Uribe y su paracongreso deben renunciar! |
No se necesita ser experto político para advertir que las pretensiones reeleccionistas de Uribe se enfrentan hoy a un problema que va mucho más allá de una simple reforma de un "articulito". Ahora, la palabrita que debe tener preocupados a los promotores de la reelección debe ser esta: "ilegitimidad".
Por dos flancos, está reelección de Uribe está signada por la ilegitimidad. El primero de ellos es por cuenta del escándalo de la 'parapolítica'. Aunque los uribistas insistan en que el presidente Uribe está por encima del bien y del mal y que por eso mismo no lo toca este escándalo, es claro que su reelección está íntimamente ligada a la crisis de legitimidad que se ha apoderado del Congreso desde que la Corte Suprema de Justicia, de manera valiente, destapó los vínculos de los 'paras' con la política y puso en problemas a una buena parte de los alfiles más representativos del uribismo.
Ya no se puede tapar el sol con las manos: en la cárcel está Ciro Ramírez, ponente del articulito que permitió la primera reelección de Uribe; la Corte abrió investigación contra Mario Uribe, su primo entrañable, dueño de sus secretos y con quien siempre hizo política; está encarcelada una buena parte de los congresistas que con más asiduidad iban a Palacio antes de su primera reelección, como Rocío Arias y Eleonora Pineda, o Miguel de la Espriella y Dieb Maloof, por poner solo unos nombres. Por si fuera poco, a Carlos García, encargado de adelantar la reelección, se le abrió una investigación preliminar por 'parapolítica'. En estas condiciones, por más reformitas que se planteen, una reelección aprobada por un Congreso en entredicho es espuria.
Tampoco ayuda la actitud del Gobierno, que ha optado por ponerse en el lugar equivocado. En vez de apoyar a la Corte en su tarea de limpiar la política, no escatima oportunidad para descalificarla. La semana pasada, cuando se esperaba que el Presidente saliera a comprometerse con la depuración de la política, terminó cuestionando la imparcialidad de la Corte. Entre líneas, sugirió que era una corte prevaricadora, imputación que ya le había hecho José Obdulio en Hora 20. Las opiniones del ministro del Interior y Justicia, Carlos Holguín, al diario EL TIEMPO de ayer, fueron otra catilinaria contra la Corte. Sus declaraciones, como las del Presidente, lo ponen a uno a pensar sobre dónde está el compromiso de este Gobierno en materia de justicia. Si es un compromiso con la verdad y la justicia, deberían acompañar a la Corte y, a lo sumo, tendrían que suprimirles las cuotas burocráticas a todos los políticos que están hoy en la Picota para evitar que desde allí sigan manteniendo el poder político y sus alianzas macabras, como de hecho muchos lo siguen haciendo. Pero eso de ver al Presidente y a su Ministro de Justicia en la otra orilla, despotricando de la Corte y abogando por los de la Picota, es un espectáculo lamentable.
Pero no solo el escándalo de la 'parapolítica' está afectando la legitimidad de una nueva reelección de Uribe. También empieza a ser cuestionada la legitimidad de la primera reelección. La Corte hace unos días decidió abrir una investigación preliminar contra Yidis y Teodolindo por el posible delito de cohecho, consistente en haber recibido ofertas o prebendas para cambiar su voto.
Por si fuera poco, a medida que avanza la investigación en la Corte, hay más congresistas investigados por sus relaciones con los 'paras' en las elecciones del 2006. Hay evidencias que permiten establecer con más claridad cómo varios jefes 'paras' que estaban ya acuartelados en Ralito pudieron salir libremente a sus regiones para hacer política e incidir en las elecciones del 2006. Tal vez hoy cobre cierta vigencia un casete en el que un jefe paramilitar, hoy desmovilizado, anunció que ellos habían atado el proceso de paz a la reelección de Uribe.
Planteadas así las cosas, lo mejor que puede hacer el Presidente es salir públicamente a renunciar a cualquier pretensión en ese sentido y a ordenar el desmonte inmediato del tinglado que viene trabajando en su reelección. Pero algo me dice que eso no lo va a hacer.