Los puntos (sobre las íes) de Negrín.
A Wilebaldo Solano.
En las últimas semanas, con una profusión desacostumbrada de medios, se recupera la figura de Juan Negrín, presidente del Consejo de Ministros de la Segunda República Española. Así, aparece a bombo y platillo: una exposición fotográfica en la sala municipal de Conde Duque, en Madrid; un documental en La 2 de TVE, en horario de máxima audiencia, una biografía de Moradiellos, y un artículo, también de este autor, en el diario de mayor tirada.
No debía de extrañarnos esta profusión de eventos, y más cuando todos los colectivos que participamos en la Recuperación de la Memoria Histórica, nos quejamos habitualmente de la carencia de difusión, de expresión, de propaganda, en suma, de que disponemos. Pero hete aquí, que algo huele a podrido en Dinamarca. Algo que se calla, que no se atreve a sacar a la luz. Y es que esta respuesta hagiográfica del político republicano, proviene de unas fuentes, que durante toda la transición han callado sobre esta figura. Más aún, el partido al que ha pertenecido Juan Negrín, el Partido Socialista Obrero Español, mostrando una consecuencia de la que luego hablaremos, no sólo no se refirió a la controvertida figura, sino que además, debemos decirlo, lo ignoró por completo. Y no se podía ni buscar una foto de dicho personaje en la sede del partido, en Ferraz, al menos desde el punto de vista oficial.
Este hecho chocante, es paralelo a la trayectoria del político. Es evidente que si en verdad, se puede decir algo de Negrín es oportunista. No en el sentido insultante, sino en el sentido crítico. Así algunos de los que presentan, hoy día en los medios citados, su figura se refugian en ese oportunismo. Primero, porque demagógicamente conocen que sus públicos no están puestos al día en Memoria Histórica; acontecer que ya se han encargado ellos mismos, cuando iniciaron la Transición, de ocultar, para que las generaciones no lo supiesen, evidentemente, tras el miedo, nuevamente, del oportunismo histórico.
Y segundo, porque así se suman al carro de la Recuperación de la Memoria, comenzando la casa por el tejado. Es decir, recuperamos algo, para que no se recupere lo que interesa. Recuperamos a los muertos, pero no a los vivos. Recuperamos parcialmente, pero no totalmente. Y no tienen ningún pudor en recuperar a alguien que no pasó por el mundo como socialista, precisamente. Y pueden ustedes utilizar cualquier acepción del socialismo, socialdemocracia incluída.
Porque el flaco favor que le hizo a la Historia, Juan Negrín, fue ser compañero de viaje en una primera etapa del camarada Stalin, y bien digo Stalin, que no digo comunismo. Porque José Stalin, cuando comerció, pasteleó y persiguió a sus enemigos, con la colaboración activa de Negrín, había dejado de ser comunista. A lo mejor nunca lo fué. Pero desde el momento en que comenzó a procesar bolcheviques, a asesinar a sus compañeros del 1917, a no ayudar a los verdaderos revolucionarios mundiales, sería político, pero comunista no.
Sus hagiógrafos (los de Negrín me refiero), hoy día, no sabiendo que hacer en su defensa dicen, entre otras lindezas, que a Juan Negrín lo eligió Azaña. Que no fue el PCE, ni el KGB. Estos inocentes historiadores piensan que los que estudiamos sus textos, o leemos sus libros, nos estamos chupando el dedo. Pues claro que cuando se hace una jugada política, se hace “institucionalmente”. ¿O piensan estos señores que iban a llegar Rosemberg, Orlof, Vidali y compañía, a las Cortes con metralletas, en nombre del papá Stalin, a obligar a firmar el nombramiento de Negrín?. ¡Señores!, las cosas en política son más sutiles. Primero se dá el golpe de Estado contra la Revolución. Primera presión: Se provoca el conflicto armado contra POUM y FAI, intentando entrar en la Telefónica de Barcelona con las armas en la mano. Era fácil una provocación. Saltan las barricadas en las calles. Es mayo de 1937. La persecución staliniana está perfectamente documentada. La infiltración en la Generalitat para echar a anarquistas y poumistas, apoderándose del espacio político, perseguir el trostkysmo y por si fuera poco, ¡sirviéndose de los cenetistas en el poder: Montseny, Peiró y compañía!. Todo con el objeto doble de acabar con la oposición de izquierdas y con el protector Largo Caballero. De esta forma de un solo plumazo, en dos meses, mayo y junio de 1937, se elimina al POUM, verdadera paranoia de Stalin, se aparta de la lucha a los amigos de Durruti, a la Fai y a los cenetistas más revolucionarios, se eliminan las milicias populares, se quita del poder a Largo Caballero y se maquina la subida al poder de quién les baile el caldo. ¡El que paga manda!. Y el que pagaba, perdóneseme la expresión, era el que mandaba armas y asesores, o sea directamente Stalin, que éste no se andaba con delegaciones, sino para aparentar una institución soviética, que como se demuestra en el XX Congreso no era tal.
