Niño Palestino asesinado por disparos de soldados de estado de Israel.
Lo primero que hay que decir es que nosotros intentamos informar y no calificar. Además, la definición de terrorismo por sí sola ya genera polémica en todo el mundo. El debate está armado en la blogósfera desde hace mucho tiempo y, obviamente, genera inquietudes y reflexiones variadas. Desde las preguntas del Blog von Aur R. C. hasta el análisis del sociólogo José María Tortosa en su blog, "Sistema mundial y vida local". De hecho, Tortosa tiene un ensayo sobre la palabra "terrorista" que bien vale la pena leer si se quiere profundizar en el tema
Pero volvamos a BBC Mundo. Es vital aclarar que reconocemos que el terrorismo existe. No cambiamos nunca la palabra terrorista o terrorismo cuando citamos a alguien, pero en la columna vertebral de nuestra política editorial está el hecho de que no calificamos a nadie de terrorista.
Y es que no hay que olvidar que no hay (y ni habrá) consenso sobre lo que es terrorismo. Si partimos de la definición técnica del diccionario de la Real Academia de la Lengua es fácil darse cuenta de lo difícil que es ponerle un rótulo a una persona, un grupo, un gobierno o un hecho. Y es que, como casi siempre, lo más difícil es ser consecuente y consistente. ¿Cómo entonces puede calificar uno de terrorista a un grupo que ataca con una pipeta de gas a una población rural y no a un Estado que bombardea una ciudad sin autorización de la comunidad internacional?
Para aclarar este punto, me gustaría citar un documento que escribió en 1988 David Spaull, un editor de la Redacción Central del Servicio Mundial:
"En un mundo inconsistente frente a su actitud al terrorismo, ¿debería la BBC buscar una política editorial consistente para usar 'terrorismo' al describir una acción que claramente se ajusta a su definición?... La respuesta es no... En primer lugar, nuestra audiencia es tan perceptiva como lo somos nosotros y puede llegar a sus propias conclusiones sin que nosotros le proveamos los rótulos. En segundo lugar, hay acciones que no son hechos terroristas tan obvios y no deberíamos estar forzados a crear juicios de valor en cada evento... Mientras que el rótulo de terrorismo es innecesario para la audiencia que comparte nuestros valores, es probable que genere un efecto negativo en aquellos que no".
Esta política crea dificultades, especialmente cuando hay que informar acerca de un ataque sangriento contra la población civil. Pero hay maneras de trasladar el horror y las consecuencias de los actos de terror sin utilizar la palabra terrorista para calificar a quienes los cometen.
El uso cuidadoso del término es esencial si BBC Mundo quiere mantener su reputación periodística. Esto no significa que disfracemos nuestras informaciones o que no describamos el horror de lo que ha ocurrido; pero hay que considerar las consecuencias que el uso del lenguaje puede tener en nuestra audiencia, sobre todo si partimos del hecho de que nuestros lectores y oyentes tienen opiniones y contextos variados.
Además, vale la pena resaltar que otro de nuestros objetivos es divulgar la pluralidad de ideas.
|27-05-2008
Los atentados en Estados Unidos han levantado un clamor mundial contra el terrorismo. Gobiernos occidentales y ciudadanos bienintencionados no dudan en considerar que se necesitan políticas internacionales de lucha contra el terrorismo, las organizaciones terroristas y los individuos considerados terroristas. La gran falacia de ese mensaje primario -lucha contra el terrorismo- es que no es otra cosa que la potestad con la que se dotan algunos gobiernos, y en especial el norteamericano, para señalar qué personas o colectivos se consideran terroristas con el único criterio de haberlo decidido el Departamento de Estado norteamericano, lo que hace ya innecesaria cualquier prueba o juicio.
Hace 16 años Nelson Mandela era considerado "terrorista" por el gobierno de Estados Unidos, y los guerrilleros mujaidines en Afganistan, entre cuyas filas estaba Osama Bin Laden, eran calificados de "héroes luchadores por la libertad" por su labor en la guerra contra la Unión Soviética. En 1985, el entonces presidente Ronald Reagan invitó a la Casa Blanca a los líderes mujaidines, apadrinados y financiados por la Agencia Central de Inteligencia. El presidente afirmó que "los mujaidines afganos son el equivalente moral de los próceres de Estados Unidos".
