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Periodismo a debate

Sergio Pérez | Para Kaos en la Red | 2-4-2008 | 435 lecturas | 6 comentarios
www.kaosenlared.net/noticia/periodismo-a-debate
Vista avenida San Lazaro

Observo por estas fechas varios articulistas comentar cómo debiera ser el periodismo en Cuba. Las opiniones se tornan personales. Cada cual desde su óptica, atrincherado a ambos lados del problema, quedan parcializados, pues con sólo parte de razón, opinan desde fuera.

Pienso que se debe ser honesto ante todo consigo mismo. La honestidad forma parte de la ética del periodista. Se debe ser capaz de renunciar a cualquier cosa excepto a la verdad y los principios. El altruismo de quienes pusieron y ponen sus convicciones e ideas de justicia por encima de todo debe servir de ejemplo. Hacer honor a los principios es respetarse a si mismo. ¿A cuánto está quien escribe dispuesto a renunciar? Individuos mezquinos, aduladores o vendidos siempre existirán, es parte de la naturaleza humana. Mas el periodista tiene un compromiso, una responsabilidad, una tribuna y supuestamente tiene la técnica para llegar, para comunicar; es quien primero debe interpretar un suceso, identificar cualquier tendencia; esta obligado a investigar si pretende ser objetivo, debe saber alertar. Camuflarse tras el lenguaje no es arte para llegar.

Es cómoda la posición de la critica horizontal: yo opino sobre lo que otros deberían hacer pero yo mismo no soy ejemplo “Haz lo que yo digo, no lo que yo hago”. Singular servilismo es la critica hacia abajo y nunca hacia arriba: “El programa del transporte se enfrenta a un verdadero peligro: Los usuarios irresponsables”, no se estudian siquiera móviles que son mas sicológicos que perversos, se simplifica el problema. Pareciera una campaña a la que ciertos periodistas hacen juego. ¿Cuántos programas de transporte han terminado en fracaso? ¿Qué medidas se toman para que en esta ocasión no se repita la historia, mas que el obvio cambio de proveedor? El periodista debe tener suficiente visión para darse cuenta incluso del juego, del que de dar un paso mas, se convierte en cómplice. Tiene una responsabilidad importante, pues puede arrastrar con él a la opinión publica o parte de ella. Definitivamente algo peligroso y comprometedor. Pensar tiene sus riesgos y en definitiva muchos juegan a “no mojarse”. Gran cantidad de periodistas trata temas internacionales, culturales o deportivos, la especialización hacia temas nacionales es esquiva, olvidadiza y puntual. Solo noticias positivas, pareciera ser un slogan. “La producción de tal fabrica, con las inversiones de este año, se espera que sea de ¿??”. Dato que no se seguirá, que no se compara con cifras precedentes, como tampoco se explica qué segmento abastece, qué por ciento de la producción nacional representa. No hay, digamos, quien pueda esbozar a la audiencia un estudio serio de la inversión, estado de cumplimiento por etapas, factibilidad; estructura de la propuesta, su evolución, las posibilidades de éxito según el modelo que se esboza. El periodista muy pocas veces complementa la noticia con una opinión, aunque pueda ser refutable. Se teme mostrar opiniones contrapuestas. No se publica lo que pueda hacer dudar de “lo orientado”. Solo se invita a especialistas comprometidos con el tema, que pondrían en juego su carrera de disentir. Sin riesgos no hay periodismo. Fácil es cuando los millones del sacrificio ajeno van y vienen, sólo para seguir camino del balcón.

Además de estos deslices profesionales y mentales, hay también mucho de una autosuficiencia que pulula en la isla: puedo saber más que los médicos, interpreto la historia mejor que muchos historiadores y para hacer edificios no se necesita ingenieros, sino políticos. Hombre, cada cual a lo suyo. Si los políticos pudieran levantar edificios y construir carreteras la isla sería ejemplo de urbanización. ¿Para qué graduar especialistas que no se expresan? ¿Por qué periodistas que no son capaces de captar la atención de la audiencia a la que se llega por elección?

