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Pintor, Natividad y los demás: todos nosotros

Con motivo del intento de repetir, conceptuándola y hasta premiándola nuevamente como "manifestación de arte",  una salvajada que hiere los sentimientos de toda persona normal.
Miguel Arencibia Daupés | Para Kaos en la Red | 14-3-2008 | 571 lecturas | 5 comentarios
www.kaosenlared.net/noticia/pintor-natividad-demas-todos-nosotros
La perrita Natividad

Pintor.- Como introducción

Raudo hasta el desconcierto, Pintor trepó del suelo a la silla, de ésta a la mesa y, como un resorte vivo, saltó tomando al pasar, entre sus medianas fauces,   el cinto doblado que mi padre había levantado sólo para asustarme, por alguna travesura mía. Después, mi madre con ojos asombrados; ella y él mirándome sorprendidos y dirigiendo sus vistas al chucho negro de pelambre corta y fuerte, que sostenía con sus dientes el trozo de cuero, cual fungiera como ficticio (y también frustrado) azote.

Créanme si les digo que Pintor, al menos en nuestra casa, no había sido entrenado para hacer esa increíble maniobra, que hizo en mi defensa; salvo que le enseñaran en algún hogar, anterior y desconocido para nosotros.

Esa que narro es, de muchísimas que guardo, la más vívida imagen cual, desde los 5 años, tengo de mi primera mascota canina. Aquella que mi progenitor librara de su encierro en el closet de una nueva edificación, que él pintaba. De ahí su nombre.

Nunca supimos su edad. Mi padre lo rescató de la mencionada "prisión" del poblado de Canasí, provincia de Matanzas, y durante días lo alimentó con parte de su almuerzo diario y el falderillo le reciproca con su compañía durante la tediosa, por repetitiva, labor. Así se fue estrechando una bonita relación. Al finalizar cada día, el animalito iba con él un buen trecho, y regresaba a mitad del camino entre el reparto en construcción y la estación ferroviaria del llamado tren de Hershey.

Sucedió que el último día de sus labores en aquel sitio, mi padre no logró que Pintor -ya con nombre, por “votación popular” de los demás operarios- desistiera de seguirlo. Tantas veces lo trató de detener, cuantas oportunidades que el perro paraba y reemprendía la marcha tras aquél; como si comprendiera que, de dejarlo marchar solo, ya no lo vería más.     No le quedó al rescatista otra alternativa que pedir un saco de yute, típico envase de azúcar en aquel entonces, y llevarlo para la ciudad de Matanzas, donde vivíamos en un paradisiaco lugar, mixtura de campo y playa.

Llegado a nuestro hogar, Pintor trasladó súbitamente sus más especiales atenciones de mi padre hacia mí. Incrementando por ello la tropa que yo comandaba en esos momentos, compuesta por Belinda, una chivita blanquinegra; Isabel, la yegua, inmensa, castaña; y su potrico, nombrado Lucero, por una manchita blanca en forma de estrella que tenía en la frente.

Días de sol, mar, aire y primeras asistencias al kindergarten. ¡Maravillas del recuerdo!   Y en él, Pintor, mi inseparable compañero de juegos y guardaespaldas al mismo tiempo. ¡Tan querido por toda la grey infantil y la casi unanimidad de los mayores, vecinos del lugar!

Una tarde, tras divertido paseo con mis padres, buscamos a Pintor por toda la casa y más allá. Para mí, no había sido encontrado. Lágrimas no faltaron en ese suceso, pero fueron refrenadas, a la mañana siguiente,  por la explicación de mi madre acerca de una definitiva “fuga romántica” de Pintor, enamorado de una pizpireta, ocasional visitante en el barrio; haciendo un parangón con lo que yo haría en la adultez: casarme y establecer una familia en otro lugar.

Trabajo me costó olvidar a mi fiel, cariñoso y amado compañero, pero la corta edad y el transcurrir del tiempo hicieron lo suyo.

Dos años después, ya inmigrantes en la capital del país, Pintor volvería a ser el motivo de mis lágrimas, esta vez sin consuelo, en ocasión de escuchar accidentalmente lo que contaba mi madre a una amistad: Pintor había dado su último suspiro, entre fuertes dolores, tras ser víctima de un veneno destinado a las ratas, que apodábamos “pasta eléctrica”. Se sospechaba que en esa injusticia había estado la siniestra mano de Evarista, una desagradable y sumamente envidiosa integrante del vecindario.  