Negrín fue el clásico político, que por desgracia tanto ha abundado en nuestro país, pero también en el mundo, que la ambición y la oportunidad no es virtud española únicamente. Es decir de la cátedra al escaño. Y desde arriba, siempre desde arriba, sin contar con las bases, con los militantes de cualquier nivel, aprovechándose enormemente de la situación de guerra y caos alrededor, moviendo los hilos a su entender eliminando siempre al débil, y aliándose con el que estaba a su lado más fuerte.
La entrada en escena de este personaje comienza con un asesinato. No que lo hiciera él, pero que no le importó que se cometiera. Segunda presión: la persecución contra Nin. Le resbaló su secuestro y asesinato, con torturas incluídas; para él, en frase histórica, fue un muerto más del acontecer bélico. Ni siquiera se moletó en investigar si estaba muerto o sólo desaparecido. Es triste para nuestra República que sólo los ministros vascos, y católicos, nada sospechosos de trostkysmo, ni de comunismo heterodoxo, Zugazagoitia e Irujo, fueron los que intentaron mantener la legalidad republicana, persiguiendo la ignomina del KGB contra Nin y el POUM. Pero no fue suficiente. Arriba estaba el poder real staliniano y el poder de paja del doctor Negrín.
Nos dice Beevor que “la pugna entre los comunistas y los socialistas moderados (Prieto, sobre todo) por un lado, y los caballeristas, los anarcosindicalistas y los poumistas, por otro, (se refiere de noviembre 36 a marzo 37) estaban alcanzando cotas peligrosas no sólo en las cuestiones organizativas de la estructura militar de la República, sino también en el Gobierno, la retaguardia y la misma línea de fuego. Aún quedaban anarquistas convencidos de que a Durruti lo habían matado los comunistas….”. Esto era un hecho.
Otro hecho era que ya el POUM, con su periódico “La Batalla” había sido el primero en denunciar los crímenes de Stalin sobre los bolcheviques en los Procesos de Moscú. Ya en septiembre de 1936 se había realizado la ejecución de Zinoviev y Kamenev y siguieron todos los demás. Sólo escapó la bolchevique Alexandra Kollontai, y no sabemos si esto se debió a algún problema freudiano de José Stalin, porque fue la única bolchevique que no sufrió purgas. Creo recordar que se le asignó una embajada en Suecia.
Creo que es necesario fijarnos, otra vez, en las palabras de Beevor: “En la reunión del Consejo de Ministros del 13 de mayo, el ministro comunista Uribe, siguiendo las órdenes de Moscú, pidió la supresión del POUM y la detención de sus dirigentes. Largo Caballero se negó diciendo que no ilegalizaría un partido de la clase obrera contra el que no había ninguna prueba. Los ministros anarquistas lo apoyaron y acusaron a los comunistas de provocar los hechos de Barcelona”.
Por lo tanto, la subida al poder de Negrín no fue inocente. Subió porque iba a defender los intereses de los más poderosos. Evidente que Negrín no era revolucionario, creemos con toda fe que tampoco era socialista, y mucho menos comunista. ¿Qué queda entonces? ¡Oportunista!.
Y sigue Beevor reflejando el clima que se respiraba: “Los comunistas se habían aproximado a Negrín a finales del año anterior (recordamos: después del asesinato de Durruti) y conocían su disposición a aceptar el cargo de jefe de Gobierno. Prieto y los republicanos liberales apoyaron también la candidatura de Negrín y el presidente Azaña le encargó (no podía ser de otro modo en la legalidad republicana), con un suspiro de alivio (Prieto no quería serlo, este dato seráhistóricamente digno de ser investigado), que formara gobierno el 17 de mayo”.
Pero la denuncia de todo lo expuesto no fue callada. En cuanto se supo el nombramiento de Negrín, la CNT recuperó su discurso: “Se ha constituído un gobierno contrarevolucionario”. Y Beevor cita que se apostó por una forma de gobierno que Negrín y los comunistas llamaron de “democracia controlada”. Ya saben los lectores lo que implica que la democracia lleve apellidos. Franco a lo suyo lo denominó “democracia orgánica”.
