- Podrás comentar noticias y ver tus comentarios.
- Podrás subir tus noticias en kaosenlared y consultarlas.
- Podrás personalizar la página principal a tu gusto.
- Podrás ver y modificar tu perfil.
- Podrás tener tu propio blog.
Buscar  
¿Quién cabe en el mundo?
Hay un solo país en el mundo que –por ahora al menos– tiene un desarrollo aceptable y sostenible a la vez: Cuba.
Carlos Fernández Liria | Público | 7-1-2010 a las 11:32 | 621 lecturas | 4 comentarios
www.kaosenlared.net/noticia/quien-cabe-en-el-mundo-1

Si nuestros sistemas políticos fueran lo que dicen ser, en todos los parlamentos se estaría discutiendo ahora una gráfica elaborada por Mathis Wackernagel, investigador del Global Footprint Network (California). Pero no parece que el asunto haya llamado demasiado la atención. Y sin embargo, la gráfica resulta demoledora para las más firmes certezas de nuestra clase política y, por supuesto, para los criterios más evidentes de los votantes. Sobre todo, en un mundo político en el que izquierda y derecha se llenan la boca con los objetivos del “desarrollo sostenible”.

La cosa es bien sencilla. El eje vertical representa el Índice de Desarrollo Humano (IDH), elaborado por Naciones Unidas para medir las condiciones de vida de los ciudadanos tomando como indicadores la esperanza de vida al nacer, el nivel educativo y el PIB per cápita. El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) considera el IDH “alto” cuando es igual o superior a 0’8, estableciendo que, en caso contrario, los países no están “suficientemente desarrollados”. En el eje horizontal se mide la cantidad de planetas Tierra que sería preciso utilizar en el caso de que se generalizara a todo el mundo el nivel de consumo de un país dado. Wackernagel y su equipo hicieron los cálculos para 93 países entre 1975 y 2003. Los resultados son estremecedores y sorprendentes. Si, por ejemplo, se llegara a generalizar el estilo de vida de Burundi, nos sobraría aún más de la mitad del planeta. Pero Burundi está muy por debajo del nivel satisfactorio de desarrollo (0’3 de IDH). En cambio, Reino Unido, por ejemplo, tiene un excelente IDH. El problema es que, para conseguirlo, necesita consumir tantos recursos que, si su estilo de vida se generalizase, nos harían falta tres planetas Tierra. EEUU tiene también buena nota en desarrollo humano; pero su “huella ecológica” es tal que harían falta más de cinco planetas para generalizar su estilo de vida.

Repasando el resto de los 93 países, se comprende que hay motivos para que el trabajo de Wackernagel se titule El mundo suspende en desarrollo sostenible. Como no hay más que un planeta Tierra, es obvio que sólo los países que se sitúen en el área coloreada de la gráfica (por encima de un 0’8 en IDH, sin sobrepasar el número 1 de planetas disponibles) tienen un desarrollo sostenible. Sólo los países comprendidos en esa área serían un modelo político a imitar, al menos para aquellos políticos que quieran conservar el mundo a medio plazo o que no estén dispuestos a defender su derecho (¿quizás racial, divino o histórico?) a vivir indefinidamente muy por encima del resto del mundo.

Ahora bien, ocurre que el área en cuestión está prácticamente vacía. Hay un solo país en el mundo que –por ahora al menos– tiene un desarrollo aceptable y sostenible a la vez: Cuba.

La cosa, por supuesto, da mucho que pensar. Para empezar porque es fácil advertir que la mayor parte de los balseros cubanos huyeron y huyen del país buscando ese otro nivel de consumo que no puede ser generalizado sin destruir el planeta, es decir, reivindicando su derecho a ser tan globalmente irresponsables, criminales y suicidas como lo somos los consumidores estadounidenses o europeos. Tendríamos muy poca vergüenza, desde luego, si condenásemos la pretensión de los demás de imitar el modo como devoramos impunemente el planeta. Pero se reconocerá que la imagen mediática del asunto cambia de forma radical: de lo que realmente huyen es del consumo responsable en busca del Paraíso del consumo suicida y, por intereses estratégicos de acoso a Cuba, se les recibe como héroes de la Libertad en vez de cerrarles las puertas como se hace con quienes huyen de la miseria, por ejemplo, de Burundi (a quienes se trata como una plaga de la que hay que protegerse).

A nivel general, la cosa es mucho más interesante. Es muy significativo que el único país sostenible del mundo sea un país socialista. Suele ser un lugar común entre los economistas que el socialismo resultó ruinoso e  ineficaz desde un punto de vista económico. Sorprende que, en un mundo como éste, la falta de competitividad pueda aún considerarse una acusación de peso. En términos de desarrollo sostenible, la economía socialista cubana parece ser máximamente competitiva. En términos de desarrollo suicida, no cabe duda, el capitalismo lo es mucho más.