El problema es que, según el reconocido intelectual Eqbal Ahmad, "el terrorista de ayer es el héroe de hoy, y el héroe de ayer se convierte en el terrorista de hoy". Pero, además, la potestad del calificativo casi siempre corresponde a los todopoderosos, quienes a su antojo satanizan o santifican, según se esté a su servicio o no.
Este mismo intelectual recordaba que en los años treinta, las fuerzas clandestinas judías en Palestina eran consideradas como una organización "terrorista", y fueron ofrecidas recompensas de cien mil libras esterlinas por la captura de Menachem Begin, hombre que más tarde fue el primer ministro electo de Israel. Años más tarde, cuando los poderosos crearon el estado de Israel, los terroristas pasaron a ser los palestinos, en especial la OLP. Sin embargo, cuando se iniciaron los diálogos palestino-israelíes, el líder de la OLP, Yaser Arafat, pasó de ser terrorista a ser el líder internacional más veces recibido por el presidente Bill Clinton.
Otros analistas, como el profesor Michael Klare, han señalado que George Washington y sus tropas fueron considerados "terroristas" por el imperio británico. Consideración similar a la que tenían de Gandhi.
Asimismo, el recién elegido presidente de Timor Oriental, Xanana Gusmao, era hasta hace poco un terrorista separatista a ojos de las potencias occidentales amigas del dictador indonesio Suharto.
Con la perspectiva del tiempo, nadie en la actualidad dudará del carácter terrorista de dictaduras patrocinadas por EEUU como las de Somoza o Batista. Algo parecido ocurre con algunos líderes que pasan fácilmente, a ojos del Departamento de Estado, de terroristas a luchadores por la libertad. Es el caso del nicaragüense Edén Pastora que de terrorista sandinista paso a héroe de la contra antisandinista. Recordar que en su época "terrorista" luchaba contra la dictadura de Somoza y en su fase "heroica" en la "contra" guerreaba contra el legítimo gobierno sandinista que había ganado unas elecciones generales.
El caso de Bin Laden ya se ha repetido en la historia de las amistades/enemistades de los servicios secretos de Estados Unidos. Varios de sus "luchadores por la libertad", como Sadam Hussein durante la guerra de Iraq-Iran, Noriega en Panamá o Montesinos en Perú, han pasado a convertirse en terroristas perseguidos sin cambiar un ápice su ideología.
La capacidad del mensaje único de los grandes medios para condicionar la opinión pública es fundamental. Se da la triste coincidencia que la imagen mundial de todas esas personas o regímenes suele coincidir con la imagen del Departamento de Estado norteamericano. De la absoluta desorientación en cuanto a la autoría de los atentados hemos pasado al consenso en la responsabilidad de Osana Bin Laden con la única prueba de la afirmación del presidente George Bush. Irrelevante resulta que el saudí lo niegue o que algunos no podamos entender cómo un tipo que hace dos años huía con dos centenares de hombres desde Sudán, al parecer con muchos maletines de dinero, a las montañas remotas de Afganistán tenga ahora una red mundial de terrorismo y nos regale vídeos en todas las cadenas de televisión de árabes disparando a una pantalla gigante con la foto de Clinton. La falta de rigor en la información de los servicios de seguridad de Estados Unidos es tal que dos de los supuestos terroristas suicidas que pilotaron los aviones y cuyas fotos fueron difundidas por el FBI, han aparecido vivitos y coleando según la prensa de Arabia Saudí. Walid al Sheheri y Said Hussein Gharamallah son pilotos de Saudi Arabian Airlines, éste último vive desde hace nueve meses en Túnez, donde sigue un curso de perfeccionamiento financiado por su empresa.
Y si analizamos la lista de organizaciones terroristas, según el criterio del Departamento de Estado norteamericano, observamos como el IRA irlandés no es terrorista y sí las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), cuyos representantes están sentados desde hace más de un año con el gobierno colombiano negociando la paz y sus portavoces en Europa asisten a todo tipo de actos públicos en España. El Ejército de Liberación Nacional de Colombia (ELN) también se considera terrorista, mientras los paisanos del sacerdote fundador de esta organización, Manuel Pérez, lo homenajeaban en su pequeña localidad natal en Zaragoza tras su muerte por causas naturales en las montañas de Colombia.