No en todo vamos a estar de acuerdo con Beevor. Practica con Negrín una apología de la necesidad de la defensa de la ley y el orden, de la mano dura, que Negrín era bien visto por Churchill…¡Otra gracia!. Ahora se cita que Negrín era el “Churchill español”. Veamos bien quién fue Churchill. Ni más ni menos pactó con Franco, a pesar de alemanes e italianos. Le tuvo cogido por sus atributos. Siempre me pregunté por qué Franco, aprovechándose de la ayuda de Hitler y Mussolini, no había invadido Gibraltar. En el libro “Churchill y Franco”, de Richard Wigg, se nos explica que el premier británico había dispuesto una flota con 40.000 hombres, y le había hecho saber al pequeño dictador español que si tocaba Gibraltar que se olvidara de las Canarias. Éstas estaban lejos de la línea de actuación hitleriana, y muy indefensas, y por supuesto el Caudillo no estaba nada dispuesto a enfrentarse a la flota británica. Esta postura de fuerza, unida a la labor de los servicios secretos británicos y a los comerciales también, que desviaron la venta de wolframio a través de terceros interpuestos, para la industria de guerra británica y americana, hizo que al final, como si de una bella pareja cinematográfica se tratase, Churchill y Franco fueran “compañeros de viaje”. Pues si ese es el ejemplo para llamar a Negrín el “Churchill español” flaco favor le hace.
Pero ya sabemos que la Historia o mejor dicho la explicación burguesa de la Historia se basa en el encumbramiento personal del personaje. Y aquí no me queda más que hacer un agradecimiento a Wilebaldo Solano, militante octogenario del POUM, que me dió la clave del pensamiento. En efecto, en la presentación hace algunos años, de su libro “El POUM en la Historia. Andreu Nin y la revolución española”, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, citaba que para observar con una cierta honestidad la toma de decisiones en ciertos momentos de la Historia o de la política, cabría preguntarse si la solución tomada sirve para “la explotación del hombre por el hombre”.
Esta frase me ha ayudado mucho en la vida. La ordinaria, la política, la laboral, la sindical, etc. Porque es cierto que cuando, como el caso de Negrín, se llega al poder en el momento en que se pretende descabezar al movimiento obrero, alejando sindicalistas, y poumistas, reprimiéndoles, creando instituciones para perseguirlos, descabezando las milicias, no para hacer un ejército popular, como continuamente se ha justificado, sino para apartarlas de la lucha y de las armas, entonces es evidente que las acciones que se han promovido no eran con la voluntad de acabar con el fascismo, sino de la persecución de sus rivales republicanos. Y en vez de promover una democracia, con las fuerzas del Frente Popular, obrera y solidaria, se persiguió a una parte, siendo juguete de intereses ajenos, porque con esta decisión, tampoco logró lo que pregonó como consigna: “resistir es vencer”.
El 16 de junio de 1937 se realiza la detención, secuestro y posterior desaparición de Andreu Nin, el pensador, con mayúsculas, más importante del marxismo español. El hombre que vivió con los revolucionarios del 17, que introdujo en España la literatura de los mejores escritores rusos, la traducción al catalán de los mejores títulos, literarios y políticos, el hombre que luchó aisladamente en la Generalitat, con resultado exitoso por la imposición de los Tribunales Populares con garantías jurídicas. El hombre que conoció a Trostky, que trabajó con él, que llegó a debatir con él. Pero esta historia que han desarrollado biográficamente historiadores tan importantes como Pelai Pagés, (“Andreu Nin: su evolución política. 1911-1937”, entre otros libros) no la vamos a tratar aquí. Sólo dejar constancia que no se movió un dedo, para averiguar la verdad y para salvaguardar la garantía jurídica que no sólo Nin, sino cualquier ciudadano merece. Y esa persona que cometió tamaña tropelía y omisión se llamó Juan Negrín.
El 22 de junio el gobierno Negrín crea los Tribunales de Espionaje y Alta Traición. Su objetivo juzgar a los militantes del POUM por traición a la República y apoyo al fascismo.
Dice Beevor: “Con la distancia que da el tiempo sobre el ambiente sobre los procesos de Moscú o de España en 1937, se nos hace difícil entender cómo alguien pudo creer las acusaciones de fascismo que se lanzaron contra el POUM y cómo el gobierno de la República no puso fin a la guerra sucia que llevaron a cabo los stalinistas contra los seguidores de Nin, a quienes secustraron, torturaron y ejecutaron en una muerte anónima. Hasta Prieto, que había ayudado a Negrín y los comunistas contra Largo Caballero, empezó a volverse en su contra.”
¿Por qué el gobierno no puso fin a la guera sucia….? se pregunta Beevor en el párrafo anterior, pues es bien claro, por que el presidente de ese gobierno ¡se llamó Negrín!.
¡Por sus hechos los conoceréis! Para sus hagiógrafos esto fue una pequeña mancha que se justifica con la ley y el orden. Ley y orden que implica la explotación del hombre, que hablaba Wilebaldo.
Por cierto, en los procesos abiertos contra el POUM nunca se pudo probar que fueran traidores a la República, ni que espiasen a favor del el fascismo.
Esos dos puntos negros, muy negros, de Negrín, es decir la desaparición de Nin, y la persecución del POUM, con el descabezamiento de las milicias populares, y la desaparición de todo lo que oliera a obrero del gobierno, no fueron despistes de un político burgués. Es una línea cuya trayectoria se va haciendo cada vez más confusa.
