El presidente de la CEOE insiste en abaratar el despidoEl presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, reiteró ayer su petición de flexibilizar y abaratar los despidos. Argumentó que la aplicación de una reforma laboral de esas características "no significará mayor número de despidos", puesto que produce el efecto contrario ya que el hecho de que ahora sea más caro, "impide a pequeños empresarios coger a más trabajadores". El responsable de la patronal española explicó que "muchos empresarios se cuidan de coger empleados, porque saben que luego les costará mucho" rescindir los contratos, lo que explica también la temporalidad.
Por eso dijo que desde la CEOE se solicita una mayor flexibilización del mercado de trabajo en España, que "actualmente está demasiado rígido" y supone "una penalización" para la creación de empleo. Este será uno de los argumentos que la patronal pondrá sobre la mesa de diálogo social, en la que Díaz Ferrán espera "un eco positivo en los sindicatos", porque el fin de ambos es el mismo: "la creación de empleo".
El dirigente empresarial aseguró que, tras el problema de la financiación, el segundo mayor problema de la empresa española es la productividad, que "cae año tras año, situándose por debajo de la media europa". Díaz Ferrán pidió al Gobierno que ejerza su responsabilidad aprobando reformas a pesar de que no haya acuerdo social.
El Banco de España pide la reforma del mercado de trabajo para reducir la temporalidadEl Banco de España considera necesario que se acometa una reforma laboral de mayor alcance que la aprobada en 2006 que modifique "de manera significativa" la diferencia en la protección del empleo que tienen los trabajadores indefinidos frente a los temporales.
Para la entidad financiera, la nueva reforma laboral es necesaria para conseguir una reducción duradera de la temporalidad "en coherencia con una mayor estabilidad en el empleo".
En un estudio publicado en su boletín económico correspondiente a septiembre, el Banco de España evalúa la reforma laboral de 2006 y sostiene que desde su aprobación, aunque se ha producido un descenso "notable" de la temporalidad, no es atribuible solamente al impacto de dicha reforma, porque el ajuste del empleo suele concentrarse en los contratos temporales, que tienen menores costes de despido.
Así, la entidad no considera que se haya producido un cambio "significativo" en las pautas de contratación "más allá del efecto transitorio" provocado por el periodo especial de bonificación de las conversiones de contratos temporales en indefinidos.
En este sentido recuerda que en la segunda mitad de 2006 se produjo un aumento considerable del número de contratos indefinidos debido a las conversiones que, con posterioridad, se situaron en niveles similares a los de antes de la reforma.
Asimismo, señala que la probabilidad de pasar de situaciones de paro hacia el empleo indefinido es "reducida" y se ha mantenido relativamente estable, sin que se detecte un impacto significativo de la reforma laboral.
Al tiempo, subraya la tendencia decreciente en la transición desde el desempleo a los trabajos temporales lo que, en su opinión, refleja "la propia debilidad del proceso de creación de empleo" ya que la contratación inicial se produce principalmente a través de contratos temporales.
Por el contrario, la salida del empleo indefinido hacia una situación de desempleo se ha mantenido estable en los últimos trimestres y la destrucción de empleo ha tenido una tendencia al alza, desde el tercer trimestre de 2007.
Con respecto al desempleo, el estudio señala que el mercado laboral seguirá deteriorándose durante el tercer trimestre del año y destaca que la evolución del paro de larga duración en los próximos trimestres ofrecerá "una buena medida" de la capacidad del mercado laboral para recolocar con agilidad a los nuevos parados.
La entidad supervisora señala que el intenso crecimiento del desempleo no se está trasladando al paro de larga duración, que es su "componente más persistente", puesto que volvió a descender en el segundo trimestre hasta una tasa del 21 por ciento, más de tres puntos porcentuales inferior a la de un año antes.