En conclusión, la opinión pública mundial debería mantener todas sus reservas ante esos juicios unilaterales de quienes, al margen de jueces, tribunales y pruebas, se consideran con la potestad de decirle al mundo quienes son terroristas a los que hay que aniquilar y quienes luchadores por la libertad.
|27-05-2008
El verdadero terrorismo y el cerco mediático
Pascual Serrano
Una de mis reflexiones sobre la relación entre el terrorismo de Estado, del que tan infausto recuerdo tiene América Latina, y la situación de los medios de comunicación actuales es que si el objetivo del primero era silenciar a los intelectuales, académicos y líderes sociales que se posicionaban en la búsqueda de un modelo social justo e igualitario, hoy, bajo el formato de democracia representativa, esa función la están cumpliendo los medios de comunicación. Y una de esas facetas es la que da nombre a este panel: “El secuestro de la verdad en la guerra contra el terrorismo”. Yo creo que estamos ante una omertá , ese pacto de silencio de la mafia italiana para ocultar lo no deseado.
Una parte de esa verdad ocultada es la del terrorismo de los poderosos. Quiero recordar que en España, y en Europa en general, hasta dos meses después de que el autor de la voladura de un avión civil anunciase su presencia en EE.UU. pidiendo asilo, no fue noticia en los medios de comunicación. La omertá pudo mantener el silencio dos meses, pero un pueblo y un líder lo terminaron rompiendo. Me estoy refiriendo a Luis Posada Carriles, responsable de la voladura de un avión de Cubana de Aviación que provocó la muerte de 73 personas en 1976, quien se refugió en territorio norteamericano en marzo del año 2005.
En Europa, la omertá mediática sigue eficaz en el caso de cinco cubanos encarcelados por luchar contra el terrorismo. En España a cinco personas se nos impidió contratar una esquela en la gran prensa por la muerte de mil iraquíes en Faluya. Hace un año unos españoles de una delegación de solidaridad entrevistaron al director médico del hospital de esa ciudad. Varios meses después de los bombardeos, ningún periodista había entrado en Faluya para contar al mundo la situación.
Los grandes medios no son cómplices del terrorismo, del mismo modo que EE.UU. o los grandes grupos económicos tampoco son cómplices del terrorismo. Y digo que no son cómplices porque ellos son el terrorismo. Si la muerte de miles de personas en el mundo por hambre o enfermedades es terrorismo, silenciarlo en los medios, también es terrorismo.
Y si terrorismo es volar un avión cubano con inocentes a bordo, silenciar a sus responsables y las ansias de justicia de un pueblo, también es terrorismo.
Y si también es terrorismo querer encarcelar de por vida a cinco cubanos que tienen como único delito luchar contra el terror, silenciar esa injusticia forma parte de los estructuras del terrorismo.
Hoy, en 2006, ya no hay un golpe de Estado o un crimen de Estado o una masacre que no cuente con su correspondiente complicidad mediática.
Y si para enfrentar a ese terrorismo hacen falta ciudadanos valerosos y concienciados y organizaciones sociales eficaces y comprometidas, también necesitamos crear una red de medios y métodos de comunicación que permitan sumarse al clamor de la verdadera lucha contra ese terrorismo. Un clamor que diga que terrorismo no es levantarse contra una ocupación en Iraq, sino derribar aviones con inocentes. Que terrorismo no es manifestarse contra las instituciones económicas al grito de otro mundo posible, sino contaminar los cultivos de una pequeña isla para hacer pasar hambre a un pueblo.
Un clamor y unos medios que digan que terrorismo no es alfabetizar Nicaragua, sino desviar fondos procedentes de la venta de armas a Irán para financiar a la contra que asesina campesinos en la frontera de Nicaragua con Honduras. Que terrorismo no es ser solidario y acoger a los líderes sociales del mundo como hace Cuba, sino asesinarlos como hace EE.UU.