En tal ocasión, supe que el querido perrito, aún adolorido hasta lo infinito, sacó fuerzas de flaquezas y fue a morir debajo de mi cama. Allí lo encontraron mis padres aquella noche; la misma en que, con total silencio para no despertarme, lo enterraron resguardado por la frondosidad de un viejo árbol del terreno aledaño a nuestra casa.       

Fue mi primera desgarradora experiencia con relación a la maldad humana. Qué triste! Cómo quebró ilusiones en mi interior!

Natividad.- Como nudo

Y resulta que pasados un montón de años, ahora una amiga me revuelve los tristísimos recuerdos al hacerme conocer, por vía electrónica, el inaudito reality show de un alguien, mal llamado artista, que provocara – para él y sus patrocinadores, como" expresión de arte"- la muerta por hambre y sed de una perrita (Natividad) recogida (mejor dicho: cazada) al efecto en las calles.

Pero… lo absurdo no para ahí.

Veamos la noticia como se muestra en Internet, en una carta para la recogida de firmas electrónicas en repulsa a la salvajada en cuestión.

To:  Bienal Centroamericana Hondura 2008

14 setiembre 2007 - Del Diario la Nación de Costa Rica leemos:
http://www.nacion.com/ln_ee/2007/septiembre/14/aldea1239344.html

En medio de polémica, la Bienal Costarricense de Artes Visuales (Bienarte) 2007 inauguró anoche una estricta y pequeña selección de obras y premió³ a seis artistas con el pase para representar al paí­s en la Bienal Centroamericana Honduras 2008.

Los artistas galardonados en esta sexta edición de la prestigiosa cita de arte contemporáneo fueron Errol Barrantes, Guillermo Habacuc Vargas, Oscar Figueroa, Mimiam Hsu, Esteban Piedra y “La banda de los sumergidos-emergentes”(Sila Chanto y Jhafis Quintero).

El jurado, integrado por Ana Sokoloff (Colombia), Oliver Debroise (México) y Rodolfo Kronfle Chambers (Ecuador), los escogió con base en obras de gran calidad y excelente coherencia entre idea y ejecución, según detallaron.
La Bienarte es organizada por los Empresarios por el Arte.

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Uno de los "artistas", Guillermo Habacuc Vargas (http://www.marcaacme.com/blogs/analog/index.php/2007/08/22/5_piezas_de_habacuc ) permitió la muerte de un perro por inanicón durante el evento.
Es inadmisible que se pisoteen de esta forma los derechos de los animales y que el "artista" lo hubiera recogido de la calle para dejarlo morir amarrado con una cuerda a la pared de la galería cuando tuvo la oportunidad de no hacerlo o incluso salvarlo.
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Del Blog de Rodrigo Peñalba
http://www.marcaacme.com/blogs/analog/index.php/2007/08/22/5_piezas_de_habacuc
"Según supe el perro murió al día siguiente por falta de comida. Durante la inauguración supe que el perro fue perseguido por la tarde entre las casas de aluminio y cartón de un barrio de Managua con nombre de santo que Habacuc que no pudo precisar en el momento. 5 niños de los que ayudaron en la captura recibieron bonos de 10 córdobas por su colaboración. Durante la exhibición algunas personas pidieron la libertad del perrito, a lo que “el artista” se rehusó. El nombre del perro era (fue) Natividad, y se le dejo morir de hambre a la vista de todos, como si la muerte de un pobre perro fuera un show mediático desvergonzado en el que nadie hace nada más que aplaudir o mirar desconcertado."
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Nada podemos hacer por este perro pero si tratar de que los organizadores de la Bienal Centroamericana Honduras 2008 no admitan a este "artista" maltratador de animales. Te ruego te adhieras a dicha solicitud y que difundas lo más que te sea posible este vergonzoso acto para recoger el máximo de firmas y vetarlo en la bienal.

Sincerely,

The Undersigned

La otra noticia que compensa lo sucedido, aunque sea ínfimamente, es que nos acercamos al millón de firmas, emitidas y validadas electrónicamente.

