo al estado, como pretenden los anarquistas, porque se lo impide la lucha de clases nacional y mundial. Por ello, el movimiento obrero y el partido revolucionario deben construir su propio aparato estatal que, siendo más democrático por representar a una parte mayor de la población, no deja por ello de ser una dictadura del proletariado.
Término éste (dictadura del proletariado) caído en desuso desde los años 90, por ser sinónimo de los repudiados regímenes burocráticos de Europa oriental y la ex URSS. Las legítimas aspiraciones democráticas de las masas, no pocas veces manipuladas por los medios de comunicación capitalistas, así como las atrocidades cometidas por la burocracia soviética explican la muerte política del concepto.
El sentido común indica que nadie quiere vivir bajo una “dictadura”, sea cual sea. Aquí ya no importa que el origen del concepto haya sido una expresión marxista que se deriva del hecho de que toda sociedad de clases implica una dictadura de la clase que domina, y que la más grande democracia burguesa no es más que la dictadura del capital.
Creo que no debemos desear la resurrección del concepto (dictadura del proletariado) y procurar, como los revolucionarios del siglo XIX, asociar la palabra socialismo más con libertad que con dictadura.
Pero el problema concreto no desaparece con la sustitución terminológica, pues, como señala Trotsky, retomando el tema de la distribución-consumo capitalista bajo la sociedad de transición:
“Para defender el <derecho burgués>, el Estado obrero se ve obligado a formar un órgano del tipo <burgués>, o, dicho brevemente, se ve obligado a volver al gendarme, aunque dándole un nuevo uniforme”.
Parece una ley histórica de no poca duración, ya que, así como el reparto de los bienes materiales bajo leyes comunistas queda postergado para el lapso histórico que demore en triunfar la revolución socialista internacional; también queda postergada la libre asociación de productores como sustituto del estado.
“Las tendencias burocráticas que sofocan al movimiento obrero también deberán manifestarse por doquier después de la revolución proletaria. Pero es evidente que, mientras más pobre sea la sociedad nacida de la revolución, esta <ley> deberá manifestarse más severamente, sin rodeos; y mientras más brutales sean las formas que debe revestir, el burocratismo será más peligroso para el desarrollo del socialismo... aunque se liberara de la burocracia parasitaria, permanecerían factores infinitamente más potentes, como la indigencia material, la falta de cultura general y el dominio consiguiente del <derecho burgués> en el terreno que interesa más directa y vivamente a todo hombre: el de su conservación personal”.
Y cita al joven Marx: “... el desarrollo de las fuerzas productivas es prácticamente la primera condición absolutamente necesaria (del comunismo) por esta razón: que sin él sí se socializaría la indigencia y ésta haría recomenzar la lucha por lo necesario, y recomenzaría, consecuentemente, todo el viejo caos...”.
Estas largas citas nos ayudan a comprender por qué desaparecieron los regímenes transicionales de Europa oriental. Pero también ayudan a comprender el punto medular planteado por Trotsky, que era el de Lenin: el problema de la construcción del socialismo no puede ser enfocado desde la limitada arena nacional, menos de países subdesarrollados económica y culturalmente, sino como proceso mundial permanente. Por ello, la idea central del libro que sirve de base a estas reflexiones es combatir el absurdo sostenido por Stalin de “socialismo en un solo país”.
 
El dilema político está, para los que aspiramos a nuevas revoluciones sociales, en encontrar la fórmula algebraica entre dos extremos indeseables: un régimen autoritario, como el de Stalin, y una inocente democracia a ultranza que sea rápidamente devorada por el lobo capitalista.
Por ello, tenemos diferencias con aquellos trotsquistas que de manera ilusa exigen a Cuba (junto con la estatización completa de la economía) libertad completa para todos los partidos. Concuerdo con exigir el máximo de democracia posible y de participación de las masas en la toma de decisiones mediante sus organismos: sindicatos, consejos, asambleas. Pero también hay que comprender que el realismo político puede imponer limitaciones a esta aspiración, según la situación de la lucha de clases.
