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Los partidos políticos en Panamá, décadas de 1930 y 1940 (Parte I)

  En algún escrito ha dicho Lenin acertadamente que "la política es economía concentrada". Es innegable para cualquier cientista social serio, la relación existente entre las dimensiones de lo social, lo económico y lo político. Pero, el que exista esta relación, no implica que ella siempre sea directa o evidente.
Olmedo Beluche | Para Kaos en la Red | 20-1-2008 | 1884 lecturas | 1 comentario
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Ex presidente Harmodio Arias

LOS PARTIDOS POLITICOS EN PANAMA DURANTE LAS DECADAS DE 1930 Y 1940.

Olmedo Beluche e Iván Quintero

INTRODUCCION

  En algún escrito ha dicho Lenin acertadamente que "la política es economía concentrada". Es innegable para cualquier cientista social serio, la relación existente entre las dimensiones de lo social, lo económico y lo político. Pero, el que exista esta relación, no implica que ella siempre sea directa o evidente.

  En este modesto trabajo hemos querido establecer la relación entre lo económico, lo social y lo político en un momento de profundos cambios vividos por la realidad panameña. Las décadas de 1930 y 1940 implican un proceso de cambio en las formas de acumulación de la clase dominante panameña. Hay un proceso paulatino de decadencia de la fracción comercial/importadora, eje de la dominación social istmeña desde la independencia, y nace la fracción productiva/industrial.

  Este proceso de transformación social no fue lineal, ni mucho menos pacífico. Sus cimientos fueron coyunturas de profunda crisis económica, como las de 1929 y la de fines de la década de 1940. En cierto sentido, las crisis fueron el factor progresivo que forzó a la burguesía panameña a buscar nuevas formas de acumulación y a superar, hasta cierto punto, el parasitismo estatal y la expoliación inmobiliaria que le caracterizó en las dos primeras décadas de la República.

  Esta modificación del espectro social panameño tuvo su correlato político.  Porque los momentos de crisis económica y fiscal fueron acompañados de crisis y confrontaciones políticas agudas entre las diversas fracciones burguesas, expresadas inicialmente como corrientes internas del Partido Liberal. El estallido posterior del liberalismo, y el surgimiento del multipartidismo, a partir de los años cuarenta, son la expresión política de la diversificación operada en la esfera social.

  También las clases subordinadas sufrieron transformaciones. En el período bajo estudio se consolidaron las relaciones sociales de tipo asalariado, surgió una clase obrera urbana. Desde el Movimiento Inquilinario de 1925, las huelgas obreras aparecieron en escena con regularidad. Esta modificación social  también se expresó políticamente cuando en los años treinta aparecieron en Panamá los primeros partidos clasistas: comunistas y socialistas.

  Las capas medias de la sociedad fueron otro sector muy activo en el período referido. Intelectuales, profesionales y estudiantes fueron beligerantes en la política criolla, marcando fechas históricas con sus acciones, como el Golpe de Estado de Acción Comunal o las Jornadas Antibases de 1947. Estos sectores sociales también tuvieron sus expresiones políticas en partidos como Acción Comunal o el Frente Patriótico de la Juventud, aunque por su propio carácter contradictorio acabaron, en ambos casos, siendo coptados políticamente por fracciones de la burguesía.

  En nuestro análisis, para lograr mayor claridad, hemos procedido seccionando por separado los aspectos económicos, sociales y políticos, aunque somos conscientes de que en la realidad todos interactúan juntos y simultáneamente.

  I. LA REALIDAD ECONOMICA

  En las décadas de 1930 y 1940 Panamá  enfrenta movimientos contradictorios en su base económica, que se manifiestan a través de una profunda crisis fiscal, a la vez que se consolida un desarrollo de la actividad productiva interna -década del treinta- y una bonanza económica que culminó con la crisis del comercio importador, en la década del cuarenta.  Las contradicciones de la realidad económica van a encontrar su expresión en la política criolla, y explican en gran medida las acciones tanto de los gobiernos como de los partidos políticos de la época. Desarrollaremos por separado cada uno de estos momentos que, sin duda, se nos presentan en un solo movimiento en este período histórico.

