Bush :"Podemos resolver esta crisis y lo vamos a hacer". ¿ Are you $ure ?
Debemos inicialmente recordar que desde el siglo XIX hasta nuestros días, el liberalismo y el marxismo dogmáticos han sido los modelos económico-ideológicos dominantes. Su imposición en vastas regiones del mundo, coincide, en líneas generales, con el comienzo del proceso de destrucción de las estructuras económicas del modelo contrario. Los siguientes hechos son significativos al respecto: el exiguo basamento científico de ambos modelos, el carácter fundamentalista de sus adeptos, su escasa consideración por la naturaleza humana y su predica de la preeminencia de lo económico por sobre cualquier consideración.
Por ello es importante recordar lo que menciona Armando Gamarra cuando diserta sobre fundamentalismos:señala que los filósofos, y cada vez mas científicos, hoy en día adhieren a la hipótesis ontológica de que la realidad no tiene nada de simple, que es mas bien una entidad irreductiblemente compleja. No puede, por lo tanto, ser considerada como un sólido y homogéneo bloque de partículas elementales, sino como una estructura jerárquica, un sistema compuesto por muchos niveles entrelazados que interaccionan entre sí. Los fenómenos o procesos que ocurren en cada uno de estos niveles sólo pueden describirse por leyes que le son propias.
Se pueden reconocer, así, cuatro niveles: el físico, el biológico, el psicológico y el social. Los niveles se dividen en subniveles y estos, a su vez, en otros de menor amplitud y así indefinidamente. Cada nivel se caracteriza por propiedades emergentes que no necesariamente existen en los otros niveles y tampoco tienen significado y referentes.
Así pues, los problemas financieros son una consecuencia de la interacción de dos grandes subsistemas: el económico-social y el político. De esta interacción emergen nuevas realidades, nuevos procesos y nuevos fenómenos vinculados por tramas de gran complejidad.
De allí que la mayoría de quienes opinan, informan, realizan análisis o simplemente se lamentan de lo que estamos empezando a padecer a nivel mundial, adolezcan de una visión más sistémica, y es por ello que la primera reflexión tiene que ver con los fundamentalismos implícitos en las declaraciones de ambos bandos.
Y aclaremos lo que son los fundamentalismos: Leonardo Boff, en una de sus publicaciones, hacía la pregunta retórica ¿qué es el fundamentalismo? y respondía indicando que no es una doctrina sino una forma de interpretar y vivir la doctrina. Es la actitud de quien confiere carácter absoluto a su punto de vista. Siendo así surge inmediatamente un problema de graves consecuencias: quien se siente portador de la verdad absoluta no puede tolerar otra verdad y su destino es la intolerancia. Y la intolerancia genera desprecio al otro, y el desprecio genera agresividad, y la agresividad genera la guerra contra el error que debe ser combatido y exterminado. El fundamentalismo no posee solamente un rostro religioso. Todos los sistemas ya sean culturales, científicos, políticos, económicos y artísticos que se presentan como portadores exclusivos de verdad y de solución única para los problemas deben ser considerados fundamentalistas. Vivimos actualmente, en consecuencia, bajo el imperio feroz de varios fundamentalismos.
Como subrayan Karen Armstrong y otros autores, un sesgo fundamental del fundamentalismo contemporáneo es que se presenta como una defensa de la tradición siendo al mismo tiempo un fenómeno totalmente moderno. Eso porque constituye una reacción a los cambios producidos por la “modernidad”, pero también porque no declinan el uso de las técnicas modernas –como los sistemas de información y comunicación- cuando se trata de diseminar sus ideas. El fundamentalismo contemporáneo está relacionado, sin duda, a las condiciones y sentimiento de incertidumbre producido por la globalización. Pero puede y debe también ser comprendido como una reacción al secularismo compulsivo que caracterizó muchas experiencias políticas a lo largo del siglo 20 y que sigue, por ejemplo, vigente aún hoy en China.
Son, por lo tanto, múltiples y complejos los frentes conceptuales y políticos en los cuales debemos colocarnos para contrarrestar los impactos dañinos del fundamentalismo, tanto de un lado como del otro del largo espectro del pensamiento económico y político. Y lo que es real se refiere a que al comienzo de este nuevo milenio nos enfrentamos a otras expresiones de fundamentalismo que están caracterizadas por la intransigencia de un pensamiento o una verdad considerada como absoluta.