¿No tuvo Lenin que suspender la Asamblea Constituyente? ¿No tuvo que ilegalizar partidos soviéticos, como mencheviques y esseristas? ¿No tuvo Lenin que prohibir la tradición histórica de libertad de tendencias dentro del partido? Por ello dan risa quienes contraponen al modelo cubano una idealizada “democracia soviética bajo Lenin”.
Aquí, como en lo económico, en lo político también, hay que distinguir entre el objetivo programático deseable y las condiciones que impone la realidad concreta. De las palabras antes citadas de Trotsky, se desprende que, dadas las condiciones de las fuerzas productivas de los países en los que, hasta ahora, se ha dado la revolución socialista, cierto grado de burocratismo es inevitable.
Sin duda Cuba posee el régimen político más democrático de entre todos los Estados de transición al socialismo que han existido, sin negar por ello que existen limitaciones democráticas cuestionables (p.e., acceso a internet) y que en el camino se han cometido no pocas injusticias.
Pero, contrario a la ex URSS, en Cuba para estudiar en la universidad no hay que ser miembro del Komsomol, ni para llegar a ser funcionario (hasta cierto grado) tampoco hay que estar inscrito en el partido. El PCC sólo tiene 600 mil militantes en una población de 11 millones de habitantes, nada parecido a la RDA. La permanente confrontación con el imperialismo yanqui, una amenaza real y cercana, ha obligado a sus dirigentes a apelar constantemente a las masas y mantenerlas movilizadas, todo lo contrario de Europa oriental. Además del carácter gritón de los caribeños, hace difícil acallar sus quejas y protestas.
Cuba, con todas sus limitaciones y contradicciones es, para el movimiento socialista mundial, y para los antiimperialistas de Latinoamérica, nuestra conquista y nuestra primera trinchera de combate. Debemos sostenerla como baluarte. Debemos apoyarla, críticamente si se quiere (otra cosa no sería marxista), porque su derrota sería la derrota de todos.
4. El socialismo es un proceso de revolución mundial:
Al final, todas las contradicciones internas de los estados obreros de transición al socialismo sólo podrán resolverse si el proceso de lucha por el socialismo avanza en todo el mundo, en especial, en los países capitalistas desarrollados. Por ello, a veces es preferible ser indulgente con los errores, las limitaciones y las deformaciones que podamos encontrar en Cuba, pues es evidente que un estado obrero aislado como éste ha dado mucho más de lo que cabría esperar.
Pero también la dirección cubana debe comprender, y creo que así lo hace, al menos buena parte de ella, que su futuro depende de nuevas victorias revolucionarias en todo el mundo. Lo contrario implicaría, a largo plazo, la muerte y la contrarrevolución.
Volvemos a Trotsky: “Mientras más largo sea el tiempo que la URSS permanezca rodeada por un medio capitalista, más profunda será la degeneración de los tejidos sociales. Un aislamiento indefinido provocaría infaliblemente, no el establecimiento de un comunismo nacional, sino la restauración del capitalismo".
La subsistencia de Cuba socialista, socialista en el sentido explicado arriba, depende que avancen y se consoliden los procesos revolucionarios abiertos en Venezuela, Bolivia, Ecuador, etc. Y todos ellos a su vez dependen de un papel más beligerante de las clases obreras de Estados Unidos y Europa, tanto como las de México y Brasil.
“Ahora más que nunca, los destinos de la Revolución de Octubre están ligados a los de Europa y del mundo. Los problemas de la URSS se resuelven en la Península Ibérica, en Francia, en Bélgica... La primera victoria revolucionaria en Europa, hará a las masas soviéticas el efecto de una descarga eléctrica, las despertará, levantará su espíritu de independencia, reanimará las tradiciones de 1905 y 1917, debilitará las posiciones de la burocracia... El primer Estado obrero sólo se salvará para el porvenir del socialismo, por este camino”.
#2.- ¿no habrá nunca socialismo en Cuba?
