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Recampesinar el campo cubano

Varios modelos de gestión agropecuaria se han ensayado en Cuba, todos previstos desde arriba, centralizados, fabriles y descampesinantes. Encontrar solución al marabú y a la crítica situación agroalimentaria cotidiana y estratégica sin dogmas, burocracias ni esquemas, es imposible sin el sentir y el quehacer de los de abajo: hay que recampesinar el campo cubano.
Avelino Fernández | Para Kaos en la Red | 10-12-2007 | 674 lecturas | 3 comentarios
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Introducción

Entre los días 7 y 9 de Junio pasado, se realizó en la Universidad de Cienfuegos el I Taller Nacional de la Universidad en la Montaña; entre sus objetivos estuvo el análisis y el intercambio de experiencias, proyectos y resultados productivos y sociales por parte de investigadores científicos, académicos, especialistas y directivos empresariales y estatales acerca de los ecosistemas montañosos. Fue espacio propicio para el debate científico sobre el ejercicio de la teoría y la práctica en estos macizos de fundamental cultura agraria. Por infortunio los directivos y autoridades estatales, es decir los decididores, fueron los grandes ausentes, cuestión que a nuestro criterio condujo a que el Taller quedara en el marco de un evento más, de los tantos que sobre el asunto se realizan.

El 26 de julio en su discurso resumen por el Acto Central del Ataque al Moncada, nuestro Segundo Secretario Raúl, mostró una profunda reflexión crítica sobre la situación agroalimentaria del país y la necesidad de realizar cambios estructurales en la economía en general y la agraria en particular para que el marabú deje de señorear en nuestros campos y que todo el que desee tomarse un vaso de leche lo haga.

El país gasta millones de dólares en importaciones de alimentos que, como dijo Raúl, se producen aquí. El país no ha salido del período especial. El país carece de seguridad agroalimentaria. Tales son un reto estratégico imprescindible para garantizar la guerra de todo el pueblo y la pervivencia y desarrollo del socialismo cubano.

Varios experimentos en las políticas y estructuras económicas de los modelo en el agro se han puesto en práctica desde el triunfo revolucionario. Todos bajo la visión fabril y del pensar desde arriba, no de la naturaleza y el sentir desde abajo. Y no han dado resultados, pues el campo cubano se ha descampesinado.

El campo cubano tomó una estructura fabril; la aplicación de políticas a partir de un modelo agotado en el campo socialista derrumbado, trajo semejantes consecuencias de centralización, burocratismo, falta de estímulos, en finineficiencia. Si esto no ha derivado en consecuencias más negativas para la permanencia de la Revolución y sus programas sociales y económicos lo ha sido en virtud de que el proceso socialista cubano cuenta con un pueblo revolucionario y la guía de dirigentes con honrada trayectoria de conductores históricos en los cuales se deposita la confianza;a que el pueblo cubano optó por el socialismo y no por un modelo de específico del mismo; y a que la alta conducción política de la Revolución supo apreciar y actuar dialécticamente, promulgando modificaciones constitucionales en 1992 que abrieron los horizontes de nuestro socialismo y las posibilidades legales para su desarrollo.

Pero innegable es que éste pueblo necesita, puede y está en condiciones de elevar su calidad de vida y contribuir aún más al desarrollo económico y social del país en la medida que las políticas agrarias concuerden con la naturaleza de la actividad agraria, del hombre del campo y de sus formas de trabajo y asociativas.

El socialismo es la única vía para despejar el camino hacia la verdadera condición humana, pero al socialismo le influyen factores que complejizan esta forma socialtanto de orden interno como externo.

En Cuba, uno de los factores internos de complejidad para el desarrollo del sistema agropecuario -entendido como el tejido económico social que, valiéndose de la tierra, vincula a los hombres de las áreas rurales, urbanas y periurbanas en actividades productivas, de servicios, industrialización, distribución y consumo de un producto agropecuario natural o procesado, cual fuente de satisfacción de la necesidad originaria de alimentarse y sustento de la cultura humana- han sido los modelos de gestión estatal, cooperativa e individual aplicados con tendencia fabril con obreros asalariados, cooperativismo asalariante, altamente centralizados, burocráticos, faltos de estímulos, e incapaces de satisfacer las necesidades de la población, la industria y el mercado externo.