José Folgado:
«La única vía para recuperar competitividad es rebajar los costes empresariales»«Los sindicatos deberían contribuir a modernizar el mercado laboral y evitar que tengamos contratos con las indemnizaciones más altas de Occidente y una temporalidad que no beneficia a nadie»
Mantiene el mismo semblante de entregado profesor antes que de político profesional. Y se confiesa «feliz» en su nuevo papel de alcalde de la localidad madrileña de los Tres Cantos. Aunque elude pronunciarse sobre cuestiones de política nacional (a la que duda que vuelva) como la financiación autonómica o los Presupuestos Generales, José Folgado explica las causas de la crisis económica y qué medidas deberían adoptarse de forma inmediata. Y anuncia vacas muy, pero que muy flacas para los dos próximos años.
- ¿No resulta difícil vender esperanza en medio para el que ningún Gobierno del mundo parece tener soluciones claras?
- Para uno, que estuvo en el equipo de Gobierno del año 96 sin haber estado antes en el ámbito de la política, esa pregunta tiene una respuesta en positivo. Cuando me tocó hacerme cargo de la Secretaría de Estado de Presupuestos y Gastos la tasa de paro era del 23%, el déficit público del 6,5%, la deuda pública enorme? No cumplíamos ninguno de los parámetros para entrar en el euro. Los países caen y se levantan. Y eso no depende únicamente de los recursos naturales de cada uno. España no tiene muchos. Tampoco los tienen Suiza o Japón. Es la voluntad y la capacidad organizativa de las personas lo que hace prosperar a un país. No cabe duda de que ahora hay unos problemas muy graves de tipo financiero y energético. Pero los desafíos pueden convertirse en oportunidades. Lo que debemos preguntarnos, ahora que está aumentando el paro, que el PIB se está desacelerando hasta entrar en estancamiento o recesión, es qué es necesario para que la oportunidad no sea para sólo dos o tres, sino para que la economía recupere competitividad.
- ¿Qué diferencia hay entre la crisis de los 90 y la de ahora?
- Entonces era una crisis global desde el punto de vista de desarrollos tecnológicos, de replanteamientos del papel que debe jugar el sector público en la economía. Maastricht estableció unos criterios limitativos en cuanto a déficit y deuda pública y fue muy importante porque se ha avanzado en liberación de mercados, en reducir el papel público a uno muy necesario y eficaz pero que no cree trabas a la iniciativa privada. Ahora hablamos de dos problemas que no los hubo entonces. A finales de los 90, el precio del petróleo era de 10 dólares el barril. El problema financiero surge como consecuencia de que, durante muchos años, ha habido una política monetaria muy laxa por parte de Estados Unidos, muy expansiva con tipos de interés muy bajos, que a todos nos gusta que estén bajos, pero eso genera problemas. Al mismo tiempo se desreguló el sistema financiero, lo que ha sido clave. Se permitía invertir a la banca comercial en sectores como los seguros. Eso obligó al Gobierno norteamericano, que no intervino cuando quebró Leeman Brothers, a hacerlo con AIG, una compañía de seguros que representaba los intereses de millones de ciudadanos. Hay que volver a establecer normas de regulación que se habían eliminado.
- Quienes defienden el libre mercado cuando las cosas van bien son los que reclaman ahora la intervención del Estado para salvarles de los errores de gestión cometidos. ¿Y mientras, los contribuyentes a seguir pagando unas hipotecas cuyos tipos de interés siguen subiendo, a destinar sus impuestos a reflotar empresas cuyos directivos, responsables de la debacle, se han llevado indemnizaciones millonarias por ser despedidos?
- Los mecanismos que han funcionado no han sido los del libre mercado. Los que eran ricos se han hecho mucho más ricos sobre la base de utilizar activos a los que le daban rentabilidad con un altísimo riesgo que no transmitían. Es lo que llaman hipotecas basura o activos tóxicos. Creaban hipotecas al 14% cuando los tipos estaban entonces en el 2%, sabiendo que ese señor no iba a poder pagar el préstamo, pero confiando en que dentro de unos años podría deshacerse de la vivienda ganando más dinero. Esos ejecutivos actuaban al son de unas normas que no penalizan eso adecuadamente. Lo que todos los liberales hemos dicho siempre es que lo importante es que funcione la transparencia en los mercados. Todo lo que sea abuso de posición dominante, competencia desleal, no suministrar información adecuada de riesgos, ni establecer mecanismos de control, va contra el mercado. Ahí no ha habido libre mercado sino información falseada de unos señores que han ido a lucrarse. Y hay gente que ha ido a la cárcel.