Autosuficiencia, creencias, temores, potencial posibilidad de viajes o simplemente un plato de comida, de cualquier modo “venden su alma”. Esto amigos míos, no es periodismo. Si de debate se trata: por qué no existen opiniones diversas en una prensa que se dice representativa de un pueblo que opina de todo como signo de idiosincrasia y de lo que curiosamente los medios no son reflejo. La historia después del ´59 del siglo pasado encuentra en la prensa nacional sólo enfoques parcializados de la realidad mundial. Es lamentable que no sea imagen confiable de la riqueza de la historia de Cuba estos años tras haber sido silenciada en parte por la noble pluma ausente de los periodistas. Yo creo ante todo en la verdad que llega desde una óptica desprejuiciada. Al menos es la que "mas se acerca a la realidad". En términos prácticos una especie de utopía, aunque inmune a tendencias teoricistas y la fanfarronería de cómo las cosas debieran ser, o cómo pudieron haber sido; donde se critica a otros y se es incapaz de verse a si mismo; se “vira el rostro” se “mira al otro lado”. Si cada suceso fuera de la isla apunta al catastrofismo y al mundo le quedan días como la prensa oficial esboza: ¿Por que las altas tasas de emigración? ¿Por qué la falta de fe? Tampoco se explica por qué muchas ciudades crecen a la vista y hay naciones que liquidan sus deudas, mientras la Habana literalmente se derrumba sin siquiera ser reconstruida. El periodismo debe ser reflejo de la realidad. El periodismo necesita de visión y compromiso.

En su profesión el periodista esta destinado a ejercer cierta especie de liderazgo hacia sus oyentes o lectores, hacia sus receptores y hacia ellos va su compromiso ético, no monetario. Puede decirse incluso hacia sus seguidores. Periodismo sin audiencia no es periodismo, los análisis no se pueden imponer. En esta línea los ejemplos personales sobran en la isla. Más que seguirlos, que escucharlos, si es posible se cambia de canal, se recurre al botón “silenciar”, o simplemente no se enciende el TV hasta el momento del estado del tiempo que luego seguirá el espacio de la novela. La prensa plana apenas tiene tiradas, escasean los “viejitos” revendedores al no tener quien la compre, mientras las paginas de “Blogs” mas o menos objetivas, en tanto externas al dominio .cu, acumulan reproches hacia el periodismo “oficial”. Salta a la vista el argumento de que la “visión oficial” no refleja la realidad. Los lectores esperan que se refleje su voz. Pero su voz es desoída. No se hace el periodismo que espera el pueblo. El periodismo toma partido al servicio de otros intereses que no son necesariamente coincidentes con los de la audiencia, por ello el debate en la isla se traslada a las calles, a círculos cerrados o bloggers fuera de Cuba. Los muchachos de la UCI hicieron preguntas a las que no recibieron respuestas pues esas no existían. No se puede ante una audiencia preparada intentar explicar sin argumentos. El hecho es que la prensa no reflejó el suceso en sí, ni tocó los temas abordados, se limito a dar “respuestas” a una “ofensa”, a “culpar” a otra prensa. Cuando se trata de temas internos de la isla, no existe empatía entre el periodista y la audiencia, cuando se trata de temas externos, con frecuencia no interesan. ¿Cuán efectiva está siendo la acción de los medios? Sirva para reflexionar, mas allá de teorías y de fronteras filosóficas.

Quizás se crea que decir parte de la verdad es equivalente a “no mentir”. Las masas no necesitan estar informadas, necesitan ser “instruidas”. Se aplican procederes estudiados, como si se tratase de envasar refrescos, para transmitir mensajes sobre una realidad que “dibujada al fin” no es valida. La diferencia esta en para qué se usa la técnica y la calidad de lo que se envasa. Muchos tienden a basar sus criterios en la imagen que reciben desde los medios cuando esa no es la realidad, por eso responden atrincherados tras la teoría, los supuestos y las acusaciones a quien con mayor o menor acierto se atreve a decir algo. Hay una medicina para ellos: viajar a cuba, dejar dinero y pasaporte en el hotel y salir a la calle para insertarse unos meses entre la población bajo la condición plena de cubano. Emplearse al estado e ir con la paga de compras con la idea simple de garantizar la comida familiar, un par de zapatos o el regalo de cumpleaños para su hijo. Bien, poco perdurará la credulidad. De ese refresco no se beberá y no se querrá saber más. Es imposible vender un frasco vacío por muy empapelado que esté. Con subterfugios se vende el primero; luego con seguridad, ningún otro. Mirar al otro lado no exonera de culpas. Opinar de algo que no se ha probado es sacrílego. Transmitir una imagen parcializada es un accionar destinado al fracaso que pone al receptor en manos de la competencia.