Situación que conduce a replantearse el sistema agropecuario cubano para que opte por formas que, demoliendo las barreras objetivas y subjetivas de los modelos aplicados, hagan del hombre implicado en este sistema un libre productor o prestador de servicios basado en su autogestión individual o colectiva responsable; pues tal como el socialismo es una sociedad de hombres libres, la actividad agropecuaria debe ser desarrollada en un clima de libertad responsable que el Estado promocione, fomente y controle para beneficio de la sociedad en su conjunto.

Y ello solo es viable si se opta por recampesinar al campo cubano: en primer lugar, descartando la visión de constituir las empresas estatales y cooperativas actuales la base del sistema y ser patrimonios con personalidad jurídica para cumplir el plan administrativo; en segundo, reformulando las entregas de tierras a privados individuales; en tercero, promulgando normas legales que promuevan y fomenten la formación de sociedades cooperativas en su naturaleza, contenido y fines socialistas responsable, con amplia gestión en diversas actividades económicas, la intercooperación y las formas asociativas –empresariales y sociales- de las cooperativas (ver Tesis Doctoral del autor). **

Promover la reflexión sobre tal asunto es el propósito del presente trabajo.

Las políticas y los cambios económicos estructurales en el campo cubano.

La generalidad de los modelos estructurales de la actividad agropecuaria nacional posee, entre sus rasgos y dilemas más significativos, el concepto fabril y de microempresa, con mecanismos de planificación altamente centralizados y burocráticos; segmentación del sistema agropecuario y monopolio estatal del servicio, acopio y distribución de los resultados productivos; inducción tecnológica, de suministros y de prioridades económico financieras y de inversiones; insuficientes incentivos, baja productividad del trabajo; eliminación o disminución de tradicionales cultivos y producciones y un marco legal inapropiado.

Tales cuestiones agudizaron, en general, la emigración de la población rural, sus tradiciones y cultura, la no reposición o renovación y crecimiento poblacional activo y desde luego, la progresiva depauperación económica del campo.

Y ello ocurre pues los criterios políticos fabriles administrativos, han impedido alcanzar la correspondencia apropiada de las condiciones materiales de producción y servicios, en el agro, con las formas organizativas de la gestión; y especialmente el no haber fomentado fórmulas mutualistas de autogestión, es decir cooperativas cuales sociedades especiales de personas encargadas de autogestionar la aplicación de su patrimonio social y la diversificación de actividades cooperativizables hacia el amplio espectro de las necesidades y cualidades de la vida y actividad campesina.

La Resolución Económica del V Congreso del Partido se pronunció porque “Las medidas y políticas que en la esfera económica deberán adoptarse y materializarse exigirán, en considerable proporción, una nueva base jurídica que las afiance, reglamente y contribuya a su consecuente perfeccionamiento (...)”. Durante los años subsiguientes la Asamblea Nacional del Poder Popular, los Consejo de Estado y de Ministros y especialmente los ministerios de la Agricultura y del Azúcar han promulgado múltiples normas legales para intentar hacer producir nuestros campos con formas estatales, “cooperativas” dirigidas,minifundios a través de entregas de tierras en usufructo, la Agricultura Urbana; también en los últimos tiempos, se han dictado disposiciones sobre tributos, pagos de deudas, aumentos de precios de algunos productos agropecuarios, etc.

Pero este quehacer no ha impedido que el marabú prolifere, que no haya seguridad alimentaria, que el campo aún no sea ese “camino abierto a la prosperidad constante y fácil de conocer, cultivar y aprovechar los elementos inagotables e infatigables de la naturaleza” como apuntó Martí. Todo por ideas caducas, mantenimiento de modelos importados, no autóctonos; visiones administrativas y sectoriales y un sin número de esquemas y quietismo que han impedido reformular las políticas agrarias.