- Luego ¿son recomendables mayores mecanismos de control por parte del Estado?
-- Seguro. El problema es que los controles se eliminaron en Estados Unidos. Nadie ha dicho nunca que no debe haber regulaciones porque, en caso contrario, siempre habrá alguien dispuesto a perder dinero durante seis meses para echar a la competencia y quedarse solo en el mercado. Tiene que haber un tribunal de competencia, unas instituciones independientes y profesionalizadas. Aquí, el Banco de España tiene establecidos unos coeficientes de recursos propios muy importantes con provisiones superiores a otros países que atienden a la solvencia del sistema financiero en épocas de crisis.
- Y si el sistema financiero español está, aparentemente saneado, ¿por qué operaciones de crédito, hipotecas, que hace seis meses se daban sin problemas de repente se deniegan de forma sistemática?
-- El problema es macroeconómico. Tenemos el déficit exterior más alto del mundo en porcentaje del PIB, 100.000 millones de euros. Ahorramos el 20% del PIB, pero hemos estado invirtiendo el 30%. Esa diferencia de diez puntos la tenemos que financiar en mercados exteriores y se daba, sobre todo, por la tremenda expansión en suelo y en vivienda. La inversión en construcción en España ha sido superior a lo que invertían en suelo Alemania y Francia juntos. Más del 50% de esas operaciones eran inversiones, no destinadas a viviendas residenciales. Eso no era sostenible y motivaba tener que salir a buscar dinero fuera. Hubo un periodo en el que no había mucho problema y la gente no percibía que tuviéramos que salir a por los ahorros chinos o alemanes porque el dinero era abundante y barato y España, solvente. A medida que se eleva el déficit (el PP lo dejó en el 3% y con el PSOE ha llegado al 11%) y que se produce la crisis financiera en la que todo el mundo recela de todo el mundo, ya es más difícil para los bancos obtener más crédito y resulta más caro.
- Pero llevamos hablando 15 años de la burbuja inmobiliaria, la escalada del crudo tampoco ha sido tan súbita. ¿Qué fallado?
- Lo que voy a decir es como técnico, al margen de partidismos: Por parte del Gobierno español ha habido mucha inhibición. Se ha dejado que la inercia siguiese su curso. La economía había crecido desde el año 97 porque a los doce meses de que llegara el PP, ya se habían tomado medidas. Las reformas son necesarias de manera permanente para adaptarse a las situaciones cambiantes. En el año 2000 estrenamos la segunda legislatura con un paquete de medidas estructurales para regular los mercados. Entre ese año y 2003 toda Europa estaba con pulmonía, con crecimiento casi cero en Francia y Alemania. Nosotros no nos enteramos de esa fiesta. Seguimos creciendo, a menor ritmo, pero creciendo, precisamente por las medidas que se adoptaron para cebar la confianza de los mercados. Eso no se ha hecho en estos cinco años. Y eso ha producido desequilibrios graves. El impuesto de sociedades y las cuotas empresariales a la Seguridad Social deben ser replanteadas de manera inmediata. Esa es la única vía para ganar competitividad, rebajando costes empresariales, compensando la pérdida de recaudación con una subida del IVA que convertiría a las empresas españolas en más competitivas porque es deducible en exportaciones. O eso, o caen un 10% las inversiones y se marcha un millón de trabajadores de la construcción a la calle. Se deberían haber adoptado medidas para que hubiera más ahorro, para que la inversión fuera menos especulativa, y no se ha hecho nada para desincentivar eso.
- Tampoco hubo medidas por parte del PP para que la burbuja no siguiera creciendo.
- Nosotros cometeríamos errores, pero procuramos que el diferencial de la inflación no llegara al 1%, vigilando cada producto. Liberalizamos desde las farmacias a los tanatorios? Había que meter cuña de mercado para que haya competencia, que es la mejor manera de que haya calidad y menor precio. Se tuvo muy en cuenta que el déficit exterior no creciera más del 3% porque esa cantidad era fácilmente financiable en los mercados. Pero todo eso se ha escapado de las manos.