Para el poder, informar es tener periodistas empotrados entre sus tropas, informar es organizar un escándalo mediático contra un presidente norteamericano por una felación, pero no por invadir o masacrar un país. Y para ellos terrorismo es toda iniciativa popular que se enfrente al imperio. Por eso dicen que Cuba hace terrorismo biológico cuando investiga vacunas contra el cáncer o que el partido más apoyado por los palestinos es un grupo terrorista.
No olvidemos que a los 18 años Nelson Mandela era considerado por los medios y por EE.UU. “terrorista” mientras los guerrilleros mujaidines en Afganistán, entre cuyas filas estaba Osama Bin Laden, eran calificados de “héroes luchadores por la libertad” por su labor en la guerra contra la Unión Soviética.
Del mismo modo, en los años 30, las fuerzas clandestinas judías en Palestina eran consideradas como una organización “terrorista”, y fueron ofrecidas recompensas en el Reino Unido de cien mil libras esterlinas por la captura de Menachem Bejín, hombre que más tarde fue el primer ministro electo de Israel. Años después, cuando los poderosos crearon el estado de Israel, los terroristas pasaron a ser los palestinos para los grandes medios. Sin embargo, cuando se iniciaron los diálogos palestino-israelíes, el líder de la OLP, Yasser Arafat, pasó de ser terrorista a ser el dirigente internacional más veces recibido por el presidente Bill Clinton.
Recordemos también, que George Washington y sus tropas fueron considerados “terroristas” por el imperio británico. Calificación similar a la que dieron a Gandhi.
Más recientemente, el elegido presidente de Timor Oriental, Xanana Gusmao, fue un terrorista separatista a ojos de las potencias occidentales y sus medios, amigos del dictador indonesio Suharto.
Su hipocresía es tan grande que Edén Pastora pasó de ser terrorista sandinista a ser héroe de la contra nicaragüense. En su época “terrorista” luchaba contra la dictadura de Somoza, y en su “heroica” fase en la contra, guerreaba contra el legítimo gobierno sandinista que había ganado unas elecciones generales.
También han sido frecuentes los casos de quienes, al igual que Bin Laden, pasaron de ser “luchadores por la libertad” a ser “terroristas”. Desde Saddam Hussein hasta Noriega en Panamá o Montesinos en Perú.
Mi amigo, y amigo de todos nosotros, Alfonso Sastre en su libro La batalla de los intelectuales, editado además de en España, en Cuba y Argentina, ha denunciado la falta de compromiso del intelectual actual, tal y como lo tuvieron antes Jean-Paul Sartre o Bertrand Rusell. Se sumaba así a las denuncias de Noam Chomsky (“La responsabilidad de los intelectuales”. 1969) y de James Petras (“Los intelectuales y la guerra”. 2002). Yo entonces le dirigí una carta crítica y amistosa que generó un debate recogido en las ediciones cubana y argentina.
Mi reflexión era llamar la atención sobre un elemento que creo que muchas veces se olvida cuando se analiza el papel, rebelde o sumiso, que están hoy adoptando los intelectuales.
Existe un cambio a tener en cuenta en los últimos cincuenta años: el papel de los medios de comunicación. Hoy, ellos pueden someter –y someten- a embargo informativo al díscolo y promover y elevar –y lo elevan- a los altares al sumiso como nunca antes había ocurrido. Desde el mensaje del político hasta el del intelectual, todo se difunde tamizado y expurgado por ellos. Se purgan ideas y líderes o intelectuales desaparecen de la realidad de los medios y, por tanto, de la sociedad. Si, en algún caso, no se les puede desaparecer, como a presidentes como el cubano o el venezolano, se les sataniza. Pero suele bastar la primera opción.
Por ello, quizá no sea del todo precisa la percepción de que apenas existen intelectuales críticos con el poder y que la mayoría de estos se han pasado al bando del dominante. Percepción que nos hace a muchos sentirnos paralizados por lo que yo llamaría el síndrome del perro verde, percibirnos extraños en nuestra propia sociedad y en nuestro propio tiempo. Individuos que no nos reconocemos en nuestro mundo. Primer paso para la frustración, la impotencia y el enclaustramiento.