El Guajiro|01-03-2008 20:13
"Así que, socialismo, como primera fase del comunismo, como sistema superior al capitalismo, sólo podrá existir sobre la base de un proceso revolucionario que abarque a los países capitalistas desarrollados y destruya el actual sistema mundial imperialista"
Sr. Beluche, al comenzar Usted su exposicón con la aseveración que cito más arriba, niega Ud. de entrada el socialismo como posibilidad política. Lo peor es que Ud. afirma, además, que sin entender eso, su aseveración, no se entenderá nada de socialismo.
Mire Usted que problema. Ahora los cubanos para aspirar al socialismo tienen que hacer la revolución mundial, derrocar al capitalismo mundial, incluso a esos que se acercan al socialismo con sus estados de bienestar social, e instaurar el socialismo mundial, a través del cual llegará el socialismo a Cuba. 
¿No le parece demasiado estrecho el dogma ideológico que expone?.  Vamos a ver. Tenemos que plantearnos el descabellado programa de la revolución y el socialismo mundial, dar por verdad inmaculada que  el socialismo no es posible en un (sólo) país como no lo era para los marxistas ortodoxos una revolución social como la cubana.  Triunfa la revolución cubana, comienza incluso su camino hacia el socialismo. Y se sale Ud. a estas alturas con la tésis del "marxismo" trasnochado que se alimenta dentro de la derecha reaccionaria de que en Cuba no habrá nunca socialismo. ¿No es eso lo que ha querido decirnos?
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#4.- lo que da beber demasiados mojitos
Rogelio Buendía|01-03-2008 20:28
Joder, ahora los cubanos tienen que volver a las andadas como en los años 60, 70 y 80. A librar el mundo del yugo opresor capitalista para que haya comida, para que su economía funcione, para que se reconozcan las libertades de los individuos. ¿A qué llama socialismo Beluche?  Para arreglar mi casa tengo que empezar por la del vecino. Vaya marxismo. Es de risas.
En Cuba no hay propiedad privada, los avances sociales que incluyen a todos son espectaculares, no hay explotación del hombre por el hombre, y eso no se reconoce como casi socialismo. Digo casi por lo obvio. Puesto que hay que reorganizar la economía y producir modernamente , mucho mas y con eficiencia; hay que darle libertad de acción y vida a la gente; hay que liquidar el burocratismo y la clase burocrática que corroe el país,  es decir, mas democracia (socialista). Y para lograr eso tenemos que hacer primero la revolución anticapitalista internacional. Hay que alzarse ahora en los Alpes, en los Andes, donde quiera que haya un monte capitalista. Dios mio.
Cuando se leen estas cosas no queda más que pensar que cierta izquierda tiene cancer genético en el pensamiento.
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#5.- recoje y vámonos
El asombrado|01-03-2008 20:43
Eso es lo que da pasarse la vida mirando la actualidad a traves de Trosky y compadres. Detenidos como fósiles en el tiempo. La de nunca acabar. Para estos marxistas la dialéctica como ciencia social no existe. Lo que existe son las ideas troskistas incólumes. Pero el materialismo dialéctico, o sea, esa capacidad de interpretar bien la historia, incluida la historia del pensamiento, para poder pensar creativamente, para ir más allá, pues no, no hay materilaismo dialéctico posible. No se puede dar paso al pensamiento creativo, valen los libros de ciertos ídolos como ladrillos.
En Cuba decimos, "recoje y apaga". 
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#8.- Coñoooo
02-03-2008 02:05
Olmedo, consorte, tu no tienes mas nadie en la habana? Esta  de madre meterse a tomar cervezas con Celia hart! Esa jeva esta salá, acere, te lo confirmo, deja eso, ´ponte mejor para la revolucion en Panama, que es donde tienes el gao. Y buscate una jevita, acere...