Así los cambios promovidos en el agro:

1- Tienden a lo formal-estructural y no al contenido de las formas de tenencia, empleo y gestión de la tierra, consecuencia del pensar desde arriba, en que aún con la intención de mejorar el modelo preexistente ya agotado, no cambió la matriz.

2- Mantienen el privilegio de la centralización administrativa.

3- Obvian que la naturaleza, el contenido y los fines del trabajo agropecuario no puede ser identificado con la actividad fabril y de empresa industrial.

4- No promocionan y fomentan la autogestión –individual y colectiva- responsable en el medio rural.

5- No observan al hombre del campo en su naturaleza y aspiraciones para promover que nuevos contingentes de personas apetezcan u opten tal tipo de vida.

6- No revierten la tendencia hacia la emigración campesina, la falta de producción, productividad y estímulos.

7- No han brindado seguridad jurídica, ni contenido a la esencia y fines del hombre del campo y sus formas asociativas naturales para realizar la actividad agropecuaria; no han propiciado, en fin, garantías de permanencia, estabilidad y prosperidad para ellos.

El campo cubano

En ocasiones se descontextualiza a Martí y a través de frases aisladas, cual forma de sustentos teóricos-políticos a cuestiones que requieren resultados prácticos, pierden contenido y fines y por tanto utilidad. Tal forma impide corregir errores de principios y metodológicos, acentúa modelos erróneos, desvirtúa el profundo sentido práctico del discurso martiano. Martí nada por gusto expresó.

A esos efectos me tomo la licencia de citar, en su contexto, parte de un escrito martiano lleno de contenido y del valor del campo cubano; de esa tierra nuestra sedienta de trabajo y fuente de garantía de la permanencia y desarrollo de nuestro socialismo.

Dentro de su breve, profundo, hermoso y útil texto Maestros Ambulantes, dedicado a fundamentar la necesidad de culturalizar al campesinado, acción que desde el triunfo de la Revolución ocurre en nuestro país y hoy se universaliza, expresó:

Ser bueno es el único modo de ser dichoso.

Ser culto es el único modo de ser libre.

Pero en lo común de la naturaleza humana, se necesita ser próspero para ser bueno.

Y el único camino abierto a la prosperidad constante y fácil es el de conocer, cultivar y aprovechar los elementos inagotables e infatigables de la naturaleza. La naturaleza no tiene celos, como los hombres. No tiene odios, ni miedo como los hombres. No cierra el paso a nadie porque no teme de nadie. Los hombres siempre necesitarán de los productos de la naturaleza. Y como en cada región sólo se dan determinados productos, siempre se mantendrá su cambio activo, que asegura a todos los pueblos la comodidad y la riqueza.”

En las líneas citadas apreciamos cinco ideas cardinales que destacan simbióticamente: la naturaleza, la cultura, la bondad, el intercambio y la prosperidad.

Y al ser la naturaleza y el trabajo el centro del discurso, es claro que de su correcto empleo se deriva la cultura, la bondad, el intercambio y la prosperidad.

Esa naturaleza hacia la que se dirige Martí, apreciada en perspectiva, son nuestros campos cubanos y sus hombres.

Y si bien la historia clasista cubana –urbana y rural- no es la europea y antes de la Revolución no existía una estructuración precisa de las clases obreras y campesinas, cual preconizaba el dogma importado, lo que si estaba claramente estructurado era el pobre y el rico; viene a ser a partir del triunfo revolucionario de 1959 que el campo, el campesino y el obrero agrícola tuvieron su despertar a partir de la Ley de Reforma Agraria, acompañadas del quehacer en procura de equiparar al hombre del medio rural con el urbano en beneficios económicos, laborales, sociales y culturales, aunque con niveles inferiores de ingresos.

Pero en la organización y gestión del conjunto de sujetos económicos rurales y accionares sociales surgidos, se acudió a modelos importados de administración y dirección económica-social, supuestamente probados desde la visión del socialismo de estado; es decir desde el modelo de una economía estatal centralizada y burocrática.

