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¿Qué podemos esperar del nuevo gobierno Zapatero?

El nuevo gobierno, presentado en una gran operación de marketing, mantiene el “núcleo duro” y la filosofía del anterior. Sin embargo, llega en un momento muy distinto y para jugar un papel muy diferente.
A Luchar por el Socialismo | Para Kaos en la Red | 22-4-2008 | 277 lecturas | 2 comentarios
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¿QUÉ PODEMOS ESPERAR DEL NUEVO GOBIERNO ZAPATERO?

El nuevo gobierno, presentado en una gran operación de marketing, mantiene el “núcleo duro” y la filosofía del anterior. Sin embargo, llega en un momento muy distinto y para jugar un papel muy diferente.

El gobierno de la crisis económica

El nuevo gobierno no viene a retirar las tropas de Irak, como el anterior, sino al revés: el primer viaje de la Ministra Chacón ha sido para visitar el contingente de tropas de ocupación en Afganistán. También se ha desvanecido el boom del ladrillo y la “prosperidad” de la anterior legislatura. Por el contrario, la toma de posesión del nuevo gobierno ha estado marcada por la crisis económica, que avanza rápidamente. Por eso, sus primeras medidas han sido para auxiliar a bancos, constructoras e inmobiliarias, que ven cómo se acaba el chollo.

A diferencia del anterior gobierno, el nuevo ya no puede auparse en una ola como la que representó el movimiento contra la guerra y tampoco despierta ningún entusiasmo popular. Es verdad que Zapatero recogió 11 millones de votos, pero no fueron un cheque en blanco sino votos resignados, cuya motivo principal fue impedir el retorno del PP. No es tampoco casual que la campaña electoral estuviera atravesada por huelgas obreras y estudiantiles que, curiosamente, no controlaron ni por la izquierda institucional ni la burocracia de CCOO y UGT. Este fue el caso de los autobuseros de TMB o de la EMT, la lucha estudiantil contra la LOU y Bolonia o las movilizaciones por la vivienda digna.

La gran tarea del nuevo Gobierno va a ser gestionar la crisis, que va a alcanzar grandes dimensiones. El margen de maniobra para hacer concesiones es cada vez más pequeño. El propio Solbes ha anunciado que este año se acaba el superávit presupuestario. Con la crisis se socavan también las bases sobre las que se ha asentado esta larga etapa de estabilidad política.

Un gobierno más débil

El nuevo gobierno es políticamente más débil que el anterior y aparece desde el principio necesitado de acuerdos para sobrevivir. La sesión de investidura fue un permanente ofrecimiento de pactos, a diestra y siniestra. A diestra cuando Zapatero se dirigió al PP en busca de “pactos de Estado” frente a ETA y el independentismo vasco, la financiación autonómica, la renovación de los órganos de la Justicia o la política europea. Pero estos pactos se presentan muy complicados, como estamos viendo en la “guerra del agua”. Por otro lado, llegar simultáneamente a pactos con el PP y con los nacionalistas periféricos es poco menos que imposible con el telón de fondo de la crisis económica. La disputa sobre la financiación autonómica apunta a una batalla campal.

Necesitan vitalmente un Pacto Social

Más importante, si cabe, que los pactos políticos es el pacto social con la patronal y las cúpulas sindicales. El Gobierno precisa de la colaboración de la burocracia sindical como el aire que respira, por la sencilla razón de que no tiene la fuerza necesaria para enfrentarse de manera directa con el movimiento. Es por eso que Zapatero sigue manteniendo su palabrería y que llama a Fidalgo y Méndez a acordar las medidas anticrisis y a negociar una nueva reforma laboral y de las pensiones públicas. La patronal está más que dispuesta, tras anunciar que no le bastan las actuales medidas. Los burócratas sindicales, por su parte, piden a cambio una ley de negociación colectiva que les dé todos los poderes de negociación, en detrimento de los comités de empresa y los sindicatos minoritarios.
Pero los discursos de Zapatero chocan ya con la mano dura anunciada por Corbacho con la inmigración (ver páginas centrales) y pronto con el incumplimiento de sus promesas electorales. Solbes ya ha declarado que sólo podrán cumplirse si el crecimiento económico no baja del 3%, cosa que ya todos descartan.

Apoyar las luchas e ir construyendo una alternativa

Apoyar las luchas obreras y populares en esta situación es decisivo. Algunas, como la de los conductores de TMB, tienen una importancia fuera de lo común porque son un ejemplo extraordinario de que el sindicalismo asambleario y de lucha puede ganar y golpear duramente, a la vez, a la corrompida burocracia sindical. Vivimos síntomas de cambio en huelgas como las del transporte público o la limpieza, donde las cúpulas sindicales no han pintado nada o, como en el conflicto Justicia, se ha tenido que enfrentar abiertamente a su propia afiliación.

Hay que unir a todas las fuerzas anticapitalistas en un frente de solidaridad con las movilizaciones y en defensa de un Plan de choque al servicio de los trabajadores.



Por un Plan de choque a favor de la mayoría trabajadora

La crisis económica ocupa el centro de las preocupaciones del período en el que hemos entrado. Por eso, como señala Corriente Roja, frente al plan aprobado por el nuevo Gobierno Zapatero, cuyas medidas están al servicio del capital y no resuelven ninguno de nuestros problemas, tenemos que oponer un Plan de Choque a favor de la población trabajadora. Un plan a discutir entre todos y a defender juntos y que creemos que debería incluir, al menos, los siguientes puntos:

•          Salario mínimo ya de 1200 euros.

•          Congelación inmediata de los precios de los productos y servicios básicos.

•          Derecho a una vivienda digna, poniendo a disposición de la sociedad los tres millones de viviendas vacías, creando un parque público de alquiler e imponiendo por ley un alquiler social que no exceda del 20% del salario medio.

•          Un plan de obras públicas y sociales para construir equipamientos que dé respuesta a necesidades populares y cree al mismo tiempo puestos de trabajo.

•          Alto a las expulsiones de los trabajadores inmigrantes, para impedir que se conviertan en los grandes paganos de la crisis.

•          Alto al fraude de las deslocalización de empresas, que dejan a miles de trabajadores en la calle, después de haberse embolsado subvenciones y beneficios fiscales millonarios.

•          Subsidio de paro hasta la recolocación efectiva de la persona desempleada. Paralización inmediata de las medidas de privatización de los servicios públicos básicos como la educación (plan Bolonia...), la sanidad o el transporte.



www.marxismo.info

 
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Comentarios (2)

#1.- S.O.S.

Marierrauskin|22-04-2008 13:40

Soy una ciudadana de Euskal Herria (en concreto de Nafarroa) y espero que el Gobierno de Zapatero tenga la valentía de facilitar una salida al contencioso vasco.
Si quieren la paz deben atender con justicia las reivindicaciones mínimas: reconocimiento de la territorialidad del pueblo vasco y cauces democráticos para que todas las vascas y los vascos podamos decidir libremente nuestro futuro.
No a las ilegalizaciones, a los tribunales de excepción, a la indisoluble España!
a abrir cauces de participación, a la flexibilización de la legalidad vigente y al Socialismo Identitario!

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#2

22-04-2008 13:52

Solo un pequeño detalle, en Francia el salario mínimo es de mil € y optan los franceses por 1.5 miles de €. Seamos inteligentes pidamos los mil para aglutinar mas quorum sobre la reivindicación.

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