Es imposible esconder la verdad en el tiempo. Los medios en Cuba parecieran funcionar dirigidos al mundo, no a los cubanos. De cualquier modo lo que se necesita es construir una realidad, no un a imagen. No hay por que atacar la critica tras asumirla como afrenta. Esto estimula el triunfalismo, a creer que se tiene toda la verdad y el poder. El periodismo no dejará de ser instrumento, como no existe periodismo inocente e inmaculado, mas este auto-nombrado socialista, debiera ser ejemplo y estar en función del objetivo “superior”, que es servir al pueblo. Como en todo, siempre es sano preguntarse en favor de qué intereses se escribe o se comenta, a quien se favorece. Por muy puros que sean, si se transmite una imagen parcial, el resultado será el mismo: el descrédito. Pena debería llevar cada día a su almohada quien escribe o comenta sin cuestionarse a si mismo si ha cumplido con honestidad su papel. Sus acciones hablan tan alto que no se escuchan para nada sus palabras.

 
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Comentarios (6)

#2.- De acuerdo,pero...

F.Hebra|02-04-2008 18:49

¿Puede ese periodista deseado por el autor ejercer en los medios de prensa oficiales-los únicos que existen-hoy por hoy?

Volvemos a lo mismo,unos "hacen" de periodistas y los medios de prensa "hacen" de informativos. 

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#3.- Esto si es periodismo

Paulus|02-04-2008 18:59

Siempre he pensado lo mismo, pero con diferentes palabras. Cuando dice que lo que se construyó es una imagen y no una realidad; encuentro lo que siempre quise definir y no pude. Y como los defensores a ultranza se creen, y pretenden que nos creamos esta realidad. Pero es que en Cuba está todo subordinado a intereses políticos; como por ejemplo el caso de Eritrea, primero alabamos sus intentos de ser independiente; cuando el gobierno de Etiopia pasó a ser nuestro amigo, entonces descalificamos su lucha por la independencia. Lo mismo para Checoslovaquia, en privado Fidel dijo que eso era un invasión, en público, que era para salvar el socialismo de la contrarrevolución. Como ahora somos amigos de China, no hay que estar de acuerdo con la independencia del Tibet; ni reconocemos a los zapatistas.

Internamente también ha funcionado igual; solo mostramos lo que queremos que otros, en el exterior, sepan. Si era verdad que en el 60 no hubiera manifestaciones obreras en contra del gobierno se debía a su política y su popularidad. Este momento, 2008, es signo de otras cosas. Pero seguimos jugando a los periodistas y las verdades, como si aún estuviéramos en esa década.

No nos sentimos identificado con la prensa, pero como ella está tan perdida en la propia imagen que se construyó, es incapaz de oírnos, de insertarnos. La realidad no es una pieza que encaje en el rompecabezas de su realidad

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#4.- Muy buen artículo, lo felicito.

Crispin|02-04-2008 20:52

En Cuba existe una Asociación de los periodístas, pero considero que un pediodista es también por naturaleza escritor, aunque no se dedique a escribir libros, pero escribe noticias, artículos, etc, que deben reflejar su opinión personal del tema y lleva mensajes que después influyen grandemente en los lectores. De igual forma una persona que escribe argumentos, guiones, etc. para un programa de televisión, es también un escritor, lo que me hace pensar que el artículo de Sergio, que ha descrito magistralmente nuestros problemas en esa actividad, hubiera sido un buen tema para que se discutiera en el congreso de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) que se está efectuando en este momento en nuestro país. Por supuesto que esto no podría acontecer, precisamente por las cuestiones apuntadas por Sergio en su artículo.