                        A. La crisis de los años treinta:

  Desde el nacimiento de la República, la burguesía panameña se vio enfrentada al dilema de quedar privada del control del principal recurso productivo, el Canal, y del acceso al mercado de la Zona del Canal.  Durante las primeras décadas republicanas, la burguesía local tuvo que desplegar una lucha contra el expansionismo económico de la Compañía del Canal. La principal parte del excedente  económico era apropiado por las compañías norteamericanas, quedando para la burguesía criolla el refugio de los ingresos gubernamentales y la renta inmobiliaria.

  El carácter  parasitario e improductivo de la burguesía panameña, que dependía del endeudamiento del Estado panameño con los norteamericanos, como condición para su reproducción, es la causa nacional que explica el resquebrajamiento fiscal que va desde 1927 hasta 1934.  Por supuesto, la crisis fiscal y económica panameña de la década del treinta, también estuvo enmarcada en la crisis mundial capitalista de 1929.

  Además del parasitismo hacia el Estado, el enriquecimiento de esta burguesía parasitaria, dependía de las compras locales norteamericanas para la Zona del Canal, de los salarios de los obreros del Canal, consumidos en la economía local, que no sólo se gastaban mediante la demandaba bienes de consumo importados, sino que contribuía a realizar la producción interna con la compra de alimentos y bebidas, básicamente, y adquiría la forma de alquileres ([1]). 

  Esta última, fue la expresión de métodos atrasados en la forma de acumulación capitalista, que mantenía a los inquilinos en condiciones de vida infrahumanas, y sería posteriormente la base de la insurgencia inquilinaria de 1925 y 1932.  La burguesía rentista panameña trataba de aumentar la masa de plusvalía que la sustentaba, no mediante la actividad productiva, sino arrancando todo lo posible del sueldo de los obreros canaleros a través de los elevados alquileres.

  Pero a mediados de los años 20, la Huelga Inquilinaria demostró que se había llegado al límite posible de la expoliación inmobiliaria. La crisis mundial capitalista a partir del Crack de la Bolsa de Nueva York, también llevó al Estado panameño a un punto de quiebra. De esta manera, la dinámica a la crisis de las formas privilegiadas de acumulación vigentes en las dos primeras décadas republicanas, desembocaría hacia 1936 en la dinamización de un sector productivo interno, y para el mercado interno, gracias a los estímulos impulsados por el gobierno de Harmodio Arias.

  El Informe a la Asamblea Nacional del Presidente Harmodio Arias de 1932 nos muestra los hitos más importantes de la crisis económica y fiscal que azotaba al país en la década de 1930:

  "No había con qué pagar los sueldos de los empleados públicos durante los meses de agosto, septiembre y octubre. Al comercio local se le adeudaba la respetable suma de tres millones de balboas y se tenía (...) una enorme deuda pública exterior. El balance fiscal era gravemente desfavorable y acusaba mensualmente un déficit que ascendía al rededor de 20 mil balboas.. (y existía) la desocupación del mayor número de obreros que se haya visto en nuestras principales ciudades: Panamá y Colón" (Pág. IV).

                        B. El desarrollo productivo interno:

Bajo el gobierno del liberal doctrinario Harmodio Arias Madrid (1932-1936), apoyado por el Movimiento de Acción Comunal, se crean las condiciones concretas para el impulso del esfuerzo productivo interno. El Tratado Arias - Roosevelt (1936), conocido también como el "Tratado de la Carne y la Cerveza", dio el impulso a este desarrollo productivo interno, por cuanto dio el impulso inicial requerido por estas actividades industriales y agroindustriales.  El desarrollo más intenso del sector productivo nacional vendría cuando se alcanza la protección arancelaria.

Harmodio Arias  promulgó la Ley 69 de 1934 (de 28 de diciembre), sobre derechos de importación. Esta es, sin duda, la ley más sistemática y de mayor cobertura emitida hasta entonces para favorecer el esfuerzo productivo interno. La Ley 69 contiene 186 grupos que clasifican un total de 1,853 productos debidamente especificados.