No es menester incursionar en las fundamentaciones políticas de tales procederes, pero su permanencia ha sido fatal, pues tales modelos poseen y trasmiten una naturaleza fabril a los procesos socioeconómicos rurales, ajena a las formas de organización y gestión de la actividad agropecuaria.

Por lo que si bien la Revolución significó vida para el hombre del espacio rural, las condicionantes apuntadas resultaron en la descampesinación con el éxodo poblacional de los campesinos tradicionales y los propios obreros agrícolas, limitando la reposición y ampliación de la fuerza laboral.

La permanencia de tales políticas es contraproducente, pues la actividad rural –producciones, servicios, sociales- posee dependencias ajenas a los sistemas fabriles; en ella es la actividad humana y su conjugación con las exigencias del medio ambiente lo fundamental para alcanzar el saldo responsable.

Por lo que llevar a cabo formas organizativas de actividad agropecuaria significa partir de la autogestión responsable individual o colectiva. Ello implica que el hombre está sujeto a su responsabilidad -personal o social en dependencia a su integración colectiva o no- lo cual solo es lograble a través de las cooperativas en su forma esencial y no con la entidad estatal, las denominadas cooperativas existentes y las maneras de distribución de tierras a privados individuales.

Así entiendo por descampesinación todo el conjunto de factores que contribuyeron a disolver la esencia del trabajo en el campo y sus interconexiones.

Recampesinar el campo cubano

Si bien es cierto que de la clase obrera surgieron las teorías socialistas y que actualmente de las nuevas formas sociales van surgiendo nuevas concepciones y nuevos socialismos por fortuna no modelados, el análisis metodológico dialéctico materialista contextualiza, históricamente, que es de la tradición, cultura y formas de socialización de las actividades del campesinado que nació el empirismo de las formas socialista de actuación.El campesino –cubano y foráneo- ha sido socialista por naturaleza en su quehacer histórico. Sussoluciones comunitarias son socialista, pero del tipo socialista responsable: el campesino tiene responsabilidad por la utilidad y permanencia de su más preciado bien: la tierra y los resultados de su trabajo sobre ella.

Tal redunda en que para identificar las formas de socializar la actividad del campesino hay que partir de su tradición, costumbres, cultura. Tal forma de socialización del campesino individual o el obrero agrícola, debe estar basada en sociedades cooperativas, cuales formas de asociación de personas; ellas por su naturaleza y principios, contenido y fines son coincidente con la naturaleza del ser rural: es decir asociaciones de personas voluntarias y abiertas; democráticas; participativas con responsabilidad patrimonial; autónomas, independientes y autogestionadas; capacitadas e informadas; cooperando entre los socios y las propias cooperativas; con real compromiso comunal; bajo el control y supervisión estatal y no administrativo, a modo de impedir su desvirtuación.

Consistente en que para Cuba el socialismo no es, precisa ni dogma, una opción teórica, sino que para Cuba el socialismo es una cuestión práctica de supervivencia nacional; es una sociedad que encarga al Estado organizar la economía en virtud de la opción popular socialista y al servicio y para el servicio de esa opción.

Pero el socialismo cubano -pese las modificaciones constitucionales del 92- aún tiene que adecuar y solidificar su carácter institucional socio económico, cuestión que apunta a la toma de medidas normativas estatales para conjugar la economía con la necesidad y el sentir del hombre y la sociedad y sus valores; para poner la economía al servicio del hombre.

Entre esas adecuaciones jurídicas está la estructuración de sociedades de personas al modo cooperativo.

