En Defensa del patrimonio nacional |
En las mismas instalaciones donde tuvo lugar otro espectáculo nada triste, el festival de teatro, a 481.942 nuevos accionistas de Ecopetrol, apenas el 10% de la población del país, se les aprobará darles en cuatro contados trimestrales, 930.000 millones de pesos, utilidades del esfuerzo de los colombianos que deberían pasar a salud, educación y saneamiento básico como desde 1956, cuando nació la empresa, ocurría todos los años.
La Unión Sindical Obrera de la Industria del Petróleo USO, forjadora indiscutible de este emporio, abrió el debate al país apenas se conocieron las intenciones privatizadoras: no era necesario enajenar ni el 10 ni el 20% para que Ecopetrol se desarrollara como empresa petrolera de primer orden. Solo bastaba darle nuevas herramientas a través de una ley que la reestructurara conservándose como patrimonio de todos los colombianos.
Hoy la empresa presenta proyectos de inversión por 70 mil millones de dólares que con su flujo de caja y capacidad de endeudamiento hubiera podido acometer sin la venta de una sola acción.
Y se insiste en el engaño al país. Se planean inversiones por 11 mil millones de dólares en el exterior con los dineros de los colombianos que bien se podrían hacer en el país, pero aquí se prefiere tercerizar todas las actividades del negocio, en especial en campos probados que están en plena producción, favoreciendo a las multinacionales como la OXI en Caño Limón y Chevron en Chuchupa Ballenas, Guajira, ricos yacimientos que debían revertir a la nación prorrogándoles los contratos hasta el agotamiento.
Y si vamos a hablar de democratización, de cuál nos están hablando. El puñado de accionistas están sujetos a los vaivenes del accionista mayoritario, el gobierno neoliberal que ya dio muestras de su talante al nombrar, antes de instalar la asamblea de accionistas, la nueva junta directiva.
Esta decidirá, en adelante, que los aportes, de quienes creyeron que hicieron el negocio de su vida, serán utilizados para favorecer el capital extranjero con recursos frescos de miles de incautos.
Prueba de lo anterior fue la onerosa entrega de petróleo en ventas anticipadas o a futuro por parte del anterior presidente de la empresa, Isaac Yanovich, con el aval de su mentor, el presidente Uribe, perdiendo el país en un solo año más de 110 millones de dólares.
Mientras a los accionistas se les muestra hoy una realidad, Ecopetrol por dentro refleja un clima laboral perverso, fruto de una política antisindical de acoso y despidos. Lo muestran las dos encuestas laborales de la propia empresa donde ésta sale rajada.
No se respetan los convenios internacionales y el derecho a la libertad sindical es mancillado. Esto ha llevado a que la Oficina Internacional del Trabajo OIT, se haya pronunciado rechazando la persecución contra nuestros afiliados y representada en las desproporcionadas sanciones disciplinarias impuestas durante y después de la huelga petrolera de 2004, precisamente en defensa de Ecopetrol. Hoy tenemos 103 trabajadores despedidos y 130 con procesos disciplinarios.
La USO no cejará un instante en continuar, junto a todo el pueblo colombiano, por el rescate del primer patrimonio de la nación, por una Ecopetrol cien por ciento estatal y al servicio de todos los colombianos, que la forjaron tras décadas de trabajo y entrega.