Todos nosotros.- Como desenlace

Con Irak, Afganistán, con lo que a diario acontece en Africa y… en Palestina; en fin con una lamentabilísima multiplicidad de guerras pasadas, actuales y -ojalá que no-  por desatar. Con tanta hambre y enfermedades en el mundo, que “logran” matar a millones de humildes, principalmente niños. Con la rápida degradación del medio ambiente, que está conllevando a la extinción de centenares de especies de la fauna y la fauna cada año. En fin… con tantísimas y cada vez peores calamidades, que pueden acarrear hasta la desaparición de la Tierra, y aunque el caso de Natividad hiere la más fortalecida sensibilidad, siempre habrá quien se asombre de nuestra ira y amargura por la tortura  y la muerte de una “simple” perrita.    

¿Por qué quienes así piensen no analizan que los instintos de causar intencionalmente dolor y muerte en uno y otros casos son semejantes?

Leí hace poco, aquí en Kaos, como la inclaudicable luchadora social Louise Michel explicaba que sus inquietudes revolucionarias comenzaron muy tempranamente por el sentimiento de rebeldía ante los atropellos a los perros y caballos, que frecuentemente veía.

Y ello debe ser visto así porque, de lo contrario, el denominado “hombre”, como género, comienza torturando y dejando morir a una “miserable” Natividad "cualquiera" y continúa, si las circunstancias se lo propician, con Esperanzita de 18, violada y trucidada en Juárez, México; con el niño de 7 años, castrado y desangrado por los “paras” en las selvas de Colombia; u otro apuñalado en las calles del Salvador o Sao Paulo; con Urbano de 22 , decapitado en Haití o Paraguay; con tantas inocentes víctimas de terrorismo en una estación de Madrid; con los adolescentes baleados en la secundaria de Columbine, EE.UU.;  o con aquella chica escarnecida vilmente y que, con los familiares, fuera quemada viva dentro de su casa, en Irak; o aquel bebé muerto en su misma cuna por un misil israelí; o Mauro, el veinteañero italiano asesinado en el lobby de un hotel en La Habana, quien estaba, al decir de Posada Carriles, “en el lugar y momento equivocado”; o las personas destrozadas por la explosión en un avión cubano, de la autoría del mismo asesino; o, quizás, Zoltanj, el joven eslavo, “una simple pérdida colateral”, según Clinton; o un Mohamed, que fuera “zambullido” casi hasta morir en Abu Graith, porque Bush, como renovado Hitler, reconoce públicamente ser afectivo a la tortura (y, agrego, a la muerte), tal y como como se hiciera en Auzwich o en los campos de Pol Pot.

¿Hasta dónde llegará esta humanidad, sin que pueda utilizar ese vocablo más que como sustantivo y no como apropiada adjetivación? Confiemos en que podamos parar, en que no sigamos siendo una humanidad en vías de deshumanización; ni cada vez, peores entre congéneres, así como con las otras especies que, con iguales derechos no reconocidos, cohabitan junto a la nuestra en este mundo-planeta.

Lo terrible del caso de Natividad es que fue un reality show cual, contrariamente a si la víctima hubiera sido un homo sapiens, parece estar fuera de toda persecución legal en su país así como en el que se pretende ahora la “reconstrucción” del bárbaro espectáculo y en la mayoría de las naciones. Lo tenebroso es que a un salvajismo tan grande se le endilgue el nombre de “arte”, atraiga algún público (también enajenado como el autor y sus sponsors)   y hasta resulte premiado.

Horrible es que se hizo participar a niños -como pequeños mercenarios- en la cacería de Natividad. Quiero creer que no sabían el destino que se le reservaba al indefenso animalito.   Ojalá ninguno lo llegara a saber después, para que no perdiera abruptamente, como yo, una linda parte de su infantil inocencia. 

 
 
Más información:

Comentarios (5)

#1

15-03-2008 08:55

Estoy cansado de ver como la gente reenvia e-mails con el caso de esta perra.

Joder, porque no me envian e-mails hablando de los huelguistas de Seat, TMB, FRAPE-BHER, de las luchas populares, de las victorias del proletariado..?!?!?

Dejad ya el tema, que por una maldita perra que muera, lo hacen miles de personas por el capitalismo salvaje y explotador.

