CARTA A JUAN URBANO.-
23 Octubre 2007.
Estimado Juan:
¿Me recuerdas? Nos presentó Benjamín Prado el viernes pasado en el acto maravilloso que hubo en el Círculo de Bellas Artes, con motivo de las víctimas de la guerra civil y la dictadura. Emotivo acto al que acudió, como bien sabes, Carlos Giménez, niño del colegio Paracuellos, cuyas hazañas, ya de mayor las puso en un tebeo, que la vulgaridad yanqui-parlante rebautiza como “comic”. A continuación, después de recordarnos Benjamín las hazañas que sucedían en la España del “Funeralísimo”, apodado así por el genial Alberti, y una vez concluído el acto, a la salida tuve el placer de saludar a Benjamín, quién aprovechó la ocasión para presentarnos. Para mí es un recuerdo grato.
Tanto, que estaba deseando ver la crónica del Jueves de Benjamín por ver si trasmitías algo del encuentro, pero sorprendentemente cómo todo lo que le cuentas a Benjamín, apareció tu tesis de quitarle poder a los alcaldes (“Quítenles poder a los alcaldes” El País, 22 NOV 2007). Sobre tu tesis estoy totalmente de acuerdo salvo en un párrafo, en el que debo tomar la palabra y exponerte “nuestras” ideas, por que no son personales, sino colectivas.
Dices: “lo que habría que hacer es limitarlo (el poder de los alcaldes) y obligar por ley a que las decisiones que afectan al medio ambiente, al urbanismo y al patrimonio histórico-artístico tuvieran que someterse al juicio y la aprobación de especialistas en cada tema”. Evidentemente estás en el buen camino, pero lo que a voy a decir ahora quiero que no lo tomes como una reconvención, sino como una información.
Hay lugares en el mundo, en este mundo globalizado, que ya recogieron, en parte eso sí, tus palabras. En el primer lugar que sucedió y por tanto el que más fama tiene fue en Porto Alegre, Estado de Río Grande do Soul, allá en el Brasil. Y la figura se llama presupuesto participativo. En síntesis, no son los alcaldes, o los concejales los que toman las decisiones del municipio, ciudad o villa, sino los ciudadanos. Y este proceso se realiza democráticamente. Desde la confección de un presupuesto por todos los ciudadanos, a través de unas asambleas escalonadas (aquí podrían ser de Distrito, de Concejalía, de Alcaldía) se van tomando las decisiones que afectan a la mayoría de los servicios ciudadanos. De tal forma que será prioritario, como tú bien dices, los que afecten al transporte, al urbanismo, a la limpieza municipal, al patrimonio histórico, al agua, luz y servicios de salud, sociales, etc.
No estoy en absoluto de acuerdo que esto lo deba decidir un comité de expertos o de profesionales. ¿De cuando acá sabe un arquitecto, por ejemplo, respetar el medio ambiente? La costa está llena de ejemplos contrarios. Si los arquitectos, sigo con mi ejemplo, no  hicieran proyectos  en sitios naturales privilegiados, los profesionales del “ladrillo”, constructores, agentes inmobiliarios, vendedores de propiedad inmobiliaria, etc., no tendrían nada que hacer. Pero la realidad es que los profesionales se venden a los depredadores. Sea esto necesario o no, lo cierto es que la única forma de parar este desmadre es descendiendo a la democracia  participativa total. No sólo es el voto cada cuatro años, sino el procedimiento según el cual, el ciudadano participa directamente en la toma de decisiones municipales.
Nos decía el diario de mayor tirada en el que escribe tu amigo Benjamín, el 17 de mayo de 2003, que ya había media docena de ciudades que aplicaban en ese año el presupuesto participativo y que otras ciudades ya lo preparaban para el año siguiente. Las ciudades como Córdoba, Osuna y Cabezas de San Juan en Andalucía, Rubí y Sabadell (Catalunya) y Albacete (Castilla La Mancha), ya realizan experimentos basados en estos presupuestos. Barcelona, Getafe, Fuenlabrada, Coslada, Totana, tenían proyectos en marcha para el 2004. Porto Alegre comenzó en 1988 y ha dado un buen ejemplo en este caminar.
Es un proceso histórico lento. Podríamos también decir que estos procesos se han iniciado en municipios en los que gobierna (administra) la izquierda, pero no es una gracia de los que han salido en las urnas, es una exigencia de los ciudadanos. Claro que en paraísos (nos referimos para los constructores) en los que gobierna la derecha, es inviable por mucha presión que se ejerza, pues precisamente los grandes negocios globalizadores están precisamente lejos de la ciudadanía.
Bueno, nada más Juan, sólo recomendarte alguna bibliografía que teservirá de ayuda para que se la leas a Benjamín y pueda seguir publicando tus pareceres. Radicalizar la democracia. Porto Alegre: un modelo de municipio participativo, de Sara Barceló y Zainer Pimentel, Ediciones Catarata 2002; Justicia Global de Rafael Díaz-Salazar (ed.) que presenta las alternativas de los movimientos del Foro de Porto Alegre (incluye CD) de Ed. Icaria-Intermón Oxfam y Porto Alegre, otro mundo es posible del Foro Social Mundial, editado por El Viejo Topo. Son libros muy claros para entender fácilmente lo que es el presupuesto participativo de una población que no comprende como un alcalde pueda almacenar, como en el caso de Madrid, 15 presuntos funcionarios corruptos durante más de 15 años, ¡qué casualidad 15-15, capicúa como tu novia!.
Atentamente, espero tu lucidez para debatir estas opciones.
Antonio Cruz González
El futuro es de las clases populares
Carnot|23-11-2007 14:32
VIVA LA DEMOCRACIA RADICAL PARTICIPATIVA civica y Republicana, ABAJO LOS LIDERAZGOS que prescinden del pueblo y toman a este por un menor de edad que no sabe lo que quiere y solo ha de obedecer a  lideres que en el fondo consideran al pueblo como chusma, estos lideres son y fueron los causantes en muchos casos de los mayores desastre de la historia; es tiempo de que el pueblo tome el destino en sus manos y no se lo ceda a sinverguenzas que dicen actuar por su bien y solo piensan como explotarlo y estafarlo. SOCIALISMO O BARBARIE
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osuna
osuna|24-11-2007 02:16
En Osuna no ha existido ni existirán los presupuestos participativos.
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Ese Juan!
Scof|27-11-2007 00:22
Mi más profunda admiración al escritor Benjamín Prado y mi respeto a las ideas de su alter ego, Juan Urbano.
Y si hacemos nosotros los presupuestos, los políticos, ¿qué hacen? Que sean los técnicos los que lleven a cabo las propuestas de los ciudadanos. Autogobierno en cada portal, en cada calle, en cada barrio, en cada villa!
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