Lo expuesto conduce, desde ese contexto, a tres cuestiones medulares: en primer lugar que los modelos agrarios empresariales estatales, cooperativos actuales y de distribución individual de tierras no han solucionado los problemas en el agro; en segundo, que la reformulación de la política agraria debe estar fundada en el fomento de sociedades cooperativas con autogestión responsable y plena seguridad jurídica -cual proceso de “abajo hacia arriba” al decir leninista-; y tercero, que en tal proceder y con independencia de la forma de titularidad sobre la tierra y otros bienes dedicados a esa actividad, tales como se reconoce constitucionalmente, los asuntos fundamentales a garantizar por el Estado para colocar la economía agraria al servicio del hombre, entre otros son:

a)Fomentar la diversificación de sociedades cooperativas en el medio rural, urbano o periurbano en producciones, servicios, consumo, etc.

b)Garantizar que las relaciones jurídicas sean de igualdad y pleno ejercicio de la capacidad legal de los sujetos intervinientes y de responsabilidad personal y patrimonial sin cortapisas estatales o políticas directivas, incluyendo las empresas estatales y especialmente las agropecuarias.

c)Brindar seguridad jurídica sobre el status de la tierra y otros bienes –propiedad, usufructo, otras formas- su permanencia y estabilidad; incluyendo los que constituyan aporte a la cooperativa.

d)Garantizar el contenido de la libertad y la responsabilidad en la forma que se realizará la explotación de la tierra u otros bienes o servicios, por el trabajador individual o la cooperativa, bajo relaciones jurídicas contractuales.

e)Establecer políticas de fomento a través de financiación, créditos, seguros –mutuales- seguridad social y otros mecanismos financieros jurídicamente protegidos.

f)Desarrollar políticas promocionales con exigencias educacionales cooperativas previa y permanente.

g)Existencia de organizaciones representativas propias de las formas organizativas individuales y cooperativas, sean en el orden empresarial o social y la intercooperación.

h)Creación del Sistema de Derecho Cooperativo ágil, flexible, de naturaleza privada y no administrativa, en especial en la jurisdicción y competencia de los órganos de judiciales y en otras formas de solución de conflictos propiamente agrarios, económicos, cooperativos, etc.

i)Garantizar que normas incidentalmente cooperativas, agrarias, empresariales, tributarias u otras, no mengüen los derechos o graven las obligaciones contenidas en la legislación cooperativa propia.

Teniendo en consideración lo expresado hasta aquí donde, entre otras, observamos que los modelos estatales, cooperativo o individuales de organización de la actividad agropecuaria no han sido felices, que la sectorialización agropecuaria tampoco ha sido procedente, recampesinar no significa crear artificial o por decreto una clase campesina, ni mucho menos formas cooperativas para esa actividad.

Recampesinar el campo cubano significa dotarlo de expresiones jurídicas para las particulares relaciones económico sociales que operan en él, de manera tal que conduzcan a que las personas se motiven para acogerse a la actividad agropecuaria y a formas cooperativas, pues la sociedad cooperativa es la manera societaria autogestionada responsable del socialismo, en sede que brinda las necesarias garantías de autogestión responsable, estabilidad, permanencia, disposición, realización directa de los resultados del trabajo y con ello desarrollo agroalimentario y social.

La sociedad cooperativa no es un exclusivo medio de vida, sino una integralidad de cultura y responsabilidad personal que dirigida a la tierra; con ellas se podrá recampesinar el campo cubano a través del trabajo autogestionado, pues la tierra, como aseveró Martí “No cierra el paso a nadie porque no teme de nadie. Los hombres siempre necesitarán de los productos de la naturaleza.”

Conclusiones

Lo tratado no se destinó a abordar los asuntos de los beneficios que la Revolución ha brindado en los campos; no estamos hablando de salud, educación, cultura, condiciones de vida y otras; ello son conquistas vivas del socialismo cubano y obligaciones estatales, por eso se luchó y se lucha desde siglos en nuestra Patria. Recordar que los integrantes, en su gran mayoría, de las huestes mambisas y del ejército rebelde fueron campesinos.