Los grupos donde se evidencia mayor protección son: grupo 2 (ganado vacuno), grupo 5 (ganado porcino), grupo 8 (carnes frescas), grupo 12 (margarina y manteca artificial), grupo 13 (leche), grupo 26 (arroz), grupo 30 (pastas alimenticias), grupo 36 (café), grupo 40 (azúcares brutas o refinadas), grupo 42 (aceites y grasas vegetales, comestibles), grupo 46 (cervezas), grupo 47 (bebidas espirituosas), grupo 64 (tabacos en rama), grupo 100 (jabones), grupo 102 (perfumería y cosméticos), grupo 106 (cigarros y cigarrillos), grupo 110 (calzados de piel), grupo 127 (sombreros), grupo 129 (ropa), grupo 133 (muebles de madera) y grupo 141 (tejas, ladrillos y baldosas). La visita que realizó el Presidente Arias a 13 fábricas de la ciudad de Panamá es un indicador que muestra la consolidación paulatina de empresas industriales durante la tercera década de la República ([2]).

Hay productos artesanales que merecen una consideración aparte, tal es el caso de las fábricas de calzado. Para 1935 encontramos la Compañía Panameña de Calzado, la Fábrica de Calzado la Central, la Compañía Manufacturera de Calzados y la Fábrica Nacional de Calzados. Estas industrias de conjunto generan una producción anula, para 1934, de 111,164 pares de calzados, y pagaron salarios por un monto de B/. 71,356.38.Este espacio de fortalecimiento relativo de la base productiva interna continúa durante toda la década de 1940. Sin embargo, ello no cuestiona en esencia la hegemonía de la burguesía comercial, cuyos intereses eran expresados gremialmente a través de la Asociación de Comerciantes de Panamá.

                      C. La década de 1940: bonanza económica y crisis del comercio importador:

La Segunda Guerra Mundial marca para Panamá un nuevo período de bonanza económica. La construcción de sitios de defensa, aeropuertos, carreteras, el tercer juego de esclusas del Canal, incrementan la fuerza de trabajo empleada en la franja canalera. Junto a ello, ayuda a la expansión del mercado interno el aumento de los militares acantonados en las bases norteamericanas. De hecho, la población residente en la Zona del Canal pasa de 57,000 habitantes en 1940 a 126,000 en el años de 1943.

En el período 1940-1945, se establecen empresas industriales como Cemento Panamá y Ventre y García; grandes talleres de confección de ropa, como el Bazar Francés; empresas dedicadas al comercio de importación , como la Cía Eisenmann S.A. y Panamá Investment and Comercial Corp. Las empresas manufactureras ya establecidas aumentan sus niveles de producción gracias a la demanda existente. Ese es el caso de las fábricas de calzados, de vestidos (como Besfit y el Corte Inglés), las panificadoras, etc. Todo esto fortalece la relación salarial en las ciudades  terminales de Panamá y Colón.

Cuando cesa el conflicto bélico, retirándose gran parte de las bases militares y tropas norteamericanas, especialmente a partir de 1947, el comercio importador sufre una severa crisis.  La Revista de la Cámara de Comercio, que recoge los planteamientos ideológicos de la fracción burguesa importadora, mostraba editorialmente una visión panorámica de aquella crisis:

"La situación actual por la que atraviesa el comercio nacional requiere que el gobierno le preste atención. De casi una absoluta escasez de artículos que había a principios del año de 1946, hemos pasado al polo opuesto, encontrándose un 99% de los comerciantes con una existencia de mercancías que les ha colocado en una situación que podríamos denominar de asfixia (...) Es fácil predecir un colapso no sólo en la esfera del comerciante en pequeña escala, sino también entre los grandes  importadores, ya que la situación es casi la misma... Influye también en las bajas de las ventas el hecho innegable de que hay una desocupación acentuada" ([3]).