Estoy convencido de que muchos de los ejemplos de intelectuales críticos de otros tiempos, Sartre, Rusell o en mi país Lorca, Machado o Hernández, hoy estarían en la penumbra social fruto de la oscuridad mediática. Cualquier tiempo pasado no fue mejor en lo referente al compromiso de los intelectuales. Sí lo fue mejor en lo que respecta al acceso de la sociedad a su pensamiento. Lo vemos constantemente en eventos que son sistemáticamente silenciados en los medios de comunicación, la omertá mediática que he denunciado antes. No estamos ante el dominio del pensamiento único, sino ante la difusión de un único pensamiento.
Existen clamores ciudadanos constantes de indignación que son silenciados sistemáticamente: en Euskadi, contra la monarquía española, contra el saqueo de los países empobrecidos, apoyos a la nacionalización de los recursos de Bolivia. En mi país es imposible acceder a la imagen televisiva de veinte mil personas manifestándose a favor de una III República Española o quince mil en Salamanca en apoyo a Cuba y Venezuela. Del mismo modo, y por poner algunos ejemplos, es laminado cualquier pensamiento que defienda la soberanía cubana o la democracia participativa que el gobierno venezolano quiere poner en marcha en ese país. Están machacados los dos gobiernos que han aprobado la figura de la revocación de mandatos, es decir, que los ciudadanos puedan cesar a un cargo electo si no cumple con su responsabilidad. A la opinión pública se le niega el desarrollo de los juicios contra los ex presidentes de Yugoslavia y de Iraq, a pesar de que supuestamente por sus políticas nos vimos involucrados en guerra ilegales. Hace dos años yo denunciaba que hasta un periodista en absoluto radical, pero honesto como Ignacio Ramonet, que vende por decenas de miles sus libros, se ve obligado a publicar en un periódico regional en España. Hoy debo de decir que lo han expulsado de sus páginas, junto al escritor Ramón Chao, por sus posiciones de defensa de Cuba y Venezuela. El resto apenas vemos nuestros textos impresos en Gara, un periódico vasco sobre el que se cierne la amenaza constante del cierre.
Hoy no haría falta encerrar a Miguel Hernández hasta que muriese de tuberculosis, ni fusilar a Lorca o que se tuviese que exiliar Antonio Machado. La plutocracia mediática los silenciaría con quizá el mismo efecto. ¿Se representan los magníficos textos de Alfonso Sastre en el teatro?, ¿acaso un medio de difusión nacional masiva publicaría hoy los llamados revolucionarios de Bertolt Brecht?, ¿o defendería “violencias” como las de franceses o italianos bajo la ocupación nazi?, ¿cómo tratarían hoy los medios al Che si existiera?, ¿qué diría hoy lo crítica si un escritor plantease el dilema de Camus en Los Justos?
Las crónicas de sociedad de la televisión pública dedican extensos reportajes en sus noticieros rosas a las bodas de los hijos de banqueros que están en prisión por ladrones. ¿Dedicarían un segundo a la boda de la hija de un luchador antifranquista?
El problema no es la ausencia de intelectuales comprometidos, quizá sea mayor todavía, no lo sé. La tragedia es la puesta en marcha de un sistema de genocidio informativo de todo intelectual rebelde y de consolidación de la meritocracia mediática del sumiso y halagador.
Por eso tenemos ante nosotros un gran reto, si no más importante que el del compromiso intelectual, sí más necesario. El de romper el cerco mediático, romper el bloqueo. Durante la clandestinidad, el Partido Comunista de España creó lo que llamó los “equipos de pasos”. Eran comandos de militantes cuya función era que los líderes y militantes comunistas pudiesen atravesar los Pirineos sorteando los controles fronterizos. Ahora debemos crear también “equipos de pasos” para que el pensamiento, las ideas y las palabras, sonidos e imágenes que se enfrentan a este nuevo orden criminal atraviesen los controles fronterizos interpuestos por los medios entre los ciudadanos y los intelectuales díscolos. Los militares fronterizos y represores o el burdo censor que antes había que burlar para que el intelectual subversivo no terminara en prisión, ahora se ha transmutado en responsable de medios que son la voz de su amo, gran empresa accionista o publicitaria.