Salud y Revolución

Valoración: -8  

#2

15-03-2008 11:28

"por una maldita perra que muera"

una expresión desafortunada. Peor aun: una "maldita" expresión desafortunada. ¿Victorias del proletariado? ¿Dónde? ¿De qué estás hablando? ¿Huelguistas de SEAT? Muy bien, se habla aquí de los huelguistas, de las luchas populares... más se debería hablar en los medios de comunicación no adscritos a la Izquierda. ¿Se debería dejar de hablar por ello del sufrimiento de los animales a los que las Naturaleza no les ha permitido crear órganos de expresión con las que expresar (si es que se puede) la agonía que precede a la muerte mientras el capitalismo sigue asesinando como siempre ha hecho? ¿Quien dice cuando hay que tratar un tema y aparcar otro? ¿Debe asistir el ciudadano sensible a la agonía, maltrato y muerte de un perro en espera de que llegue el Comunismo liberador? Cada uno tendrá sus prioridades, pero la indiferencia hacia la muerte de "una maldita perra" es, para empezar, un mal mimbre para construir una sociedad nueva diferente a esta mierda general que habitamos, hombres y animales.

Valoración: 7  

#3.- Vaya verguenza

IOEFF|15-03-2008 16:39

Siempre he defendido y defendere que los movimientos ecologistas asi como los pacifistas y ciertos sectores de los llamados movimientos Gays, no son mas que nidos de burgueses y neo-liberales rancios, que les importa mas una flor o un arbol que el sufrimiento y privaciones del dia dia sobre la clase obrera,, pero eso no quita que este tipo de noticias resulten extremadamente peliagudas, por que para nosotros como Comunistas este tipo de actos tienen que reflejar una vez mas la degeneracion moral a donde puede llegar la burguesia, por que en referencia al comentario uno al cual entiendo en parte, tambien decirle que te equivocas camarada, ya que como comunistas tambien es nuestro deber defender la dignidad de los pobres animales y salvarlos de la barbarie burguesa, eso si siempre primando nuestros conceptos marxistas, y nuestra lealtad a la clase obrera.Reitero este acto demuestra la degeneracion burguesa, y ademas lo fuertemente arraigada que esta entre la llamada clase artistica, un sector este ampliamente neo-liberal y reaccionario.

Valoración: 5  

#4.- No acostumbro a responder los comentarios a mis trabajos, pero...

Miguel Arencibia|15-03-2008 20:56

Como veo que las expresiones de los anteriores provienen de comentaristas anticapitalistas como yo, que soy marxista hasta el tuétano, les aclaro que también las luchas obreras y sociales en general es mi primera visión en la vida. No obstante, no dejo por ello de tener esos sentimientos con que he tratado de impregnar este artículo acerca de los animales. Los comunistas somos los que mayor sensibilidad debemos tener, y en ello reservar un lugar para las otras especies cohabitantes de la Tierra.

Sobre marxismo y luchas de clase, les someto a su consideración mi artículo: Marxismo.- De algunas nuevas o recicladas "tendencias" colgado aquí en kaos, en las secciones de varios países de America Latina, entre ellos Cuba, país de donde soy y en el cual vivo, luchando dentro de la Revolución.

Abrazos para Uds., camaradas 

Valoración: 7  

#5

20-03-2008 21:58

Que triste  esas cosas en un mundo  "civilizado",  y que existan ¿personas? que las  premien, pero junto  al horror que me produce tal acción también me asombro de que exista alguien  como el que ha catalogado de maldita perra a  Natividad y yo le preguntaría es que podemos solo dolernos ante casos humanos  o  ir descriminando  hechos  segun  conciernan o no  y proclamarse comunista, que es quien lucha por un mundo mejor. "Señor" yo no soy comunista, pero soy persona y como tal capaz de sentir ante cualquier injusticia del proletariado pero  también  llorar por una pobre perrita  sacrificada por un salvaje, NO artista,  el arte es opuesto  a la barbarie; y por último le pregunto si no  puede sentir por algo así  como se arroga el derecho de exigir  que otros  lo hagan por lo que le preocupa.
Esa forma de pensar es la mala semilla  que hace  que muchos miren  a otro lado  y  se pierdan cada vez más  los valores humanos  ya bastante anulados dentro de un  mundo  que  se vuelve más y más  egoísta.
Lo felicito Arencibia,  gracias a personas como Ud. y los que lo han repudiado, capaces de sentir dolor, horror o revelarse ante  cualquier ignominia, pueda seguir creyendo en los hombres y en que no se perderá la humanidad. 

Valoración: 3  

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