De manera que, si bien el primer lustro de la década de 1940 muestra un crecimiento de la actividad económica, una expansión de las relaciones asalariadas capitalistas, en medio del auge que produce el conflicto bélico mundial; el segundo lustro presenta una crisis que se concreta en la actividad económica más importante, el comercio importador. Crisis económica severa que, a la postre, produce un acomodamiento en las estructuras políticas que se hacen visibles en la coyuntura de noviembre de 1947.

II. LA ESTRUCTURA DE LAS CLASES DOMINANTES

En este segmento deseamos destacar básicamente la composición de la estructura de clases de la sociedad panameña en el período bajo análisis. Las clases y fracciones de la clase dominante, son las que se disputan el poder político que se concentra en el aparato del Estado. No se trata de proponer una visión mecánica que descalifica "per se" a las clases subalternas y su posibilidad de influir en la toma de decisiones políticas del Estado, o incluso en la posibilidad de elaborar un programa de gobierno y ejecutarlo. Nos concentramos en las fracciones de la clase dominante para establecer la relación entre su situación socioeconómica y su comportamiento político. Pasamos a analizar de manera particular las fracciones sociales que constituyen la clase dominante en las décadas del 30 y 40, y que van a encontrar su expresión en la política.

                      A.  La fracción de la burguesía comercial importadora:

Si bien los sectores extranjeros -básicamente norteamericanos- son los que detentan la hegemonía sobre el patrón de reproducción capitalista, habida cuenta del control que ejercen sobre las actividades transitistas más dinámicas; la burguesía comercial importadora es el sector local más poderoso. Así la Asociación de Comerciantes de Panamá a través de sus miembros detenta la posesión de las empresas más importantes en las ciudades terminales.  Basta mencionar por ejemplo: The F.C. Herbruger Company (de Herbruger y Miller), El Cielo (de Quelquejeu, Jiménez & Co), A.B. de Obarrio (Sucesores de Gabriel Obarrio) , Isaac Brandon & Bross. Inc., Compañía Unida de Duque (de la familia Duque), Compañía General de Automóviles (Duque, Orillac, Bermúdez y Barham), la firma Eisenmann & Eleta (propietarios del American Bazaars) entre otros.

Hay un "mimetismo" entre éstos y los personeros políticos más importantes, los llamados "próceres de la independencia".  En la primera junta directiva de la Compañía Internacional de Seguros S.A. , en 1910, aparece como superintendente el "prócer" Manuel Espinosa Batista, están presentes también Eduardo de Icaza, José Mª Chiari, José Gabriel Duque, Ernesto T. del Lefevre, Camilo Quelquejeu, Nicanor Villalaz y Tomás Arias.

                      B.  Los casatenientes:

Este sector de clase dominante aparecía como el propietario de las fincas raíces urbanas y las casas de alquiler en las ciudades terminales.  Atrás hemos reproducido la personificación de este sector de clase para el año de 1918.  Allí se reiteran apellidos como Quelquejeu, Arango, Guardia, Toledano, Cardoze, Arias, Quijano, Duque, etc.

                      C.  Los terratenientes:

Sin duda los terratenientes no se encuentran en la cúspide de la estructura dominante local.  Sin embargo se han apropiado  para su provecho del monopolio de la propiedad del suelo, desde donde se dedican a la ganadería y la agricultura de rubros como café, caña de azúcar, arroz y maíz.  El Panamá América del sábado septiembre 3, 1932 (sic) reproduce un listado de individuos o corporaciones que poseen más de 2,000 hectáreas. El mencionado diario intitula:  "MAS DE UN MILLON DE HECTAREAS DE TIERRAS EN PANAMA POSEIDAS POR CINCUENTA INDIVIDUOS O CORPORACIONES".

  Excede las pretensiones de esta monografía detallar las haciendas y sus propietarios, pero sin duda, sobresalen los apellidos de Alvarez, De Obaldía, Jované, Sittón, Anguizola, Arrocha Graell, Dutary, Fábrega, Eisenmann & Eleta, Arosemena, Icaza, Espinosa, Duque, Arango, entre otros.