El mayor reproche que se puede hacer al sistema capitalista es, precisamente, que es incapaz de detenerse e incapaz incluso de ralentizar la marcha. El capitalismo es un sistema preso de su propio impulso. El economista J. K. Galbraith decía que “entre los muchos modelos de lo que debería ser una buena sociedad, nadie ha propuesto jamás la rueda de la ardilla”. Sin embargo, nos encontramos con que, aunque nadie lo haya propuesto, este absurdo parece haberse impuesto de hecho: en el capitalismo cada uno trata de imponerse a la competencia aumentando su productividad para no perder mercado pero, al encontrarse todos en la misma carrera, no llega nunca el momento en que pueda detenerse este aumento ininterrumpidamente creciente del ritmo y la consiguiente dilapidación de recursos.

Ante esta dinámica absurda, debemos exigir el derecho a pararnos. No podemos permitir que nuestros ministros de Economía nos sigan convenciendo de que “crecer” por debajo del 2 ó 3% es catastrófico, y no podemos permitir que nuestros políticos sigan proponiendo como solución a los países pobres que imiten a los ricos. Es materialmente imposible. El planeta no da para tanto. Cuando proponen ese modelo saben que, en realidad, están defendiendo algo muy distinto: que nos encerremos en fortalezas, protegidos por vallas cada vez más altas, donde poder literalmente devorar el planeta sin que nadie nos moleste ni nos imite. Es nuestra solución final, un nuevo Auschwitz invertido en el que en lugar de encerrar a las víctimas, nos encerramos nosotros a salvo del arma de destrucción masiva más potente de la historia: el sistema económico internacional.

Carlos Fernández Liria es profesor titular de Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid

 
Más información:

Noticias relacionadas

El gasto público social, o fondo de consumo público socialmente necesario, en el bienestar de los ciudadanos

José Iglesias | Para Kaos en la RedEn el momento en que el Estado consigue desaparecer como garante de estos derechos sociales, la ciudadanía se queda sin sujeto institucional y constitucional ante el que reclamar.
[2-1-2010] | 958 lecturas

Casi tres millones de indígenas mexicanos viven en pobreza extrema

Agencia Bolivariana de Noticias (ABN) | El 95% de la mortalidad infantil tiene como origen trastornos gastrointestinales, paludismo y cólera, enfermedades desencadenadas por el consumo de agua infectada
[31-12-2009] | 289 lecturas

Concentración contra o consumismo e a explotación laboral en El Corte Inglés (Vigo)

GzVideos | Para Kaos en la RedA CIG-Mocidade de Vigo volveu concentrarse por segunda vez o pasado domingo 20 de decembro para denunciar o modelo de consumo irracional que sutenta ao sistema capitalista...
[21-12-2009] | 328 lecturas

Comentarios (4)

#2.- al ..... del nº1

07-01-2010 18:27

¿No te cansas? ¿Siempre lo mismo? O mejor aún.. ¿has leido el artículo? No, claro. Ha sido ver la palabra mágica y entrar al trapo, a embestir, a enmierdar. ¡Que asco das tu y tus gilipolleces! Cuando no aludes mas que a prostitución, corrupción y dicatadura dejas bien claro que el que no ha estado nunca en Cuba eres tu, so memo. Tú como mucho te limitas a reseñar comentarios esnifados de editoriales del país y compañía. Vamos, que si naces antes, igual te funciona un poco el cerebro. A los compañeros de kaos les pediría que no eliminaran el comentario, como triste ejemplo de lo cutre, lamentable y bajo que puede ser un pringao del mundo "libre". Besitos, aprendiz de gusano y bien por Cuba.

Valoración: 0    |  Avisar provocación

#3.- al numero 1

campos.|07-01-2010 19:25

Cuba es un ejemplo de una economia decrecionista,¿un coche por cada 25 habitantes?`pues muchos son,yo no tengo coche en el Estado español y
todavia no me he muerto,menos humo y mas salud
xao gusano.

Valoración: 2    |  Avisar provocación

#4.- INTERESANTE ARTÍCULO DE CARLOS FERNÁNDEZ LIRIA

07-01-2010 19:28

Solamente se me presenta una duda.

Porque KAOS ha tardado dos AÑOS en publicarlo?

Valoración: 0    |  Avisar provocación

#5

Karl|07-01-2010 19:59

Un articulo de lectura obligatoria. Inútil para casos perdidos, esas mentes acríticas equivalentes al analfabetismo del pasado (ej., el  #1)

Valoración: 2    |  Avisar provocación

La inserción de comentarios en esta noticia está desactivada
Imágenes, audios y documentos
Más información en Kaos en la Red
Consumo Responsable Internacional
Col·lectiu Kaos en la Red - Carrer Ramón Llull 132 Terrassa, el Vallès Occidental (Països Catalans)