- Dice el presidente de las Cámaras de Comercio, el zamorano Manuel Vidal, que poco empresario es quien no ha aprovechado debidamente estos doce años de bonanza ¿tampoco ellos han hecho bien los deberes?
- Los han hecho en su mayoría. Prueba de ello son los cinco millones de empleos creados en este tiempo, los empresarios han salido a los mercados exteriores. Y en Zamora le puedo citar muchas empresas que están funcionando correctamente, con una competitividad increíble. Y la ventanilla única de la Cámara de Comercio de Zamora, que vine yo a inaugurar en 2001, siendo secretario de Estado, ha contribuido a crear 812 empresas, ha atendido a más de 2.500 emprendedores y ha contribuido a crear 1.500 empleos. Eso es un granito de arena facilitando las cosas a quien quiere emprender. Ser emprendedor es tener una idea, aportar un capital, colocarla en el mercado. No nos enfademos luego si gana dinero. También puede arruinarse, lo mismo el dueño de una gran empresa que el de una pequeña tienda.
- Y justamente, los empresarios se quejan de que mucho se habla de ayudas para las grandes firmas, pero poco o nada de las pymes y se preguntan qué ocurrirá si los fondos ICO se destinan mayoritariamente a esas grandes empresas.
- Las organizaciones empresariales deben jugar su papel de interlocución. Los gobiernos regionales estar muy atentos a las ayudas a las pymes y el Gobierno de la nación tener una sensibilidad especial para las que, en definitiva, han sido las que más empleo han creado.
- Pero si los bancos siguen cerrando el grifo ¿quién podrá asumir riesgos?
- Los bancos cometieron excesos, las familias cometieron excesos y los promotores cometieron excesos. Estos últimos acapararon suelo y lo ofrecieron a un precio que no era real y que repercutía en el precio de la vivienda. Las familias pensaron que se podían endeudar indefinidamente y los bancos daban crédito a todo el mundo con tal de captar mercado por mucho más del 70% del valor de la vivienda, que era lo clásico. Ahora estamos pagando las consecuencias.
- ¿Es partidario de incrementar las garantías del sistema financiero español?
- Sí, y eso incluye a los depositarios, los ahorradores. La regulación del sistema financiero tiene que garantizar que no se produzca crisis en el sistema. Debe haber confianza en él. La supervisión del Banco de España debe intensificarse para evitar que se incumplan todos los criterios. El corralito aquí es impensable.
- ¿Hasta dónde puede llevarse la flexibilización del mercado laboral si ya contamos con uno de los índices de temporalidad más altos?
- Hablo de modernización de las relaciones laborales, de contratos estables, pero sin la polarización actual de unos contratos indefinidos con las indemnizaciones por despido más altas de Occidente y más del 30% de temporalidad indebida, lo que es malo para todos. Porque la temporalidad implica menos calidad de trabajo. ¿Por qué los sindicatos no contribuyen para que todos sean contratos normales salvo los de prueba y los estrictamente temporales?
- Abaratar el despido, en otras palabras.
- Lo que se trata es de no estar en desventaja con respecto a los otros países, como sucede ahora. Yo quiero pleno empleo, y eso es posible, entendiéndolo como pleno empleo salvo el paro fraccional de un 5%. Estados Unidos lo consiguió.
-  ¿Es factible un acuerdo entre PP y PSOE en materia económica?
- Sería muy deseable, pero, francamente, no veo al PSOE en una verdadera disposición de llegar a acuerdo.
- Si las elecciones, en lugar de en marzo, hubieran sido unos meses más tarde ¿estaríamos hablando del mismo resultado?
- Claro que no. De hecho, las encuestas dan resultados mucho más equilibrados.
- ¿Echa de menos la política nacional desde que es alcalde de Tres Cantos?
- Me siento feliz. Es cuestión de aceptar las misiones que a uno le encargan y hacerlo lo mejor posible. El alcalde es casi el único elegido que está en contacto con sus electores las 24 horas del día y en proceso de evaluación continua. Eso significa que debes estar vigilante y cumplir con tu cometido.
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