En esta confusión, se argumenta que la despedida de las Brigadas Internacionales en Barcelona el 28 de octubre, fue otra maniobra de Negrín para obligar a Franco que también despidiera a las tropas alemanas e italianas. Maniobra que realmente fue un desastre. Se fue la flor y nata de los voluntarios internacionales, pero no se fueron los del otro lado. Es decir, se fueron 10.000 italianos, para reemplazarlos por aviación y artillería que a Franco le venían mejor. Un paripé auspiciado por Negrín, que en la Sociedad de Naciones el 21 de septiembre de 1938, anuncia la retirada de voluntarios internacionales y sugiere la creación de una comisión internacional que supervise el proceso en los dos bandos. Magnífica jugada de un político profesional, en la que no se consigue ningún logro, pero resulta muy apreciado por quienes le escuchan, admirando su talante como político. ¡Valiente burla para una República en guerra!
El día siguiente 22, comienzan los procesos contra el POUM en Barcelona. La cortina de humo de la Sociedad de Naciones muy oportuna para velar basuras internas. Hoy mismo, 15 de noviembre de 2006, Bush que acaba de perder el poder en el Congreso y el Senado, que pasa a manos de los demócratas, emprende un viaje internacional a Viet Nam, que nadie le ha pedido, para tapar la derrota en las urnas y no afrontar el escándalo de la guerra de Irak, y su terminación, como le exigen los demócratas estadounidenses. ¿Les suena?. Utilizar la política internacional para tapar los problemas nacionales no es de ahora. Mientras el pueblo, el de la República ayer, el de Irak hoy, sigue muriendo, sigue sufriendo injusticias….¡y los hagiógrafos cantan las virtudes ante los dioses, de sus protegidos!
Podríamos seguir haciendo una investigación, pero es que el personaje no lo aguanta.
Ya Victor Alba, en el año de su fallecimiento, se atrevía a decir: ¡fijaros que no se ha escrito nada sobre Negrín!. Lo decía con el amargo gusto de quién sabe que no se deben escribir mentiras. El mismo escribió, de forma paradójica, en debate con Jackson, sobre Negrín. Y es que es díficil trasmitir bondades, de quién no tuvo ningún reparo en no hacerlas.
Las dos gotas que colmaron el vaso de la ignominia, sin mencionar la JARE, la enemistad con Prieto, la labor de zapa con la República en el exilio, etc., etc. son, para mi forma de ver las cosas, de una estulticia que no resiste comentarios: la primera, argumentar el apoyo a Franco, en 1948, para entrar en el Plan Marshall, debido a que España así saldría de la miseria. Que sería como pedir a los demonios que hagan el bien ya que a fin de cuentas, son ángeles. O que la paella que a mí me gusta, no tenga granos.
El otro caso, el de querer funcionar de buen administrador español envíandole al dictador las cuentas, junto con la documentación, del llamado “oro de Moscú”, y en qué se había gastado. Es decir la Contabilidad del niño bien aplicado que pretende buena nota de su maestro.
Querer pactar con Franco, cuando éste no sólo no estaba dispuesto a hacerlo, sino que seguía matando republicanos hasta el fin de su vida, y que además despreciaba su existencia, es una burla tal para la Historia que recordar el nombre de Negrín con orgullo es portar una gruesa venda sobre los ojos.
No hay palabras para juzgar estos hechos. Una cosa es recuperar la Memoria Histórica y otra muy distinta defender lo indefendible. La República no fue perfecta. Fue legítima, y no mereció el trato que se la dió, ni por los golpistas ni por los oportunistas.
Antes de concluir, sé positivamente que este artículo levantará ampollas. No es un artículo ni contra el comunismo, ni contra el socialismo. A lo largo de la Historia ha habido personas y entidades que han intentado apoderarse del carro de Clio, en su provecho, en su propio beneficio, en el individual y en el de su camarilla. Han pasado por encima de los intereses democráticos incluso de sus propios militantes, de sus simpatizantes, han ayudado en suma al enemigo. Han luchado contra su clase, por su ambición, por su orgullo.
Creemos sinceramente que conviene exponer sus casos, pero nunca recordarlos como mérito. El recuerdo es algo cariñoso, emotivo, que trae enseñanza, que ayuda. El caso de Negrín es un caso para olvidar… ¡voluntariamente!
Antonio Cruz González
Noviembre 2006.
Bibliografía esencial para este artículo:
Victor Alba y Gabriel Jackson. Juan Negrín. Cara y Cruz. Ediciones B 2004.
Anthony Beevor. La Guerra Civil española. Crítica. 2005.
Ted Grant. Rusia. De la revolución a la contrarrevolución. Fundación Federico Engels. Madrid. 1997.
Ignacio Iglesias. Experiencias de larevolución. Fundación Andreu Nin y Laertes. 2003.
Pelai Pagés. Andreu Nin: su evolución política (1911-1937). Ediciones Z. 1975.