Los intelectuales comprometidos están ahí, presos y exiliados por el apagón informativo que les han impuesto, pero muchos sabemos que están. Vamos a ir organizando grupos de pasos que emitan al aire vuestra palabra, que impriman sus letras, que iluminen sus imágenes. En editoriales, en periódicos en Internet como Rebelión.org y otros muchos más, en radios y televisiones libres y comunitarias, en la elaboración de buenos documentales y publicaciones que se distribuyan en redes sociales que desplacen a las telarañas mediáticas que utilizan para apresar a los individuos en el mundo de la mentira y la sumisión. Ahí se encuentra la gran batalla.
En América Latina comienzan a surgir gobiernos dignos como nunca los tuvimos en Europa, ya no está sola Cuba. Algunos sustos han servido para demostrarles hasta dónde pueden llegar los medios de comunicación en su acoso y poder de golpismo de Estado. Tan importante es tener un ejército leal y un servicio de seguridad para proteger a los líderes como trabajar en crear una estructura comunicacional que enfrente la constante agresión a la que están y estarán siempre sometidos. Una red que no se limite al interior de sus países, sino que ha de ser global, como global es la agresión y global es la solidaridad.
Si en España vinieron en 1936 a luchar contra el fascismo personas de todos los rincones del mundo en las denominadas Brigadas Internacionales, sabedoras de que allí se jugaba algo más que la democracia de un país, hoy nuevas Brigadas Internacionales, ahora informativas, deben crearse en los cinco continentes.
(Este texto está basado en la intervención en el Encuentro Internacional contra el Terrorismo, por la Verdad y la Justicia. La Habana 5 de mayo. 2005 y en la Carta a Alfonso Sastre escrita el 13 de julio de 2004, e incluida en la obra de Alfonso Sastre, La Batalla de los intelectuales en su edición de la Editorial de Ciencias Sociales (La Habana 2004) y CLACSO (Buenos Aires 2005).
Texto presentado en el Panel 5. El secuestro de la verdad en la "guerra contra el terrorismo”. IV Encuentro de la Red de Redes En Defensa de la Humanidad).
|27-05-2008
#1
23-05-2008 15:51
uff, este es un tema antiguo, pero interesante, creo que la ultima vez que lo abordemos lo dejemos como: "terrorismo: la ley del terror" ya que la dominacion por/mediante el terror no era suficientemente expresiva. lo que si recuerdo perfectamente era, lo que en aquel momento se convirtio en el eje central de esta discusion, ¿cuando es terror y cuando es solo miedo? me explico: por medio de la television te inculcan miedo, pero ¿terror? se podria decir que terror es cuando hay miedo por la vida propia o ajena, miedo maximo. asi pues un bombardeo inspira terror, pero..paradogicamente varios bombardeos seguidos dejan de producir terror y al acostumbrarse la poblacion solo provocan miedo, y sobre todo rabia y odio. asi pues, en multiples ocasiones, los "rebeldes" empiezan siendo terroristas y terminan siendo "insurgentes", bueno. es un tema muy amplio e interesante. me alegro me lo recordaran, les estoy agradecido por ello
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#3
24-05-2008 14:58
Al principio de la "guerra" de Irak..algunos diarios "progres" de la mañana tildaban de resistencia a los iraquíes que combatían contra el invasor. Después, cuando ya no les servía Aznar para hacer el paripé informativo...pasaron a ser "terroristas".
Una cosa es el terrorismo (que es algo que practicó el Estado español con el GAL, y que practican los USA, Israel..etc..) y otra muy diferente, la resistencia al terror que grupos armados de todo el mundo realizan (a veces con resultados no deseables) contra tiranos..o países demócratas como USA, Israel o Colombia.
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#4.- Hay que mojarse
26-05-2008 13:01
¿Entonces la detención durante horas en los calabozos de la Audiencia Nacional de la alcaldesa de Arrasate Dª Ino Galparsoro (mientras elaboraban pruebas en su contra) es ejercitar el terror o no?
En mi opinión los sesudos anális que hacéis son interesantes pero es necesario un pasito más.
Osasuna! 
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