Estamos hablando del futuro socialista cubano, estamos hablando del papel político, social, económico y estratégico de la agricultura en el socialismo cubano, estamos hablando en fin del papel que el Derecho, como expresión de valores fijados en normas estatales, debe jugar en estos nuevos tiempos para contribuir a los cambios que el Partido, el Estado y el Gobierno exigen, en respuesta a las necesidades poblacionales y del país, para que las relaciones económico sociales en las áreas rurales sean fuente que contribuya a la “comodidad y riqueza” de nuestro pueblo, a la seguridad alimentaria nacional y proporcione ingresos para nuestros proyectos sociales a fin de garantizar la prosperidad, la plenitud, la sustentabilidad, la permanencia y el desarrollo del socialismo en Cuba.

* Doctor en Ciencias Jurídicas, Universidad de Cienfuegos,avelino@ucf.edu.cu

**El fenómeno cooperativo y el modelo jurídico nacional. Propuesta para la nueva base jurídica del cooperativismo en Cuba. Tesis Doctoral. http://intranet.ucf.edu.cu/

 
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Comentarios (3)

respetar al campesino

cubanosoy|11-12-2007 20:38

Muy bueno su articulo,es muy cierto todo lo que ha hecho nuestra revolucion con los campesinos , los obreros y las clases explotadas , pero realmente acabo con las producciones y la entrega de los productos , inventando tantos aparatos burocraticos que siempre han dado la mejor muestra de ineficiencia mas todos los inventos de los 10 millones de caña , el cordon de la habana, acabaron con los sembrados de frutas en todo el pais , donde se producia arroz sembraban otra cosa y asi hemos acabado con la agricultura y ni hablar de las deudas con los campesinos del tipo economicas .
ACOPIO este engendro por lo general nunca tiene camiones para recoger lo que cosechan los agricultores y ahi se traba nuevamente la llegada del producto a la poblacion  y asi mas y mas burocratismo e inmovilismo que es el peor enemigo de nuestra revolucion

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Tienes razón, no se puede hacer producir el campo sin inversión

Cthuluth|12-12-2007 16:22

este engendro por lo general nunca tiene camiones para recoger lo que cosechan los agricultores y ahi se traba nuevamente la llegada del producto a la poblacion  y asi mas y mas burocratismo e inmovilismo que es el peor enemigo de nuestra revolucion

tienes razón, la palabrería, que por cierto gastan abundantemente los intelectuales organicos  del MININT en esta página, no sirve más que para complicar la situación. El campo como dices no puede ser productivo sino hay camiones, carreteras, leyes justas, repuestos para la maquinaria,.. En fin capital.

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Escenario de "Como se siembra un Boniato en Cuba........"

Raul|12-12-2007 23:59

Mientras Un Campesino, limpia un pedazo de tierra, del marabú.....para sembrar un Boniato...

Hay una "Serie" de "intelectuales organicos del MININT"...rodeandolo, Los Ideólogos del Partido..hablándole al oido del "Marxismo Agricultural del Capital"..los Periodistas..tomando fotos (como la de este articulo) ....escribiendo de lo buena que estará la agricultura en veinte años más.....y preparando  articulos sobre "lo que hay que hacer"... Los economistas...chequeando números....los agrónomos midiendo el PH del terreno...los Biólogos chequeando las raíces de la planta a sembrar y cojiendo "muestras" para ser llevadas al laboratorio......Los Ingenieros Mecánicos, analizan el Pico que abrirá el hoyo en la tierra....los Ingenieros Bioquimicos, el fertilizante..(que quedó de Rusia)..

Y por supuesto..... todos, rodeados de "militares" armados, para que el Imperialismo Yanqui no les robe sus "Tacticas" de alta producción.... 

En realidad, la "Venta" de esos " Boniaticos" no van a poder cubrir tantos salarios...pero...... es así, "y es que es más facil ganarse la vida" hablando ,proponiendo,analizando,delatando,vigilando......y tiene más "remuneraciones" que la "forma" de ese pobre campesino, sudando al sol ,abriendo huecos, sembrando, cosechando...esa es la esencia del Socialismo..!!!

Y no importa si es  "Socialismo de Estado", "Socialismo del Siglo XXI", del XXII ó del XXIII.....la esencia, es lo mismo.....de la misma manera que el ser humano ha sido "Igual" siempre....

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