Wilebaldo Solano. El POUM en la historia. Andreu Nin y la Revolución Española. Ediciones La Catarata. 1999.
Richard Wigg. Churchill y Franco. Debate. 2005
José María Zavala. En busca de Andreu Nin. Plaza y Janés. 2005.
Patètico
Francisco|16-11-2006 16:26
!Los trostkistas soys ignorantes y patèticos! Se de una publicación a la que le encantaria publicar este articulo: Libertad Digital, ademas el autor tiene futuro como tertuliano de la COPE.
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Barrabas|16-11-2006 17:26
Sois pateticos los trostkistas,Negrin es un personaje historico honesto.
Resistir es vencer!!!!!
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En defensa de Negrin
Pedro|19-11-2006 02:30
Sinceramente, no comprendo como se puede admitir en Kaosenlared una basura fascista como este panfleto contra Negrín. Negrín fue un verdadero heroe, un tipo honrado y decente, alguien con valor y con la mente muy clara para actuar en aquellos días difíciles. Resistir y mantener el ejército popular eran la única opción, sin eso no era posible ninguna salida negociada, solo la rendición ignominiosa y la masacre a manos fascistas. Los que odian aun hoy a Negrin ¿qué proponen que se tendría que haber hecho?
Los casadistas y Cipriano Mera creyeron que bastaría con entregar a los comunistas para que los fascistas aceptaran un acuerdo, fueron unos miserables y unos ilusos.
Y ya vale de repetir la basura esa de propaganda troska sobre la responsabilidad de Negrín sobre el POUM. Los tribunales de la República no condenaron a miembros del POUM prácticamente, se les proceso porque hubo denuncias y presiones para ello, pero esos tribunales no les encontraron culpables; de hecho, NIN tuvo que ser secuestrado ilegalmente por sus enemigos para quitarle de enmedio porque ningún tribunal republicano le hubiera condenado.
El firmante del artículo nos ha dejado en este sitio una joya de artículo que parece salido del peor revisionismo fascista, un delirio propio de la COPE y de ese sujeto, Losantos.
Y una última cosa; troskos de pacotilla. ¡¡¡Nin no era troskista!!, era un comunista de izquierda, crítico con la URSS y Stalin, pero ¡¡no era troskista!!, siempre pensó que Troski jhabía perdido el sentido de la realidad...
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19-11-2006 12:21
Antonio Cruz está cegado de odio. Tanto que se apoya en el principal y, eso sí, más fino e inteligente revisionista de la historiografía europea contemporánea, Anthony Beevor. Su método y tesis centrales entroncan con la historiografía de la época más dura de la guerra fría; la que hizo hagiografías de Churchill y hasta de Rudol Hess. La que atribuye a Gran Bretaña y a EE.UU. el éxito decisivo en la victoria contra el hitlerismo.
Es el odio que empequeñece la razón en gente como Víctor Alba o Wilebaldo Solano. El odio que llevó a quitar de enmedio a Durruti porque rechazó la táctica faísta de abandonar Madrid. El odio que llevó a Cipriano Mera a traicionar a la República participando del golpe casadista que entregó Madrid a Franco con las cárceles llenas de comunistas y republicanos.
Háztelo mirar, Cruz.
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El Gobierno Negrín arruinó los intereses del pueblo español.
A.Romano|20-11-2006 12:08
El Gobierno Negrín arruinó los intereses del pueblo español.
En estos días del cincuentenario de la muerte deJuan Negrín se impone más allá de la hagiografía al uso- que ya ha comenzado con los, entre otros,acríticos escritos de Moradielos en”El País” y“Claves”- una reflexión sobre su figura y la línea política de su Gobierno, el último de la II República Española. Esta vez y para variar el balance se impone desde la perspectiva de los trabajadores y su reacción de clase al golpe militar franquista.
En un contexto de aislamiento internacional y denecesidad de unificación del mando militar republicano para ganar la guerra, y tras unos meses de embriaguez revolucionaria con proliferación comité elegidos, miliciasy otros organismos obreros que hacen fracasar al intentona golpista, una vez más se planteaen toda su crudeza el tema del poder y el Estado. Los trabajadores en armas debían elegir entre unirse a la legalidad republicana burguesa ó romper con ella y crear una nueva legalidad basada en el poder obrero. Lo cierto es que ya a finales del 36 la revolución se detuvo a medio camino, a la puerta del sancta sanctorum, el poder político, el del Estado(Pierre Broue. L a revolución española (1936-1939) pag. 52. Edición En Lucha 2006)
En una dinámica de guerra de clases como la que se desata a partir del 19 de Julio,cada contendiente juega sus bazas vertiginosamente. Los socialistas de derecha detrás de Prieto subrayan que una España revolucionaria no podía esperar ayuda exterior y llamaba a acabar con los “excesos revolucionarios”. Los comunistas del PCE se posicionan igualmentepor “la defensa del orden republicano en el respeto a la propiedad” justificando la alianza con la burguesía en el Frente Popular para “primero ganar la guerra”. Por el contrario el proletariado y el campesinado español hacían la guerra para hacer triunfar la revolución, sin separar la lucha armada de sus reivindicaciones. Largo Caballero explicaba: “Es la revolución en la retaguardia la que da seguridady inspiración a la victoria en los campos de batalla”.* Claridad, 22 de agosto de 1936. Igual tesis que manteníaAndreu Nin: “contra el fascismo sólo hay un medio eficaz de lucha: la revolución proletaria”(Andreu Nin. “Los problemas de la revolución española” p. 178.)Con ellos estaba gran parte de la CNT.