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#9
02-03-2008 03:43
A jusgar por los comentarios, nadie ha entendido. el predominio de la gusanera es absoluto. Muchos no lo saben pero son gusanos. Olmedo no fue a Cuba a tomasr una cerveza con Celia, Olmedo lleva años estudiando la sociedad cubana y posiblemente esta mejor informado que los comentaristas.
Animo olmedo, todo esta bien. Respecto a celia si que ojala olmedo no le aprenda a escribir tan feo.
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#10.- El mejor analisia sobre cuba en años
Beto|02-03-2008 03:52
Felicitaciones a olmedo beluche
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#11.- Por los lectores
Beto|02-03-2008 04:04
Olmedo, desafortunadamente la mayoria de los cubanos no tienen acceso a internet. Los pocos que lo tienen no han dedicado suficiente tiempo a analisar en serio ni los articulos, ni la sociedad cubana. De los comentaristas la mayoria no vive en cuba. La mayoria no son marxistas, aunque se lo creen. Siga escribiendo por los lectores, por los que no comentan.
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#12.- A este se le pegó lo de Celia
02-03-2008 07:13
Celia cada vez que escribe un artículo recibe una andanada de críticas por la basofia que habla y ahora aparece este tomando laguer con ella y escribiendo estas barbaridades, ¿no será que el tipo se emborrachó y Celia escribió el artículo para tirarle un cabo?
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#14.- ¿para qué fecha Beluche y los "betos" tendrán listo el socialismo mundial?
E.Perdomo|02-03-2008 12:41
Para el numero 9. ¿Qué es lo que tú has entendido? La tesis de Beluche es una monumental antidialéctica. ¿Se acuerdan del Anti During?. LA TESIS DE BELUCHE ES REACCIONARIA Y CONTRARREVOLUCIONARIA.
Beluche le está diciendo a Fidel que se olvide del socialismo en un solo país. Beluche le está diciendo a los revolucionarios cubanos,  OJO: lo está cocinando con Celia ( y eso llama la atención),  que se olviden de su estupidez de tratar de construir el socialismo en Cuba, que hay que empezar, veamos, por imponerlo en yanquilandia, para que Cuba ya no esté más amenazada y entonces pueda progresar el socialismo en Cuba.
Entonces, viene un no sé quien a descubrirle al foro que Beluche es el mejor analista que existe en la tierra de los problemas de Cuba .
Mire, Sr, IMPOSTOR  BETO, Beluche   y secundantes, metan mano a la obra, hagan el socialismo en Panamá, Costa Rica, en USA, PERO HÁGANLO RAPIDO, porque los cubanos no podemos seguir esperando. Entonces, arriba,   metan mano a su tesis, para ver si entonces los cubanos   podemos seguir echando p´alante con nuestro socialismo.
Una cosa, díganle al foro y a Cuba para cuándo van a tener listo el socialismo en el mundo, vaya, alguna fecha, para nosotros saber más o menos ¿Qué hacer? (hay Lenin, si vieras esto).
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#15
03-03-2008 12:10
Beluche, en vez de estar vacilando con Celia Hart, debiste haber recorrido Cuba. meterte en las empresas y conversar con personas normales para que entiendas por que el socialismo no avanza. No puede avanzar cuando la actividad economica del pais esta limitada no solo por el injusto bloqueo, sino por estrechos conceptos ideologicos que frenan la inversion extranjera e  impiden, por ejemplo, el puriempleo, la contratacion auto-gestionada en el exterior y la formacion de cooperativas de servicios. No puede avanzar el socialismo  si los hijos de los campesinos estan cambiando bombillos o dando clases en las  ciudades y no trabajando la tierra. Se jode el socialismo si  lo poco que se produce va a parar a una gran hucha de la que el gobierno dispone sin dar cuentas - y no hablo de corrupcion, que tambien existe, sino de pesima administracion. No se trata de minimizar la influencia del mundo exterior, sino de arreglar lo de adentro antes de quejarnos de los otros..