Una de las expresiones más conocidas es la del "fundamentalismo del mercado". Los medios de comunicación atribuyen la invención de este término a George Soros, aún cuando hayan sido las economistas feministas las que han elaborado esta terminología a mediados de los años 90. El fundamentalismo del mercado significa un apego dogmático a los principios de la economía neoliberal o, en otras palabras, la "creencia" en un Modelo Económico Único que puede y debe ser aplicado a todo el mundo. Esta "creencia" inhibe el reconocimiento de los problemas y las crisis que emergen de la implementación de este modelo y de las diferencias contextuales e institucionales que, en gran medida, determina el desempeño de las economías nacionales.
Finalmente, pero no menos importante, es necesario reconocer y cuestionar las manifestaciones del fundamentalismo que están presentes en nuestros propios campos de actuación política. Hablo de posiciones dogmáticas que hoy día pueden ser observadas en el ámbito de las políticas comunitarias y de identidad. Aunque la motivación de estas expresiones políticas contemporáneas no sea religiosa, en muchos casos ellas reproducen pensamientos e instigan principios fundamentalistas negando el diálogo y el reconocimiento de alternativas inherentes a las políticas democráticas. Por lo tanto, debemos alertar y estar atentos al fundamentalismo que afecta las grandes políticas y a las tentaciones más sutiles del fundamentalismo económico y político, teniendo en cuenta que este ultimo desafortunadamente esta latente en nuestros propios quehaceres.
En conclusión, se puede señalar, sin temor a equivocarnos, que el fundamentalismo neoliberal que promueve la minimización del Estado, la liberalización del mercado como “supremo pontífice del desarrollo”, la concentración indiscriminada de la riqueza junto al abandono de las clases más pobres de todos los países del planeta, la destrucción de los recursos no renovables y la contaminación ambiental a mansalva, la ambición desmedida, el abandono de la planificación y el análisis prospectivo, es parte de lo lo que se encuentra detrás de la crisis actual.
La segunda reflexión tiene que ver con las intenciones no expresadas detrás de las declaraciones de quienes desde un lado o del otro pontifican, predicen, o sencillamente adivinan el futuro inmediato según sus deseos.
A propósito de la situación que se esta viviendo en la caída de las bolsas de valores en los más diversos países del mundo, producto de la crisis económica estadounidense, muchos se empiezan a preguntar si esta es una crisis periódica más del capitalismo ultra neoliberal o simplemente es que éste es el ocaso final de un sistema económico que ha sido incapaz de resolver las injusticias y desigualdades sociales existentes en el planeta y que se ha dedicado en gran parte a la especulación financiera, más que a resolver los problemas económicos reales que padecen los países.
No es la idea hacer un esbozo de carácter técnico con respecto a lo que es el funcionamiento de la economía mundial, de manera que el lector lo entienda de mejor forma, sin embargo es bueno destacar directamente que las informaciones procedentes de los centros financieros económicos del capitalismo, suelen ser cada vez más claros y alarmantes en este sentido, productos del manejo que se está realizando en torno de los acontecimientos económicos y financieros acaecidos en los EEUU y otras áreas geográficas, y que están ligados a la caída de las bolsas y otros fenómenos económicos y financieros en los más diversos lugares del mundo, y que tendrán un incidencia directa en las condiciones de vida de cada uno de los habitantes del planeta.
Se dice que la actual crisis se viene caracterizando por la caída de las bolsa, los problemas derivados de la denominada burbuja inmobiliaria, que de la mano con las hipotecas basura, serían los mayores responsables del comienzo de esta recesión económica, pero otros expertos económicos dicen que las causas son más profundas que la mera caída de las bolsas.
La lucha a muerte por el control de los mercados y los recursos naturales del planeta, está generando una situación cada vez más caótica en el manejo anárquico de la economía mundial, cuya responsabilidad mayor recae en el eje anglosajón, israelí, Japón y la Unión Europea, que tienen que mantener sus alienadas y caras sociedades de consumo a cualquier costo.