Así en la cuestión crucial del Estado y el poder, los campos están deslindados ya a finales de 1936, sin que un transicional gobierno presidido por Largo Caballero que empieza a reducir el poder obrero – “legalizándolo” bajo control del Ministerio del Interior, “unificándolo”disolviendo comités, municipalizándolo..…etc- logre cambiar este antagonismo básico de la lucha por el poder de las clases enfrentadas. Finalmente el gobierno Largo Caballero es abandonado por socialdemócratas, republicanos y stalinistas del PCEa instancias de estos últimos que desean manos libres para acabar con las conquistas obreras y liquidar la dirección obrera de los socialistas de izquierda, CNT no sometida y especialmente, el POUM.
Elviraje derechista en el proceso revolucionario del 19 de Julios se desembaraza delGobierno presidido por Largo Caballero en el que tenía presenciajunto a los republicanos moderados, los socialistas de derecha y el ala de izquierda del PSOE, la CNT y el PCE. El Gobierno deLargo Caballero al tiempo que la ayuda material rusa se hace visible, es finiquitado. Los ideales obreristas y la autoorganización de masas acaban siendodesplazadospor el “realismo racionalizador para ganar la guerra” y ser aceptados en Europa. La burguesía restauradora y las fuerzas de orden del momento, socialistas del ala derechista y PCEse doblegan ante los intereses de Moscú y ponen punto final al movimiento insurreccional obrerista que es reconducido tras varios meses sin consolidar sus conquistas y ausente de una dirección política que se plantee seriamente el poder obrero. El desconcierto de la CNTy la muy limitada influencia del POUM fuera de Catalunya subrayan el cambio de la relación de fuerzas. El Gobierno Presidido por Juan Negrín representaa nivel gubernamental un giro político.Enfrentado alas conquistas revolucionarias estas sonliquidadas inmediatamenteadoptando el Consejo de Ministrosuna bateria de importantes medidas restauracionistas.
La resistencia de los trabajadores a esta involución desencadena un “pogrom”- en el que se implican las burocracias republicanas, las socialdemócratas, las libertarias yla stalinista - en el que las libertades formales van siendo cercenadas y las organizaciones con ritmos distintos según zonas y situaciones, sonilegalizadas ó militarizadas. El punto de inflexión son las jornadas de Mayo del 37 en Barcelona. En pocos meses la desmoralización y desorientación de la clase trabajadora crece junto al retroceso en los frentes. El coste de estas medidas es definitivo para el devenir de la II República no es otro quela derrota política y a continuaciónla derrota militar.
Agustín de Guillamón describió sintéticamente la secuencia en el plano de las libertades. “El gobierno republicano de Negrín fue cómplice, ya pasivo, ya activo, de la actividad ilegal y de los crímenes del estalinismo. Los campos de trabajo y los Tribunales de Alta Traición y Espionaje fueron las dos guindas que adornaron el pastel. Los campos de trabajo[1][56] fueron campos de exterminio y de horror en los que se fusilaba por el pretexto más nimio, y en el que los hombres estaban sometidos a una subalimentación permanente[2][57]. Los Tribunales de Alta Traición y Espionaje fueron creados en junio de 1937 por el gobierno de Negrín para perseguir a las organizaciones y trabajadores revolucionarios[3][58]: eran considerados criminales quienes habían formado parte de los Comités surgidos en julio de 1936, de las Patrullas de Control o Milicias de retaguardia, los militantes y milicianos del POUM, los miembros de grupos anarquistas revolucionarios contrarios al colaboracionismo, y por supuesto quien hubiera participado en las luchas de mayo de 1937 en el lado de la barricada antigubernamental. La posesión de una pistola conquistada en las luchas de Julio, de un carnet de la CNT o del POUM, la lectura de prensa o de octavillas clandestinas, la mera expresión de descontento por el racionamiento o las largas jornadas de un trabajo militarizado, podía suponer varios meses de cárcel, la tortura o la "desaparición"[4][59]. La libertad de expresión de los obreros era uno de los delitos más graves en la España de Negrín.