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#5.- MUY BIEN.....

ROSA|03-04-2008 06:14

  MUY BIEN POR SERGIO....HA DESCRITO LAS VENTURAS Y DESVENTURAS DEL PERIODISMO EN CUBA.....SON MAS LAS DESVENTURAS .......NO PORQUE HAYA MALOS PERIODISTAS......SINO PORQUE EL PERIODISMO ALLI..... ES CENSURADO    TERRIBLEMENTE.... Y EL QUE QUIERA  SEGUIR CONSERVANDO SU TRABAJO...DESGRACIADAMENTE.... SE PLIEGA.... A LAS ORDENES    .....DE ESOS  BUENOS PARA NADA BUENO...........QUISIERAMOS QUE  HAYA PLENA LIBERTAD DE EXPRESION ALLI....QUE SE PUEDA CRITICAR LO MAL HECHO Y LA FALTA DE JUSTICIA  PARA TODO ESE PUEBLO  QUE HA SUFRIDO TANTO LA REPRESION DEL COMUNISMO....QUE EL PERIODISTA PUEDA EJERCER EL PERIODISMO  EN  TODA  LA  EXTENSION  DE  LA  PALABRA..    ...QUE PUEDAN ESCRIBIR CON HONESTIDAD Y CABALIDAD....VIVA LA LIBERTAD PLENA ...PATRIA,PAZ  Y VIDA......ROSA

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#6.- Difícil elección

Claudio|03-04-2008 06:49

Para Usted, ¿qué se supone que sea sacrificable, los principios por la verdad o la verdad por los principios?
Cuando oigo hablar a un periodista de “principios”, pienso en conceptos preconcebidos y límites “que no podemos cruzar” al enfrentarnos a determinados temas; límites que están dados por factores, como nuestra filiación política, religiosa...
Tales “principios” (sobre todo aquellos que nos han “enseñado” en las escuelas oficiales de periodismo) no son más que el acotamiento de la censura oficial al trabajo de los comunicadores, acotamiento que con la praxis se convierte en autocensura.
Desde este punto de vista, es evidente que tales “principios” pueden entrar en conflicto con una de las principales cualidades que debe tener un informador, su objetividad; su capacidad de enfrentar un suceso y lograr un enfoque imparcial, completo y lo más apegado a la verdad posible, que permita al receptor sacar sus propias conclusiones sin ser manipulado.
Por cierto, el buen periodismo nunca es tribuna, desde esa posición se puede confundir el oficio con el de Propagandista.
Difícil elección en estos tiempos, ¿no cree?

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#7.- cambiar de ropa

russeum|08-04-2008 07:11

Comparto su análisis. Y trago en seco, porque hasta el día de la fecha veo que es imposible, dentro de la prensa cubana, decirle al pan, pan, y al vino, vino. Sobrevienen los vericuetos de la palabrería, la instalación de una realidad que sólo existe en ciertas mentes, el patriotismo a ultranza para llenar los agujeros negros que van quedando...

Algunas rachas han asomado, a veces. Digo, para expresar cosas de la realidad que nos duelen. Para compartir criterios que nos preocupan. No sé si el filito que aparece en estos últimos tiempos llegó para quedarse y ampliarse, o se acabará, como tantas veces. Han sido muchísimos años de limitaciones, censura, triunfalismo banal... Me espanta que se haya practicado diciendo que es en defensa de la revolución, y, por lo mismo, reiteradas veces quienes ejercen el control en la prensa han distorsionado, mutilado y manipulado la realidad.

Es difícil romper el corojo, ¿no? Vivir en una realidad virtual no puede eternizarse.

Hace ratón y queso que el rey anda desnudo, como en el cuento de Andersen. No sé si un niño inocente lo gritará públicamente  o lo hará otra persona (o muchas personas), pero el grito llegará, y confío en que la prensa pueda vestirse como le corresponde. La prensa y, sobre todo,  el país. Dejaremos la imagen para asumir la realidad.

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