De allí que sin duda que la recesión ya ha comenzado con las consecuencias pertinentes para los países del planeta, que se traduce en el encarecimiento de los precios alimenticios de primera necesidad, precios que no están exentos de la especulación que desarrollan los grandes capitales, con el objeto de obtener jugosas ganancias y aplicar el “sálvese quien pueda”, o sea “en río revuelto ganancia de pescadores”.
Lo que queda bien claro, luego de reflexionar un poco, es que el abandono de la planificación por parte de los gobiernos (siguiendo los postulados neoliberales de que el mercado se encargaría por sí solo de efectuar las correcciones necesarias en el futuro), y el desconocimiento absoluto del análisis prospectivo, que permite diseñar e implementar estrategias presentes con base en escenarios futuros de largo plazo (como una de las características más relevantes de quienes desde las grandes empresas o los gobiernos toman decisiones: la ignorancia), sumado al egoísmo y la codicia de quienes se encuentran en organizaciones generadoras de la actual situación, han sido las causas más evidentes de lo que está sucediendo en el presente.
Pero no hay que caer en la trampa de la ingenuidad, pontificando que es el final del capitalismo y del fundamentalismo neoliberal, porque no es así. Tampoco sonar trompetas de triunfo porque han de volver los tiempos en que el Estado, fundamentado en doctrinas de desarrollo social por encima de todo, podrá regular las actividades económicas y financieras, porque la historia y la realidad misma se construyen por capas sedimentarias de hechos, pensamientos y experiencias que acumulamos a través de los tiempos. Y las medidas del tiempo son largas, elásticas e impredecibles.
Lo único que queda claro es que detrás de toda esta debacle, la presente y la que se avecina, pues las medidas norteamericanas a su propia crisis se caracteriza por más de los mismo: ayudar a los causantes y olvidarse de los afectados por la misma, y de forma similar en la Unión Europea, se encuentra la codicia, la ambición desmedida, la ausencia de sensibilidad social, y el favoritismo hacia quienes son los causantes de las crisis. Y razones, argumentos y justificaciones no faltarán para proteger a quienes crearon la burbuja, así como para hacer que los ciudadanos todos, en cada país, terminen pagando los platos rotos.
#1.- Gracias!
Estudiante universitario|10-10-2008 18:59
Nuevamente gracias al articulista. Su visión profunda, que trasciende los clisés con que nos intoxican los medios de comunicación, llega a las profundidades de la miseria humana que está detrás del fenómeno.
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#2.- "ñla miuseria huamana que está detrás del fen´
Sobre estudiante|10-10-2008 20:50
Valoración: -6
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#3.- LF
11-10-2008 23:19
Si el neocons atenta contra edificios, trenes y aviones sin importarle las vidas ni las infrastructuras de los guetos obreros, es que el neoliberalismo salvaje no tolera mas verdad que la acumulación absoluta de la riqueza y el poder a cualquier precio. Ahí se llegó, pero ¿podrán sobrevivir a su Frankesteins al final del agujero negro monopolista? ¿No hay ninguna lucidez burguesa que comprenda que si la conquista no es acompañada de la distribución (internacionalista) no es productiva? 
Valoración: -5
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#4.- Sí mueren soldados….pero soldados pobres. No los “Generales” de Wall
Crisis Económica : en guerra avisada....|13-10-2008 19:51
En guerra avisada…..
(Sí mueren soldados….pero soldados pobres. No los “Generales” de Wall
Street ni siquiera los Sargentos de nuestros bancos)
Conferencia Internacional sobre el Financiamiento para el Desarrollo, Ciudad de Monterrey, México, 21 de marzo de 2002.
El actual orden económico mundial constituye un sistema de saqueo y explotacióncomo no ha existido jamás en la historia.
 
Los pueblos creen cada vez menos en declaraciones y promesas.
 
El prestigio de las instituciones financieras internacionales está por debajo de cero.
 
 
La economía mundial es hoy un gigantesco casino.
 
Análisis recientes indican que por cada dólar que se emplea en el comercio mundial, más de cien se emplean en operaciones especulativas que nada tienen que ver con la economía real.
  Ver este sintético y excelente discurso de 2002 aquí :
http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/2002/esp/f210302e.html
Valoración: -1
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