En la retaguardia, tras la caída de Teruel, cundía una profunda desmoralización. Cataluña era una sociedad de contrastes brutales entre la buena vida de burócratas, arribistas y dirigentes (del PSUC y la CNT), y la militarización del trabajo; entre el hambre de las colas del racionamiento, y un caro pero bien surtido mercado negro; entre las miserables masas de refugiados y los privilegiados y bien pertrechados destacamentos de burócratas[5][60] y cuerpos de seguridad[6][61] del gobierno central. Era una vida cotidiana miserable a la que se añadía la indefensión frente a los constantes bombardeos y las levas de todos los hombres de 18 a 50 años.
El SIM, que dependía en teoría[7][62] del Ministerio de Defensa contaba con un enorme presupuesto y una tupida red de agentes[8][63] que el traslado del gobierno de la República trajo a Barcelona. Pero su fuerza y su enorme repercusión social radicaba en la extensa red de delatores o soplones ocasionales, pagados en efectivo, o con cartillas especiales de racionamiento de una semana o incluso un mes, que en una sociedad angustiada por el hambre, la escasez y la miseria era una espléndida paga[9][64]. Esta amplia red de delatores, infiltrados en todas partes, incluso en las checas[10][65], creó un clima de desconfianza y cautela que llegó a conocerse como "la enfermedad del SIM". Afectó gravemente a todas las capas sociales y fue uno de los factores esenciales del terror al SIM y de la desmoralización popular. El SIM podía estar en todas partes, podía detener a cualquiera[11][66] y gozaba de total impunidad.”
El mito del Doctor Negrín y su política “centrada” de la que oiremos hablar con profusión los próximos meses deberá confrontarse a esta otra versión que ni la derrota del 36-39ni los pactos de la Transición borrarán de una izquierda que se precie de tal.
La táctica política de "Pedro" intentaba que la represión fuese SELECTIVA y EFICAZ, diferenciando entre una burocracia cenetista, que era necesario integrar en el aparato de Estado[2][81], y unas minorías revolucionarias[2][82] que debían liquidarse, de forma que el movimiento obrero (mayoritariamente anarquista en Cataluña) dejara de ser potencialmente revolucionario y pudiera ser militarizado. Esta táctica triunfó casi por completo, pero a un precio costosísimo. "Pedro" había conseguido su frente único entre las burocracias estalinista, socialista y libertaria; en el camino se había perdido la fuerza combativa de las masas obreras que en julio de 1936 habían vencido casi desarmadas al ejército y el fascismo[2][83]. El proletariado, que en su combate por la revolución había derrotado al fascismo en media España; una vez derrotado y anulado políticamente por el SIM, no estaba dispuesto a dejarse masacrar en los frentes de batalla. La derrota de la revolución suponía la pérdida de la guerra.
El movimiento revolucionario iniciado en julio de 1936 en España no fue aplastado por la victoria militar de Franco en 1939; sino que ya había sido derrotado y aniquilado en 1938 por la feroz represión de la República del SIM[2][84], presidida por Negrín.
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contestación a A. Romano en un día señalado
antonio cruz|20-11-2006 15:05
Estimado amigo:
Después de las respuestas de ciertas personas que no han asimilado aún, que es mejor el socialismo que la barbarie, después de haberme llamado fascista, y hasta ¡Losantos!, leer con atención tus palabras me dan una gran emoción y alegría. Pensaba que al escribir sobre Negrín con los datos históricos y verdaderos, se había pasado página y se reconocería la realidad del gobierno contrarevolucionario aliado con el stalinismo. Pero no, ¡parece mentira! querer insultarnos llamándonos trostkystas, cuando la vergúenza ajena que tenemos es que fue un malnacido español el que utilizó el piolet contra uno de los más grandes revolucionarios que han existido. También parece mentira que no se reconozca de una vez, por encima de todo partidismo, la gran envergadura humana y revolucionaria de Nin y de Durruti. Pero así es la vida, y ahora toca aguantar la consigna burguesa de que Negrín es el héroe republicano y hasta le hacen un homenaje desde el socialismo, cuando liquidó todo lo que oliera a sindicalismo, incluida la UGT. A mí sinceramente me parece como persona un ser despreciable que se unió contra natura, por los intereses de armas, poder etc, que siguió haciéndo una vendetta en el exilio, contra los mismos de su partido y no digamos nada contra los internados en los campos, socialistas que si no fuera por la SERE, Prieto y Lázaro Cárdenas, estarían todavía esperando que Negrín les echara una mano.
Y luego la nefasta ayuda al Caudillo para que sacara a España triunfante.
¡De votimar! Y aún dice que tengo odio y que soy fascista....
Un fuerte abrazo.
¡Salud y república!
PD.- por cierto los amigos que tu dices del SIM, que mataron a Nin, que mataron a Robles (y a éste igualmente le denostaron llamandole fascista y espía), dejaron en las cárceles de Figueras y de Barcelona a los poumistas y cenetistas, para que los aniquilara Franco al entrar. Menos mal que la solidaridad de algunos milicianos abrieron sus puertas en Figueras. En otros sitios no. ¡Y aún les, y nos, llaman fascistas!
