La acción conjunta de los revolucionarios catalanes y los patriotas vascos ha contribuido en gran manera al triunfo del candidato del Partido Popular Mariano Rajoy. El pueblo español ha expresado en las urnas su apoyo a los principios democráticos de este gran partido de centro. Su santidad el Papa Benedicto XVI envía desde sus aposentos de Ciudad del Vaticano su bendición a cuantos han contribuido a este memorable triunfo del bien y el orden sobre el mal y el desorden.
Una vez más a lo largo de la historia el pueblo español ha manifestado su firme voluntad de permanecer al lado de quienes defienden por encima de todo la familia heterosexual, la catolicidad del Estado y el respeto que merecen las clases superiores de la sociedad, y ha desterrado con firmeza el conato de desorden que se ha producido en el suelo patrio durante estos cuatro años de descabellado gobierno de izquierdas.
A partir de ahora, el orden y la moral vuelven a reinar en España. El nuevo gobierno del PP, atento al bien de los ciudadanos españoles, promete llevar cuanto antes al Parlamento sucesivas propuestas de derogación de cuantas leyes fueron aprobadas durante la legislatura anterior, en la cual la sensatez estuvo circunstancialmente en minoría. Así pues dejarán de ser válidos de inmediato esos aberrantes matrimonios homosexuales contrarios a razón y naturaleza.
Y promete también el nuevo gobierno atajar de raíz y aun de forma preventiva cualquier intento de aventura ideológica que pueda perturbar la paz y el preciado orden que se estableció con la cruzada que el glorioso ejército nacional llevó a cabo entre los años 1936 y 1939. A tal fin, presentará en el parlamento una propuesta de ley que castigue las veleidades separatistas de los catalanes y los vascos irresponsables. Tan sólo aquellos que entiendan que España es indivisible por ser «una unidad de destino en lo universal» tendrán derecho a manifestar sus opiniones en público, a formular propuestas políticas y a participar en el gran proyecto democrático constitucional de la monarquía parlamentaria española.
La religión católica será de obligado estudio en todos los centros docentes españoles. La asignatura de religión formará parte de todos los currículos de enseñanza obligatoria, y será evaluable como la de cualquier otra área. Nuestros hijos volverán a saber de este modo lo que es moral y religión, y aprenderán a respetar a los representantes del orden divino sobre la tierra.
Como auténticos asesinatos que son, los abortos deberán ser castigados con penas de prisión. A tal fin el gobierno propondrá en el parlamento una ley de penalización del aborto que aumente de forma ejemplar y disuasoria el castigo que merece todo atentado a este orden sagrado de la vida que es la gestación humana. Y hará todo lo necesario para que se consideren culpables tanto a las mujeres que abortan como al personal medico que intervenga en tales crímenes.
El nuevo gobierno promete que a partir de ahora ¡España volverá a resurgir!
[Este anticipo de información ha sido extraído de la campaña electoral del candidato por el Partido Popular Mariano Rajoy].
Pepcastelló