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#16.- La presente esclavitud
Opinador|04-03-2008 16:32
José Martí nos advirtió de los peligros del imperio de la propiedad estatal en su conocidísimo artículo “La Futura Esclavitud”, donde señalaba: “todo el poder que iría adquiriendo la casta de funcionarios, ligados por la necesidad de mantenerse en una ocupación privilegiada y pingüe, lo iría perdiendo el pueblo, que no tiene las mismas razones de complicidad en esperanzas y provechos para hacer frente a los funcionarios enlazados por intereses comunes”( José Martí. La Futura Esclavitud. Obras Completas, tomo 15. La Habana).
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#17.- materialismo y ética vulgares
k r i|06-03-2008 18:39
El desarrollo de las fuerzas productivas no significa más carne, más coches, más productos y consumo.  Habría que entenderlo como  un desarrollo de calidad, HUMANA y ECOLÓGICA, por empezar. Así tendría que plantearlo un comunista.
Desarrollo ético desde un punto de vista humano y biorregional, de libertad y justicia para los humanos y de respeto de los ecosistemas.
Hay que salir del laburismo, del productivismo y  del economismo en general, que pueden ser un verdadero CANCER para la transición socialista al comunismo. La lucha de clases internacional, de la clase obrera sobre todo, tendríamos que construirla (¿de nuevo?) a partir de esta ética revolucionaria.
Desde CUBA, se podrían encender excelentes referencias mundiales en este sentido, sobre la base del desarrollo más radical del proceso socialista actual, bastante estancado y económicamente corrupto, enfermo y  peligroso!
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#18.- Excelente
Latinoamericano|08-03-2008 08:24
Excelente articulo,senor Beluche.Ud es de los pocos
analistas de peso  que hay en Panama.
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#19.- Sobre los Comentarios.
Samuel Prado Franco|26-03-2008 07:47
En primer lugar me presento soy Samuel Prado Franco Lic. en Filosofia. En segundo lugar si uno va a ser una critica que la fundamente, pero veo en muchos de los comentarios puros ataques personales por tanto no veo la seriedad y el aporte. En tercer lugar no se identifican para esconderse porque no son capaces de asumir una posicion politica e ideologica y de aportar con argumentos racionales, serios, objetivos y constructivos al debate. En cuarto lugar la construccion del socialismo en Cuba como en cualquier pais del mundo no esta libre de tener problemas y dificultades por lo tanto la critica y la autocritica, el debate y la participacion son importantes y necesarios para cambiar cuando se  va mal  como continuar cuando se va bien. En quinto lugar construir un partido alternativo, democratico, popular y social con una posicion politica e ideologica de izquierda no es facil en un sistema politico-electoral que funciona en beneficio de los grandes partidos oligarquicos y sus intereses. Los invito a construir y dejar de destruir a las personas y los proyectos que con mucho esfuerzo, dedicacion, trabajo y lucha se esta construyendo.
¡Sin luchas no hay victorias!
¡La pelea es peleando!
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#20.- Sobre los Comentarios.
Samuel Prado Franco|26-03-2008 08:01
Invito como yo lo hago con mis deficiencias y limitaciones a escribir y aportar en el debate ya que es muy facil escribir un par de lineas y nunca haber incursionado en la escritura. Conozco al Prof. Beluche desde el 2002 y es de los pocos profesores militantes del movimiento popular y social desde su juventud que lo sigue haciendo hasta el dia de hoy. Se mantiene escribiendo y aportando al debate no como algunos de los que escriben aqui que por sus formas no parecen personas educadas. El Prof. Beluche es una persona, profesor y dirigente popular sencillo, accesible, serio y honesto al cual respeto y considero porque se mantiene en la lucha academica, politica y social desde las aulas universitarias y  las calles. Esta pagina es seria y debemos participar con respeto, tolerancia y honestidad con nuestros aportes.
Lic. en Filosofia Samuel Prado Franco.
Ex-Secretario General de la Asociacion de Estudiantes de Filosofia  AEF de la Universidad de Panama 2002-2004.
Militante del Movimiento Estudiantil.
Miembro y militante del Partido Alternativa Popular PAP.
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