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Pio Moa
Francisco|20-11-2006 16:15
Sr. Antonio Cruz, es usted patético e ignorante le recomiendo que en el futuro escriba para Libertad Digital estoy seguro de que hara buenas migas con Pio Moa y compañia.
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Agradecimiento a Antonio Cruz
A.Romano|20-11-2006 20:25
Estimado compañero Antonio Cruz,
Disculpe mi olvido de felicitarle por su excelente yvalienteartículo acerca de la verdaderarepresora del Gobierno Negrín. Descortesía motivada por la urgencia en latarea deañadir alguna ideas al respecto.
Evidentemente no está de más de recordar la ofensiva antiobrera, tan costosa desde todos los puntos de vista, de aquel gobierno, y en especial la represión sobre los mejores cuadros políticos de la izquierda : Andreu Nin y sus camaradas del POUM. La izquierda política y social de nuestro paístiene una deuda con ellos y con la historia: la restitución del honor revolucionario, la valía y honradezde aquellos revolucionarios de cuya talla no fuimos totalmente conscientes las organizaciones obreras de los 60, 70 y 80. También es cierto que el fragor de la batalla y la aceleración histórica no daban un marco muy bueno para profundizar sobre ello. Esta ignorancia se pagó caro en la Transición.
Pero junto a esa deuda es menester avanzar una reflexión de izquierda, desde un punto de vista marxista, de la ubicación del Gobierno Negrín en la dinámica de la guerra de clases en la España de los años treinta. Así es como se pueden comprender las cuestiones básicas en litigio: el poder para una clase ó para la otra, la revolución para conseguirlo y las tareas de clase en un contexto de la Guerra Civil. “La GUERRA CIVIL” DE Anthony Beevor que UD. Cita,aunque excelente por otras cosas aporta poco en este sentido, así como apenas profundiza las medidas concretas del Gobierno Negríndurante su accidentada carrera para desmantelar el inicio de doble poder existente.
También se podría volver a plantear con más perspectiva los puntos fuertes y débiles de las diferentes direcciones de laclase trabajadora española de aquella época.. La capital cuestión de la necesidad de una dirección política consciente y con vista fue una vez más esencial.
La interesada amnesia de los estamentos institucionalesacerca del perfil político del doctor Negrín más allá de elogios vacuos y generalistas, va en proporción directaa la miopía histórica y política de sus promotores.
Tanto estos acríticos intelectuales de poltrona que nos aburrirán con sus panegíricos,como los que insultan en vez de debatir con serenidad y respeto como se merece KAOSENLARED, se alejan de lo que interesa: aprender de la historia, “aprehender” las ideas clave del balance para pasar el testigo a las generaciones venideras, las que resolverán con éxito el porvenir del socialismo. SALUD-OS PARA TOTS.
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yo soy el que agradece a A. Romano
antonio cruz|30-11-2006 14:41
Estimado amigo:
En primer lugar agradecer sus palabras que en casi todos los puntos suscribo. Y digo casi porque evidentemente en el debate, habría que aportar muchos más puntos que los que los dos aportamos. En la Web que yo coordino www.nodo50.org/despage y a la que le invito a entrar y a coloborar con sus comentarios si lo desea, escribí hace algún tiempo una respuesta a Beevor con motivo de unas declaraciones suyas al País Semanal, con las que no estaba de acuerdo. Algo así de que todavía en España las heridas estaban muy calientes y se provocaban grandes discusiones hablando de la Guerra Civil. Intentaba en mi escrito explicarle que si no se habían cerrado heridas era precisamente porque no se habían puesto sobre el tapete, con honestidad y con firmeza todos los argumentos, debido a que una Transición bastante miserable había impedido siquiera citar algo sobre los vencidos, más allá del "si BWANA" a los pactos de la moncloa, a la bandera franquista con retoques monarquicos, al que "viene otro 23 F", etc. etc., argumentos por otra parte que, de sus palabras deduzco, usted conoce. Pues bien el gran historiador, que lo cortés no quita lo valiente, no se dignó contestar y menos el País, que sólo publica lo de los "amigos del polanquismo". Dicho ésto, si he citado a Beevor es porque no es hagiográfico, ni con Negrín, ni tampoco con el POUM, pues no deja claro, aunque lo intenta, la ilegalización de partidos e ideologías, que hizo este magno primer ministro, de caracter antirevolucionario.
No digo nada si hubiera citado a Pelai Pagés, Wilebaldo Solano, Andrade y otros..
Por lo tanto le propongo que a través del email que encontrará en la WEB citada se ponga en contacto y sigamos debatiendo, en un mano a mano y sin comentaristas que nos acusen de ser Pio Moa, Cesar Vidal o Ricardo de la Cierva, a los que cito solamente, como se podría citar a Pompoff y Tedy, es decir los payasos de este circo de la Memoria.
Un fuerte abrazo
Antonio
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