                        D.  Los industriales:

  Se trata de la fracción burguesa más débil de la estructura de clase dominante. Pese a ello, se fortalece durante la década del treinta y cuarenta. Importa reseñar tres documentos que presentan momentos distintos en el proceso de génesis y consolidación de los talleres manufactureros, que son el soporte material objetivo de esta fracción de clase.  El primero es el LIBRO DE ORO de María Strosser de Saavedra y David Saavedra (1926).  Refiriéndose a las industrias acota: "los muebles fabricados por Francisco Damián, de Panamá, podrían muy bien exhibirse en cualquier Exposición Europea, (...) especialmente en la manufactura a mano, Panamá ha realizado grandes progresos y los trabajos de Homero Ayala, pueden muy bien figurar al lado de los mejores europeos". 

Al referirse a cigarros y cigarrillos, acotan: "Desde que escribimos estas líneas, un industrial emprendedor, Ramón Gran, de esta ciudad, estableció una fábrica de cigarros y cigarrillos empleando labor nativa y tabaco nacional, 30 hombres trabajan en la factoría".  También hay una mención a la industria azucarera: "hay seis ingenios de azúcar en el país en plena producción; el más notable de ellos es "Ofelina", situado en Aguadulce, propiedad del Presidente Chiari, quien ha contribuido eficazmente a desarrollar esta industria, introduciendo nuevos métodos y nuevas variedades de caña..."

El segundo documento es la Memoria que presenta el Secretario de Agricultura y Obras Públicas a la Asamblea Nacional en sus sesiones ordinarias de 1930.  Al hablar de las industrias nacionales, el informe menciona cuatro: 1.  La Fábrica Nacional de Sombreros. 2.  Mueblería "La Exposición" (fábrica de muebles). 3. Fábrica de Alimentos farináceos y forrajeros. 4. Fábrica Nacional de Vestidos "El Corte Inglés". 

El último documento es suscrito por el norteamericano George Roberts (1932), entre otras cosas señala: " ...ya comienzan a darse los primeros pasos para el establecimiento de una industria variada.  Pregonan ese despertar los numerosos pequeños talleres de ebanistería, así como las tenerías, fábricas de calzados, de jabón, de pastillas, de ropa corriente, sombreros, ladrillos, bloques de cemento y mosaicos.  La fabricación de cerveza ha resultado ser un magnífico negocio, ya que la materia prima puede ser importada con más economía que el producto acabado (...) los establecimientos de la Coca Cola y la Orange Crush son ejemplos  de como opera ese principio".

Ya hemos sostenido que, si bien el capital extranjero norteamericano dominaba el eje más dinámico del proceso de reproducción de capital, en nuestro país  la burguesía parasitaria había creado condiciones para crear una base productiva interna.  Sin duda el comportamiento de las industrias locales es una muestra de ello.

III.  LAS EXPRESIONES POLITICO-PARTIDISTAS.

                      A. El conservatismo supeditado a los liberales:

Los conservadores tuvieron dificultades para conformarse como entidad política, pese a que se habían constituido como corriente política con el nombre de Junta Conservadora, el 6 de mayo de 1911, cuyo directorio estaba integrado por el general Santiago de la Guardia, Samuel Lewis, Nicolás Victoria Jaén y por el comerciante, ganadero y propietario de casas de alquiler Nicolás de Obarrio. 

Cierto es que la economía transitista que impregna toda la construcción societal, no era un fundamento sólido para el arraigo y despliegue de la ideología conservadora. El basamento social del conservatismo tiende a ser la gran propiedad territorial. Pero en Panamá ella siempre estuvo asociada a la actividad comercial importadora. Por lo cual la base objetiva del conservatismo clásico, en Panamá, siempre fue endeble. De manera que, el Partido Conservador no logró postular nunca un candidato a la presidencia de la República. En 1912 por ejemplo, formó parte de la llamada Unión Patriótica que era una alianza política de liberales y conservadores.  Su esfuerzo más sistemático, y el último, para estructurarse como fuerza política aconteció el 21 de junio de 1931, cuando fue aprobado tanto el directorio (principales y suplentes) como el programa político en la tercera Convención Nacional de ese partido. ([4]).

                      B.  La división liberal:

Si durante la década de 1910, las pugnas políticas partidistas conservaron como rasgo característico la intervención militar norteamericana en los procesos electorales, el fraccionamiento liberal constituyó el rasgo particular que presenta la lucha política en la década del veinte.  Las divisiones entre mendocistas, porristas, chiaristas, quinteristas toman consistencia precisamente en este período. Para el período electoral de 1928-1932 el fraccionamiento de los liberales fue una realidad incuestionable.  En esa coyuntura electoral, cuando las pugnas  partidistas alcanzan su más alto nivel, se formaron dos alianzas electorales. La primera compuesta por el Partido de Oposición, coalición integrada por el Partido Coalición Nacional Porrista y el Partido Republicano. Esta alianza postuló como candidato a la Presidencia al Dr. Jorge E. Boyd. 

La segunda fuerza electoral fue el resultado de una fusión de partidos liderizados por liberales, a la que se sumaron el Partido Conservador, el partido Independiente y el Partido Laborista.  El Ing. Florencio Harmodio Arosemena fue escogido como el abanderado de esta alianza.  Sin embargo  en esencia estaban enfrentadas en ese torneo electoral de 1928, los seguidores de Porras (porristas) y los adeptos de Chiari (chiaristas).  Ambos dirigentes políticos encabezaron el Directorio Liberal Nacional elegido en la novena convención de ese conglomerado, en Las Tablas, el 15 de febrero de 1924. 

Resulta paradójico constatar cómo el Programa Político aprobado en esa convención, en su declaración  XVI señaló: "Continuar con vigor la política de concordia nacional y la unión del liberalismo panameño, ya establecido.  Formar de la familia liberal un todo compacto y fuerte, por medio de la equidad, la justicia y la bondad" ([5]).

No debemos olvidar que la contienda electoral de 1928, se suceden en medio de una profunda crisis fiscal, que afecta las finanzas del Estado, que es una fuente vital para potenciar la acumulación de la burguesía local parasitaria.  Esta es la condición objetiva que posibilita una profundización de las fisuras dentro de las toldas del liberalismo istmeño.    En el Partido de Oposición militaban como dirigentes, reconocidas figuras liberales como el Dr. Belisario Porras, Luis R. Solanilla, Enrique A. Jiménez, Rodolfo Estripaut; quienes precisamente habían apoyado la candidatura de Rodolfo Chiari en 1924.

La otra fracción, que finalmente propuso la figura de Florencio H. Arosemena, también mostró importantes tensiones al momento de proponer su candidato.  En torno a este episodio Julio E. Linares ha escrito: "En Panamá mientras tanto, el Licdo. Domingo H. Turner deseoso de evitar escisiones dentro del Partido Liberal que condujera al triunfo del porrismo, el 28 de diciembre reunió en su oficina a Guillermo Andreve, al Ing. Florencio Harmodio Arosemena, a Francisco Arias Paredes y al general Manuel Quintero V.,  los cuatro precandidatos de mayor fuerza dentro del liberalismo chiarista u oficialista.  Florencio Harmodio Arosemena ganó la nominación presidencial del Partido Liberal.  Decisivo fue el respaldo que le brindó el Presidente Chiari..." ([6]).

Sin duda ambas facciones liberales representaban a los sectores económicamente dominantes de esa época.  Los nombres de Rodolfo Chiari, Enrique A. Jiménez, Carlos Clement, Próspero Pinel, Rodolfo Estripaut, Ramiro Arango, Fabio Arosemena, Augusto S. Boyd y Tomás Gabriel Duque son una muestra de lo que hemos afirmado. Pese a que el Dr. Boyd -propuesto por la Coalición Nacional Porrista- se retiró dos días antes de la celebración de los comicios, la campaña electoral fue virulenta.  Figuras políticas como Diógenes de la Rosa, Domingo H. Turner,  Demetrio A. Porras, Manuel Quintero V. y Alejandro Tapia fueron detenidos.  Un diario local recogió elementos cotidianos de esa coyuntura, que nos permiten tener una visión fragmentada de esa pugna: 

"Esa propaganda subversiva del bando de oposición llegó a su límite el sábado, cuando algunos de sus miembros en una manifestación pública que tuvo lugar sin el permiso correspondiente, excitaron al pueblo a que empuñara las armas y se enfrentaron al poder constituido, sin importarles nada en el porvenir de la nación, con la seguridad social y con las instituciones públicas. El poder Judicial, como ya hemos dicho, ha resuelto proceder de oficio en la investigación de esos delitos perpetrados por algunos cabecillas del Porrismo, y ha ordenado, en consecuencia, la detención preventiva de alguno de ellos..." ([7]). En esas condiciones el gobierno de Florencio Harmodio Arosemena  enfrentó una dura oposición ([8]).

El Movimiento Acción Comunal, que se había formado el 1º de agosto de 1923, se presentaba como una nueva corriente política capaz de enfrentar a los partidos históricos: liberales y conservadores.  En su declaración se lee: "Los principios han desaparecido.  Los fines originales han pasado de moda.  La ideología de los precursores se ha hecho anacrónica.  El personalismo ha herido de muerte a los partidos.  Ciego es quien no ve que se está llevando a cabo la liquidación definitiva del conservatismo y del liberalismo tradicionales." ([9]).

Este movimiento, constituido en partido político, es el responsable directo del golpe de estado al gobierno de Florencio H. Arosemena el 2 de enero de 1931.  Si observamos la extracción de clase de sus fundadores, podemos inferir el carácter pequeñoburgués del movimiento en términos generales (aunque los apellidos de Goytía y Conte nos indiquen a propietarios de tierra en regiones como Coclé y Herrera).

Sin embargo, cuando el movimiento Acción Comunal entra en escena, es cooptado por las expresiones políticas de la burguesía criolla.  De su seno se constituyen dos facciones del partido liberal:  el Partido Liberal Doctrinario (cuyo jefe era Harmodio Arias Madrid), establecido el 28 de noviembre de 1931; y el Partido Liberal Democrático (donde aparecía como jefe político Enrique A. Jiménez). De su seno también emergió la figura del caudillo Arnulfo Arias Madrid, quien gravitaría en la escena política por más de cinco décadas. En medio de una fragmentación de las corrientes liberales del país, que se desarrolla en la década del veinte; la siguiente década inicia un período de relativa concertación entre los distintos grupos liberales existentes.   

                      C.  Las elecciones de 1932:

En el contexto internacional, el istmo recibía las consecuencias de la depresión económica que se había iniciado en 1929.  A nivel interno, tres hechos ocurridos en la década del veinte evidenciaron la incapacidad de los gobernantes para resolver las demandas de la Sociedad Panameña en esa fase: el problema inquilinario, el rechazo popular a la renegociación de los tratados del Canal de Panamá en 1926 (Kellog-Alfaro) y por último, la profunda crisis fiscal que enfrentaba el gobierno chiarista.

Esta situación fue la base objetiva sobre la que se sustentó el éxito del golpe de Estado de Acción Comunal que, aunque fuera luego cooptado por un sector de la oligarquía, marcó un cambio en las fuerzas políticas que detentaban el poder político. Las fracciones hegemónicas del liberalismo, chiaristas y porristas, perdieron su beligerancia, y su lugar pasó a ser ocupado por otros sectores. Aunque en el plano socioeconómico la fracción importadora de la burguesía seguía siendo la hegemónica, ya se abrían paso sectores nuevos de la burguesía industrial.

En medio de una  economía en crisis y de las presiones de los diferentes grupos sociales del país, los dos períodos presidenciales de la década del treinta transcurren sin interrupciones.  El Dr. Harmodio Arias M., cumplió su mandato en el período 1932-1936 y el Dr. Juan Demóstenes Arosemena desde 1936 hasta 1939 cuando falleció. Detrás del cuerpo político que ambos mandatarios estructuraron desde el aparato de Estado, la burguesía comercial importadora conservó el peso decisivo entre las fracciones dominantes locales.  En el caso de Harmodio Arias en su discurso de toma de posesión acotó:

"Respecto de la situación económica puedo deciros que hay tres puntos que merecen especial consideración por parte del poder Ejecutivo y que rozan con el comercio, con al agricultura y con las garantías individuales (...) Debe tenerse en cuenta que será tarea harto difícil, sino imposible, la  echar las bases de la reconstrucción nacional sino se otorga la debida protección al derecho de propiedad". ([10]).

Pese a la especial consideración que tiene en primer lugar el comercio, ya hemos señalado que bajo su gestión se potencian los intereses que representan los sectores productivos (industria y agricultura). Las elecciones generales de 1932 son una muestra de la relativa concertación que se había generado en las toldas liberales. Las elecciones para el período 1932-1936 presentan claras evidencias de divisiones entre las distintas alas o facciones del liberalismo.  En dicha contienda surgen también nuevos partidos políticos. En esa elección participaron tres partidos que tenían una cobertura nacional:  El Partido Liberal Doctrinario, el Liberal Renovador y el Liberal Conservador.  Además participan dos conglomerados regionales    El Partido Unionista y el Partido Agrario ([11]).

En esa contienda, dos fueron los candidatos proclamados para ocupar la Presidencia de la República: el Dr. Harmodio Arias M., por el Partido Liberal Doctrinario, y Francisco Arias Paredes por el partido Liberal Renovador.  Ya para esa época, "Pancho" Arias era el presidente de la Sociedad Ganadera Nacional, terrateniente, ganadero y accionista de la Compañía Hípica Nacional. Al amparo de los tratados Arias - Roosevelt (1936) el trust de la carne -controlado por Arias Paredes- restablece las exportaciones de carne al mercado zoneíta.

Algunas figuras, que aparecieron como candidatos a diputados por el Partido Liberal Doctrinario militaron anteriormente en el Partido de Oposición Liberal, en 1928; tal es el caso de Enrique A. Jiménez, Rodolfo Estripaut y Demetrio A. Porras. Por el Partido Liberal Renovador aparecieron postulados a diputados Don Joaquín J. Vallarino, Luis Carlos Alemán por la provincia de Panamá; José Darío Anguizola por Chiriquí; Mario Galindo por Colón, y José Daniel Crespo por Herrera entre otros ([12]).

Una última acotación sobre la situación del movimiento de las clases subalternas que acompañó esa relativa concertación en las lides liberales.  La consolidación y expansión de las actividades productivas, amplió las relaciones salariales; sin embargo, la frecuencia e intensidad de la protesta obrera era indicativo de lo que el conjunto del proceso significaba para las nuevas clases laboriosas. 

En esta década acontecen la huelga de obreros que construyen una casa en Colón del Señor Luis F. Estenoz ([13]); huelga de panaderos por la rebaja del número de horas de trabajo diario y por el aumento de los salarios pagados ([14]); huelga en la casa editora "La Moderna", propiedad de Manuel de Jesús Quijano por el pago de salarios a tiempo ([15]); la huelga de los choferes en contra del Decreto Alcaldicio que impedía que las chivas transitaran por la Avenida Central ([16]).

Esta beligerancia de la clase obrera panameña encontró expresión no sólo en las luchas economicistas mencionadas, sino que, además, de alguna manera tuvo su correlato político en la fundación de los primeros partidos obreros en esta década: el Partido Socialista(1932), el Partido Comunista (1930), y la Liga Obrera Marxista, de orientación trotsquista.

Demetrio Porras a nombre de las huestes socialistas, expresando el descontento social obrero,  fue electo diputado en las elecciones de 1932. Aunque estos partidos seguirían existiendo en las décadas posteriores, nunca llegaron a una mayor influencia de masas que la alcanzada a inicios de los años treinta. En la siguiente década, los comunistas aparecen asociados a una nueva organización política, pero más que obrerista, de mayoritario carácter democrático y de capas medias, el Frente Patriótico de la Juventud.

 
 
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Comentarios (1)

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vannesa|20-01-2008 07:07

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